Mancha púrpura en cebolla: Alternaria porri.

Alternaria porri, agente causal de Mancha púrpura en cebolla, ajo y poro, es un hongo de reproducción asexual por medio de conidios, los conidios crecen en grupo o en forma individual, son rectos y flexibles,  son esporas con la característica de dispersión y supervivencia por largo tiempo en estado de dormancia en condiciones adversas, y en condiciones favorables de temperatura y humedad pueden reproducirse e infectar al cultivo. Los conidios iniciales son formados después de las 9 horas y aparecen completamente maduros después de 15 horas. Cuando el conidio está en un tejido de la cebolla, cada célula del conidio es capaz de germinar. Los tubos germinativos invaden a través de los tejidos o estomas o penetra directamente en la epidermis.

La mancha púrpura es una enfermedad fungosa de quemazón de las hojas y está estrechamente relacionada con Tizón temprano (Alternaria solani); patógeno que ataca a papas y tomates.

Esta enfermedad, Alternaria porri, es considerada como una de las enfermedades más importantes en el cultivo de cebolla a nivel mundial. Este género fungoso se caracteriza por formar lesiones foliares en el follaje de cebolla, las cuales interrumpen el proceso de fotosíntesis y disminuyen el rendimiento de los bulbos en la planta. Las pérdidas económicas causadas por este patógeno van entre 30 y 35%, si esto ocurre en etapas tempranas puede llegar hasta el 100% de la producción.

La afectación se produce principalmente en las hojas en las que aparecen pequeñas lesiones blanquecinas, desarrollándose en un área acuosa, la cual se torna de color café, que luego aumentan de tamaño adquiriendo forma ovalada y una coloración púrpura con zonas características donde se presentan fructificaciones del mencionado hongo, extendiéndose hacia los lados. Enfermedad también conocido como Purple blotch.

El patógeno, dado su amplio poder de adaptabilidad a las condiciones climáticas, puede aparecer y alcanzar altos niveles de infección y distribución en todo el territorio nacional, causando mermas considerables en los rendimientos. La primera evidencia de infección es visible entre los 3 a 4 días después de la penetración de las esporas.

El hongo penetra en las hojas a través de las estomas y la epidermis, favorecido en ocasiones por los daños de Trips. Puede esporular en un rango de 8 a 40°, con un óptimo de 25 a 30°, lo que debe ocurrir en presencia de agua. La infección en el campo tiene lugar durante la noche y las horas tempranas de la mañana, o en días nublados.

La infección primaria se origina fundamentalmente de los conidios que se conservan sobre restos de cosechas o en el suelo, aunque pueden ocurrir infecciones provenientes de conidios transportados por el aire. Los conidios, en épocas de sequía, pueden germinar incluso al cabo de más de un año. Las deficiencias hídricas y nutricionales favorecen considerablemente la aparición y desarrollo de la enfermedad.

Las afectaciones se producen en hojas, tallo y bulbos, siendo en el follaje donde aparecen las primeras lesiones blancas y hundidas, con su centro de color púrpura rojizo. Estas, al envejecer, forman una zona obscura compuesta por una masa superficial de esporas del hongo. Las manchas son elípticas, pueden alcanzar varios centímetros de largo y forman un halo amarillo. Cuando la infección es fuerte, durante la recolección se observa la afectación del bulbo en forma de putrefacción semi-acuosa, adquiriendo una coloración de color amarillo intenso o rojo obscuro.

Medidas de Control

  • Las áreas para semilleros y plantaciones deberán estar ubicadas en suelos con buen drenaje.
  • No repetir siembras en áreas que en la campaña anterior fueron afectadas intensamente.
  • Evitar colindancias con otras áreas de este cultivo con diferencias fenológicas mayores a 15 días.
  • Mantener un adecuado régimen de riego, considerando que el déficit hídrico y el exceso de humedad favorecen la aparición y desarrollo de este patógeno.
  • Mantener, tanto en semillero como en plantación, una adecuada incorporación de nutrientes orgánicos o químicos, ya que su déficit favorece considerablemente la aparición y desarrollo de esta enfermedad.
  • No siembre en altas densidades.
  • El uso de cubiertas plásticas o de paja sobre el cultivo puede reducir la incidencia del patógeno.

Para finalizar, la susceptibilidad de las hojas de cebolla infectadas por Alternaria porri son influenciadas por la edad y el daño de la planta. Las hojas viejas son las más afectadas; sin embargo, cuando las plantas están infestadas por Trips, las hojas más jóvenes son las más susceptibles y la gravedad de la enfermedad es mayor en comparación con plantas infectadas con Alternaria porri.