Polinización entomófila en arándanos

El arándano es un arbusto frutal que requiere polinización entomófila, el uso de abejas (Apis melífera), la de mayor presencia en el mundo, mejora considerablemente el calibre de los frutos. El “pecorear” es la acción que realizan las abejas cuando salen a buscar polen, néctar y agua para abastecer a la colmena. Se estima que dicha actividad es la responsable del 85% de la polinización de los cultivos entomófilos.

Lamentablemente el clima desincronizado, la contaminación por el abuso y manejo inadecuados de los productos fitosanitarios han afectado significativamente a estos insectos benéficos.

Es importante destacar que la floración del arándano no es altamente atractiva para las abejas, por ende, existe competencia con la flora externa al predio, por lo que es fundamental el adecuado manejo de malezas y cultivos del entorno.

La principal limitante de la polinización por abejas es la temperatura, sobre todo en aquellas variedades de arándano de mayor precocidad, ya que requiere sobre 12°C para realizar un trabajo efectivo y no evidenciar posteriormente problemas de polinización, reflejados en el tamaño de los frutos. En segundo lugar, está la sanidad, ya que existe una alta probabilidad de infestación cruzada por el contagio de enfermedades desde otras colmenas de abejas en el sector.

Destacar que las abejas son capaces de trasladarse hasta 250 m. Es un punto que se debe considerar al momento de definir cuántas colmenas colocar por hectárea, aunque a mayor distancia no se evidencia un efecto en el porcentaje de cuaja, sí se refleja en el calibre de los frutos. Por lo tanto, procurar colocar colmenas a menor distancia para obtener una producción más homogénea. Además, la cantidad de colmenas estará determinada por la época de floración, precocidad de la variedad, presencia de flores alternativas en el entorno u otro factor negativo, pudiendo ser 8 colmenas por hectárea un número ideal, aunque quienes las utilizan no colocan más de 4 por hectárea.

La ubicación ideal es en un sector asoleado el interior del huerto, ya que es común la competencia entre especies; es decir, hay colmenas que tienen mayor afinidad con algunas especies que con otras, por lo tanto, es preciso disminuir que se vayan a especies distractoras. La orientación de la piquera es mirando al norte u oriente, donde el sol directo mantenga seca la entrada a la colmena, sobre banquillos para mantenerlas aisladas de la humedad excesiva y presencia de malezas.

¿Cuándo poner las abejas?

El momento oportuno para colocar las colmenas es el periodo de floración. Conviene colocar las colmenas iniciada la floración para evitar que las abejas busquen otras fuentes de alimento atractivas. Al 10% de floración ingresar con una parte de las colmenas y en plena floración ingresar con el saldo de colmenas. Según variedad de arándano, puede ser desde septiembre en adelante. Se debe considerar que de febrero a marzo coincide con la cosecha de miel desde las colmenas, por lo que no existe oferta de colmenas para polinización, ya que en general este es un negocio secundario para los apicultores y el ingreso principal proviene de la producción de miel.

¿Qué tipo de colmenas?

No existe una definición clara de una “buena colmena para polinizar”, lo que es usado frecuentemente es el peso del cajón (colmena) o la presencia de alzas en ellos, no siendo los más representativos para este fin. En el primer caso puede reflejar abundante miel, pero no una buena población de abejas recolectoras, en el segundo caso la presencia de una o más alzas es suficiente, ya que pueden estar vacías o puede no tener reina o crías. Lo importante es una colmena libre de enfermedades o parásitos, la presencia de una reina joven y en postura junto a una abundante población de abejas (ideal 8 marcos con abejas, de los cuales 5 deben tener crías).

La población de abejas adultas es relevante, pues las que salen a pecorear son aquellas que han cumplido 23 días de vida, en tanto las de menor edad permanecen en la colmena. Las que salen, seleccionan el polen dependiendo de su calidad nutritiva y disponibilidad en las flores. La cantidad de crías afecta el potencial polinizador de las abejas, ya que si la colmena no tiene crías, la necesidad de ir a buscar polen va a ser mínima.

En periodos calurosos y secos se requiere colocar agua para que las abejas puedan disponer fácilmente del recurso para diluir los azúcares cristalizados del néctar.