Recomendaciones para hacer un trasplante de cebolla adecuado

El trasplante es uno de los momentos más delicados que hay en la etapa de cultivo de cualquier planta, ya sean hortalizas u ornamentales. Hay que tener mucho cuidado ya que las plantas son muy jóvenes y frágiles. El quitar las plántulas de los semilleros para plantarlas en su lugar definitivo de crecimiento crea mucho estrés, cualquier fallo durante el trasplante puede llegar a provocar su debilidad, llegando a detener su crecimiento, aumentando la propensión a sufrir enfermedades y plagas, hasta incluso morir si no se realiza un trasplante correctamente.

Después de haber preparado los semilleros habrá que esperar algunas semanas (dependiendo del cultivo que se trate) hasta que las semillas han germinado, brotado y las plantas son lo suficientemente maduras como para ser trasplantadas. Normalmente, se dice que la plántula ya está lista para trasplantar porque se puede observar que ésta ya ha sacado las primeras hojas verdaderas y es entonces cuando se puede realizar el trasplante.

Para trasplantar de forma sencilla y sin estresar a las plantas hay que seguir estas recomendaciones:

  1. Una noche anterior al trasplante regar la maceta o suelo en el que se va a trasplantar. Asegurándose de que en la tierra haya buen drenaje y de que en ésta también vaya a tener un buen contenido en materia orgánica para poder nutrir a la planta.
  • Al día siguiente o después de haber pasado unas horas tras el riego, utilizando una pala para trasplantar, se irán haciendo agujeros en la tierra o sustrato del diámetro de la base de la plántula. Dejar suficiente distancia entre plántula y plántula.
  • Con cuidado sacar las plántulas de los semilleros, apoyándose en las herramientas para trasplante, procurando no dañar las pequeñas raíces, tomando la plántula por las hojas con mucho cuidado. No retirar la tierra que hay en las raíces, dejarla tal cual está y colocarla en el agujero que se hizo anteriormente. La plántula debe caber perfectamente y tener suficiente espacio para que quepan bien las raíces. Cubrir con tierra y repetir la operación con el resto de plántulas.
  • Después de trasplantar es importante que se termine igual que como se empezó: regando. Se deberá regar todas las plantas trasplantadas con mucho cuidado de dañar las partes aéreas (tallo y hojas) y sin remover la tierra. No hace falta que se encharquen, solamente es regar lo suficiente para que la tierra esté mojada. Tomar nota para recordar la fecha de siembra, la del trasplante y la variedad de planta.
  • Se recomienda que el trasplante se haga a última hora de la tarde o bien que se provea a las plántulas de sombra durante las primeras 48 horas tras el trasplante para que éstas se adapten mejor y se evite el estrés. Evite que les dé el sol directo durante los dos primeros días para facilitar su adaptación.

En definitiva, si el sol es fuerte, un poco de sombra les vendrá bien. Si hace mucho frío, por el contrario, algún tipo de cobertura a modo de invernadero les protegerá hasta que se fortalezcan y sean capaces de soportar las temperaturas. Es bueno cubrir las plantas los primeros días con alguna malla, para evitar que los depredadores, como pájaros o caracoles, devoren estas jóvenes plantas.