10/01/2026

Revista InfoAgro México

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Trasplante, diferenciación y requerimientos del cultivo de espárrago

Trasplante, diferenciación y requerimientos del cultivo 

 

  1. Introducción
  1. Condiciones del terreno para el trasplante
  1. Diferencias de manejo entre espárrago verde y blanco
  1. Requerimientos climáticos
  1. Requerimientos de suelo

 

  1. Introducción

 

Para cultivar espárrago la primera premisa es preparar de forma conveniente el terreno donde se van a trasplantar las garras, en las mejores condiciones posibles. Posteriormente, el manejo del cultivo irá enfocado al tipo de espárrago que se desee cosechar porque, tanto el verde como el blanco, precisan unas labores concretas. No obstante, para el óptimo desarrollo del cultivo deben cumplirse unos ciertos requerimientos, principalmente de clima y suelo, pero es preciso destacar que el espárrago es una planta muy sensible a la asfixia radicular.  

 

  1. Condiciones del terreno para el trasplante

 

Teniendo en cuenta las características del sistema radicular del espárrago, además de que es un cultivo que permanece durante varios años en el suelo, se debe poner cierto esmero en la preparación del terreno donde se va a llevar a cabo el trasplante (Sánchez, 2023).  

 

Algunos de los aspectos que se deben considerar al respecto son los siguientes (Vidal, 1958; Salmerón, 1971; Serrano, 2003): 

 

  • Para que el cultivo ofrezca un buen desarrollo es preciso que las raíces de la planta penetren sin problema en el suelo, por lo que éste no debe ser demasiado compacto.  
  • Se deben retirar del terreno obstáculos como piedras, desechos y demás, así como eliminar las malas hierbas presentes. 
  • Las labores de vertedera suelen ser habituales, pudiendo añadirse una operación de subsolado que evite las suelas de labor, si fuese necesario. En suelos homogéneos, lo más adecuado es utilizar una grada de discos para conseguir una mejor uniformidad. 
  • Es recomendable llevar a cabo una fertilización de fondo que aporte nutrientes desde el inicio, así como fitosanitarios de formulación granulada con el fin de prevenir ataques tempranos de plagas.  

 

En lo referente a la propia operación de trasplante, a veces se habla de siembra, pero lo realmente conveniente es el trasplante de garras, donde se pueden destacar algunas acciones como (Salmerón, 1971; Suslow, 1996; González y Del Pozo, 2002; Serrano, 2003): 

 

  • Las garras provienen de semilla y son germinadas en viveros (un año en vivero son las ideales para hacer la plantación). 
  • Se abren las zanjas en el momento de la plantación, donde se introducen las garras. 
  • Las plantas no deben quedar de forma superficial porque existe una mayor probabilidad de que se pierdan (un aspecto importante).  
  • Hay que seleccionar muy bien las garras, separándolas y clasificándolas según el tamaño, para evitar competencia entre ellas. 
  • Cuanto más peso tenga la garra (mínimo 125 g), mayor masa de rizoma alcanzará, así como mayor número de raíces desarrollará. 
  • Es recomendable que las raíces de las garras sean uniformes en su conjunto y gruesas. 
  • Se deben eliminar los extremos de las raíces que presenten deterioros, así como desinfectar, con productos autorizados preferentemente.   
  • Si no es posible realizar la plantación en el mismo momento de adquirir las garras, se deben conservar en cámara frigorífica a temperaturas entre 2 º y 4 º C. 
  • Se buscan plantaciones más densas para obtener un mayor rendimiento y también disminuir el calibre de los turiones. 

  

    3. Diferencias de manejo entre espárrago verde y blanco

 

El manejo de un cultivo de espárrago va a depender de si la producción está orientada a espárrago blanco o verde, cuyas diferencias básicas entre ambos son: el proceso de cultivo y la exposición a la luz solar (Sánchez, 2023). También es interesante tener en cuenta tres puntos de vista diferentes en relación a los dos tipos de espárragos: 

 

  • Agronómicamente. La diferencia radica en si los brotes se cosechan sobre el suelo (verde) o bajo tierra (blanco).  
  • Botánicamente. Hay variedades diseñadas para un tipo u otro de espárrago, que se adaptan mejor al método concreto de producción. Sin embargo, en algunos casos se puede usar la misma variedad para blanco y verde, denominadas de aptitud mixta.   
  • Comercialmente. El espárrago verde está más demandado que el blanco en la actualidad. 

 

Se puede hacer una breve diferenciación entre ambos tipos de espárragos, destacando: 

 

– Espárrago verde. Comúnmente denominado “espárrago triguero”, recibe la luz solar al crecer sobre el suelo, lo que le da un color verde intenso en sus tallos. Su grosor es inferior al del espárrago blanco, permitiendo que se desarrolle, normalmente, hasta una longitud de 20-25 cm. Su recolección es un proceso menos delicado y más económico en comparación con el espárrago blanco, pudiendo recolectarse a cualquier hora del día y mediante sistemas mecanizados (Japón, 1986). Además, representa aproximadamente un 90 % del total de las ventas anuales, según MERCASA (2022).    

– Espárrago blanco. Crece enterrado en caballones para que no reciba la luz solar y no sintetice la clorofila. Por ello, hay que tener la precaución de que el espárrago se coseche antes de que asome a la superficie y no se exponga a la luz, siendo recomendable que la recolección se lleve a cabo cuando apenas hay luz solar y las yemas no adquieran una tonalidad violácea que disminuya su calidad en el mercado (Guzmán y Rodríguez, 1992). En campo suelen utilizarse acolchados negros (Pamplona, 1982).  

 

Además, necesita más horas de frío y aguanta mejor las condiciones climáticas adversas que el verde (Vidal, 1958). Finalmente, la recolección debe hacerse de forma manual, por lo que el precio final del producto resulta más caro, también por el mayor trabajo que supone (MERCASA, 2022). 

 

En conclusión, el espárrago verde es más cómodo de cultivar, siendo sus costes más asequibles, mientras que el blanco, resulta más selecto en su demanda, al tener un precio superior, consecuencia del manejo delicado que precisa. 

 

     4. Requerimientos climáticos

 

La variable climática que mayormente impacta sobre la planta de espárrago es la temperatura, destacando algunas estimaciones de Serrano (2003), como son: 

 

  • El valor mínimo para que germine la semilla se sitúa entre 10 º y 12 º C. 
  • El óptimo oscila entre 15 º y 25 º C.  
  • Por encima de 30 º C podrían darse problemas de germinación.  
  • Los frondes con desarrollo maduro pueden soportar entre 3 º y 4 º C de frío.  
  • Los brotes tiernos mueren a una temperatura de 1 º C. 
  • El rizoma y las raíces pueden soportar varios grados por debajo de cero sin llegar a sufrir necrosis por congelación.  
  • Si la temperatura del suelo es inferior a 10 º C, los rizomas permanecen inactivos.  
  • La temperatura influye sobre la velocidad de crecimiento de los turiones, siendo conveniente que no descienda de 12 º C porque se puede reducir el periodo de recolección y retrasar la precocidad.  
  • Las temperaturas óptimas para el desarrollo de la planta oscilan entre 20 º y 25 º C durante el día y por la noche de 15 º a 20 º C.  
  • Si se superan los 35 º C puede producirse una transpiración excesiva.  

 

La recolección es el momento más delicado porque el espárrago es muy sensible a las oscilaciones bruscas de temperatura. Benages (1990), afirma que, si ésta desciende sensiblemente en el suelo, la brotación se paraliza, siendo muy difícil que la planta retome de nuevo su actividad. 

 

En cuanto a la humedad relativa, es conveniente que presente niveles elevados cuando los turiones son jóvenes porque temperaturas altas y humedades relativas bajas pueden provocar la deshidratación de los brotes tiernos y las yemas, perdiendo su capacidad de desarrollo. Igualmente, en plantas ya desarrolladas también es recomendable que la humedad del ambiente no sea baja (Serrano, 2003).  

 

No obstante, un exceso de agua, como sucede en los climas lluviosos, va a perjudicar bastante al espárrago, sobre todo durante la parada vegetativa invernal, además de que puede provocar asfixia de raíces y rizomas, así como enfermedades. Las estimaciones de pluviometría sobre los cultivos de secano requieren, al menos, unos 400 mm al año y durante el verano que llueva como mínimo unos 25 mm (Serrano, 2003).  

 

Finalmente, el espárrago es una planta rústica que puede cultivarse en una amplia gama de altitudes. Según Benages (1990), puede ser viable desde el nivel del mar hasta 1000 msnm. 

 

  1. Requerimientos de suelo

 

A pesar de que la planta de espárrago puede crecer bien en diferentes tipos de suelos, los más indicados para el cultivo mecanizado son los de textura franco-arenosa o arenosa-franca, que reúnan las siguientes características (Vidal, 1958; Japón, 1986; Serrano, 2003): 

 

  • Que sea profundo y suelto. 
  • Que presente un buen drenaje. 
  • Que posea una buena proporción de arena y baja de arcilla.  
  • Que facilite el enraizamiento de la planta y una rápida emergencia.  
  • Que permita un correcto laboreo. 
  • Que contenga un buena proporción de humus. 
  • Que posea un valor de pH entre 6.6 y 7.5, cercano a la neutralidad. 

 

Por el contrario, los suelos arcillosos no son nada recomendables porque pueden provocar problemas de encharcamiento. Igualmente, no es recomendable cultivar en suelos excesivamente salinos y/o demasiado calizos. Tampoco son adecuados los que tienen su capa freática a menos de 70 cm o aquellos que contengan piedras o grava (Japón, 1986).  

 

Para concluir, con las exigencias y/o necesidades de los suelos para el cultivo del espárrago, es preciso insistir en la alta sensibilidad que muestra frente al exceso de agua. Por el contrario, su sistema radicular, es muy resistente a la sequía, aunque las cantidades de agua que necesita varían dependiendo de la etapa de desarrollo en que se encuentre.  

 

De este modo, durante la mayor parte de la primavera, apenas requiere de aportes de riego, bastándole con las reservas de agua del suelo. Sin embargo, al final de la recolección, sí necesita cantidades de agua superiores para producir la masa foliar. Posteriormente, con el agostamiento, disminuye la demanda hídrica. En definitiva, la planta tolera mejor la falta de agua que el exceso.