De las aspiradoras al surco: Cómo James Dyson está revolucionando la agricultura con alta tecnología

James Dyson, el multimillonario británico famoso por reinventar la aspiradora y la secadora de cabello, está enfocando su ingenio hacia un sector vital: la agricultura. Bajo el nombre de Dyson Farming, su empresa se ha convertido en una de los ranchos agrícolas más grandes y tecnificados de Reino Unido, demostrando que la ingeniería de precisión es la clave para la seguridad alimentaria del siglo XXI, apoyando un tema en auge actual como lo es la Sustentabilidad y la Agricultura Regenerativa, pues Dyson Farming nos está mostrando que es posible.
1. Un Gigante de 14,500 hectáreas
Lo que comenzó con la adquisición de tierras en 2013 es hoy un imperio agrícola. Con más de 14,500 hectáreas, Dyson produce anualmente:
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40,000 toneladas de trigo.
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12,000 toneladas de papas.
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Cebada, betabel y chícharos.
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Engorda de vacas y borregos.

2. El «Rueda de la Fortuna» de las Fresas: Innovación en Vertical
El proyecto que ha captado la atención de otros medios internacionales es su invernadero circular de fresas. Dyson ha implementado un sistema de cultivo vertical híbrido que utiliza estructuras rotativas similares a una «rueda de la fortuna».
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Rendimiento: Logra un 250% más de cosecha que los métodos tradicionales en el mismo espacio.
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Robótica: Brazos robóticos recolectan la fruta con precisión quirúrgica, y drones/sensores monitorean la salud de cada planta.
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Cero Químicos: El uso de luz UV nocturna previene hongos, eliminando la necesidad de fungicidas tradicionales.

Los ingenieros de Dyson han desarrollado esta “Rueda de la fortuna” donde producen de manera vertical dentro de sus invernaderos de cristal.
Se llama Hybrid Vertical Growing System (HVGS), donde optimizan el espacio y son capaces de producir el doble, cada rueda sostiene 10 filas que van rotando, permitiendo que cada planta tenga acceso a sol en ciertos periodos del día, lo que hace posible también a través de su tecnología el producir en invierno, cuando se supone que en Reino Unido no se dan las fresas.
3. Economía Circular: Energía de los Desechos
La sostenibilidad no es solo una palabra para Dyson; es una ecuación de ingeniería. Sus granjas operan con un sistema de digestores anaeróbicos.
El proceso es básicamente «reciclaje de energía» y funciona así:
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La materia prima: Dyson mete ahí todo lo que «sobra»: rastrojo de maíz, restos de cosecha de papas, estiércol del ganado y cultivos específicos que no se vendieron.
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La digestión: Dentro de estos tanques herméticos no hay oxígeno (por eso es anaeróbico). Unas bacterias se encargan de «comerse» esos desechos orgánicos.
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El resultado (Biogás): Al descomponerse, los desechos sueltan gas metano. Dyson captura ese gas y lo quema en unos motores para producir electricidad (esta electricidad también beneficia a más de 10,000 hogares en Reino Unido) y este calor generado se redirige para calentar los invernaderos de fresas en invierno.
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El «pilón» (Fertilizante): Lo que queda después de que las bacterias terminan de comer se llama digestato. Es un lodo riquísimo en nitrógeno y fósforo que Dyson vuelve a tirar en sus campos como fertilizante líquido, ahorrándose una fortuna en agroquímicos.

https://dysonfarming.com/strawberries/
Si tú, lector, crees que esto es pura publicidad, hay fuentes que lo soportan. El gobierno británico ha premiado a Dyson con el «Bees’ Needs Champions» por su cuidado a los polinizadores, y sus ranchos son de los pocos en el mundo que ya operan con balance negativo de carbono. Es decir, Dyson no solo está produciendo comida, está limpiando el aire mientras lo hace.
En éstas granjas todo se aprovecha de inicio a fin, lo cual lo ha convertido también en referente no sólo de tecnología, sino de que es posible cuidar el mundo mientras producen.
4. ¿Qué puede aprender el agro mexicano de Dyson?
El mensaje es claro: la integración de la Inteligencia Artificial, la robótica y la buena gestión de datos no son un lujo, sino una necesidad para optimizar recursos hídricos y reducir la huella de carbono. La visión de Dyson de «tratar la granja como una fábrica de alta precisión» es un modelo que los productores de berries y hortalizas en México pueden empezar a escalar.
Al final del día, lo que James Dyson está haciendo en el Reino Unido no es ciencia ficción, es ingeniería aplicada al surco. Muchos dirán: «Claro, con esos millones cualquiera» o «Aquí en México el clima y el suelo son otra historia». Y tienen razón.
Pero el verdadero valor de Dyson Farming no es el cheque que firma, sino la mentalidad de no desperdiciar nada. Desde usar el calor de los motores para que las fresas no sufran frío, hasta convertir el rastrojo en la luz de la granja. Esa eficiencia es la que necesitamos importar, adaptándola a nuestros ranchos y nuestras realidades.
La tecnología ya no es el futuro, la tecnología es el fertilizante que va a hacer que el agro mexicano siga siendo competitivo en el mercado global.

Nota creada con información de: Forbes, Financial Times y Dyson Farming


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