10/03/2026

Revista InfoAgro México

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Factores que influyen en la producción de Pimiento

Factores que influyen en la producción 

 

  1. Introducción
  1. Fisiopatías del cultivo
  1. Condiciones climáticas
  1. Manejo agronómico

 

  1. Introducción

 

El cultivo de pimiento morrón puede resultar rentable si los precios del mercado son buenos, aunque el componente principal para la rentabilidad de un cultivo será la producción final del mismo. A este respecto, hay una serie de factores de distinto ámbito: fisiológico, climático y agronómico, principalmente, que van a influir en mayor o menor grado en el volumen final de cosecha. El cultivo de pimiento presenta una fase crítica, como es la floración y el cuajado de frutos, seguido por el desarrollo de los mismos. Si la interacción de estos factores sobre el cultivo es negativa va a derivar en una merma productiva, afectando a la rentabilidad anteriormente mencionada. 

 

  1. Fisiopatías del cultivo

 

Las fisiopatías en el cultivo de pimiento son alteraciones en el normal desarrollo de la planta que pueden terminar desencadenando problemas de diversa índole, afectando a la producción y a la calidad de los frutos con la correspondiente pérdida económica para el productor. 

 

Por esto, es fundamental tener en cuenta la dimensión de dichas fisiopatías para que el volumen de cosecha afectado sea el menor posible. Entre las fisiopatías más conocidas en este cultivo se pueden mencionar las siguientes (Jurado y Nieto, 2003; Reché, 2010; Gómez, 2020):  

 

– Necrosis o podredumbre apical. También conocida como Blossom end rot, se caracteriza por la aparición de una mancha de tejido muerto y tamaño variable en la zona del ápice del pimiento. El motivo principal está relacionado con una deficiencia de calcio en el desarrollo del fruto, que se traduce en esta zona necrosada. 

 

Además de un déficit de calcio, esta alteración fisiológica puede verse afectada por otras causas como, por ejemplo, estrés hídrico en el suelo o cambios bruscos de humedad en el mismo, alta salinidad en el agua de riego y/o en el suelo, alteraciones severas de la temperatura o elevado nivel de radiación, entre otros. 

 

– Agrietamiento o rajado del fruto. Las grietas presentes en los pimientos, también denominado cracking, suele darse en frutos maduros, de manera superficial y en cualquier punto del mismo, aunque mayoritariamente en los hombros del pimiento, alrededor del pedúnculo.  

 

Los motivos principales del agrietamiento responden a cambios drásticos de la humedad ambiental y/o edáfica, de la conductividad eléctrica o del contraste térmico entre día y noche, siendo especialmente visible durante los meses de invierno y principios de la primavera como consecuencia del hinchamiento del mesocarpio, que causa la ruptura de la epidermis. La elección varietal también influye, ya que hay unas variedades comerciales más sensibles al cracking que otras. 

 

– Malformación de frutos. Esta alteración de frutos deformados se conoce también como “galleta” o “frutos agalletados” y se debe a una polinización defectuosa, normalmente por condiciones climáticas adversas o una mala praxis, produciendo frutos sin semillas, es decir, partenocárpicos, los cuales son descartados para la comercialización. 

 

– Asfixia radicular. Si este suceso es muy severo puede causar la marchitez general de las plantas, además de la pudrición en la parte inferior de las mismas. Sucede, principalmente, por un bajo nivel (o ausencia) de oxígeno en el suelo como consecuencia de un exceso de agua en el mismo.  

 

Si este exceso de humedad ocurre por riegos desmesurados habría que clasificar este problema dentro de un mal manejo agronómico, pero si es debido a causas externas como una textura del terreno pesada, muy arcillosa, impermeable, o con escasa capacidad de drenaje, podrá encajar en el marco de las fisiopatías. 

 

De forma mayoritaria, esta situación no se produce en todo el terreno de cultivo, sino en zonas concretas del mismo donde el piso suele estar más compactado o existe algún problema edáfico que dificulta la penetración o filtración del agua, lo que viene acompañado de la incidencia de enfermedades por hongos y/o bacterias. 

 

Las fisiopatías que se han visto van a provocar frutos defectuosos, los cuales serán descartados para su comercio, suponiendo una merma productiva y económica.  

 

  1. Condiciones climáticas

 

Las condiciones reinantes en el entorno del cultivo es uno de los factores más determinantes, ya que provocan un efecto directo, tanto en el crecimiento de las plantas como en la producción. De este modo, los principales factores ambientales que deben tenerse en cuenta para minimizar las pérdidas de producción son los siguientes (Jurado y Nieto, 2003; Reché, 2010; Valencia, 2026): 

 

– Temperatura. El cultivo de pimiento morrón requiere unos valores diurnos de 20 º a 28 º C y nocturnos de 16 º a 18 º C para mantener un crecimiento óptimo y llevar a cabo sus fases fisiológicas, siendo los periodos de floración y desarrollo del fruto los más críticos cuando se producen temperaturas adversas, tanto por frío extremo como por excesivo calor, provocando abortos florales, así como la merma del tamaño de frutos y la deformación de los mismos. 

 

– Humedad relativa. Debe estar comprendida, aproximadamente, entre el 60 y el 80 %. Si el nivel de humedad ambiental es demasiado bajo se van a producir algunos fenómenos indeseables para el cultivo como: caída de flores, blossom en los frutos, aumento del DPV, reducción del crecimiento, incidencia de plagas como arañas rojas y blancas, etc. En el caso contrario, es decir, humedad excesiva, la floración (polinización) también se verá afectada, además del riesgo de enfermedades, especialmente fúngicas y bacterianas, y de sufrir procesos de agrietamiento. 

 

– Radiación. Tiene una gran incidencia para el desarrollo vegetativo de la planta, y también es clave en la fase de floración. Si el nivel de luminosidad no es suficiente la planta adquiere un porte débil y alargado, sin la suficiente floración para obtener la posterior cosecha. Por el contrario, una radiación solar excesiva va a limitar el crecimiento del cultivo, afectando también a la floración, cuajado y engorde de frutos, pudiendo facilitar la aparición de blossom, incluso quemaduras en los pimientos. 

 

El pimiento morrón puede considerarse un cultivo sensible a condiciones ambientales adversas, especialmente durante floración, cuaje y engorde de frutos. Si el cultivo se desarrolla en regiones frías o muy calurosas, la exposición a las inclemencias climáticas afectará sin duda a su rendimiento, especialmente en cultivos en campo abierto. 

 

En este sentido, es más conveniente cultivar bajo estructuras como mallas o invernaderos, especialmente en estos últimos, donde el control climático puede ser de gran ayuda mediante técnicas como la ventilación, la nebulización, el encalado o el riego por goteo. Un manejo adecuado de los recursos disponibles va a minimizar los daños en el cultivo, además de optimizar la producción. 

 

  1. Manejo agronómico

 

A la hora de gestionar un cultivo de pimiento (morrón) entran en escena un buen número de variables a tener en cuenta, desde la elección de la variedad que se va a plantar, pasando por marcos de plantación, poda, tutorado, riego y fertilización, tratamientos fitosanitarios y hormonales, hasta llegar al momento óptimo de cosecha. Todo esto supone analizar y ejecutar un alto número de decisiones que, si no son correctas, van a penalizar la producción final. 

 

Entre el amplio conjunto de labores a realizar en el cultivo de pimiento, se destacan algunas que pueden influir en el rendimiento del cultivo (Urrestarazu et al., 1996; Reché, 2010; Casilimas y Monsalve, 2012; Gómez, 2020; Valencia 2026): 

 

– Tutorado. Es una de las labores primordiales para el desarrollo de la planta, ya que ésta debe crecer erguida y no rastrera. Se pueden distinguir tres tipos: vertical (liado), tradicional (enfajado) y con mallas (poco utilizado). El objetivo de esta técnica es el desarrollo vertical de las plantas, así como obtener buenas condiciones de luminosidad y ventilación, que se logran mejor con el tipo vertical. 

 

– Deshojado. Se realiza para eliminar hojas viejas (parte inferior de la planta) o enfermas del cultivo, lo que supone una labor de higiene y prevención de enfermedades, además de facilitar el cuajado, el engorde y la coloración de los frutos. 

 

– Tratamientos hormonales. Están enfocados principalmente a la fase de floración y cuaje, buscando una buena calidad de las flores, una ayuda para la polinización y un refuerzo para “amarrar los frutitos”. Las sustancias más utilizadas son a base de auxinas, citoquininas y giberelinas. Si estos tratamientos son adecuados pueden aumentar de manera significativa el número de frutos cuajados y con ello la producción final, aunque un mal manejo (producto equivocado y/o dosis excesiva) puede suponer problemas de toxicidad en el cultivo. 

 

– Tratamientos fitosanitarios. Las plagas y enfermedades también causan daños y pérdidas en los cultivos de pimiento, debilitando las plantas y/o afectando a los frutos que pierden su valor comercial, siendo desechados. 

 

– Blanqueo o encalado. A pesar que esta técnica fue nombrada en las condiciones ambientales, también es una labor del manejo agronómico. Con ella se regula, principalmente, el exceso de temperatura y de radiación en el invernadero, influyendo así en aspectos como el desarrollo vegetativo de la planta, la fase de floración y cuaje o el engorde de los pimientos. 

 

– Gestión del riego. Un factor clave en el cultivo de pimiento morrón, además de un error común, es la falta de uniformidad en el riego. El aporte de agua debe mantener una cierta continuidad, sin cambios bruscos. Si se producen periodos de sequía alternados con riegos abundantes el cultivo va a sufrir consecuencias nefastas como la pérdida o caída de flores, así como la de frutos recién cuajados con el objetivo de protegerse.  

 

Por otra parte, riegos deficientes pueden derivar en daños por blossom, reducción del calibre de los pimientos, ataque de plagas como distintos tipos de ácaros, etc. En cambio, riegos desmesurados van a provocar daños radiculares, agrietamiento y rajado de los frutos o enfermedades fúngicas, entre otros problemas.  

 

– Control de la CE en la fertilización. La conductividad eléctrica (CE) representa el nivel global de sales que soporta el cultivo. Si esta CE resulta excesiva puede acarrear igualmente blossom, frutos más pequeños, reducción del rendimiento, fallos de floración y cuaje, etc., mientras que si es escasa la planta no tendrá vigor suficiente para sacar adelante su producción, además de provocar casos de rajado en los pimientos o una coloración pálida. 

 

– Manejo de los nutrientes. El pimiento morrón es muy sensible a desequilibrios en la nutrición, de manera que si la fertilización aplicada no está balanceada la situación va a derivar en problemas. Por ejemplo, un aporte excesivo de nitrógeno y deficitario en potasio va a suponer plantas muy tiernas y sensibles a enfermedades, además de presentar frutos con coloración y contenido en azúcares deficientes.  

 

– Balance vegetativo – generativo. Un error frecuente, sobre todo en invernaderos y sistemas intensivos, es concebir como sanas a plantas con un crecimiento vegetativo excesivo, ya que esto repercutirá negativamente en la floración y en el cuaje de frutos. Por otra parte, una planta vigorosa va a provocar sombreo interno, reduciendo la entrada de luz a flores y frutos, afectando así a la producción final. En cultivo de pimiento morrón, un crecimiento equilibrado resulta más productivo que uno excesivamente vigoroso. 

 

Después de considerar todo lo anterior, la conclusión que se puede obtener es que son numerosos los factores que influyen sobre el cultivo de pimiento, afectando a su rendimiento final. Por ello, es conveniente tener en cuenta las condiciones del entorno y de manejo en el pimiento para poder evitar así sufrir mermas en la cosecha, con las correspondientes pérdidas económicas.