Corrección de las carencias nutricionales en el cultivo
- Introducción
- Sintomatología de las deficienciasde macronutrientes
- Sintomatología de las deficiencias de micronutrientes
- Muestreo de las plantas para realizar un análisis foliar
- Introducción
El cultivo de pimiento morrón tiene una gran importancia dentro de los mercados de hortalizas, siendo considerado un cultivo de alto valor. Por ello, mantener un óptimo desarrollo de la plantación, siempre encaminado a una producción satisfactoria, se antoja un objetivo fundamental. Sin embargo, los desequilibrios hídricos y nutricionales forman parte del proceso productivo, entorpeciendo en ocasiones el objetivo marcado por el productor.
El control de los niveles de nutrientes en las plantas, tanto macroelementos como microelementos, es una labor trascendental, ya que cualquier carencia de éstos va a interferir en el óptimo crecimiento del cultivo, afectando a la cosecha de pimientos. Por esto, es muy conveniente llevar a cabo análisis foliares para gestionar adecuadamente el contenido nutricional de las plantas, intentando mantenerlo dentro de los rangos adecuados.
- Sintomatología de las deficienciasde macronutrientes
Los síntomas observados en las plantas de pimiento (morrón) pueden indicar, o al menos hacernos sospechar, algún tipo de situación carencial en lo que se refiere a la nutrición mineral del cultivo. En lo que respecta a las deficiencias de los macronutrientes, Casas y Casas (1999), lo explican del modo siguiente:
– Nitrógeno (N). Las plantas presentan una tonalidad más bien pálida, apareciendo los síntomas en las hojas basales y desplazándose después hacia arriba, aunque resulta difícil de observar en explotaciones comerciales. Algunas situaciones donde se producen carencias de N están directamente relacionadas con el lavado de este elemento en el suelo (riegos excesivos, efecto de la lluvia, escasez o reducción de fertilizantes nitrogenados, etc.).
Las plántulas de pimiento también pueden sufrir esta deficiencia en los semilleros, sobre todo en épocas calurosas en las que se aporta abundante agua para compensar el exceso de temperatura, mostrándose los síntomas en la primera hoja verdadera.
La corrección de este desequilibrio se realiza mediante fertilización nitrogenada, existiendo en el mercado una amplia oferta. El nitrato cálcico, vía radicular, es una de las alternativas más recomendadas. Existen otros fertilizantes en forma de nitratos como el potásico, el magnésico o el amónico.
– Fósforo (P). Su insuficiencia se manifiesta por manchas internerviales irregulares en las hojas bajas, de color marrón tabaco, fundamentalmente por el envés, que se mueve de las hojas inferiores a las superiores, igual que en el caso del nitrógeno. Suele aparecer en los meses de frío en los invernaderos por las bajas temperaturas del suelo. En ocasiones, se produce un efecto multiplicativo cuando se aportan altas dosis de sulfato potásico tratando de obtener más rápidamente una coloración de los frutos.
Para la corrección de estas carencias de fósforo se recomiendan aplicaciones foliares con ácido fosfórico o diluciones de este ácido al 75 % con un óptimo efecto de penetración que genera una respuesta muy buena en el cultivo.
– Potasio (K). Los síntomas se presentan en las hojas inferiores con una amarillez en los bordes, que avanzan hacia el interior de la lámina y hacia la parte superior de la planta. Un fuerte déficit de K puede derivar en un proceso de enanismo, así como en la defoliación de las hojas basales. Además, esta carencia está relacionada con un incremento de la concentración de magnesio a nivel foliar.
Puede producirse por lavado del suelo, principalmente después de las lluvias, si éste posee características arenosas. Asimismo, si la fertilización potásica no es adecuada, puede darse esta deficiencia cuando el cultivo realiza fuertes extracciones de este elemento.
La corrección puede llevarse a cabo mediante aplicaciones al suelo en forma de sulfato potásico, si los niveles de nitrógeno son adecuados. Si no es así, es mejor aplicarlo en forma de nitrato potásico.
– Calcio (Ca). Las carencias se muestran por decoloraciones blanquecinas en el borde de las hojas jóvenes. Éstas pueden ir acompañadas de la aparición de Blossom-end rot (BER), que supone la quemadura apical de los frutos y está relacionada con las características de la variedad comercial de pimiento, con desequilibrios hídricos, valores altos de la relación K/Ca, niveles elevados de nitrógeno amoniacal procedentes de estercolados y/o problemas de salinidad en el suelo.
Hay que tener en cuenta que el calcio es un elemento muy poco móvil en la planta, causando problemas a la hora de la interpretación de los resultados, siendo conveniente efectuar un análisis del suelo para poder discernir si el problema de absorción de agua es debido a un exceso de conductividad eléctrica o a una alta concentración de potasio en relación al calcio.
En cuanto a la corrección de este macronutriente, en ocasiones no se produce una buena respuesta a las aplicaciones foliares de quelatos de calcio en pimiento, siendo recomendable el aporte de dichos compuestos por vía radicular, además de un control adecuado de la humedad del suelo mediante sensores como, por ejemplo, tensiómetros.
– Magnesio (Mg). Esta sintomatología aparece en las hojas bajas con una decoloración amarillenta internervial que se mueve desde el centro de la lámina hacia los bordes y desde las hojas inferiores a las superiores. Suele estar inducida, generalmente, por acumulaciones de potasio en el suelo.
El análisis foliar es la mejor herramienta para detectar la carencia de magnesio, cuya corrección puede realizarse a través de aplicaciones foliares de sulfato de magnesio, o también en forma de quelato. En fertirrigación pueden utilizarse abonos en forma de sulfato de magnesio, o nitrato de magnesio si hay escasez de nitrógeno en el terreno.
- 3. Sintomatología de las deficienciasde micronutrientes
La única diferencia por parte de las plantas en lo referente a las necesidades nutricionales de microelementos en comparación con los macroelementos son las concentraciones de éstos, ya que son notablemente más bajas, pero resultan igualmente indispensables para el normal funcionamiento de los cultivos.
A continuación, Casas y Casas (1999), señalan algunos aspectos de la sintomatología y corrección de las situaciones carenciales de los micronutrientes, incluso algunos posibles casos de toxicidad por sobredosificación en el cultivo de pimiento dulce o morrón.
– Hierro (Fe). Los síntomas aparecen en las hojas jóvenes, en el interior y en la base del foliolo, siendo fácilmente identificable. Algunas causas por las que se puede dar esta carencia son: exceso de radiación, encharcamiento, alta humedad, aireación escasa, baja temperatura, elevadas aplicaciones de “macros” como calcio y fósforo, o altos contenidos de otros “micros” como cobre, manganeso o zinc.
Igual que sucede con el calcio, el hierro es un elemento poco móvil, siendo dificultosa la interpretación de los resultados analíticos. La corrección puede llevarse a cabo mediante aportación en el riego en forma de quelato, aunque el tipo concreto de quelato va a depender del valor de pH del suelo.
– Manganeso (Mn). Se muestra una ligera decoloración internervial en la cuarta o quinta hoja comenzando desde el ápice. Es un microelemento fundamental, ya que controla, junto al molibdeno y al cobre, la síntesis de nitratos a nivel foliar. Su asimilación puede verse disminuida por altos contenidos de potasio y fósforo, así como de hierro, cobre y zinc.
Las bajas temperaturas favorecen la aparición de esta carencia, pudiendo corregirse por vía foliar con tratamientos de quelatos de manganeso. Sin embargo, hay que tener precaución cuando se realicen estos tratamientos en días de fuerte insolación por el riesgo de posibles quemaduras.
Casas (1995), describe un caso de toxicidad por altas concentraciones de manganeso en un suelo rojo y ácido (pH = 5.5), mostrando una sintomatología característica de color negro en las hojas medias y jóvenes a lo largo de la nerviación central, mientras que el borde de la hoja se necrosa y se curva hacia el envés. Una forma de equilibrar la situación sería con medidas que incrementaran el pH del suelo como, por ejemplo, aportando cal al mismo y no usar ácidos, que provocaría una mayor acidificación.
– Cobre (Cu). Un déficit de este micronutriente causa una reducción del crecimiento de las plantas, cuyas hojas adquieren una coloración oscura. Asimismo, el margen foliar se curva hacia el envés. La corrección puede realizarse mediante la aportación por vía foliar de compuestos de cobre.
El caso contrario, es decir, una sobredosificación de cobre, suele suceder en los semilleros cuando se dan tratamientos de manera reiterada con el objetivo de frenar la elongación de las plántulas, mostrando una sintomatología similar a la de una clorosis férrica. El uso de quelatos de hierro, junto a compuestos de fósforo, permitirá amortiguar los efectos de la toxicidad.
– Zinc (Zn). Esta deficiencia se manifiesta en las hojas inferiores y medias, presentando una decoloración internervial similar a la del magnesio en sus inicios. Además, las plantas disminuyen su crecimiento (enanismo) debido a que este elemento participa en los mecanismos de las auxinas. Los aportes foliares con quelatos de zinc ayudan a compensar el déficit que, en algunos casos, suele estar asociado al nivel de manganeso.
– Boro (B). Los síntomas carenciales surgen en las hojas jóvenes, iniciando con una amarillez en el ápice, que se va extendiendo a toda la hoja. La causa de esta carencia es un aumento de las concentraciones del ión fosfato en suelos neutros o ligeramente ácidos. En suelos calcáreos, con pH alcalino, no se suele detectar. Otro motivo es no aportar compuestos de boro cuando el nivel de éste en el agua de riego es bajo.
La corrección puede realizarse mediante tratamientos de boro, por vía foliar o radicular, aunque es preciso controlar las dosis para no incurrir en una toxicidad por exceso, cuya acumulación suele situarse en los bordes de las hojas. Las altas concentraciones de boro suelen estar presentes en las aguas de carácter salino.
- 4. Muestreo de las plantas para realizar un análisis foliar
En ciertas ocasiones, las carencias de macro y micronutrientes pueden ser diagnosticadas de forma relativamente sencilla a través de la observación visual. Sin embargo, hay casos donde no es así, incluso se puede estar gestando un problema por un déficit nutricional y todavía no ser visible, derivando más tarde en complicaciones para el cultivo.
Por ello, es recomendable llevar a cabo, aunque sea en escasas ocasiones, análisis de suelo y de hojas para registrar los valores de estos minerales y así poder mantener sus concentraciones en rangos moderadamente adecuados.
A continuación, se van a tratar algunos aspectos que pueden ser determinantes cuando se realiza la toma de muestras del material vegetal para el posterior análisis foliar (López y López, 1978; Hernández y Mascarel, 1980; Martin et al., 1984; Lindsay, 1991; Casas, 1995). En el muestreo del cultivo de pimiento, hay que tener en cuenta:
– El objetivo del muestreo. Éste puede ser necesario para:
- Diagnosticar posibles estados carenciales o de toxicidad con síntomas visibles en las plantas.
- Predecir posibles estados carenciales sin síntomas visibles, pero con una respuesta negativa en la producción.
- Buscar ayuda complementaria a un análisis de suelo.
- Establecer un plan de abonado, siendo necesario conocer el estado nutricional de las plantas.
- Determinar los efectos medioambientales sobre los nutrientes disponibles y su absorción por parte de la planta.
– La elección de las plantas. Se deben seguir los siguientes criterios:
- Escoger plantas que no se encuentren en los pasillos ni próximas a las bandas del invernadero. Con esto se pretende eliminar el denominado “efecto de borde”.
- Muestrear aquellas plantas que representen el estado general (y promedio) de todo el cultivo en conjunto.
- Desestimar los extremos, en cuanto a tamaño y aspecto, en general.
- Elegir alrededor de veinte plantas en un invernadero de aproximadamente 5,000 m2.
- En los casos que se muestreen plantas con síntomas visibles, de los cuales se desea conocer su origen, hacerlo únicamente de dichas plantas.
– La elección de las hojas. Es conveniente considerar:
- El criterio de muestreo se centra siempre en la hoja joven completamente formada de aquellas plantas seleccionadas.
- Normalmente, corresponde a la 4ª – 6ª hoja comenzando desde la parte superior de la planta (adulta) en sentido descendente.
- En plantas de semillero, con 4 – 6 hojas verdaderas, se toma la tercera o cuarta hoja contando desde abajo.
- Cuando las tasas de luz y temperatura son bajas, el criterio de muestreo puede variar, eligiendo en este caso la segunda hoja.
- Las hojas se deben elegir a ambos lados de las líneas de cultivo para evitar posibles efectos sobre la orientación de las mismas.
- La hojas muestreadas deben ser completas, incluyendo el limbo (o lámina) y el peciolo.
- El número de hojas oscila entre 15 y 40 unidades.
- Es preciso evitar escoger hojas envejecidas, ya que éstas son de nula interpretación, pudiendo llegar a confundir el diagnóstico.
- En las hojas viejas suelen encontrarse acumulaciones de elementos como el calcio o el sodio, que no son representativos desde el punto de vista de la interpretación.
- En los muestreos debe tenerse en cuenta si el cultivo ha sido tratado con fungicidas, como por ejemplo con productos de cobre, los cuales pueden distorsionar los resultados si la muestra no se ha podido descontaminar bien en el proceso de lavado previo al análisis.
De este modo, los análisis de hoja pueden ser de gran ayuda en los cultivos de pimiento, reforzando los datos obtenidos en el análisis de suelo o para conocer posibles carencias (o desequilibrios) nutricionales que serán consideradas en el plan de abonado del cultivo.

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