Amblyseius swirskii, un controlador biológico de plagas
- Introducción
- Descripción del ácaro beneficioso
- Distintas plagas que consume
- Interacción de A.swirskii con las plagas
- Introducción
De los distintos métodos de control disponibles frente a las plagas que pueden aplicarse al cultivo de calabacita, o cucurbitáceas en general, uno cuya eficacia está demostrada si se realiza de manera adecuada, es el control biológico. Dentro de los varios individuos que se emplean en esta modalidad natural se encuentra el ácaro Amblyseius swirskii, un depredador que consume diversas plagas como son la mosca blanca, los trips y la araña roja.
- Descripción del ácaro beneficioso
En el Manejo Integrado de Plagas (MIP), no solamente en cultivos hortícolas, también en ornamentales, frutales y cítricos, el control biológico es una herramienta de defensa frente a plagas bastante útil, eso sí, si se utiliza adecuadamente. En ocasiones, las condiciones del cultivo no son favorables para la instalación de estos individuos o, sencillamente, las incorporaciones de éstos se realizan de forma errónea.
Uno de los organismos de control más contrastado es el ácaro Amblyseius swirskii, perteneciente a la familia Phytoseiidae, conocido desde hace tiempo y citado en la literatura antigua como Typhlodromips swirskii (Athias-Henriot, 1962).
En cuanto a su morfología, los individuos adultos miden aproximadamente 0.5 mm de longitud, con el cuerpo en forma de gota o de pera y un color variable, adoptando tonos blanquecino, beige, translúcido o canela claro, dependiendo de las últimas presas consumidas. Los huevos presentan forma ovalada y un color blanco transparente, de los cuales evolucionan los estados de larva y ninfa hasta llegar a adultos (Calvo et al., 2011).
El comportamiento de este ácaro es activo, se mueve de manera rápida, principalmente en el envés de las hojas y a lo largo de los nervios foliares, concentrándose habitualmente en las intersecciones de las nervaduras principales y secundarias, o también en el interior de las flores (Calvo et al., 2011).
El hábitat óptimo para A. swirskii debe presentar un ambiente cálido, con temperaturas comprendidas entre 20 º y 32 º C, incrementando significativamente su actividad y reproducción por encima de 25 º C. Sin embargo, su desarrollo biológico se ralentiza drásticamente por debajo de los 15 º C. A diferencia de otros fitoseidos (ácaros depredadores de la familia Phytoseiidae), no entra en diapausa con la reducción de las horas de luz, pero sí detiene casi por completo su reproducción en periodos fríos (Belda y Calvo, 2006).
Sus requerimientos en humedad relativa responden a ambientes relativamente húmedos, con un umbral crítico de supervivencia en torno al 70 % de HR. Si las condiciones son parcialmente secas su comportamiento se verá afectado, peligrando la viabilidad de sus huevos cuando el aire es excesivamente reseco (Belda y Calvo, 2006).
Los hábitos alimenticios de este ácaro beneficioso son muy amplios, ya que puede consumir diferentes tipos de presas, como son las plagas cuando aparecen en los cultivos, pero también se alimenta de polen y otras sustancias vegetales en ausencia de individuos que succionar (Calvo et al., 2011).
- Distintas plagas que consume
El cultivo de calabacita, como las demás cucurbitáceas, se ven atacadas por diferentes especies plagas como pueden ser orugas, pulgones, ácaros, trips, etc. Entre las plagas principales, vamos a describir tres que pueden ser víctimas del depredador A. swirskii. Nos referimos a mosca blanca, trips y araña roja, los cuales son descritos a continuación (Intronzi, 1996; Reche, 1997):
– Mosca blanca. Es una plaga polífaga, es decir, que se alimenta de diversas especies vegetales. Se desarrolla en invernadero y en campo abierto, aunque bajo cubierta puede permanecer durante todo el ciclo del cultivo.
Hay dos especies de mosca blanca que parasitan al calabacín: Trialeurodes vaporariorum, conocida como mosca de los invernaderos, y Bemisia tabaci (mosca blanca del tabaco y el algodonero), que también presenta cierta relevancia.
Entre los daños que estos insectos pueden ocasionar al cultivo, se distinguen tres tipos:
- La alimentación que realizan adultos y larvas del tejido celular afecta al normal desarrollo de las plantas, que dependerá, fundamentalmente, del estado fenológico de la planta y del nivel de infestación.
- Estos insectos segregan sustancias azucaradas sobre las que suelen desarrollarse diversos hongos (negrilla), los cuales no van a afectar directamente a los tejidos de las plantas, pero sí van a reducir la superficie útil de las hojas para realizar la fotosíntesis.
- Tanto B. tabaci como T. vaporariorum son vectores de diversas virosis del cultivo.
En lo que respecta al control de esta plaga, deben aplicarse diferentes estrategias en combinación. En este sentido, las técnicas preventivas y las labores de cultivo son fundamentales para mantener el cultivo con bajos niveles de infestación, así como para dificultar posibles re-invasiones posteriores. Una buena hermeticidad del invernadero, la ausencia de malas hierbas y restos de cultivo, y las placas adhesivas resultan ser unas alternativas óptimas.
Además del método tradicional de los tratamientos plaguicidas, se deben utilizar los organismos de control biológico existentes, siendo la mejor solución la compatibilidad de los tratamientos con la actividad de los enemigos naturales de las plagas, cuya forma de actuación se divide en parasitoides, depredadores y patógenos de mosca blanca.
– Trips. La principal especie y la más conocida es Frankliniella occidentalis, cuyos daños causados en otras hortalizas, como pimiento, pepino o jitomate, pueden ser bastante severos, pero en calabacín no resulta tan grave.
Los síntomas detectados en el cultivo por su actividad se manifiestan por unas placas de color grisáceo o plateado en las hojas con diversos puntos negros (excrementos). Posteriormente, estas zonas se necrosan totalmente. Si el nivel de incidencia es elevado y la superficie dañada es grande, las zonas afectadas adquieren un color pardo, pudiendo asemejarse con el aspecto causado por una fitotoxicidad.
Las vistosas flores amarillas del cultivo son un poderoso reclamo para los trips, siendo fundamental las labores de vigilancia y monitoreo dentro de las estrategias de control, evitando que las poblaciones de esta plaga se incrementen demasiado. Igual que en el caso de la mosca blanca, las medidas preventivas son importantes para mantener controlada su incidencia.
Asimismo, la combinación de tratamientos insecticidas (compatibles con OCB) y el control biológico es una alternativa muy útil frente a trips. Los depredadores más utilizados pertenecen a los géneros Orius y Amblyseius.
– Ácaros. Dentro de este amplio grupo, la conocida araña roja (Tetranychus urticae) es la más frecuente en este cultivo, cuyos daños pueden ser graves si se dan poblaciones altas de ácaros fitoparásitos.
- urticaesuele aparecer en condiciones de baja HR, junto a las bandas del invernadero, con la entrada de vientos cálidos y secos, o por la existencia de malas hierbas y/o restos de cultivo infectados. Su distribución se produce por focos en los que las ninfas y los adultos se alimentan de los jugos celulares, causando las típicas decoloraciones y deformaciones en las hojas.
En el control de la plaga es importante mantener un nivel de HR relativamente alto, así como la parcela limpia de malezas y restos vegetales, aplicando tratamientos acaricidas localizados al envés de las hojas y alternando distintas materias activas debido a la facilidad de estos individuos para crear resistencias. Los enemigos naturales aplicados directamente a los focos suelen ser una herramienta útil para mantener las poblaciones.
- Interacción deA.swirskii con las plagas
Está considerado un depredador generalista, ya que consume diferentes tipos de presas, lo que resulta muy útil si el cultivo se ve atacado por varias plagas. Puede actuar, tanto en campo como en invernadero, aumentando su eficacia si las condiciones ambientales son favorables para su desarrollo (Van Houten et al., 2005).
Dada su gran movilidad, estos ácaros cazan de forma activa a sus presas, preferentemente en el envés de las hojas. El apetito voraz, tanto de ninfas como de adultos, permite a Amblyseius swirskii comer de 5 a 10 presas por día, cuya preferencia son los estados inmaduros como huevos y larvas, es decir, estados jóvenes antes de alcanzar la edad adulta (Nomikou et al., 2001; Van Houten et al., 2005).
Utiliza sus piezas bucales adaptadas para perforar el cuerpo de sus presas y succionar los fluidos internos de éstas, dejando únicamente el exoesqueleto vacío del insecto (Belda y Calvo, 2006). Entre las distintas plagas de las que se alimenta destacan:
- Plagas principales: Devora de forma mayoritaria huevos y larvas de mosca blanca (Bemisia tabaci y Trialeurodes vaporariorum) y los estados larvarios jóvenes de trips (Frankliniella occidentalis).
- Plagas secundarias: Puede depredar ácaros plaga como la araña roja (Tetranychus urticae) o el ácaro blanco, aunque con menor grado de eficacia.
- Polifagia y supervivencia: En ausencia de presas vivas, puede alimentarse de polen y otras sustancias vegetales, por lo que se considera un superviviente sólido. Este comportamiento permite realizar liberaciones preventivas en el cultivo, estableciéndose de forma anticipada antes de que la plaga colonice la parcela.
Finalmente, se exponen a continuación algunas recomendaciones de actuación para que este organismo de control pueda ejercer su actividad alimenticia frente a las plagas del cultivo de una manera eficaz, destacando:
– Distribución. Lo más recomendable es llevar a cabo una estrategia preventiva, soltando estos individuos al inicio del ciclo del cultivo y antes de la aparición de las plagas. Si se aplica después de la detección de éstas, la eficacia del ácaro disminuye.
– Aplicación. Hay dos formas principales de emplear A. swirskii en el campo o en el invernadero. Una es repartiendo estos ácaros sobre las hojas de la planta mediante botellas de producto. Para áreas más grandes, se puede usar un soplador de aire que los distribuye de manera más uniforme. La otra es a través de bolsitas que se cuelgan en las plantas, las cuales tienen agujeros por donde pueden salir los ácaros.
– Alimentación extra. Para impulsar el crecimiento de A. swirskii, se pueden incorporar fuentes de alimento adicionales. Esta opción resulta ideal cuando las presas en el cultivo son escasas.
– Compatibilidad con otros depredadores. Existe una competencia entre las distintas especies de ácaros depredadores de plagas, lo que va a dificultar su actividad de control. Asimismo, la polifagia de A. swirskii le permite alimentarse de otros insectos beneficiosos, como es el caso de Aphidoletes aphidimyza, un depredador de pulgones.
– Compatibilidad con los tratamientos fitosanitarios. Es fundamental a la hora de realizar aplicaciones insecticidas frente a plagas, que éstas no afectan negativamente a estos organismos de control. Ambos métodos deben ser complementarios y nunca excluyentes.
– Manejo de las condiciones ambientales. Siempre que sea posible, las condiciones del entorno del cultivo deben favorecer el crecimiento de estos fitoseidos. Para ello, es preciso mantener una temperatura cálida en la parcela, así como unos niveles de HR algo elevados.
Todos los factores que favorezcan el desarrollo y las poblaciones de A. swirskii, o de cualquier otro enemigo natural, en las parcelas de cultivo, van a potenciar su actividad de control, reduciendo de este modo la acción de ciertas plagas y, por tanto, su nivel de daños y pérdidas económicas.

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