Enfermedad postcosecha de la Mancha húmeda en calabaza I
- Introducción
- Antecedentes de la alteración
- Descripción de la enfermedad
- Posibles causas de las manchas
- Introducción
Normalmente, el manejo agronómico del cultivo, así como la influencia de las condiciones climáticos de su entorno, suelen tener consecuencias posteriores en la calidad y la conservación de los frutos después de ser recolectados. Uno de estos casos es una alteración o enfermedad de postcosecha conocida como mancha húmeda del calabacín, la cual supone notables pérdidas económicas por la inviabilidad de los frutos y también de imagen, ya que éstos deben ser desechados por su aspecto.
- Antecedentes de la alteración
Las enfermedades de postcosecha, como su nombre indican, aparecen sobre los frutos una vez que éstos han sido recolectados, generalmente, producidos por las condiciones ambientales de las zonas de conservación, envasado y transporte, o también como consecuencia de ciertas prácticas y entornos desfavorables durante el cultivo.
En el caso de la calabacita, existe una alteración que se manifiesta durante el periodo de postcosecha denominada “mancha húmeda”, la cual aparece en los frutos a partir de las 24 horas de la recolección, en número variable y distribución irregular, normalmente en el almacén de confección del producto.
Fayos et al. (2012), describen esta alteración como “un conjunto de manchas de diferente tamaño en la piel del fruto de calabacín, que se evidencia tras su recolección y una vez que éste ha sido almacenado, previamente a su procesado, o bien cuando ya ha sido introducido en contenedores refrigerados para su transporte y distribución, causando importantes pérdidas económicas y de imagen, tanto en origen como en destino”.
En lo que respecta a los antecedentes por alteraciones sufridas en postcosecha, es preciso recordar que el fruto de calabacín se recolecta en estado inmaduro, lo que supone un aumento de su sensibilidad frente a condiciones ambientales adversas, reduciendo así su vida post-recolección. Las principales son (Sánchez, 2004; Kader et al., 2007; Nunes, 2008):
- Daños por frío. Suceden durante la conservación, por temperaturas inferiores a 5 º C, provocando normalmente hundimientos en la superficie del fruto.
- Daños por deshidratación. Debidos a valores de humedad relativa inferiores al 90 %, que pueden causar marchitamiento de los tejidos del calabacín.
- Pudriciones. Son producidas por hongos como Rhizopus stolonifer o Botrytis cinerea, así como por bacterias patógenas o saprófitas que aprovechan los daños o lesiones ya existentes en la superficie para llegar al interior del fruto.
Existen referencias científicas respecto a la aparición de manchas distintas de los daños causados por frío en la superficie de los frutos de calabacita durante su conservación a temperaturas inferiores a 10 º C, relacionadas con temperaturas elevadas durante el desarrollo del cultivo en campo, o también debidas a cambios bruscos de la humedad relativa tras la recolección (Nunes et al., 2003; Nunes, 2008).
En este sentido, algunos autores (Sharrock et al., 1977; Langston et al., 1999, 2003; Buonaurio et al., 2001; Mora y Araya, 2002) señalan la aparición de manchas de origen bacteriano en la piel del fruto de las cucurbitáceas.
- Descripción de la enfermedad
Esta enfermedad postcosecha afecta a los frutos de calabacita a diferentes niveles. A este respecto, Fayos et al. (2012), realizan una descripción de la misma desde tres perspectivas: análisis macroscópico, análisis microscópico en superficie y en corte transversal.
– Análisis macroscópico: La sintomatología típica consiste en la aparición de manchas de aspecto “húmedo” en la superficie del fruto, presentando un tono verde oscuro, que pueden ser individualizadas o agrupadas, y de tamaño variable, desde pocos milímetros hasta más de un cm de diámetro. En casos severos, la totalidad de la superficie del fruto puede verse afectada.
La distribución de las manchas responde a un comportamiento aleatorio en la mayoría de las ocasiones, aunque algunas observaciones realizadas por dichos autores indican la existencia de un patrón de distribución a lo largo de las aristas o las caras del futo, las cuales podrían ser susceptibles a una mayor condensación de humedad durante el periodo de conservación.
– Análisis microscópico en superficie: En el avance de la enfermedad, los investigadores han distinguido hasta 5 niveles diferentes, en función del grado de invasión:
- Nivel 0: El tejido se encuentra sano y no presenta ninguna alteración de color ni depresión epidérmica.
- Nivel I: La mancha resulta evidente a simple vista, o bajo lupa de pocos aumentos, pero sin afectar a la uniformidad de la epidermis del fruto. Solamente se distingue por su color más oscuro.
- Nivel II: Se aprecia en la zona central de la mancha una pequeña depresión o hundimiento del tejido subyacente, pero sin alterar la continuidad de la epidermis.
- Nivel III: La epidermis cede ante el progresivo hundimiento, dando lugar a una rotura en forma de “cráter” y quedando expuesta la capa subepidérmica. La alteración se eleva entonces sobre su área circundante debido a la diferencia de deshidratación entre las zonas afectadas y las sanas.
- Nivel IV: El daño progresa, observándose tejidos de cicatrización alrededor de la herida, quedando la elevación aún más evidente.
– Análisis microscópico en corte transversal: En este tipo de análisis se distinguen hasta 3 niveles diferentes, dependiendo del grado de evolución:
- Nivel 0: El tejido que está sano presenta uniformidad en los tejidos clorofílicos, tanto epidérmicos como subepidérmicos.
- Nivel I-III: Se produce un engrosamiento de la capa subepidérmica en la zona de la alteración, dando lugar a la evolución de la mancha húmeda, a la vez que progresa el “cráter” mencionado en el caso anterior, además de la plataforma.
- Nivel IV: El “cráter” progresa y se observan tejidos de cicatrización en el interior de la herida, mientras que alrededor de la misma aparecen compuestos refringentes.
- Posibles causas de las manchas
Al comienzo de la aparición de estos síntomas en los frutos de calabacín, se produjeron las dudas correspondientes, algo que suponía una cierta incertidumbre al respecto. Para alcanzar mayores certezas se realizaron diversas consultas a profesionales del sector, como agricultores, técnicos y directivos de empresas agrarias, cuyas respuestas arrojaron las siguientes posibles causas:
- Cambios bruscos de temperatura y humedad.
- Alto contraste de temperaturas entre el día y la noche.
- Elevada temperatura del invernadero.
- Comportamiento de la variedad.
- Escasa ventilación a lo largo del cultivo (HR alta).
- Ausencia de encalado en el invernadero.
- Consecuencia por la acción del viento.
- Plagas y enfermedades (oídio principalmente).
- Presencia de pequeñas gotas de agua sobre el fruto.
- Influencia de la Tª ambiente durante más de 24 horas.
Observando la amplia gama de posibles responsables, sospechosos de causar esta alteración en los frutos de calabacita, se pueden extraer dos conclusiones bastante claras al respecto:
- Las plagas, enfermedades y/o el comportamiento varietal son factores minoritarios.
- Las condiciones ambientales, especialmente bajo invernadero, son a las que más se les atribuye la responsabilidad de causar la mancha húmeda en frutos.
Con el objetivo de confirmar qué causa, o causas, influyen y provocan estos daños en los calabacines a partir de las 24 horas de su recolección, el grupo de Tecnología Postcosecha e Industria Agroalimentaria del Centro IFAPA ha llevado a cabo diferentes trabajos experimentales para analizar aquellas variables que, en base a la información anteriormente expuesta, permitan determinar dichos motivos (Fayos et al., 2012).

Más historias
Mercado de calabaza en Estados Unidos
Exigencias del cultivo de calabaza en suelo y fertilización
Enfermedad postcosecha de la Mancha Húmeda en calabaza pt.2