04/10/2022

Revista InfoAgro México

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Control de la mosca blanca mediante Nesidiocoris tenuis

Control de la mosca blanca mediante Nesidiocoris tenuis

Introducción

Las moscas blancas son unos insectos-plaga que se encuentran dispersos por todo el mundo, atacando a numerosas especies vegetales (plantas herbáceas, arbustos, árboles, plantas silvestres y cultivos). Son éstas últimas, las plantas cultivadas con relevancia económica, las que pueden sufrir una serie de daños, en ocasiones severos, que tendrán consecuencias negativas para los agricultores. El caso de las berries no es distinto, ya que también se ven afectadas por estos fitófagos.

Existen distintas especies de moscas blancas, aunque son dos las más conocidas y destacadas, causando daños a los cultivos, principalmente, por la succión de la savia de las plantas y la transmisión de virus. Se trata de la mosca del tabaco (Bemisia tabaci) y la mosca del invernadero (Trialeurodes vaporariorum).

Generalmente, el control de las poblaciones de mosca blanca se ha venido realizando mediante aplicaciones de insecticidas que, en ocasiones, han generado más problemas que soluciones. Por esto, se está implantando, cada vez más, el uso de enemigos naturales para el control de las plagas. En este artículo vamos a conocer al chinche depredador Nesidiocoris tenuis como herramienta de control de las temidas mosquitas blancas.

Nesidiocoris tenuis NESIDIOCORIS TENUIS. (s. f.). [Imagen]. Bioaccio. http://bioaccio.com/es/productes/depredador-nesidiocoris-tenuis/

Moscas blancas, similares pero diferentes

Las moscas blancas son una plaga muy conocida, a la vez que temida, en un gran número de cultivos, especialmente los que tienen cierta importancia económica, ya que los daños ocasionados en las plantas pueden mermar de forma considerable su rendimiento, afectando a la rentabilidad del productor.

Actualmente, las dos especies de mosquita blanca que presentan una mayor relevancia económica son Bemisia tabaci, conocida como la mosca del tabaco, y Trialeurodes vaporariorum, o mosca del invernadero. A pesar de tratarse de géneros diferentes, ambos tipos presentan una aparente similitud morfológica. Dicha confusión ha sido citada por algunos autores en algunos casos reales del pasado.

Por ejemplo, Hill (1969) destacó la incertidumbre que existía en lo referente a la identidad del insecto vector de la enfermedad vírica conocida como “el chino de la hoja del tabaco” (Tobaco Leaf Curl Virus) en Sudáfrica, señalando a Bemisia tabaci como el vector de dicha enfermedad y no a Trialeurodes vaporariorum. En dicho estudio marcó algunas diferencias entre ambas, como los cepillos de las tibias medias y posteriores.

Igualmente, en México ocurrió una situación similar a la de Sudáfrica, observándose ciertos síntomas, desde 1970, del virus del chino del tomate en cultivos del estado de Sinaloa. Según Brown y Nelson (1988), el problema se debió a la presencia de altas poblaciones de B. tabaci. Asimismo, en el estado de Morelos, se identificaron síntomas de la enfermedad, transmitida por mosquita blanca, que ha supuesto cierta indecisión en la identificación del vector, ya que en cualquier etapa de desarrollo del cultivo se han encontrado presentes las dos especies (T. vaporariorum y B. tabaci). Ambas son muy parecidas, provocando errores en la tipificación de la especie de mosca blanca, como el caso de Hernández (1972), quien publicó fotografías de pupas y adultos identificados como T. vaporariorum, resultando ser finalmente B. tabaci (Carapia, 1991).

Por ello, para un mejor conocimiento de estas dos especies de mosca blanca, vamos a exponer una serie de características en sus distintas fases de crecimiento, a través de la descripción hecha por Carapia y Castillo (2013), en un estudio realizado para la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

Bemisia tabaci

– Huevos: Sus dimensiones son 190-200 µm de longitud y 100-129 µm de ancho. Pueden ser ovipositados individualmente o en grupos sobre la superficie de la hoja, rara vez son puestos en círculo. Son de color blanco amarillento, cambiando a marrón dorado en su etapa final. Al emerger la larva, el corión del huevo permanece erecto.

– Larvas de primer estadio: Miden 250-300 µm de largo y 155 µm de ancho. Es un estado de desarrollo activo que se desplaza en busca de alimento. Por ello, sus patas y antenas son relativamente grandes.

– Larvas de segundo estadio: Sus medidas son 380 µm de largo por 240 µm de ancho, con un cuerpo de forma ovoide, agudo posteriormente.

– Larvas de tercer estadio: Dimensiones de 500-540 µm de largo y 360 µm de ancho. Presentan un margen irregularmente granulado con pliegue torácico traqueal indicado por una cutícula punteada ventralmente.

– Larvas de cuarto estadio (y pupas): Miden 750-850 µm de largo y 620 µm de ancho. Son de color amarillento. Especímenes articulados de forma semioval, agudos posteriormente. Pueden presentar sedas dorsales largas y bien desarrolladas, especialmente en individuos que crecieron en hojas con pubescencia, como es reportado por Russell (1947, 1948). También, presentan un margen irregularmente granulado, con poros traqueales no diferenciados en el margen, pliegues torácicos traqueales distintivamente en la superficie ventral por una cutícula punteada y antenas situadas al lado de las patas protorácicas.

– Adultos: Poseen un tamaño de 0.70 a 0.95 mm de largo. Los adultos vivos tienen el cuerpo de color amarillo oscuro, con dos pares de alas blancas inmaculadas. Ojos compuestos divididos, que cada uno consiste en dos grupos de omatidias. Para Lima et al. (2001), la parte superior está formada por 45 omatidias y la inferior por 31, arregladas en forma hexagonal, en grupos interconectados de 6 omatidias alrededor de una un poco menor y de color más claro. Las antenas constan de siete segmentos.

Las alas son membranosas y desnudas, presentando textura semejante, margen anterior de las alas anteriores recto, redondeado distalmente, con venación notablemente reducida, mantenidas ligeramente separadas, formando una especie de techo a dos aguas muy inclinadas sobre el abdomen, dejando parte del mismo visible.

Las tibias de las patas mesotorácicas presentan espinas fuertes que se disponen en forma aleatoria, así como las patas disponen de un único grupo lineal de setas, normalmente más pequeñas, menos gruesas, esclerotizadas y más juntas que otras sobre el mismo segmento de la pata. Estas setas son llamadas peines metatibiales (Gill, 1990).

En la superficie ventral del abdomen de las hembras están presentes dos pares de placas cerosas en los segmentos tres y cuatro. En el caso de los machos, se presentan cuatro pares en los segmentos tres a seis. La superficie de las placas cerosas del abdomen es semirreticulada, con figuras similares a rombos, ocupando cada uno, aproximadamente, un µm de la superficie.

La placa supra genital está débilmente desarrollada en la hembra y en el macho se encuentra modificado en un cuello en forma de tubo, que es proyectado del ápice del abdomen y lleva los genitales del macho distalmente. El edeago del macho en B. tabaci es ligeramente más corto y más delgado que en T. vaporariorum, además de un poco sinuoso.

Trialeurodes vaporariorum

– Huevos: Miden 200-250 µm de longitud y 100 µm de ancho. Generalmente, son puestos en círculos o semicírculos sobre la superficie de la hoja, aunque cuando la infestación es alta es muy difícil de apreciar. Poseen un color blanco amarillento en la oviposición, cambiando a castaño oscuro, casi negro, cuando están próximos a eclosionar. El corión se aplana lateralmente y se dobla con el ápice dirigido hacia abajo.

– Larvas de primer estadio: Tienen unas dimensiones de 240-270 µm de largo y 150 µm de ancho. Es también un estado de desarrollo activo y se desplaza en busca de un lugar adecuado para la alimentación, por lo que sus patas y antenas son relativamente grandes.

– Larvas de segundo estadio: Sus medidas son 420 µm de largo y 330 µm de ancho, con cuerpo redondeado, no agudo posteriormente.

– Larvas de tercer estadio: 560-600 µm de largo y 400 µm de ancho. El margen del cuerpo es uniformemente granulado, pliegue torácico traqueal no indicado ventralmente.

– Larvas de cuarto estadio (y pupas): Pueden medir 780-800 µm de largo y 510 µm de ancho. Las pupas vivas presentan la superficie dorsal elevada por la palizada de la superficie ventral, la cual está sobre la superficie de la hoja, con cubierta y varillas de cera blanquecina. La superficie ventral y lateral también están cubiertas de cera. Los especímenes son de forma elíptica, redondeados posteriormente, con papilas dorsales y submarginales presentes. El margen es uniformemente granulado y las antenas están situadas lateralmente de las patas protorácicas.

– Adultos: Miden de 0.75 a 1.10 mm de largo. Los adultos vivos tienen el cuerpo de un color amarillo pálido, con dos pares de alas blancas inmaculadas. Los ojos compuestos están divididos y las antenas son ligeramente más grandes que las de B. tabaci. Asimismo, las antenas de la hembra y macho en ambas especies son muy similares en tamaño, aunque en algunos especímenes, las de las hembras son un poco más largas.

Las alas anteriores, con el margen anterior curvado y redondeado distalmente. Hill (1969), reporta el borde del ala desnuda para esta especie, pero análisis de varios especímenes de diferentes localidades indican la presencia de pequeñas sedas como sucede con B. tabaci. Las espinas gruesas en la tibia meso y metatorácica son distintivamente arregladas en dos cepillos, uno opuesto al otro en las tibias medias y uno opuesto al peine en la tibia posterior.

Las placas cerosas están presentes en la superficie ventral abdominal, dos para hembras y cuatro para los machos. La superficie de estas estructuras es semirreticulada. La placa supra genital está bien desarrollada y claramente definida en la hembra, mientras que en el macho está modificada en un cuello en forma de tubo que es fuertemente esclerosada y oscuramente pigmentada.

El abdomen del macho presenta cinco bandas de poros de 2-4 µm de diámetro, en la superficie dorsal. El orificio vasiforme es similar en tamaño y forma en ambas especies. El edeago del macho de T. vaporariorum es ligeramente más largo que en B. tabaci y más ancho, sobre todo en la mitad basal y el borde ventral es casi recto.

Un depredador de mosca blanca

La presencia de mosca blanca en la mayoría de los cultivos ha hecho necesaria la introducción de medidas de control que supongan una alternativa al uso de tratamientos insecticidas, los cuales han perdido eficacia a la vez que han provocado diversos perjuicios, como contaminación del entorno y del cultivo, riesgos de intoxicación al aplicador y al consumidor, incumplimiento de la inocuidad exigida por los mercados, etc.

Entre estas medidas se encuentra el empleo de enemigos naturales, donde los chinches míridos son capaces de reducir las poblaciones de diferentes plagas, al ser unos insectos polífagos. Hay tres géneros que destacan en este hábito alimenticio: Nesidiocoris sp., Macrolophus sp. y Dicyphus sp.

Nesidiocoris tenuis es la especie más utilizada como herramienta de control biológico en el control de diversas plagas, entre ellas, la mosca blanca. Presenta una gran capacidad de movimiento sobre la superficie de las hojas, lo que les confiere una enorme facilidad para detectar presas, a las cuales les clava su estilete para, posteriormente, succionar sus jugos internos.

Su ciclo biológico se compone de un estado de huevo, cinco estados ninfales y el estado adulto. Los estados ninfales se diferencian unos de otros por el tamaño, que aumenta con el desarrollo, así como por la aparición de esbozos alares en los dos últimos. Los adultos son los únicos que tienen capacidad de vuelo, pero todas sus fases de desarrollo pueden alimentarse tras detectar a una presa.

Este mírido puede devorar ninfas de moscas blancas, trips, pulgones, larvas de minador, huevos y larvas jóvenes de orugas y arañas rojas. La duración del ciclo biológico y la supervivencia de N. tenuis está muy influenciada por el tipo de presa, también de la planta huésped. Por ejemplo, cuando se alimenta de huevos de polilla o de ninfas de B. tabaci, la duración del ciclo es distinta a cuando la presa es trips o araña roja (Calvo y Urbaneja, 2004).

Su fecundidad, que también varía en función de la planta huésped y el tipo de presa, es elevada. Puede desarrollarse alimentándose de distintas presas, pero muestra preferencia por los individuos no móviles, como mosca blanca y huevos de polilla.

También presenta un comportamiento fitófago, lo que hace que, además de alimentarse de presas, pueda provocar daños en los cultivos por picaduras. Estos daños se caracterizan por la aparición de anillos necróticos alrededor de tallos, nervios de hojas, foliolos o pedúnculos de la flor, condicionando así el manejo en campo de sus poblaciones. Por ello, es necesario evitar que puedan superar umbrales dañinos que perjudiquen el normal desarrollo del cultivo.

Se han realizado ensayos de campo (Urbaneja et al., 2003, 2004; Calvo y Urbaneja, 2004) para evaluar la eficacia de este mírido sobre las poblaciones de mosca blanca, tanto B. tabaci como T. vaporariorum, obteniendo buenos resultados, ya que al final del periodo de estudio los niveles de ninfas, pupas y adultos eran muy inferiores a los registrados al inicio. Asimismo, fueron detectados varios focos de araña roja, observándose cómo N. tenuis depredaba también esta plaga.

Finalmente, para el empleo de este enemigo natural pueden seguirse tres estrategias: conservativa (aparición espontánea), inoculativa (sueltas del insecto en el cultivo) y una combinación de ambas. La primera tiene el inconveniente de que el momento en que se produce la entrada es impredecible, pudiendo resultar ser demasiado tarde si cuando ocurre ya hay demasiada presencia de plagas. Sin embargo, si se introduce al inicio del cultivo, su acción depredadora sí puede ser relevante.

Por otra parte, se ha comprobado que la combinación de sueltas en campo de N. tenuis, que es un depredador, con otros organismos de control biológico de acción parasitoide, como Eretmocerus mundus y Eretmocerus eremicus, han logrado un control eficaz de las poblaciones de mosca blanca a lo largo del ciclo de cultivo. No se debe olvidar que una correcta instalación de los enemigos naturales de las plagas supone una reducción del número de tratamientos fitosanitarios.

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