Control de los sensores que miden parámetros medioambientales

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Muchas veces tenemos la planta bloqueada y no sabemos a ciencia cierta por qué. Pensamos que puede ser por un mal abonado, un mal manejo del agua, por una tierra escasa de elementos nutritivos, por una mala ventilación, etc. En un cultivo intensivo bajo plástico, nos plantearíamos si el material de cubierta es correcto, si estamos abriendo bien las ventanas, si las pantallas las estamos utilizando correctamente, etc.

Pues bien, existe un sistema que realiza una especie de » electrocardiograma a la planta» que nos indica el funcionamiento de esta en cada momento, con lo que los problemas anteriores los podemos solventar en cuestión de días, horas e incluso minutos.
Con este sistema que se conoce como Phytomonitor, podemos controlar todos los parámetros de funcionamiento de la planta, con unos sensores que llamaremos de «crecimiento y desarrollo «, así como los factores climáticos que inciden sobre esta, a través, a través de otros sensores que llamaremos de «parámetros medioambientales «.

Este sistema se está empezando a imponer en países agrícolas tan avanzados como Israel y Holanda, y se ha comenzado a introducir en España y países sudamericanos, ya que mediante diversas técnicas, le podemos sacar el máximo provecho de producción, no sólo a las plantas hortícolas, sino también a árboles frutales y plantas ornamentales.

Con este sistema podemos detectar cualquier fallo en la planta en cuestión de minutos y con ello regaremos más o menos, aplicaremos más o menos fertilizanes, ventilaremos más o menos, etc. Colocando una serie de sensores en la planta y en los alrededores de esta, podemos calcular factores fisiológicos intrínsecos de la planta, como velocidad de crecimiento del tallo, crecimiento del fruto, velocidad de circulación de la savia, etc., y factores medioambientales en los alrededores de la planta, como temperatura del haz y del envés de la hoja, temperatura del sustrato o del suelo, humedad relativa, etc. La exactitud en la medición de estos datos es tal, que se pueden medir diámetros muy inferiores al grosor de un cabello humano.

Todos estos datos se reciben en un ordenador, que puede estar en cualquier parte del mundo, y se comparan con unos datos tipo. Es decir, en el ordenador de nuestra misma casa, conoceremos perfectamente la evolución de la planta, con lo que subimos o bajamos los abonados, subimos o bajamos los riegos, etc., según veamos el ritmo de crecimiento y desarrollo de la planta. Es por esto, que es de vital importancia disponer de un buen programa informático, que pueda expresar mediante diversos gráficos, la evolución de los diferentes datos, en el crecimiento y desarrollo de la planta.

El éxito de estos sensores radica en que miden el microclima, que rodea las zonas en activo crecimiento de la planta.

El sensor de espesor de capa límite, consiste en dos placas metálicas reflectoras de luz, una de las cuales tiene la cualidad de acumular calor. Este sensor nos indicará movimientos del aire, realizando medidas por diferencias de temperatura entre las placas.

El sensor de temperatura y humedad, consiste en una unidad de aspiración forzosa, con sensores interiores de temperatura y humedad relativa del aire. Con la aspiración conseguimos que las medidas sean lo más exactas posibles.

El sensor de irradiación total, está diseñado para medir la luz total, tanto en invernadero como en campo abierto, incluyendo un detector de temperaturas compensadas.

El sensor de humedad del suelo o del sustrato, está compuesto por una serie de electrodos que miden conductividad eléctrica y permiten medir el tanto por ciento de humedad del suelo o del sustrato, por extracción de la humedad contenida en el volumen delimitado por los electrodos.

Todos estos sensores miden diversos datos medioambientales, los cuales pueden ser enviados al ordenador.

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