Debate sobre los transgénicos

A pesar de que la modificación genética de semillas vegetales es duramente criticada en la actualidad, es necesario reseñar que, históricamente, el ser humano ha modificado las plantas cultivadas mediante diferentes mecanismos con el fin de seleccionar determinadas características que han servido a sus necesidades. El proceso de selección va evolucionando a lo largo de los años con el mismo objetivo, aunque la controversia que presenta este tema al respecto es muy grande.

Ventajas e inconvenientes

El uso de organismos transgénicos en agricultura ofrece ventajas e inconvenientes, los cuales vamos a exponer a continuación.

Ventajas

Las principales ventajas que ofrecen los cultivos genéticamente modificados son las siguientes:

– Reducción en el uso de herbicidas. La implantación de cultivos resistentes al glifosato ha reducido de forma significativa el uso de varios herbicidas tóxicos y con gran persistencia en el medio ambiente, como la antracina, la metribucina o el alacloro.

– Disminución en el empleo de plaguicidas. El uso de cultivos con el gen Bt ha reducido la necesidad de aplicar plaguicidas convencionales. Así, entre 1996 y 2006, el cultivo de organismos transgénicos permitió una reducción de estos productos a nivel mundial de 286,000 toneladas, lo que supone una disminución del 15%.

Por otra parte, algunos estudios han revelado que los cultivos transgénicos requieren, como promedio, un 37% menos de plaguicidas que los cultivos convencionales.

A este respecto, es preciso señalar que, las especies evolucionan de forma natural para adaptarse a los nuevos ambientes generados. Así, en 2009, científicos de Monsanto encontraron en algunas partes de la India, una especie de polilla que se había vuelto resistente a la primera generación de algodón Bt. Esta resistencia se ha encontrado también en España, Australia, China y Estados Unidos. Para contrarrestar estas adaptaciones, se han desarrollado cultivos que expresan más de un gen Bt, dirigiéndose a más de un receptor en los insectos, dificultando, de este modo, la aparición de individuos resistentes.

– Menor contaminación del medio ambiente.

Estos dos puntos anteriores contribuyen a reducir de manera importante el riesgo de contaminación, especialmente de los acuíferos.

Es conveniente destacar que, si la mitad de los cultivos de la Unión Europea fueran transgénicos, se estima que se dejarían de usar 14,500 toneladas de productos fitosanitarios, con un ahorro de 20.5 millones de litros de diésel, que reduciría las emisiones de CO2 a la atmósfera en 73,000 toneladas.

– Mejoras agronómicas relativas al rendimiento y a la sanidad vegetal. El aumento de la productividad de los cultivos modificados genéticamente se cifra en torno al 21 % con respecto a los convencionales, así como la calidad de los frutos.

También es destacable la resistencia a plagas y enfermedades conocidas. En este sentido, la inclusión de toxinas bacterianas, como las de Bacillus thuringiensis, resultan más específicas contra determinadas familias de insectos y menos agresivas con el medio ambiente.

Mostramos algunos ejemplos de estos usos en diferentes regiones del mundo:

  • La introducción del algodón Bt en la India ha permitido a los pequeños agricultores unos rendimientos superiores de sus cultivos, con menores gastos en insumos fitosanitarios.
  • El empleo de este mismo cultivo (algodón Bt), en seis provincias de China, pudo reducir el uso de plaguicidas a la mitad, duplicando las poblaciones de mariquitas, crisopas y arañas, con sus correspondientes beneficios medioambientales a los campos adyacentes de maíz, soja y cacahuetes.
  • En el caso de algunas zonas donde se cultiva el maíz Bt, el combate de plagas ya no requiere el uso de insecticidas de amplio espectro.

– Tolerancia a diferentes factores como: salinidad, sequía, suelos contaminados con metales pesados y condiciones climáticas extremas.

– Producción de nuevos alimentos, que pueden ofrecer:

  • Posibilidad de incorporar características distintas. Por ejemplo, tomates con la vacuna incorporada de la hepatitis B; sería una vacuna comestible.
  • Lucha contra el hambre y la desnutrición; creando alimentos con mayor cantidad de nutrientes o añadiendo nuevos, como el arroz dorado.

– Mejoras en el proceso industrial. Las aplicaciones en agronomía y mejora vegetal ofrecen estos beneficios, que pueden ser fundamentales:

  • Gran versatilidad en la ingeniería, ya que los genes que se incorporan al organismo huésped pueden provenir de cualquier especie, incluyendo bacterias. Esto permite el cruzamiento entre especies de reinos diferentes, algo que probablemente no podría suceder de forma natural.
  • Se puede introducir un solo gen en el organismo sin que esto interfiera en los demás. De esta manera, resulta ideal para mejorar los caracteres monogénicos, es decir, codificados por un solo gen, como es el caso de algunos tipos de resistencias a herbicidas.
  • El proceso de modificación genética es mucho más rápido que las técnicas tradicionales de mejora por cruzamiento. Esta diferencia puede ser de varios años.

– Obtención de nuevos materiales. La ingeniería genética ofrece cualidades novedosas fuera de este ámbito, como puede ser la producción de plásticos biodegradables y biocombustibles.

Inconvenientes

Por el contrario, existen varios argumentos para oponerse a los OMG, los cuales citamos a continuación:

– Daños a la salud. Se considera que no se han realizado estudios suficientes para garantizar la inocuidad de su consumo. Además, durante el proceso de ingeniería genética se usan genes que otorgan resistencia a antibióticos para identificar las células con la modificación deseada. Esto genera la preocupación de que dichos genes puedan ser transferidos a microorganismos que originen cepas resistentes a los antibióticos. Por último, se argumenta que los transgénicos pueden generar nuevas alergias, aunque este hecho no se ha observado.

– Impacto medioambiental, donde las consecuencias del uso de transgénicos originan una preocupación de que:

  • Los OMG resistentes a herbicidas (como el glifosato) produzcan, como efecto secundario, que los agricultores apliquen una mayor cantidad del mismo, afectando a las especies colindantes.
  • Del mismo modo, la posibilidad de usar insecticidas de manera intensiva, a los que son resistentes los transgénicos, haga que se vean afectadas las especies cercanas, que no lo son.
  • El empleo de toxinas de Bacillus thuringiensis, aunque es por definición, un método específico, pueda afectar a especies beneficiosas.
  • Exista una transferencia de genes a bacterias de la rizosfera. Sin embargo, es un riesgo poco probable.
  • El polen de las especies transgénicas pueda fecundar a cultivos convencionales, obteniéndose híbridos, que podrían transformarse en transgénicos. En este sentido, también existe cierta inquietud con respecto a la polinización cruzada. Por ejemplo, en los campos de maíz del país hay parcelas colindantes de plantaciones modificadas genéticamente y convencionales, existiendo el riesgo de polinización de unas con otras, haciendo de este modo peligrar las variedades tradicionales.

– Impacto económico. El mercado de semillas transgénicas está dominado por unas pocas compañías multinacionales, lo que supone un serio riesgo de oligopolio. Este hecho se ve agravado por la alta inversión inicial necesaria para desarrollar una variedad nueva, así como los numerosos problemas legales que se encuentran las pequeñas compañías en determinados países.

Tema de discusión

En la actualidad, existe una fuerte controversia entre promotores y detractores de la producción de organismos genéticamente modificados, en función de su interés, seguridad, salud o impacto sobre el medioambiente.

Aunque la modificación genética se realiza únicamente en laboratorios y no directamente en zonas de cultivo, la inocuidad de los transgénicos es objeto de un fuerte debate entre los sectores que se posicionan a favor de la biotecnología y los que defienden la alteración del entorno ambiental. Ambos sectores respaldan sus argumentos con estudios científicos, acusándose mutuamente de ocultar, o ignorar, determinados hechos frente a la opinión pública.

A este respecto, la FAO indica que los cultivos transgénicos, cuya finalidad es la alimentación, no han generado daños al medioambiente ni a la salud humana en ninguna parte del mundo. Es más, la reducción de plaguicidas y herbicidas que conlleva su uso, se ha traducido en beneficios para el medioambiente y la salud de los trabajadores del campo.

Este Organismo internacional expone una serie de conclusiones que deben tenerse en cuenta:

  • Hasta ahora, en los países donde se han desarrollado cultivos transgénicos, no ha habido ningún informe verificable de que causen algún peligro importante para la salud (producción de moléculas perjudiciales o generación de alergias) o el medioambiente (diseminación no deseada de algunos genes).
  • Las plagas de los cultivos no han desarrollado resistencias importantes al gen Bt.
  • Han aparecido algunas evidencias de malas hierbas que son tolerantes a los herbicidas, pero éstas no han invadido ecosistemas agrícolas o naturales.
  • Se están viendo algunos beneficios sociales y ambientales importantes, debido a que los agricultores están empleando menos plaguicidas, sustituyendo éstos por otros menos nocivos. Como consecuencia, los trabajadores agrícolas y las fuentes de agua tienen menores riesgos de contaminación. Además, las aves e insectos beneficiosos están volviendo a los campos de cultivo.
  • Existe un amplio consenso científico en que los OMG que se encuentran actualmente en el mercado no representan un peligro mayor que los alimentos convencionales y, hasta la fecha, no se ha documentado ningún caso de enfermedad en humanos debido al consumo de éstos.
  • Los OMG deben someterse a controles más exhaustivos, para garantizar su inocuidad, que los alimentos producidos mediante técnicas convencionales.

Entre los defensores de los OMG, varias organizaciones científicas internacionales, principalmente el Consejo Internacional para la Ciencia, afirman que los organismos comercializados no son peligrosos para la salud humana y que los riesgos de diseminación al medioambiente son debidamente controlados.

En la postura opuesta, otras organizaciones no científicas, entre ellas el​ Comité de Investigación Independiente sobre Ingeniería Genética (de origen francés) o el​ Panel de Ciencia Independiente (del Reino Unido), alegan que los estudios realizados por los organismos acreditados son insuficientes o superficiales, debiéndose tomar las precauciones pertinentes respecto a los cultivos transgénicos, para evitar la contaminación genética del medioambiente.

Como puede observarse con bastante claridad, ambas posturas chocan frontalmente, con dos enfoques totalmente opuestos. Por tanto, el debate que existe en la actualidad sobre los cultivos transgénicos, no parece que vaya a llegar a un consenso, al menos en un futuro próximo.