El mundo de la plasticultura en el agro mexicano

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La definición de plasticultura según FICAPLAST (Federación de la industria centroamericana del plástico) es: “La plasticultura es la técnica de utilizar plásticos en los procesos agrícolas, con la finalidad de incrementar los rendimientos, la calidad de la producción y, lo más importante, lograr cosechas fuera de temporada. Además, contribuye a optimizar los recursos, tales como el agua, los suelos, los fertilizantes y la mano de obra”. El uso de plástico en agronomía también contribuye positivamente al control de malezas e insectos, reduciendo el número de aplicaciones fitosanitarias necesarias para el mismo, y consecuentemente a la sostenibilidad ambiental. De igual manera, la introducción de la cubierta plástica, aumenta la eficiencia del recurso hídrico, aspecto sumamente importante en regiones en las que los acuíferos estén sobreexplotados.

En México se ha vivido una revolución en torno a la plasticultura. De hecho, en el año 2000 eran aproximadamente unas 700 hectáreas las que estaban destinadas a cultivo bajo cubierta plástica, mientras que en 2016, la superficie invernada es de 20,000 hectáreas (aproximadamente 12,000 ha de invernadero y 8,000 ha de malla-sombra y multi-túnel), siendo entonces el incremento más que considerable. Por esta razón, la industria mexicana en la actualidad cuenta con empresas nacionales destinadas a la fabricación de plástico para el sector del agro. Por otro lado, en cuanto a la distribución geográfica de la superficie invernada, cabe decir que el 50% se encuentra en tan sólo cuatro Estados: Sinaloa (22%), Baja California (14%), Baja California Sur (12%) y Jalisco (10%).

Los cultivos que mayoritariamente se están llevando a cabo bajo cubierta plástica en México son: 1) jitomate (70%), 2) pimiento (16%) y 3) pepino (10%). Sin embargo, tras observar los positivos resultados derivados del cultivo de hortalizas en invernadero, se ha comenzado a introducir también otras especies, tales como papaya, fresa, chile habanero, flor cortada y plantas aromáticas.

Principales Retaos de la Plasticultura en el Sector Agrícola

La Red Nacional de Plásticos en la Agricultura, tiene como objetivo generar y utilizar tecnologías para conseguir una mayor productividad, pero todo ello siempre desde una perspectiva sostenible. De este modo, las empresas serán más rentables y competitivas. Los retos que se pretenden conseguir, entre otros, son los siguientes:

– Precocidad. Acortamiento del ciclo de producción: Obtención de cosechas en menos tiempo.

– Obtención de cosechas fuera de temporada. De este modo, se pueden conseguir mejores precios para los productos hortofrutícolas ya que la oferta en ese período es menor.

– Protección de los cultivos frente a climatología adversa u otras condiciones hostiles para los mismos.

– Reducción del uso de productos fertilizantes y fitosanitarios.

– Obtención de productos de mayor calidad organoléptica. La apariencia de los frutos cultivados bajo protección es considerablemente mejor que la de los frutos desarrollados al aire libre.

– Aumento de los rendimientos productivos.

Tendencias y Oportunidades 

Para poder conseguir los retos anteriormente planteados, las empresas relacionadas con la plasticultura no dejan de invertir en innovación, siendo algunos de sus planteamientos los siguientes:

Novedades en película agrícola

La tendencia del mercado en cuanto a lo que película agrícola se refiere, está dirigida hacia la obtención de “películas a medida”. Las principales novedades son las siguientes:

– Utilización de sustratos multicapa cada vez más delgado que facilitan que el espesor de la película plástica cada vez sea menor. Para ello, se ha desarrollado un nuevo tipo de polietileno (PE) metaloceno, el cual permite que la burbuja se mantenga estable durante el proceso de soplado, repercutiendo positivamente sobre su posterior resistencia mecánica.

Película de polietileno degradable: La diferencia que presenta esta película frente a otras, es que por sus características, es capaz de crear una especie de efecto invernadero sobre las semillas, atrapando la humedad, incrementando las tasas de germinación, acelerando el crecimiento y finalmente duplicando incluso el rendimiento en lo que se refiere al periodo de siembra. Conforme crecen las semillas, la película se degrada tanto por encima como por debajo del suelo.

Biodegradabilidad en películas para mulch 

El mulching o acolchado se utiliza principalmente para prevenir el crecimiento de maleza alrededor de los cultivos. El modo de actuación de estas películas es mediante la absorción de radiación en el rango UV y visible y de calor en el infrarrojo cercano. Dicha absorción depende del pigmento de la película (generalmente es de color negro).

La mayor parte de las películas utilizadas para el acolchado se fabrican en Polietileno de Baja Densidad (PEBD), aunque cada vez es más frecuente la utilización de polímeros biodegradables. Sin embargo, el hecho de estar expuestas directamente a la radiación solar supone un problema para su durabilidad. Esta situación podría resolverse mediante la utilización de aditivos convencionales. Sin embargo, éstos repercuten negativamente sobre la sostenibilidad ambiental, por lo que se buscan aditivos transparentes al infrarrojo para este tipo de películas.

Por otro lado, existe la posibilidad de crear esta “película plástica biodegradable” mediante una aplicación en spray, la cual posteriormente se solidifica. En cuanto a la degradación de estas películas aplicadas en spray, comentar que es homogénea, mientras que las películas convencionales utilizadas para mulch requieren ser mezcladas con el suelo para su completa degradación.

De este modo, se consigue el mismo efecto en lo referido a la prevención en cuanto a la aparición de malas hierbas, además de reducir el uso de materiales con origen petroquímico. Para ello, los materiales planteados por una empresa alemana para la creación de este tipo de películas han sido Xanthan y Quitosán, junto con el empleo del hidroxietil-celulosa como agente fungicida. El producto lanzado por esta empresa ya se encuentra en su fase comercial. En este sentido se orientan las tendencias del mercado futuro.

Otras aplicaciones de materiales biodegradables en agricultura

PHA (poli-hidroxi-alcanoato): Es un poliéster lineal producido en la naturaleza que se obtiene a partir de la interacción entre microorganismos y azúcar. Los polímeros se obtienen tras un proceso de fermentación, extracción y compounding y se pueden degradar en aproximadamente 12 semanas en ambientes de compost o marinos. Aplicaciones en agricultura: Clips para cultivos. Son muy utilizados  en cultivo de jitomate.

Termoplástico renovable derivado del desperdicio de fincas de papas: Esta película está orientada a la sustitución del Polipropileno (PP) en productos de empaque. En caso de ser mezclado con PP o PE, pueden conseguirse numerosas propiedades.

Aditivos antimicrobiales para películas biodegradables: Con el uso de estos aditivos, se consigue evitar la degradación prematura de la película, debido a la acción de hongos u otros agentes.

Aplicaciones rotomoldeadas: Son de especial importancia en la fabricación de piezas para vehículos agrícolas.

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