04/04/2022

Revista InfoAgro México

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El Pronac, un esfuerzo positivo para el campo mexicano

Químico Luis Manuel Guerra

El Pronac, un esfuerzo positivo para el campo mexicano

  • La diversificación de la caña de azúcar generaría más empleos para el campo y mayores ingresos para los agricultores.

Después de algunos meses de espera, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), junto con el Comité Nacional para el Desarrollo Sustentable de la Caña de Azúcar, publicaron el  Programa Nacional de la Agroindustria de la Caña de Azúcar 2021-2024 (Pronac).

Este instrumento de planeación estratégica brinda fuerza a los cañeros mexicanos, ya que después de tanto batallar e insistir durante varios años sobre la importancia de la caña de azúcar en México como producto agrícola, se establece el aprovechamiento de la caña de azúcar para la producción de bioetanol como una de las acciones para hacer más productivo al sector.

En el país 2.5 millones de personas dependen de la caña de azúcar tanto en forma directa como indirecta, y hay 800,000 hectáreas dedicadas a la caña de azúcar en 267 municipios de 15 estados del país, según datos del Pronac.

México es el séptimo productor del mundo en caña de azúcar, sin embargo, cuando incrementa su producción, a los cañeros mexicanos se les derrumba el precio porque no saben dónde colocar el excedente de su producción.

Resulta que el principal cliente de México en exportación es, desde luego, Estados Unidos, quien también tiene éxito en este mercado, por lo que establece altas cuotas para que no se abarque su mercado con la caña mexicana ni con el azúcar.

Actualmente existen cupos para la exportación de azúcar hacia Estados Unidos y solo se pueden exportar alrededor de 841 mil toneladas y, por ejemplo, el ciclo agrícola pasado (2020) el excedente fue de 1.7 millones de toneladas, de acuerdo con datos de la Unión Nacional de Cañeros de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales.

El Pronac impulsa la producción de etanol a partir de caña de azúcar como una alternativa sostenible para la diversificación de la agroindustria cañera, al tener un amplio potencial de mercado, para ser usado como oxigenante en las gasolinas con porcentajes mayores al 10%.

A pesar de que hay algunos detractores del uso de este biocombustible, la realidad es que es una buena solución con amplios beneficios. El primer modelo T de Henry Ford fue diseñado para funcionar con etanol, el cual tiene un octanaje de 113, superior al de las gasolinas de uso común como la premium que tiene 92 octanos y la regular con 89 octanos. Es por ello que la posibilidad de usar bioetanol en las gasolinas como oxigenante, además de beneficiar a la industria cañera, puede ayudar a tener gasolinas de mayor calidad, con un mayor octanaje y una mejor combustión, pero lo más importante es que estaríamos contribuyendo a reducir las emisiones de GEI.

De utilizarse el etanol como oxigenante en las gasolinas, se reducirían las emisiones de gasolina sin quemar y, sobre todo, de monóxido de carbono. También contribuiría a que el Gobierno cumpla sus compromisos medioambientales adquiridos en los Acuerdos de París y de Glasgow.

La gasolina mezclada con etanol ya se utiliza en 75 países, en los cuales se ha logrado acceder a mejores precios, ejemplo de ello es que la gasolina de Estados Unidos en la frontera con México es más barata por su mezcla con 10% de etanol.

Aprovechar la caña para la producción de bioetanol a nivel local, puede generar más empleos en el campo, aumentar el ingreso de los agricultores y contribuir así a reducir los niveles de pobreza que prevalecen en los productores de pequeña escala, primordialmente en el sur y sureste, estados con alta vocación cañera.

El Pronac se traduce como un esfuerzo positivo para el campo mexicano.

La caña de azúcar es un importante motor económico y se debe aprovechar de la mejor forma en beneficio de agricultores y mexicanos que dependen de esta industria.