18/06/2024

Revista InfoAgro México

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Fases fenológicas de desarrollo. Parte I

Para llevar a cabo una gestión óptima del cultivo se deben conocer sus aspectos más importantes, entre los que figuran sus distintas fases de desarrollo. Dichas fases responden de manera distinta a las condiciones de manejo y del entorno, además de que requieren unas circunstancias más o menos específicas. Por tanto, unas condiciones concretas pueden favorecer una etapa del cultivo, pero ser desfavorable para otra, como suele suceder en el balance “vegetativo / reproductivo”, siendo necesario prestar atención al momento en el que el cultivo se encuentra, así como a las condiciones que precisa en el mismo. 

 

Fases fenológicas del cultivo

Para Arcila (2007), establecer el manejo adecuado del cultivo de café requiere un amplio conocimiento de la planta en lo que respecta a su crecimiento, desarrollo y producción, así como de los factores que influyen sobre éste. Dicho de otra manera, el éxito del cultivo va a depender de la cantidad y la calidad de su crecimiento, de manera que, si son óptimas, los rendimientos productivos también lo serán. Lo mismo ocurre en situación contraria. 

El café, como cualquier especie vegetal, tiene un ciclo de vida y un potencial productivo que son característicos. En este ciclo se pueden distinguir varias fases de desarrollo, en las cuales, la planta o sus órganos va a estar influenciada durante determinados momentos por sus características genéticas, así como por las condiciones ambientales de su entorno. Además, hay que tener presente que ciertas condiciones que son favorables para una fase concreta, como el crecimiento vegetativo, van a resultar adversas para otra, como podría ser la floración, siendo los requerimientos de manejo diferentes en cada caso (Watts,1979). 

En general, el café (o cafeto) es un arbusto perenne que puede alcanzar los 20 – 25 años de edad, dependiendo del manejo o sistema de cultivo al que sea sometido. Si crece de forma libre, la planta comienza a producir frutos en las ramas con un año de edad, continuando su producción durante varios años y alcanzando su máxima productividad entre los 6 y 8 años. Después puede seguir produciendo durante más tiempo, aunque con niveles inferiores de rendimiento (Arcila, 2007). 

Durante su vida, la planta destina una parte de su ciclo a la formación de estructuras no reproductivas, como las raíces, las ramas, los nudos y las hojas, actividad que se denomina desarrollo vegetativo. Asimismo, la fase en la que ocurre la formación y el desarrollo de las estructuras de reproducción, como las flores y los frutos, se denomina desarrollo reproductivo. Ya en su fase final, la planta envejece y entra en un proceso de deterioro que se conoce como  senescencia (Dedecca, 1957). 

Normalmente, la disponibilidad de agua y energía en las regiones cafeteras, así como su interacción con los factores genéticos (por ejemplo, variedades de café), nutricionales (disponibilidad de alimento) y hormonales (concentración de sustancias), determinan que el ritmo y la cantidad de crecimiento de los diferentes órganos y tejidos de la planta varíen en las distintas épocas del año (Trojer, 1968; Jaramillo, 2005). 

En cuanto a las diferentes fases fenológicas del cultivo de café, son definidas de forma breve (Arcila et al., 2001), a continuación:  

– Fase de desarrollo vegetativo. En los cultivos anuales se considera como fase vegetativa el tiempo transcurrido desde la germinación hasta la primera floración. En el caso de especies perennes y arbustivas como el cafeto, la definición de la fase vegetativa es bastante compleja, debido a que dicho crecimiento (desarrollo de raíces, formación de nudos y hojas…), ocurre durante toda la vida de la planta y, en la mayor parte del tiempo, de forma intercalada y/o simultánea con el crecimiento reproductivo. Este desarrollo vegetativo, según se concibe en las regiones cafetaleras de Colombia, puede estar compuesto por tres etapas: 1) desde la germinación hasta el trasplante (2 meses), 2) el almácigo (5 – 6 meses) y 3) desde siembra definitiva hasta la primera floración (11 meses). Este periodo es considerado una etapa netamente vegetativa y, a partir de ahí, las fases de desarrollo vegetativo y reproductivo transcurren simultáneamente durante toda la vida de la planta. 

– Fase de desarrollo reproductivo. Comienza con la aparición de las primeras flores, considerando que, en dicho momento, al menos el 50 % de las plantas se encuentren en floración. Se debe señalar que en el inicio de esta fase van a influir factores, en mayor o menor medida, como la duración del día (fotoperíodo), la época de siembra, la temperatura o la disponibilidad hídrica, entre otros, que determinarán su comportamiento.  Asimismo, esta fase reproductiva continúa después del periodo de floración con procesos tales como el cuajado de dichas flores, la formación y desarrollo de los frutos y, la maduración de éstos en su periodo final. 

– Superposición de las fases de desarrollo vegetativo y reproductivo. Una vez que se ha completado el periodo de crecimiento claramente vegetativo, desde la siembra hasta la primera floración, las fases con desarrollos vegetativo y reproductivo transcurren de manera conjunta durante el resto de vida de la planta, como ya se ha mencionado anteriormente.  

– Fase de senescencia. El cafeto es una planta perenne que alcanza su desarrollo pleno y máxima productividad a los 6 – 8 años de edad, a partir de los cuales comienza a sufrir un deterioro progresivo que afecta, tanto a su progreso como a su rendimiento, estando influenciado a su vez por diversos aspectos como la región donde se establece el cultivo, la densidad de siembra, la intensidad de la producción, la disponibilidad de nutrientes, la incidencia de plagas y enfermedades o las condiciones ambientales, entre otros.  

Para Arcila (2007), el crecimiento o la duración de éste de los distintos órganos de la planta es relativo y nunca comparables, ya que completan su ciclo en épocas y edades diferentes. Por ejemplo, una hoja tiene una duración promedio de 350 días, una rama primaria permanece varios años en el árbol y una flor se mantiene abierta durante 3 días. Por tanto, cada parte lleva su ritmo de crecimiento. 

 

Desarrollo del sistema radicular

Las raíces desempeñan un papel fundamental en el desarrollo y en la producción del cafeto, siendo el órgano mediante el cual la planta se sustenta en el suelo, además de absorber y transportar el agua y los minerales esenciales para su crecimiento. Asimismo, el sistema radicular realiza otras funciones menos conocidas, pero igualmente importantes, como es la síntesis de algunas hormonas reguladoras del crecimiento (las citoquininas y el ácido giberélico) y, en ocasiones, la síntesis de metabolitos secundarios. En algunas especies también sirve como órgano de almacenamiento (Raven et al.,1999). 

En lo que respecta a la estructura del sistema radical de las plantas de café, las más jóvenes (menos de un año de edad), aparentemente consta de una raíz pivotante bastante ramificada que predomina sobre las raíces laterales. Por su parte, las plantas adultas (mayores de dos años), según el estudio de Nutman (1933) en Kenia, sobre 67 árboles de Coffea arabica con edades comprendidas entre 6 y 9 años, en diferentes tipos de suelos, donde describía un sistema radical típico de un cafeto bien desarrollado con las siguientes características: 

  • Raíz pivotante central muy fuerte, a menudo múltiple, que disminuye su diámetro de forma brusca y que, rara vez, se extiende más allá de 45 cm de profundidad.  
  • Raíces axiales, en un número de 4 a 8, que penetran verticalmente hasta una profundidad de 2 – 3 m. Se pueden originar lateralmente o en la bifurcación de la raíz pivotante, ramificándose en todas las direcciones a diferentes profundidades. 
  • Raíces laterales, que pueden clasificarse en:  
  1. Superficiales, con crecimiento, generalmente, en sentido horizontal, hasta 1.5 m del tronco, aunque a veces lo hacen en todas las direcciones. 
  2. Subsuperficiales, que no se desarrollan paralelas a la superficie del suelo, sino que se ramifican a mayor profundidad que las anteriores y en todos los planos. 
  3. Portadoras de raíces absorbentes, de longitud variable, siendo más cortas y numerosas en la capa más superficial del suelo. 
  4. Absorbentes, que crecen uniformemente sobre las anteriores, a todas las profundidades, e igualmente más numerosas en la capa superficial del suelo. 

  

En este sentido, Suárez de Castro (1960), estudió la distribución de las raíces del cafeto en un suelo de El Salvador, encontrando que la raíz principal de plantas de un año de edad no profundiza más de 20 cm, con dos años alcanza los 30 cm y en cafetos de 7 años llega hasta los 50 cm. 

Asimismo, en 1953, estudiando las raíces del cafeto en un suelo franco-limoso en Colombia, apreció que en los primeros 10 cm de profundidad se encuentra más de la mitad de las raíces absorbentes (52.3 %) y un 47.5 % de las raíces totales, mientras que en los primeros 30 cm localizó el 86 % de las raíces absorbentes y el 90 % de las raíces totales. A este respecto, los estudios llevados a cabo con trazadores radioactivos en Kenia confirman la actividad superficial de las raíces del cultivo (Huxley et al., 1974). 

De este modo, los trabajos de investigación reflejan que la mayor cantidad de raíces activas del cafeto se encuentra muy cerca de la superficie del suelo, aproximadamente en los primeros 10 cm, extendiéndose horizontalmente entre 1 y 1.5 m desde el tronco. Por ello, es necesario una buena disponibilidad de agua y nutrimentos a esta profundidad, destacando así la efectividad de la fertilización al voleo. 

Un aspecto que puede resultar de interés es la influencia que ejerce el desarrollo radicular sobre el crecimiento y la producción de café, determinado por la relación “raíz / parte aérea”. Según Raven et al. (1999), en las plantas que se encuentran en crecimiento, se mantiene un balance entre el área total disponible para la elaboración de asimilados (superficie foliar o fotosintetizadora) y el área disponible para la absorción de agua y minerales (superficie radicular). Obviamente, en plántulas, esta relación se decanta por la superficie de absorción, que excede ampliamente la superficie sintetizadora. Sin embargo, esta ratio (R / PA) va disminuyendo gradualmente con la edad de la planta.