Mancha foliar y de la pella en brásicas: Alternaria brassicicola y Alternaria brassicae

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Agente Causal y Epidemiología

Esta enfermedad de origen criptogámico afecta a la mayoría de las crucíferas y puede aparecer en cualquier momento a lo largo del ciclo de cultivo. Es causada por dos especies del género Alternaria, concretamente A. brassicae y A. brassicicola.

Las condiciones más propicias para su desarrollo se corresponden con períodos de humedad relativa elevada y lluvia, las cuales favorecen la existencia de agua libre sobre los tejidos, y temperaturas comprendidas entre 20-28°C. En estas circunstancias, las esporas del hongo pueden producirse en tan solo una semana y comenzar un nuevo ciclo. El inóculo se disemina a través de corrientes de aire, salpicaduras de agua, herramientas utilizadas en la realización de las labores culturales y los profesionales que trabajan el cultivo.

Síntomas de la Enfermedad

Los primeros síntomas de la enfermedad aparecen en hojas senescentes y tallos. Se presentan como pequeñas manchas circulares de color amarillento y con apariencia acuosa en ocasiones. También es típico encontrar anillos concéntricos en los que se alternan tonalidades más oscuras con tonalidades más claras. Conforme avanza la enfermedad, las hojas se tornan de color marrón oscuro y aparece un halo alrededor de la lesión. En este momento, el tejido vegetal afectado se desprende de la hoja, quedando únicamente la perforación. Si la humedad relativa es elevada, pueden observarse en la parte central de la lesión pequeños puntos de color negro que se corresponden con las esporas del hongo patógeno.

Por otro lado, la enfermedad también puede afectar a las cabezas de brócoli causando el oscurecimiento de las mismas y que consecuentemente que no se puedan comercializar. Este tipo de infecciones no suelen afectar ni al tamaño ni al peso de la cabeza pero sí que merman su apariencia y por tanto también su calidad, provocando pérdidas de producción elevadas.

Alternaria también puede infectar al cultivo en estado de plántula, mostrando ésta síntomas tales como necrosis y enanismo que pueden concluir finalmente con la muerte de la planta.

Prácticas de Manejo

Para evitar la incidencia de la enfermedad o aminorar sus efectos, se recomiendan las siguientes prácticas:

  • Uso de semilla certificada. Se recomienda la realización de tratamientos térmicos a la misma para evitar la posible presencia del hongo en la superficie de la misma.
  • Rotación de cultivos, con la incorporación de especies NO pertenecientes a la familia Brassicaceae, ya que son hospederos y la enfermedad seguirá presente en la explotación. Se recomienda que durante 2-3 campañas, no haya cultivo de crucíferas en la parcela.
  • Favorecer una correcta ventilación de las plantas para evitar la presencia de agua libre sobre las mismas. Para ello, es necesario conocer la dirección de los vientos dominantes en la zona de cultivo y determinar la correcta orientación de las filas, así como utilizar marcos de plantación adecuados para evitar el hacinamiento de las plantas.
  • Eliminación de malas hierbas, principalmente de aquellas pertenecientes a la familia Brassicaceae para reducir la cantidad de inóculo, ya que pueden funcionar como hospederos alternativos de estos hongos.
  • Destrucción e incorporación inmediata y profunda de los residuos de cosecha al suelo para reducir la dispersión de las esporas del hongo.
  • Evitar el riego por aspersión principalmente mientras las cabezas se están formando. Por lo general, se recomienda el riego por goteo. De este modo, se evita en mayor medida la existencia de agua libre sobre la superficie de los tejidos e incluso posibles encharcamientos en el suelo.
  • Realización de tratamientos fungicidas foliares para combatir la enfermedad una vez presente, así como también pueden realizarse de modo racional como método preventivo junto con el resto de prácticas comentadas.
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