Nematodo dorado de la papa: Globodera rostochiensis

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Globodera rostochiensis forma parte, junto con Globodera pallida, de las dos especies de nematodos formadores del quiste de la papa (Potato Cyst Nematodes). Sin embardo, se reconoce a G. rostochiensis como la principal especie formadora del quiste en cuanto a importancia económica en el cultivo de la papa mexicana, aunque también afecta a otras especies del género solanum, como el jitomate y la berenjena.

En México, G. rostochiensis fue identificado por primera vez en 1971, aceptándose oficialmente su presencia en julio de 1972. Actualmente se encuentra ampliamente distribuido, nacional e internacionalmente, causando mayores pérdidas en zonas templadas. Se considera que una densidad superior a 40 quistes/kg de suele afecta al rendimiento de la papa.

La gran importancia de esta plaga reside en el poder propagativo y de supervivencia que posee el nematodo, el cual puede sobrevivir en ausencia del hospedante durante años. Las hembras adultas tienen la capacidad de formar estructuras de resistencia, los quistes, que contienen una gran cantidad de huevos. Globodera rostochiensis se puede propagar a través del sustrato, suelo o tubérculos, además de adherirse con facilidad a implementos agrícolas y herramientas.

El manejo del nematodo resulta por tanto vital para las explotaciones, debiéndose realizar un muestreo periódico si se visualizan síntomas propios de la plaga. Actualmente, las líneas de investigación tratan de encontrar soluciones que sustituyan a los métodos tradicionales, que emplean productos químicos altamente tóxicos.

Biología del Nematodo Dorado

Globodera rostochiensis, pertenecientes a la familia de los heteroderidos, es un endoparásito sedentario microscópico que presenta un ciclo de vida de unos 45 días. Este ciclo de vida está ligado a la presencia del hospedante, de la que depende la inducción del estado de dormancia (quistes) o de la eclosión de los huevos. La temperatura óptima para el desarrollo del nematodo oscila entre 15 – 25 °C, aunque frente a condiciones adversas puede permanecer en el estadío de huevo hasta un total de 30 años.

Las hembras se pueden observar durante la floración, dispuestas sobre las raíces, como pequeñas esferas blancas entre 0.3 – 0.8 mm. Los machos mudan hasta llegar a convertirse en vemiformes, viviendo también en la raíz dela planta hospedante. La fase infectiva es el segundo estado juvenil (J2), durante el cual G. rostochiensis sale del huevo y logra penetrar en la raíz. Durante el tercer y cuarto estadío, el nematodo permanece en estado sedentario alimentándose de tejidos de la raíz.

Los quistes se forman al endurecerse el cuerpo de la hembra, tienen forma esférico-globosa y miden entre 0.5 – 1 mm de diámetro. Los quistes nuevos contienen cerca de 500 huevos. Para facilitar el muestreo se clasifica a los quistes en tres grupos bien diferenciados en función de su coloración: jóvenes (blancos), maduros (amarillos) y viejos (café). Se considera que los jóvenes se forman en la cosecha más reciente y los maduros en las cosechas anteriores del mismo año, mientras que los viejos se corresponden con la acumulación de quistes en el suelo.

Síntomas

En general, detectar ataques de G. rostochiensis resulta complicado dado que presenta síntomas bastante similares a deficiencias nutricionales y a determinados tipos de estrés, como marchitez y amarillamiento del follaje. La observación de las raíces es determinante, ya que el ataque del nematodo dorado reduce el sistema radical y forma los quistes.

Estos síntomas de estrés y deficiencia nutricional son consecuencia de la degradación que sufren las raíces funcionales, que no pueden abastecer de agua y minerales a la planta. Si la población del nematodo es elevada se puede llegar a detener el desarrollo del vegetal, desencadenando la muerte prematura de la planta. Los tubérculos producidos son de reducido tamaño y la cantidad desciende notablemente.

La visión global puede orientar al agricultor en la identificación de la sintomatología propia del ataque de Globodera rostochiensis, ya que los cultivos infestados experimentan un pobre crecimiento en manchones. Aun así, el muestreo del suelo y el análisis en laboratorio son las medidas que aseguran la presencia de la plaga.

Medidas de Control

  • Control cultural: El agricultor puede tomar determinadas medidas como el empleo de semilla libre de patógenos y la rotación de cultivos, como la cebada, para disminuir la densidad de la plaga. Según la SENASICA, la rotación de cultivos puede lograr una disminución del 87% en la población del nematodo.
  • Control físico: La solarización consiste en cubrir con dos capas de polietileno el suelo en los días de mayor radicación y temperatura. El objetivo es provocar el calentamiento del subsuelo, pero para que sea eficaz la técnica, es necesario alcanzar los 45°C. Es eficaz para reducir los niveles de población del nematodo cuando la densidad no es muy elevada. Presenta la ventaja de tener un bajo costo y de reducir el empleo de agroquímicos, aunque requiere de temperaturas poco usuales en las explotaciones de papa y que el terreno esté libre.
  • Control químico: Representa el modo de actuación tradicional en el manejo del nematodo dorado. El problema es el alto poder residual que poseen muchos nematicidas, con materias activas que permanecen en el tubérculo hasta después de la cosecha.

Se han utilizado dos tipos de nematicidas:

  • Fumigantes: Reducen la población de nematodos rápidamente. Los organofosforados y oximecarbamatos son bastante efectivos.
  • No fumigantes: Se aplican directamente al suelo y en el momento de la plantación. Ayudan a que, aunque esté presente el nematodo, haya suficiente producción. El problema es que contamina el agua del subsuelo. El nematicida más utilizado es el oxamyl.
  • Control biológico: En el estado de Veracruz se han reportado investigaciones acerca de la patogenicidad de los hongos asociados a Globodera rostochiensis. Purpureocillium lilacinum parasita huevos y juveniles J1 y J2, siendo capaz de permanecer en el suelo a pesar de las condiciones de manejo intensivo. El empleo de micorrizas puede suponer un apoyo auxiliar, ya que favorece el desarrollo radicular de la planta.
  • Otros: Empleo de cultivos trampa que induzcan la eclosión del huevo pero no permitan la reproducción, mejora genética para la obtención de cultivares tolerantes, establecimiento de cuarentenas para impedir la introducción de la plaga en zonas libres, etc.
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