Plaga de Araña roja

1. Introducción

El ácaro Tetranychus urticae, conocido comúnmente como araña o arañita roja, supone una de las plagas con mayor incidencia a nivel mundial, afectando a un gran número de plantas cultivadas, tanto al aire libre como protegido. De este modo, afecta a más de 1,100 especies de plantas y más 200 tipos de cultivos distintos. En el caso de las berenjenas, este ácaro tetraníquido ataca intensamente este cultivo cuando se encuentra en plena producción, siendo bastante difícil su control, una tarea que, por otra parte, resulta cada vez más complicada.

2. Descripción y ciclo biológico

Este ácaro resulta especialmente agresivo por su ciclo de vida de escasa duración, su alta capacidad de reproducción y su rápida resistencia a acaricidas. 

Su ciclo biológico consta de cinco fases de desarrollo: huevo, larva, dos estados ninfales (protoninfa y deutoninfa) y adulto. Las hembras depositan los huevos en el envés de las hojas, cuyo número dependerá de las condiciones del entorno, especialmente la temperatura.

En cuanto a la descripción de las distintas fases, los huevos son redondos y de pequeño tamaño (diámetro de 0.14 mm). Si las condiciones son favorables se produce la eclosión entre 2 y 4 días después, dando lugar a las larvas, las cuales presentan formas descoloridas con 6 patas que comienzan a alimentarse de inmediato. Posteriormente, pasan por dos estados de ninfa, llamados protoninfa y deutoninfa, de color verde con 2 claras manchas en el cuerpo. Finalmente, se convierten en adultos, donde los machos tienen forma de pera y un color amarillento, mientras que las hembras tienen una forma más redondeada y un color rojo anaranjado. Ambos, tanto machos como hembras, tienen dos grandes manchas oscuras en el cuerpo. Los colores pueden variar en función de diversos factores como la edad, la época del año o del tejido vegetal del que se alimenten, pudiendo ser también verde, marrón o rojo intenso. 

El período comprendido entre el estado de huevo y la etapa reproductiva varía en función de la temperatura ambiental. Así, se estima un desarrollo completo en 7 días a una temperatura de 30 º C, 17 días a 20 º C y 36 días a 15 º C. Cuando el ácaro se convierte en adulto pueden transcurrir de 0.5 a 3 días hasta que la hembra comienza a ovipositar. La hembra pone sus huevos durante 10 días (a 35 º C) y por encima de 40 días (a 15 º C). A una temperatura de 20 º C pone alrededor de 40 huevos en total, pero en condiciones óptimas puede llegar hasta 100 unidades. Especialmente, con temperaturas altas y un ambiente seco, las arañas rojas pueden reproducirse muy rápidamente.

En los periodos más desfavorables, cuando bajan las temperaturas y el fotoperiodo, las hembras fecundadas entran en diapausa (etapa de reposo). Se esconden en cualquier grieta que le sirva de refugio para reaparecer cuando las condiciones mejoren.

3. Síntomas y daños

Estos ácaros se reproducen en zonas con climas cálidos y secos, habitando en el envés de las hojas, por ser la parte más porosa y blanda. A simple vista, se perciben como pequeños puntitos rojos que se distribuyen por los distintos órganos. Si se aumenta el enfoque sobre estos ejemplares, es posible ver sus formas móviles por la planta.

Sus hábitos principales de instalación y propagación son los siguientes:

  • Suelen aparecer en grupos o colonias.
  • Tejen una red o tela sobre la planta para protegerse contra ataques de depredadores, condiciones ambientales adversas y/o tratamientos fitosanitarios.  
  • Colonizan principalmente las hojas, pero cuando las poblaciones son altas, pueden ocupar los demás órganos de la planta, como los frutos. 
  • Se dispersan entre las plantas a través de los materiales de trabajo, ropa de los trabajadores y el viento. Además, se adaptan bien a distintas malezas y a la vegetación en general. 
  • Cuando las poblaciones son altas, favorecidos por las condiciones del entorno, llegan a extenderse por una misma planta en cuestión de pocas horas.
  • Pueden atacar a la planta en cualquier estado de su desarrollo.

Las larvas, las ninfas y los adultos causan daños en las plantas al alimentarse de su savia, perforando las células para succionar su contenido. De este modo, las células muertas vacías se vuelven amarillas, observándose en las hojas a modo de puntos amarillos, tanto en el haz como en el envés de la hoja, que van evolucionando hacia un amarilleamiento foliar más generalizado y terminando en desecación o marchitamiento. Cuando la invasión se extiende y llega a los frutos, éstos muestran una decoloración en la piel que los hace inservibles. Por otra parte, las ninfas y los adultos tejen telarañas en las que viven, pudiendo pueden llegar a estar las plantas totalmente cubiertas de las mismas.

De este modo, los daños que puede ocasionar esta plaga en el cultivo de berenjena son:

  • Daños físicos correspondientes a la extracción del contenido celular.
  • Reducción del crecimiento de la planta, incluso enanismo.
  • Disminución de la actividad fotosintética.
  • Aumento de la transpiración por parte de la planta.
  • Desequilibrio y mal funcionamiento de los órganos vegetales, que afectan a procesos como la floración y desarrollo de frutos.
  • La tela de araña cubre partes importantes de la planta, como ápice y flores, impidiendo el paso de los insectos auxiliares, productos fitosanitarios, luz, etc.
  • El cultivo ofrece un mal aspecto, nada recomendable. 

Cuando se producen ataques graves, el resultado final trae consigo la desecación de la planta por completo. Aunque esta sintomatología tan acusada se daría en condiciones de alta temperatura y baja humedad, donde estos ácaros desarrollan su máxima actividad.

4. Métodos de control

Durante los últimos años, con motivo del aumento de las temperaturas, entre otros factores, las poblaciones de esta plaga han aumentado considerablemente. También porque ofrecen una extraordinaria resistencia a la mayoría de plaguicidas utilizados.

Por lo tanto, si se quiere combatir de manera eficaz el desarrollo de la araña roja, es preciso aplicar y combinar los distintos métodos de control disponibles, empezando por realizar monitoreo para una detección precoz. También es necesario llevar a cabo medidas preventivas basadas en labores culturales que dificulten, o al menos minimicen, su dispersión en el cultivo.

Medidas culturales / preventivas

Estas medidas pueden ser las siguientes:

  • Eliminación de las malas hierbas.
  • En invernadero o malla-sombra, realizar desinfección de estructuras y suelo antes de la plantación si se ha presentado la plaga en cultivos anteriores.
  • Subir la humedad, si es posible, para evitar que la plaga encuentre el ambiente seco idóneo para su reproducción, aunque hay que tener cuidado con la humedad ambiental, ya que puede provocar la aparición de enfermedades fúngicas.
  • Igualmente, modificar si es posible, las condiciones de temperatura que puedan afectar a la población de araña roja: inferiores a 12 °C y superiores a 40 °C.
  • Como se trata de una plaga que se desarrolla por focos, en el caso de un estado avanzado, se deben eliminar las plantas afectadas.
  • No aportar fertilizantes nitrogenados de manera excesiva, ya que pueden provocar la aparición de estos individuos en el cultivo.

Control biológico

Existen algunos enemigos naturales que actúan como depredadores de la araña roja, evitando que la población se desarrolle. Éstos son:  

  • Macrolophus pygmaeus. Chinche depredador utilizado principalmente contra mosca blanca de los invernaderos y mosca blanca del tabaco, pero también se alimenta de varias plagas como araña roja, trips y minadores de hojas, entre otras. Se recomienda la introducción de este insecto al inicio de la temporada de crecimiento, puesto que el chinche depredador necesita tiempo para establecerse y desarrollarse.
  • Phytoseiulus persimilis. Se alimenta de arañas rojas en todos sus estados, pero tiene una preferencia por los huevos, que los perforan y consumen su contenido. Los adultos también atacan a las arañas rojas adultas, asimismo los estados de desarrollo más jóvenes sólo se alimentan de las presas más jóvenes. El ácaro es depredador exclusivo la araña roja, es decir, si no encuentra a esta presa concreta, se muere. Es efectivo en todos los estados del ciclo biológico de la araña roja, aunque prefiere los jóvenes. Se debe emplear a la primera señal de presencia de la plaga.
  • Neoseiulus californicus. Los adultos, ninfas y larvas de estos ácaros depredadores buscan activamente su presa y la devoran. Es recomendable su suelta en cuanto se detecten síntomas de araña roja.
  • Feltiella acarisuga. Es un mosquito cecidómido, cuyos adultos buscan vivamente las colonias de araña roja y depositan sus huevos al lado de las mismas. Los huevos tardan una semana en convertirse en larvas maduras. Después de emerger, estas larvas se alimentan de los huevos de la araña roja. Su uso se recomienda sobre todo cuando se observan colonias o focos de araña roja localizados.

Control químico

Cuando los métodos anteriores fallan, se recomienda utilizar los productos fitosanitarios, pero no a la inversa. Los tratamientos deben hacerse cuando se observen formas vivas, y no de manera preventiva. 

Un aspecto importante a tener en cuenta es que la proliferación de este ácaro está muy ligada a la aplicación de insecticidas de amplio espectro, a los cuales presenta total inmunidad. La utilización de estos insecticidas, básicamente piretroides, tiene como consecuencia la eliminación de la mayoría de sus depredadores naturales. De este modo, no se acaba con la plaga, sino que provoca el efecto contrario, dejando vía libre a su crecimiento incontrolado.

Algunas consideraciones para obtener una alta eficacia en la aplicación de acaricidas son: 

  • Realizar la aplicación del tratamiento conociendo el estado de desarrollo de la población de ácaros. 
  • Procurar mojar bien las partes de la planta donde se localiza la plaga.
  • Si hay poca presencia se pueden tratar inicialmente los focos, vigilando periódicamente que éstos no crezcan.
  • Elegir la materia activa más adecuada, en función de las condiciones del cultivo y de la presencia de enemigos naturales. Que sea compatible con ambos.
  • Es muy importante alternar distintas materias activas con diferentes modos de acción, para evitar que se puedan desarrollar resistencias.

Las materias activas utilizadas habitualmente son: abamectina, etoxazol o tebufenpirad, entre otras. También la aplicación de otros productos como aceites vegetales y azufre pueden ayudar a su control. No obstante, se debe tener cuidado con los acaricidas a emplear, pues algunos resultan fitotóxicos para la berenjena.