Podredumbre gris en frutillas: Botrytis cinerea

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La enfermedad conocida como “Podredumbre gris” y causada por el hongo Botrytis cinerea es una de las más importantes, debido a su elevada incidencia en numerosos cultivos y a las pérdidas que puede llegar a ocasionar si no es controlada a tiempo. Además, esta enfermedad se acentúa en cultivo de frutillas, debido a que no sólo es susceptible el periodo de cultivo, sino que lo es más aún la post-cosecha de estos frutos. El resultado, es una vida de anaquel mucho más reducida.

Descripción y Comportamiento del Hongo 

  1. cinerea es un hongo necrotrófico (hongo que una vez que ha causado la muerte al hospedero, es capaz de sobrevivir nutriéndose de sus restos, aunque éstos se encuentren incluso en el suelo) presente habitualmente en el ambiente. Se desarrolla bajo condiciones de elevada humedad relativa y temperaturas comprendidas entre 0-25ºC. Por tanto, como para que el hongo esporule es necesaria la presencia de humedad libre en el ambiente, durante períodos de lluvia hay que prestar especial atención a la posible infección por parte de este hongo y crear en la medida de lo posible, ambientes que resulten hostiles para su desarrollo.

Cuando las condiciones ambientales son favorables para B. cinerea, el hongo produce conidias (inóculo primario) y éstas se diseminan por medio del aire, la lluvia, útiles agrícolas, etc. El momento de la floración es uno de los momentos más delicados del ciclo porque el micelio generado por las conidias es capaz de penetrar la estructura floral, dando lugar a esporas secundarias. De este modo, se produce inóculo de forma continua. Además, el micelio generado forma estructuras (por ejemplo: microconidios y esclerocios) que le permitan al hongo continuar con su ciclo pese a la presencia de condiciones ambientales desfavorables.

  • Microconidios: Permanecen en estado latente cuando las condiciones de humedad son las adecuadas pero sin embargo los nutrientes no son los suficientes. Bajo estas condiciones no pueden germinar, por lo que permanecen a la espera hasta que la fuente de nutrientes sea la óptima. En este momento, dan lugar a hifas que alcanzan el tejido vegetal objetivo, esporulan y producen conidios de nuevo.
  • Esclerocios: Son estructuras capaces de sobrevivir bajo condiciones ambientales desfavorables y que dan lugar a otras estructuras denominadas apotecios, que se caracterizan por su elevada capacidad para formar conidios.

Ciclo de Infección 

En el ciclo de infección de B. cinerea han de tenerse en cuenta las siguientes fases:

  1. Adhesión y germinación de los conidios: Se requiere de dos fases.

Hidratación de los conidios: Es necesario que los conidios estén hidratados, ya que en caso contrario, será imposible que éstos germinen. De ahí la importancia de la humedad relativa en el desarrollo de la podredumbre gris.

Formación de una matriz de lípidos, polisacáridos y melanina tras la germinación del conidio, la cual permite que el hongo se adhiera al tejido vegetal.

  1. Penetración: cinerea tiene la capacidad de producir sustancias capaces de degradar el material vegetal y facilitar así la penetración del mismo. Estas sustancias son:

Cutinasa: Enzima que degrada la cutina, componente de la estructura de la cutícula de las plantas.

Pectinasa: Enzima que degrada la pectina, componente de la pared celular de los tejidos vegetales.

Lipasa: Enzima que degrada la cutícula y la cera presente en la misma.

  1. Muerte del tejido vegetal: Una vez que el hongo ha penetrado el tejido vegetal, provoca una lesión. A partir de ésta, se difunden más compuestos fitotóxicos y de este modo, continúa el avance de la enfermedad.
  1. Latencia: En esta fase, la planta comienza a defenderse ante la infección que está sufriendo. Por esta razón, durante este periodo el hongo permanece únicamente latente, es decir, a la espera de que llegue su momento para continuar con la infección.
  1. Colonización y maceración: La infección se establece mediante la segregación de una serie de enzimas que degradan el tejido vegetal, al mismo tiempo que éstas obtienen nutrientes para continuar infectando el tejido colindante.
  1. Esporulación y dispersión: Formación de conidios y conidióforos sobre el tejido vegetal tras la pudrición del mismo.

Síntomas y Daños 

La infección puede aparecer en cualquier zona del fruto o de la planta, aunque lo más frecuente es que comience en la parte final del cáliz. El hongo prefiere los pétalos de las flores para comenzar su crecimiento micelar, principalmente si éstos se encuentran en fase senescente. La generación de micelio puede ser derivada de una lesión primaria o por lo contrario, ser el resultado de la expansión micelar de lesiones anteriores.

Seguidamente, en un breve período de tiempo, la inflorescencia es invadida por completo por el hongo, mostrando un aspecto un tanto enmohecido. De ahí, el nombre común de la enfermedad, “Moho gris”. El avance continúa con la pudrición del pedicelo, llegando hasta la colonización de los frutos desarrollados (todos, independientemente de su estadío fenológico, son susceptibles de ser infectados). En consecuencia, todos los tejidos afectados por el hongo muestran tonalidades marrones un tanto algodonosas y una textura un tanto blanda e incluso acuosa, la cual se reseca cuando la humedad ambiental disminuye.

Las lesiones producidas aumentan de tamaño rápidamente, ya que el hongo es capaz de producir millones de esporas en cada lesión y diseminarse fácilmente, ya sea a través del aire, del agua o simplemente por contacto con utensilios de trabajo que han entrado en contacto con zonas afectadas por la enfermedad.

Control de la Enfermedad

Control Cultural

Es muy importante el control cultural de la enfermedad tanto a modo preventivo como curativo. Para ello, las recomendaciones son las siguientes:

  • Emplear marcos de plantación amplios para favorecer la ventilación entre las plantas y que el tejido vegetal permanezca húmedo el menor tiempo posible. Por la misma razón, a lo largo del cultivo, se debe favorecer la ventilación del mismo por lo que puede ser necesaria la realización de alguna tarea de deshojado.
  • Fertilización equilibrada evitando un abonado nitrogenado excesivo. Las plantas alimentadas con elevadas dosis de nitrógeno, son más susceptibles de sufrir enfermedades de origen criptogámico. Para que las plantas sean más resistentes ante posibles ataques fúngicos, se aconseja la aplicación por vía radicular (programa de riego) o foliar (momentos críticos) de aplicaciones suplementarias de cobre y silicio, ya que estos micronutrientes son capaces de aumentar la resistencia mecánica de las paredes celulares del tejido vegetal, y consecuentemente también de dificultar la incidencia y avance de cinerea. Dichas aplicaciones preventivas deben comenzarse antes de la floración y mantenerse hasta la cosecha de frutos, incidiendo en ellas cuando las condiciones ambientales son favorables para el desarrollo del hongo.
  • Eliminación de todos los tejidos enfermos, en tanto que continúan siendo una fuente de dispersión de inóculo pese a ser un tejido muerto, ya que cinerea es un hongo necrotrófico, tal y como se comentaba al inicio de este artículo.
  • Cosechar la fruta y almacenarla lo antes posible en cámaras de refrigeración. La fresa se caracteriza por su corta vida post-cosecha, ya que sus tejidos envejecen rápidamente, lo cual los hace más susceptibles de ser infectados por cinerea, entre otros hongos.

Control Biológico

Para el control biológico de esta enfermedad, se aconseja la utilización de organismos tales como Trichoderma harzianum y Bacillus subtilis.

  • harzianum: Se trata de un hongo antagonista con acción biocontroladora sobre hongos fitopatógenos como B. cinerea. Este hongo compite con el patógeno por espacio y/o nutrientes. Su mecanismo de acción reside en el estrangulamiento de las hifas del hongo fitopatógeno con su propio micelio.
  • subtilis: Se trata de una bacteria que secreta proteínas con propiedades antifúngicas como la subtilina, la cual actúa sobre la pared celular de los hongos.

Control Químico

Algunas materias activas recomendadas para el control de Botrytis cinerea en cultivo de fresa son Mancozeb y Clortalonil. Cuando el resto de estrategias de control no sean suficientes para acabar con la enfermedad, puede ser conveniente recurrir al control químico.

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