Posibles ventajas agronómicas de los cultivos transgénicos

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El futuro de los transgénicos puede ser promisorio, particularmente ligado a aquellos desarrollos no imperialistas que buscan mejorar la calidad de los alimentos, ofrecer plantas con resistencia a efectos ambientales desfavorables como sequías, heladas y acidez y alcalinidad extremos; plantas bioinsecticidas o gramíneas y vegetales en general con capacidad para fijar nitrógeno atmosférico; especies vegetales con capacidad para prosperar en medios contaminados con metales pesados descontaminándolos; estas condiciones permitirían utilizar eficazmente la superficie agrícola preservando los bosques y en el 2050 alimentar a los 2,000 millones de nuevos habitantes del planeta. También son promisorios aquellos desarrollos asociados a la producción de fármacos en las Granjas farmacéuticas y el control de vectores de enfermedades como el paludismo y el dengue mediante OGM. Sin embargo, estos desarrollos deberían mantenerse en confinamiento hasta encontrar y aplicar evaluaciones de riesgo ecológico creíbles.

Transgénicos de primera generación.

1. Resistencia a herbicidas. Los herbicidas, como el glifosato, son elementos clave para la agricultura sin roturación del suelo o siembra directa; de este modo, el glifosato está ligado al control de la erosión, a una menor compactación del suelo, a la acumulación de materia orgánica y a la economía de maquinarias y diesel6.

Desde 1996 se cultiva soya transgénica resistente al glifosato, donde el gen CP4 EPSPS del Agrobacterium fue transferida a la soya, denominado “Evento 40-3-2”. Posteriormente, irrumpieron otros cultivos RoundUp Ready con resistencia al glifosato como maíz, canola, sorgo, alfalfa y algodón. Estos transgénicos permitieron controlar las malezas con glifosato ya que este producto no los afecta. La Monsanto propietaria de la semilla transgénica y del glifosato protege su paquete tecnológico mediante patentes y obliga a los usuarios del paquete a pagar regalías por la parte de la cosecha que se usa para la siembra.

Monsanto desistió en 2004, ante la presión de los compradores de trigo estadounidense, de continuar con la entrega al mercado de trigo resistente a herbicidas, pero en el 2011 anunció la puesta en el mercado en el 2013 un trigo GM resistente a la sequía y de mayor rendimiento. Syngenta y BASF también anunciaron la producción de trigo transgénico.

2. Resistencia a insectos-plagas. La producción de plantas con capacidad para elaborar sus propios insecticidas reduce la necesidad de aplicar insecticidas, por esta vía se controla por ejemplo: el gusano cogollero del maíz y la lagarta rosada en el algodón, sin hacer uso de insecticidas preservando el medio ambiente.

El control plagas e insectos en la agricultura y vectores de enfermedades humanas como malaria (los mosquitos transgénicos8 será probablemente el arma del mañana para el control del paludismo que mata una persona cada treinta segundos), dengue9 y chagas, se ha realizado con la aplicación de insecticidas, trayendo contaminación del ambiente, resistencia de las plagas a los insecticidas haciendo necesario aumentar la potencia de éstos e intoxicando a los insectos no blanco y lo más importante a los obreros que las aplican y a las poblaciones rurales próximas a las aplicaciones. Al respecto Soberón y Bravo10 plantean lo siguiente: ¿Existe un insecticida ideal, que sea tóxico sólo para su insecto blanco, que no sea recalcitrante, que no contamine el ambiente y que no genere la aparición de insectos resistentes?

El Bacillus thuringiensis (Bt) relacionado con los letales B. cereus y B. anthracis, descubierto en 1902 por Ishiwatari, es el insecticida biológico más utilizado en el control de plagas agrícolas y vectores de enfermedades como el dengue y el paludismo porque su Gen Cry no es tóxico para vertebrados11. Sobre este conocimiento se desarrolló plantas transgénicas que expresan el transgen Cry1ab que le confieren resistencia al ataque de larvas de lepidópteros. Las toxinas Bt se han usado como bioinsecticida en los últimos 40 años principalmente en cultivos de hortalizas y cereales, su aplicación directa ha tenido desventajas relacionadas al reducido tiempo de viabilidad de las proteínas Cry en el ambiente, la baja efectividad en el control de insectos barrenadores y chupadores. Estos problemas se han resuelto con el cultivo de plantas que producen la toxina Cry accesible a los insectos barrenadores y chupadores.

El maíz transgénico expresa la toxina Cry1ab, procedente de la subespecie Kurstaki de B. thuringiensis, el cual supone una manera eficaz y rentable de controlar barrenadores y chupadores del maíz que suelen producir cuantiosos daños a la agricultura. Además, ambiental y económicamente supone una serie de ventajas con relación al método tradicional de control, que es el uso de insecticidas de síntesis química.

Los aumentos actuales en la producción, si acaso existen, asociados a transgénicos bioinsecticidas y resistentes al glifosato están relacionados al control plagas y malezas, para cuyo propósito la agricultura convencional dispone de procesos mecánicos, agroquímicos y bioinsecticidas. En resumen, las plantas resistentes a herbicidas o productoras de bioinsecticidas no ofrecen ninguna ventaja al consumidor y representan un potente riesgo a la salud de los ecosistemas; y, a nivel de productor se argumenta menores costes de producción.

Transgénicos de segunda generación.

1. Tolerancia al estrés ambiental. Están en la carpeta de la ingeniería genética encontrar plantas con resistencia a la sequía y temperaturas extremas; fijación simbiótica de nitrógeno atmosférico en especies distintas a las leguminosas sustituyendo el uso de fertilizantes químicos nitrogenados; resistencia a suelos ácidos y alcalinos utilizando genes de arqueobacterias; reducciones en el ciclo del cultivo, básico en los procesos de adaptación a las condiciones que plantea la crisis climática. Científicos de la Universidad de Xianjiang de China han desarrollado plantas de tabaco transgénico tolerantes al frío que expresan proteínas anticongelantes del escarabajo, codificada por el gen MpaAFP149; los científicos buscan introducir este gen a la papa y tomate susceptibles al frío (www. springerlink.com/ content/w30567gr). La célula utiliza varios mecanismos para manejar los efectos como altas temperaturas, salinidad, toxicidad por metales pesados, uno de ellos, es la producción de enzimas con propiedades antioxidantes como el nucleósido difosfato quinasa 2 (NDFK2), insertando la codificación de este gen, científicos coreanos12 han logrado obtener líneas de papa con tolerancia a: salinidad elevada, altas temperaturas y toxicidad por metales pesados; se conoce que el enzima PI-PLC (ciclo del ácido láctico) juega un rol clave en este proceso, gracias a la introducción del gen que codifica estaenzima investigadores de la Universidad de Shandong, México (CINVESTAV), Brasil (EMBRAPA) obtuvieron líneas de maíz con mayor tolerancia a la sequía.

2. Mejora de la calidad nutritiva. El incremento de los contenidos de proteínas, minerales o vitaminas es una interesante ruta para mejorar la calidad nutricional; por ejemplo, el arroz transgénico Golden Rice rico en beta carotenos, es de alto interés en países del sudoeste asiático cuyos niños sufren deficiencias de vitamina A que conlleva a la ceguera; otros transgénicos de interés son aquellos que ofrecen mayor concentración de aminoácidos esenciales o mayor contenido de sólidos totales en la granos. En esta línea, la Universidad de Lleida (Catalunya)13 ha dado a conocer un Maíz transgénico vitamínico que podría ser destinado a mejorar la calidad de la alimentación en países en vías de desarrollo cuya dieta se basa en cereales; este maíz contiene genes de bacterias productoras de vitaminas A, C y ácido fólico, con granos del color rojizo, fruto del elevado contenido de beta caroteno, superior en 169 veces al del maíz convencional; los científicos esperan poner a disposición de los agricultores este maíz gratuitamente después de un periodo de pruebas para garantizar su inocuidad.

Plantas transgénicas capaces de vacunar contra enfermedades; aumentar los rendimientos agronómicos y la superficie cultivada utilizando suelos marginales sea por patrones climáticos, edáficos o por contaminación con metales pesados; corregir las deficiencias dietéticas de aminoácidos, vitaminas o minerales como la deficiencia de hierro que afecta a más de 400 millones de mujeres en países en vías de desarrollo y que conduce al nacimiento de niños prematuros con alto riesgo de mortalidad perinatal; son los desarrollos biotecnológicos futuros que pueden tener una contribución significativa a la reducción del hambre y la mejora de la calidad de vida. Estos desarrollos biotecnológicos superaron con éxito la investigación primaria, pero muchos de ellos tienen pruebas de bioseguridad aún en ciernes.

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