Producción nacional de calabacita
- Introducción
- Tendencia de la producción nacional
- Distribución anual de la producción
- Principales estados productores
- Introducción
La calabacita, también conocida como calabacín, es un cultivo de relevancia nacional. México ostenta la sexta posición a nivel mundial en el ranking de países productores. Sin embargo, hay que destacar que en los últimos años se ha sufrido un notable descenso del volumen cosechado, especialmente en 2024. Por ello, es conveniente mejorar las técnicas de producción en el cultivo con el objetivo de incrementar su rendimiento. Sonora es el mayor productor de calabacita del país, a una distancia considerable del resto de regiones, debido a sus condiciones particulares de producción y comercio.
- Tendenciade la producción nacional
La calabacita (Cucurbita pepo L.), también conocida como calabacín o zapallito, pertenece a la familia de las cucurbitáceas, estando considerado uno de los cultivos hortícolas más importantes de México, debido a su relevancia histórica y cultural, así como a su rentabilidad económica.
En la actualidad, México ocupa la sexta posición en el ranking internacional de países productores, con un volumen promedio en la década 2015 – 2024 que ronda las 590 mil toneladas anuales, aunque es preciso destacar que a partir de 2020 los datos anuales han ido disminuyendo (fig. 1), lo que ha originado el mencionado descenso de la producción media nacional.
Según los datos reportados por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), correspondientes al mencionado periodo 2015 – 2024, la producción nacional en 2016 se incrementó de forma notable respecto a 2015, pasando de 546 mil toneladas a 642 mil, lo que supone un aumento del 17.6 %.
Los dos años siguientes, 2017 y 2018, mantuvieron la continuidad en los valores de producción con cifras prácticamente iguales, alcanzando en 2019 el máximo de la serie histórica representada, con 690 mil toneladas en ese año, un crecimiento del 26.4 % en un periodo de cuatro años.
Sin embargo, a partir de 2019 comienza a producirse una tendencia decreciente durante los años siguientes. Así, en 2020 se vio reducido el volumen anual de calabacita en 100 mil toneladas, pasando de las 690 mil del año anterior, y referidas anteriormente, a 590 mil.
Esta línea descendente se ha mantenido en los últimos años, mostrando pequeñas mermas interanuales. De esta forma, en 2021 se redujo la producción un 4.4 % en comparación a la de 2020, y los dos años posteriores, 2022 y 2023, descendió casi un 7 %, siendo 2024 el año con la caída más acusada, al alcanzar 481 mil toneladas, el mínimo histórico representado, lo que supone una merma del 30 % en relación al dato de 2019 y de un 13 % respecto a 2023.
Un factor clave que puede dar explicación a esa merma productiva de 2024 es la superficie de cultivo, la cual había estado oscilando los años anteriores entre 25 y 29 mil hectáreas. Sin embargo, los datos referidos por SIAP correspondientes a dicho año reflejan una superficie de unas 23 mil hectáreas, disminuyendo en torno a un 11 % en comparación con la campaña anterior. Por ello, la reducción de superficie implicó la correspondiente merma de producción de esta cucurbitácea.

En cuanto al rendimiento del cultivo de calabacita, éste va a resultar variable dependiendo de diversos aspectos, principalmente climáticos y tecnológicos. Es conveniente recordar que los cultivos desarrollados bajo estructuras protegidas, como invernaderos o malla sombras, van a ofrecer un rendimiento superior a los cultivados en condiciones de cielo abierto.
Las cifras productivas aportadas por la SIAP sitúan en torno a 75 toneladas por hectárea la productividad de la calabacita en sistemas de agricultura protegida, mientras que, en campo abierto, el rendimiento promedio se ve reducido a una tercera parte, rondando las 25 toneladas por hectárea, incluso menos.
Si utilizamos los datos de superficie y producción referidos en 2024 por fuentes oficiales, se obtiene un rendimiento de 21 toneladas por hectáreas, al producir 481 mil toneladas en 23 mil hectáreas, lo que refleja dos aspectos importantes, como son:
- Que la mayoría de cultivos del país se realizan a campo abierto.
- Que el margen de mejora y el potencial de crecimiento es muy grande si se tecnifican las parcelas de cultivo.
Volviendo al gráfico de barras representado en la figura 1, el dato de producción de 2025 es una estimación realizada por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), que indicaría una cierta recuperación del volumen anual respecto a 2024, situándose cerca del medio millón de toneladas, con la esperanza de volver a superar dicha cifra en los años venideros.
Finalmente, sería necesario afrontar una serie de retos y mejoras con el firme objetivo de recuperar los datos productivos de esta hortaliza. Algunos de estos aspectos serían la protección frente a las adversidades climatológicas, como temperaturas demasiado elevadas, sequías prolongadas o precipitaciones excesivas, entre otras.
Asimismo, una implementación de mejoras tecnológicas y estructurales, junto a una gestión razonable y más eficiente de los insumos, además de la integración de prácticas como aumento de la biodiversidad o de los aportes orgánicos, podrían contribuir al deseado crecimiento productivo.
Por tanto, es necesaria una transición progresiva hacia los cultivos protegidos, mejor tecnificados, provistos de sistemas de riego por goteo automatizado, lo que sin ninguna duda va a incrementar nuestra competitividad en los mercados internacionales más exigentes frente a otros países competidores.
- Distribución anual de la producción
La producción de calabacita en el país no se reparte a partes iguales en los distintos meses del año, ya que depende de ciertas variables, especialmente derivadas de las principales regiones productoras del país.
Sin embargo, es conveniente destacar que la disponibilidad de esta hortaliza en el país es constante durante todo el año, debido a los dos ciclos de explotación existentes, otoño – invierno y primavera – verano.

La distribución del volumen de calabacita fresca a lo largo del año (fig. 2), muestra un comportamiento, cuyos aspectos más relevantes se citan a continuación:
- El periodo que ofrece la mayor concentración de producción del año ocurre en los primeros cinco meses. Entre enero y mayo se acumulan más de la mitad del volumen anual, concretamente el 52.3 %.
- El mes que muestra el mayor volumen de cosecha es abril, con un 12.5 % del total, seguido de marzo (11.9 %).
- A partir de mayo se produce una caída productiva, en la que el mes de junio registra un 5.5 % del volumen anual, el segundo valor más bajo después de diciembre.
- Desde julio a octubre las cuotas productivas mensuales van aumentando progresivamente, pasando del 6.1 % en julio al 9.2 % en octubre.
- El mes que muestra el dato más bajo del año es diciembre, con el 4.3 % del volumen total, el cual viene precedido por el descenso ocurrido en noviembre que representa el 7.9 %.
Por tanto, el comportamiento a lo largo del año de la producción nacional de calabacita se puede resumir destacando su presencia durante todos los meses del año, con el periodo más favorable en los primeros cinco meses (máximo en abril), seguido por un descenso productivo en junio que va recuperando los meses siguientes, cayendo de forma más notable en diciembre (valor mínimo).
- Principales estados productores
La adaptabilidad que presenta este cultivo le permite establecerse en, prácticamente todo el territorio nacional, con la excepción de algunas regiones muy concretas del sureste, como pueden ser Chiapas o Tabasco. Generalmente, la producción se concentra en las zonas del norte, como Sonora, que es el mayor productor del país, y también del centro, con regiones como Sinaloa, Puebla, Michoacán, Zacatecas o Hidalgo, que son importantes productores.

Las diez entidades más relevantes en la producción nacional de calabacita se muestran en la figura 3, cuyos datos, reportados por SADER – SIAP, corresponden al año 2024.
Observando el ranking de principales productores nacionales se podrían establecer tres grupos o categorías en función de sus volúmenes, pudiendo resultar los siguientes:
– En primer lugar, Sonora, como máximo exponente de la producción nacional de calabacita. Sus 128.3 mil toneladas en 2024 representan el 27 % del volumen total, marcando mucha distancia con el segundo productor del país que es Sinaloa. Por ello, se erige como el líder indiscutible del sector, sustentado por sus sistemas tecnificados que le permiten abastecer las ventanas estacionales de exportación invernal hacia el mercado estadounidense.
– En segundo lugar, un grupo de cuatro regiones con producciones importantes, cuya suma supone el 40 % del volumen nacional. Éstas son Puebla, Sinaloa, Michoacán e Hidalgo. Puebla, en la segunda posición después de Sonora, orienta su producción más al consumo del mercado interior, mientras que Sinaloa destaca por el uso de tecnologías de riego y la exportación exterior. Por su parte, Michoacán e Hidalgo aprovechan sus climas templados que resultan óptimos para siembras escalonadas.
– En tercer lugar, un conjunto de entidades que se encuentran por debajo de las 20 mil toneladas anuales, pero que suponen igualmente un abasto a tener en cuenta. Dichas entidades son Zacatecas, Morelos, Yucatán, Jalisco y México.
Las tres regiones que encabezan la clasificación nacional de producción, Sonora, Puebla y Sinaloa, son igualmente destacadas en lo referente al valor comercial de esta hortaliza. En la figura 4 se muestran sus cuotas de participación, en %, en relación al valor total de la producción.
Sonora, con un 29.3 % del valor de la producción es el líder del país en este cultivo. Es preciso señalar que la disminución de superficie sufrida en 2024 a nivel general también afectó a este estado, el cual vio disminuido su volumen en un 22.6 %, lo que propició un incremento en el precio en torno al 9.6 % en comparación a 2023. Sin embargo, el cómputo general arrojó un déficit interanual.
Por su parte, Puebla y Sinaloa, muestran datos bastante similares, con un 12.5 % y un 11.8 %, respectivamente, sumando entre ambas entidades el 24.3 % del valor total, lo que representa casi la cuarta parte del mismo.

Fuente: SADER – SIAP (2025).
En definitiva, se puede concluir el presente artículo reseñando la necesidad de la implementación de la tecnología en los cultivos de calabacita si se desea aumentar los rendimientos, sobre todo si la superficie de este cultivo no se vuelve a incrementar. Si esta verdura se considera de tal importancia en el país y ofrece una indudable rentabilidad, debe hacerse lo necesario por hacer crecer la producción en las distintas regiones mexicanas.

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