Tratamientos fitosanitarios agua-aire

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A lo largo de estos últimos años, hemos observado como algunas actividades agrícolas de los cultivos bajo plástico, se han ido automatizando. Destacamos el riego, la fertirrigación, el control climático, etc., pero echábamos de menos la automatización de una actividad casi cotidiana realizada por los agricultores, y que supone tanto esfuerzo, como son los tratamientos fitosanitarios.

Podemos destacar también, en este apartado de la importancia que tienen los tratamientos fitosanitarios, el tiempo que le tiene que dedicar a los tratamientos fitosanitarios, y las medidas preventivas, que tiene que adoptar el agricultor.

La aplicación de productos fitosanitarios químicos, supone un gran riesgo para la salud de todas aquellas personas, relacionadas directa o indirectamente con su utilización.

Como cualquier otro tipo de sustancia tóxica, los plaguicidas penetran en el organismo principalmente por vía digestiva, respiratoria y cutánea. Los efectos nocivos para la salud producen intoxicaciones de distinta gravedad según la dosis y el tiempo de exposición, por lo que la mejor prevención es no encontrarse dentro del invernadero, cuando se realiza un tratamiento.

Son muchas las plagas que existen actualmente en los cultivos bajo plástico, por lo que los tratamientos fitosanitarios son una actividad fundamental en un cultivo hortícola intensivo, para poder controlar las diversas poblaciones de insectos, ácaros, hongos, etc.

Los insectos, son además y sin duda los vectores de virus más eficaces. Los insectos vectores más importantes son los chupadores. Las pérdidas que producen cada año las distintas virosis en los cultivos intensivos, son cuantiosas.

Los productos fitosanitarios son las sustancias o ingredientes activos, destinados fundamentalmente a combatir todas estas plagas o enfermedades. Sin embargo, su uso también conlleva riesgos no sólo para los seres vivos, sino también para el medio ambiente. Además, las personas encargadas de la manipulación y del uso de estos productos, deben conocer los distintos tipos de productos existentes en el mercado y sus características, con el fin de aplicar el más adecuado según el cultivo y su estado de desarrollo, así como el tipo de fitopatógeno a combatir.

Por todas estas razones, distintas empresas han diseñado un tipo de tratamiento fitosanitario, indicado sobre todo para tratamientos preventivos, mediante el cual todo se realiza de forma automatizada, con lo que el agricultor no está presente en el invernadero, cuando se realiza la aplicación fitosanitaria.

Sistema

Básicamente, el sistema consiste en una serie de ventiladores que se colocan en las partes altas del invernadero, los cuales llevan acoplados una serie de boquillas que realizan una pulverización, la cual es la que lleva el tratamiento. Esta pulverización se reparte por todo el invernadero, mediante el movimiento de aire que realizan los ventiladores, que normalmente se colocan en serie.

El sistema combina la acción de dos elementos como son el agua y aire, para conseguir distintos tamaños de la gota, ya que de esta forma el tratamiento es más efectivo. Así podemos variar el tamaño de la gota según sea el tratamiento: insecticida, acaricida, fungicida, etc.

El circuito de aire suele funcionar a una presión de dos kilos por centímetro cuadrado, y el de agua a una presión comprendida entre 4 y 5 kilos por centímetro cuadrado. Regulando la presión de estos dos circuitos, conseguimos que la gota sea de mayor o menor tamaño, en función de que queramos realizar, ya que este sistema no se ha diseñado solo para tratamientos fitosanitarios. Podemos realizar también un abonado foliar, o simplemente nebulizar para bajar la temperatura.

Este sistema es ideal para tratamientos preventivos, ya que no se castiga tanto a la planta como los tratamientos de choque.

La función de los ventiladores es homogeneizar, es decir, que halla la misma cantidad de tratamiento en cualquier parte del invernadero, para que este se realice con la máxima eficacia. En las bandas se colocan una serie de boquillas suplementarias, ya que la entrada de plagas es mayor en estas partes del invernadero.

Todo el sistema tiene la posibilidad también de activar solo los ventiladores, en caso que queramos controlar la humedad medioambiental, temperatura, etc.

Componentes de la Instalación

El tanque donde se preparan los productos fitosanitarios en las fincas que utilizan este sistema, se encuentra normalmente fuera del invernadero, y posee una capacidad de mil litros.

Una hora de tratamiento viene a consumir aproximadamente la mitad de este tanque, aunque la cantidad de producto a aplicar depende del desarrollo vegetativo de la planta. En caso que queramos hacer un abonado foliar, se prepara también la solución nutritiva en este tanque.

La parte hidráulica consta de dos bombas, una con agua sola para lavar las boquillas una vez que se ha realizado el tratamiento, y otra bomba para realizar el tratamiento propiamente dicho.

Se dispone también de distintos filtros, que normalmente son de dos pulgadas y de 140 mesh, para que la aplicación del producto no atore las boquillas. Se deben de colocar también dos manómetros para indicar el nivel de limpieza del filtro, y otros dos encima de las bombas, para regular el tamaño de la gota.

Una parte muy importante de esta instalación es el compresor de aire que funciona a baja presión, ya que de esta forma no necesitamos enfriar el aire que sale de las boquillas. Si fuese de alta presión, el tratamiento se evaporaría fácilmente en el ambiente, y por lo tanto sería menos eficaz. Otra ventaja del compresor de baja presión, es que la red de tuberías es más barata, al no tener que ser estas metálicas, como pasaría si fuese de alta presión.

Una vez que programamos el tratamiento, se remueve todo el caldo del tanque donde hemos realizado la disolución de los productos fitosanitarios, ya que posee una serie de agitadores que se activan minutos antes del tratamiento.

El sistema se controla mediante un programador que está operativo las 24 horas del día, y se puede utilizar de forma manual o de forma automática. Posee un display fácil de manejar, de forma similar a un teléfono móvil, con un menú y un submenú.

Cada grupo puede manejar uno o varios sectores del invernadero, y se pueden controlar todos los tiempos de aperturas y cierres de las válvulas.

Uno de los elementos más importantes de este sistema son las boquillas, que permiten la salida del producto al exterior en forma de gotas. Según su diseño se puede modificar el tamaño y la distribución de las gotas, y el tamaño del chorro proyectado.

La variedad de boquillas existentes en el mercado es muy amplia, por lo que es conveniente, elegir la adecuada para cada tipo de tratamiento. Igualmente, es necesario comprobar con frecuencia su estado y sustituirlas, si se detecta un funcionamiento deficiente. Un aumento entre el 10 y 20 por ciento, según dosis, del caudal del líquido pulverizado, es señal suficiente para su sustitución.

La válvula antigoteo de las boquillas, debe cerrarse perfectamente una vez finalizada la nebulización, ya que si no fuese así, las pequeñas gotas que se precipitan sobre el cultivo producirían enfermedades o quemaduras en las hojas, provocadas por el efecto de lupa de estas gotas sobre las hojas, a los rayos solares.

El control fitosanitario de los cultivos, supone realizar una serie de técnicas de aplicación de productos que impliquen su correcta distribución, para lo cual es preciso disponer de la maquinaria adecuada, de forma que se puedan conseguir altas efectividades y rendimientos.

Todo esto supone un ahorro de productos y del tiempo necesario para realizar los tratamientos, así como un menor impacto ambiental.

Pero para aplicar la dosis apropiada, la maquinaria debe ser manipulada por personal cualificado que conozca su estructura, manejo y regulación. De esta forma, se consigue una buena distribución, penetración y retención en la planta con una mínima pérdida del producto, que el proceso de tratamiento sea más económico, y que el riesgo de contaminación ambiental sea mínimo.

Manejo

Interesa realizar el tratamiento cuando la humedad medioambiental es alta, por lo que se aconseja activar el sistema a primera hora de la mañana o última de la tarde.

El primer proceso consiste en cerrar el invernadero y poner en funcionamiento los ventiladores solamente, para provocar un circuito de aire dentro del invernadero previo al tratamiento, para que sea más efectivo.

Posteriormente se realiza el tratamiento propiamente dicho, y por último, el sistema inyecta en la red agua sola, para realizar una limpieza exhaustiva de todo el circuito, y evitar obturaciones. Actualmente se aconseja realizar tratamientos semanales, y la efectividad es máxima, ya que la circulación de aire hace que el producto fitosanitario, llega a todas las partes de la planta.

Se produce una neblina en todo el invernadero que podemos observar incluso con las ventanas laterales y cenitales abiertas, aunque como ya se ha comentado anteriormente, es conveniente cerrarlas.

Otras Utilidades

Como ya hemos citado anteriormente, este sistema se puede utilizar también, para realizar abonados foliares y para controlar la temperatura del invernadero.

Si conseguimos descender las temperaturas de los cultivos en verano, la incidencia de plagas es menor, ya que la mayoría de ellas de desarrollan a temperaturas altas, por lo que los tratamientos fitosanitarios y el control climático son dos actividades, que van íntimamente asociadas.

Mediante un buen control de las altas temperaturas, no sólo aumenta la seguridad del agricultor en plagas y virus, sino que se incrementa también la calidad y la producción, y con ello la rentabilidad de éste.

Otro problema de las temperaturas altas es el estrés hídrico, ya que el sistema radicular, no es capaz de suministrar a las hojas el agua necesaria para la transpiración, y de este modo, las hojas cierran sus estomas y detienen la evaporación, y consecuentemente, el crecimiento.

Los abonados foliares, es decir la aplicación de abonos y agua por aspersión para que los absorba la hoja en vez de la raíz, son muy efectivos en la aplicación de microelementos cuando se observan carencias en las hojas, o cuando queremos elevar rápidamente la concentración de un determinado elemento en la planta, por lo que este sistema tiene una ventaja añadida.

La nebulización del producto se realiza a unas 100 micras, y al estar más tiempo el producto en el aire, hay menos contaminación de los acuíferos, terreno de la explotación, etc., ya que al suelo no cae prácticamente nada, por lo que este sistema respeta también el medio ambiente.

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