Virus del bronceado del tomate en pimiento

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  1. INTRODUCCIÓN

Esta enfermedad está causada por el virus del broceado del tomate (TSWV, Tomato Spotted Wilt Virus). Este virus causa graves pérdidas económicas en la agronomía de todo el mundo, tanto en cultivos hortícolas como ornamentales (afecta aproximadamente a 550 especies vegetales), debido a su complejo control. Por todo ello, se considera una de las virosis más importantes.

Las principales especies afectadas por esta enfermedad pertenecen a la familia Solanaceae, entre las que destacan Capsicum anuumm y Solanum lycopersicum. También se han identificado síntomas de la enfermedad en cultivos de berenjena, patata, lechuga, judía, etc.

  1. CEPAS Y RAZAS DEL VIRUS. MEJORA GENÉTICA

El TSWV se encuentra dentro del género Tospovirus. Dentro de este género están otros virus que afectan también al cultivo de pimiento, entre los que destacan: 1) Virus de la mancha necrótica de Impatiens (INSV), 2) Virus de la mancha clorótica del tomate (TCSV) y 3) Virus de las manchas anulares del cacahuete (GRSV).

Este virus se caracteriza por: 1) Ser polífago, 2) Contar con varias razas que pueden recombinar formando razas híbridas y 3) Provocar síntomas diferentes en función del aislado del virus y de la especie a la que esté afectando. Además, factores genéticos y ambientales juegan un papel importante en el grado de susceptibilidad del cultivo hospedador. Por tanto, éstas y otras características hacen que el control de esta virosis haya sido muy complejo.

Debido a las numerosas pérdidas productivas que generaba la incidencia de esta enfermedad, se incorporaron genes de resistencia en los híbridos comerciales mediante programas de mejora genética. Este método de control resultó el único eficaz para el control de esta virosis. Sin embargo, debido a la gran capacidad de cambio del TSWV, en un breve periodo de tiempo aparecieron cepas del virus capaces de rebasar las resistencias incorporadas. Además, la resistencia en el caso de pimiento, podía verse disminuida por la cantidad de inóculo, el estado fenológico de las plantas y el aumento de la temperatura (en zonas más cálidas, los porcentajes de infección son mayores debido a la alteración de la expresión del gen de resistencia).

En pimiento no existen variedades cultivadas resistentes. Se ha encontrado resistencia a razas específicas del virus en variedades como C. chinense, C. frutescens, C. pubescens, C. baccatum y C. chacoense.

En cuanto a la obtención de plantas transgénicas, tal y como se ha llevado a cabo en cultivo de tabaco como medio de control frente al TSWV, no parece ser una alternativa fácil en el caso de pimiento.

  1. SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD

Los síntomas pueden ser diferentes en función de la variedad de chile cultivada, las condiciones ambientales, estadío fenológico del cultivo (cuanto más pequeña es la planta, más susceptible resulta a la infección), estado nutricional de las plantas y raza del virus en cuestión. De todos modos, en general los síntomas se pueden resumir en:

Planta: Menor desarrollo vegetativo en general de la planta. Achaparramiento de la misma.

Tallos: Manchas en formas de líneas de color marrón.

Hojas: Necrosis foliar que puede extenderse hacia el peciolo y el tallo principalmente en hojas maduras. En hojas jóvenes los limbos aparecen con halos cloróticos y bordes con tonalidades diferentes. La enfermedad afecta en mayor medida a hojas jóvenes.

Brotes: Detienen su crecimiento, se rizan, amarillean y posteriormente se necrosan por el ápice.

Frutos: Muestran deformaciones, cicatrices, zonas necrosadas y manchas generalmente amarillentas y concéntricas, haciendo que los frutos no sean aptos para su exportación. En ocasiones estas manchas aparecen ligeramente abullonadas.

  1. TRANSMISIÓN

El principal vector de transmisión es a través de los trips: Frankliniella occidentalis (Norteamérica, Europa occidental, América central y sur, entre otras zonas), F. schultzei (países del hemisferio Sur), F. fusca (Norteamérica y Canadá), Trips tabaci(Desde Canadá, Europa y Nueva Zelanda), T. setosus, T. palmi y Scirtothrips dorsalis. El insecto adquiere el virus cuando se encuentra en estado larval y lo transmite durante su fase adulta. Aunque un adulto absorba partículas virales al alimentarse de tejidos vegetales infectados, no es capaz de transmitir el virus debido a que su intestino impide que dichas partículas accedan a las glándulas salivares. Además, tampoco se transmite de generación en generación sino que la virosis únicamente se adquiere al alimentarse de una planta enferma.

Por otro lado, el virus también se puede transmitir a través del injerto, inoculación mecánica y/o semilla, polen o contacto aunque estas últimas vías de transmisión son prácticamente nulas.

Pese a la existencia de diferentes especies de trips capaces de transmitir el virus (indicadas en el párrafo anterior), F. occidentalis es la que lo transmite de forma más eficaz. Los trips pueden utilizar como hospedantes a numerosas especies, lo cual facilita enormemente la transmisión de la enfermedad.

Las larvas, al alimentarse de tejidos vegetales infectados, ingieren las partículas virales, que pasan del intestino a la boca y se replican inyectándose en otro tejido vegetal cuando el insecto se alimenta.

  1. CICLO BIOLÓGICO DEL TRIPS

 El ciclo biológico del trips cuenta con 6 estadíos que se pueden observar en la figura 1. En primer lugar, la hembra adulta realiza la puesta aislada de huevos sobre tejido vegetal. De los huevos emerge el primer estado larval que se alimenta desde el inicio de los jugos vegetales de la planta, lo que conlleva a graves daños en flores, hojas y frutos. Es importante recordar que es la larva, la que al alimentarse de plantas enfermas, adquiere el TSWV.

figura_1

Seguidamente, la larva madura y pasa al suelo para pupar (el estado de pre-pupa y pupa no ocasionan daños). De la pupa emerge el adulto, que se sitúa generalmente en las partes aéreas de las plantas y es el encargado de transmitir el virus que adquirió en estado larval. De este modo, continúa el ciclo biológico del trips, cuya duración (normalmente entre 15 y 20 días en total) varía en función de las condiciones ambientales, principalmente de la temperatura.

La reproducción de F. occidentalis puede ser tanto sexual como asexual. Por esta razón, hay que distinguir entre fecundadas y no fecundadas. La descendencia de las hembras no fecundadas es siempre masculina, mientras que la de las hembras fecundadas es tanto masculina como femenina. En la siguiente tabla (Tabla 1) se puede observar la proporción.

  Descendencia
Reproducción
Asexual 1/1
Sexual 1/3 2/3

Tabla 1 – Descendencia de F. occidentalis en función de la reproducción

  1. CONTROL

En primer lugar, para poder controlar esta enfermedad, hay que tener en cuenta que se requiere tanto de un trabajo individual (cada agricultor en su finca) como colectivo (agricultores de cada región o zona deben seguir una serie de precauciones para evitar la transmisión de la enfermedad).

6.1. Control preventivo

 El control preventivo reside en el control del vector. Para ello, se requiere:

– Mantener las puertas del invernadero cerradas y disponer de doble malla o malla más densa en las zonas en las que el aire es dominante.

– Mantener el invernadero limpio aunque no haya cultivo todavía,ya que la plaga puede hospedarse en restos de cosecha. Limpiar también los alrededores para evitar que la plaga se propague y alcance los cultivos.

– Detección precoz. Colocar trampas cromotrópicas de color azul. De este modo, el agricultor es consciente de cuándo está la plaga en su finca y así empezar a combatirla mediante otros métodos de control.

– Monitoreo principalmente de las flores y yemas más jóvenes. Una vez que la plaga alcanza estas zonas, el control se dificulta debido a que los insectos se ocultan en ellas durante la realización de las correspondientes aplicaciones fitosanitarias.

– Arranque inmediato de plantas con síntomas, así como las colindantes, y posterior destrucción de las mismas evitando la dispersión de vectores mediante tratamientos extra contra trips.

– Iniciar las labores en los módulos o zonas sanas pasando después a las enfermas. Siguiendo este orden se trata de evitar la dispersión del insecto plaga.

6.2. Control químico

La eclosión de pupas se realiza en el suelo por lo que las aplicaciones fitosanitarias no deben estar dirigidas únicamente a las plantas sino que también al suelo.

Se ha descrito la aparición de resistencias a insecticidas en los trips. Las materias activas más utilizadas son: Acrinatrin, azadiractin, deltametrin, fometanato, lufenuron, metiocarb, metil clorpirifos y spinosad. Sin embargo, de esta serie se recomiendan en producción integrada principalmente Lufenuron y Spinosad, resultando la primera menos tóxica para los enemigos auxiliares que se utilizan principalmente en control biológico de trips.

6.3. Control biológico 

Para que se vean los efectos del control biológico en una explotación, es necesario que se lleve a cabo un adecuado control preventivo, así como que el control químico realizado se haga con materias activas que respeten la fauna auxiliar introducida.

Concretamente en pimiento, la introducción de organismos benéficos se debe comenzar cuando las plantas empiezan a florecer. Para ello, la fauna auxiliar que se utiliza es Amblyseius swirskii y Orius insidiosus, obteniendo resultados favorables y repercutiendo positivamente en la reducción de los tratamientos químicos necesarios para el control de la plaga.

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