Descripción morfológica del frijol
- Introducción
- Sistema radicular
- Tallos y hojas
- Flores e inflorescencias
- Frutos y semillas
- Introducción
El frijol, Phaseolus vulgaris L., es una leguminosa herbácea anual cuyo desarrollo morfológico varía significativamente según su hábito de crecimiento y entorno. De este modo, puede presentar entramados vegetales distintos en función de factores internos, como las características genéticas de la variedad cultivada, y también externos, como las condiciones climáticas, de suelo y de manejo agronómico, principalmente.
- Sistema radicular
Inicialmente, este sistema está formado por la radícula del embrión, la cual se convierte posteriormente en la raíz principal o primaria, es decir, la primera identificable, siendo visibles las raíces secundarias a los pocos días de la emergencia de la radícula, que se desarrollan especialmente en la parte superior, o cuello, de la raíz principal.
Se denominan secundarias porque su desarrollo se produce a partir de la raíz principal, apareciendo más tarde las raíces terciarias, así como otras subdivisiones como son los pelos absorbentes, que se encuentran en todos los puntos de crecimiento de la raíz y juegan un papel muy importante en la absorción de agua y nutrientes.
En general, el sistema radical es superficial, ya que el mayor volumen del mismo se encuentra en los primeros 20 cm de profundidad del suelo, alcanzando más de un metro de longitud en condiciones favorables, aunque en casos donde se produce un exceso de humedad como, por ejemplo, inundaciones, el hipocótilo puede desarrollar raíces adventicias.
En este sistema, la raíz principal es distinguible por su diámetro y mayor longitud, mostrando un sistema, normalmente, fasciculado, fibroso y variable, incluso dentro de una misma variedad, presentándose el tipo pivotante en escasas ocasiones.
Como miembro de la subfamilia Papilionoideae, Phaseolus vulgaris L. presenta nódulos distribuidos en las raíces laterales de la parte superior y media del sistema radical. Estos nódulos tienen forma poliédrica y un diámetro aproximado de 2 a 5 mm, siendo colonizados por bacterias del género Rhizobium, las cuales se caracterizan por la fijación del nitrógeno atmosférico, que contribuye a la nutrición de la planta.
Es preciso señalar que las características del suelo, como la estructura, la porosidad, el grado de aireación, la capacidad de retención de agua, la temperatura, el contenido de nutrimentos minerales y de materia orgánica van a determinar la conformación del sistema radicular, así como su tamaño y distribución.
- Tallos y hojas
El tallo puede ser definido como el eje central de la planta, el cual está formado por una sucesión de nudos y entrenudos. Se origina del meristemo apical del embrión de la semilla, a partir de la germinación y en las primeras etapas de crecimiento de la planta, mostrando una fuerte dominancia apical y formando nudos en su proceso de desarrollo.
Cabe recordar que un nudo es el punto de inserción de las hojas en el tallo. El ángulo formado entre el pecíolo de las hojas y la prolongación del tallo se denomina axila, en las cuales aparece un complejo de yemas que, posteriormente, van a evolucionar como ramas laterales y/o como inflorescencias. El entrenudo es la parte del tallo comprendida entre dos nudos.
El tallo es herbáceo, de sección cilíndrica y tiene un diámetro mayor que las ramas. Puede ser erecto, semipostrado o postrado, según el hábito de crecimiento de la variedad, pero en general tiende a ser vertical.
Algunas características de la planta relacionadas con el tallo son utilizadas para la identificación de variedades, siendo algunos ejemplos el color, la pilosidad, el tamaño, el número de nudos, el carácter de la parte terminal, el diámetro, la longitud de los entrenudos, la aptitud para trepar o los ángulos de inserción de diferentes órganos, entre otros. Además de estas características cualitativas, existen otras cuantitativas, que están más relacionadas con la estructura misma del tallo, como el número de nudos y de entrenudos.
En orden ascendente, la primera parte del tallo, comprendida entre la inserción de las raíces y el primer nudo, se llama hipocótilo, que tiene una longitud apreciable porque el frijol común es de germinación epigea. Asimismo, entre el nudo de los cotiledones y el de las hojas primarias, se encuentra un entrenudo llamado epicótilo. Estos dos primeros nudos se forman durante la embriogénesis, existiendo ya en la semilla.
Los nudos del tallo se numeran en forma ascendente, de manera que el primer nudo corresponde al de los cotiledones, el segundo al de las hojas primarias, el tercero a la primera hoja trifoliada y así sucesivamente. En cada nudo se encuentran presentes otros órganos como las hojas, las ramas, las vainas, los racimos y las flores.
Cuando la planta es de crecimiento determinado, normalmente, el tallo posee un bajo número de nudos y termina en la inserción de la última hoja trifoliada. Por el contrario, en las plantas de hábito indeterminado, el número de nudos en el tallo es mayor, ya que en la fase reproductiva el tallo continúa creciendo.
El Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), divide el hábito de crecimiento de esta planta en cuatro tipos principales:
- Tipo 1: Determinado. Crecimiento arbustivo erecto donde el tallo principal y las ramas terminan en una inflorescencia.
- Tipo 2: Indeterminado arbustivo erecto. El tallo guía continúa creciendo después de florecer, pero mantiene un porte erecto.
- Tipo 3: Indeterminado arbustivo postrado/rastrero. Presenta tallos postrados con alta capacidad de ramificación.
- Tipo 4: Indeterminado voluble o trepador. Posee tallos largos y guías delgadas que requieren soporte o tutorado para desarrollarse verticalmente.
En cuanto a las hojas, se encuentran insertadas en los nudos del tallo y las ramas, donde siempre aparecen las estípulas, que constituyen un carácter importante en la sistemática de las leguminosas.
Las hojas del frijol son de dos tipos: simples y compuestas. Las primeras aparecen en el segundo nudo del tallo y son opuestas, cordiformes, unifoliadas, auriculadas y acuminadas, cayendo antes de que la planta esté completamente desarrollada. Las hojas compuestas son trifoliadas (típicas del frijol) con tres foliolos, un peciolo y un raquis, los dos últimos acanalados.
Los foliolos son enteros y presentan una forma de ovalada a triangular, principalmente cordiformes, pero sin aurículas. En su base, cerca del tallo o de las ramas, están los pulvínulos, relacionados con los movimientos nictinásticos de las hojas. En la inserción de las hojas trifoliadas hay un par de estípulas de forma triangular y de inserción basal fija que siempre son visibles.
En condiciones normales, existe una gran variación en cuanto al color y la pilosidad de las hojas, que está relacionada con aspectos como la variedad, la posición de la hoja en el tallo y la edad de la planta. Estos caracteres podrían tener relación con el color y la pilosidad del tallo y las ramas.
- Flores e inflorescencias
La flor del frijol es una típica flor papilionácea. En su proceso de desarrollo se pueden distinguir dos estados: el botón floral y la flor completamente abierta. En el primer estado, tanto si se origina en las inserciones de un racimo como en el desarrollo completamente floral de las yemas de una axila, está envuelto en su estado inicial por las bracteolas, que tienen forma ovalada o redonda, mientras que, en su estado final, la corola, que aún está cerrada, sobresale y las bracteolas cubren solamente el cáliz.
Cuando ocurre el fenómeno de antesis, la flor se abre, mostrando una simetría bilateral y la siguiente composición: un pedicelo glabro o subglabro; un cáliz gamosépalo, campanulado y con cinco dientes triangulares; una corola pentámera y papilionácea, con dos pétalos soldados por su base y tres no soldados; un androceo formado por nueve estambres soldados por su base en un tubo y por un estambre libre; y un gineceo súpero que incluye el ovario comprimido, el estilo encorvado y el estigma interno lateral terminal.
La morfología floral de Phaseolus vulgaris L. favorece el mecanismo de autopolinización, ya que las anteras están al mismo nivel que el estigma y además ambos órganos están envueltos completamente por la quilla. Cuando se produce la dehiscencia de las anteras (antesis), el polen cae directamente sobre el estigma.
Las inflorescencias pueden ser axilares o terminales. Desde el punto de vista botánico, se podrían considerar como “racimos de racimos”, es decir, un racimo principal compuesto de racimos secundarios, los cuales se originan de un complejo de tres yemas (tríada floral) que se encuentra en las axilas formadas por las brácteas primarias y la prolongación del raquis.
- Frutos y semillas
El fruto del frijol es una vaina, propio de las leguminosas, con dos valvas, las cuales provienen del ovario comprimido. En general, las vainas son glabras o subglabras, con pelos muy pequeños, en ocasiones la epidermis es pilosa. Pueden ser de diversos colores, dependiendo de la variedad, uniformes con o sin rayas, presentando diferencias entre las vainas jóvenes y las maduras.
La semilla es exalbuminosa, es decir, que no posee albumen. Por ello, las reservas nutritivas se concentran en los cotiledones. Pueden tener varias formas: cilíndrica, arriñonada, esférica y algunas más.
Las partes externas más importantes de la semilla son: la testa o cubierta, el hilum, el micrópilo y la rafe. Internamente, la semilla está constituida solamente por el embrión, el cual está formado por la plúmula, las dos hojas primarias, el hipocótilo, los dos cotiledones y la radícula.
La semilla posee una amplia gama de formas, brillos y colores: blanco, rojo, crema, negro, café y más, siendo frecuente la combinación de éstos. Dicha variabilidad de caracteres externos se tiene en cuenta para la clasificación de variedades de frijol con motivo de la gran diversidad genética que existe dentro de esta especie.
La información referente a la composición morfológica de la planta de frijol, Phaseolus vulgaris L., ha sido consultada en varias publicaciones bibliográficas (Miranda, 1967; López et al., 1985; Debouck e Hidalgo, 1985; CIAT, 1987; Meza et al., 2015; Mayor et al., 2022).

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