07/11/2026

Revista InfoAgro México

Toda la agricultura, ahora en tus manos

Trips del frijol. Importancia en el cultivo 

Trips del frijol. Importancia en el cultivo 

 

  1. Introducción
  1. Descripción y ciclo biológico de la especie 
  1. Comportamiento de la plaga
  1. Daños ocasionados al cultivo
  1. Estrategias de control

 

  1. Introducción

 

El frijol es una leguminosa de gran relevancia alimentaria en México, cuya productividad se ve afectada por varios desafíos. Uno de éstos es la inestabilidad productiva, ya que la mayoría de los cultivos se desarrollan bajo condiciones de temporal, lo que supone una cierta incertidumbre por la dependencia de las lluvias. Otro de los retos importantes es de tipo fitosanitario, como las distintas plagas que afectan al crecimiento y al rendimiento del frijol, entre ellas la conchuela (Epilachna varivestis), la mosquita blanca (Bemisia tabaci) y algunas especies de trips, que han aumentado sus poblaciones en los últimos años, destacando a Caliothrips phaseoli, el cual ocasiona pérdidas económicas relevantes en este cultivo. 

 

  1. Descripcióny ciclo biológicode la especie 

 

Caliothrips phaseoli presenta diferentes estados en su ciclo de vida, cuya descripción por Miranda et al. (2026) es la siguiente: 

 

– Huevos: Poseen forma de riñón, de apariencia traslúcida, siendo posible observar la formación de los ojos desde la etapa embrionaria. 

 

– Ninfas: Son muy activas y se sitúan normalmente en el envés de las hojas. Presentan un color blanco cremoso o amarillento, de textura blanda y sin paquetes alares. Suele observarse en ellas una gota de excremento al final del abdomen, que depositan en la superficie de las hojas, dejando unas manchas negras características (puntos fecales). 

 

– Pre-pupa y pupa: Estas fases se desarrollan en el suelo o en la maleza circundante, interrumpiendo su alimentación. Muestran una coloración variable desde blanca amarillenta a tonos oscuros a medida que va avanzando su progreso. 

 

La pre-pupa presenta antenas dirigidas hacia el frente o levemente erguidas, con la presencia de paquetes alares cortos, mientras que en la pupa las antenas se retraen y los paquetes alares pueden alcanzar hasta dos terceras partes del abdomen. 

 

– Adultos: Tienen un tamaño pequeño, de 1 a 1.2 mm de longitud en las hembras, siendo los machos más pequeños aún. Su cuerpo es de color café oscuro, alternando manchas oscuras y blancas en las patas. La cabeza y el tórax poseen una textura en forma de retícula con marcas internas y antenas compuestas por 8 segmentos. Las alas anteriores presentan un sombreado en la base y bandas oscuras transversales. Destaca la presencia de estrías en las partes laterales de los segmentos del abdomen. 

 

Los adultos son activos durante el día, siendo común su adhesión a la superficie foliar, principalmente en el envés, donde son visibles claramente a simple vista por su color negro y sus alas blancas con manchas oscuras. Las hembras insertan sus huevos, generalmente, en el envés de las hojas, siendo expuestos de manera parcial y cerca de la nervadura central. 

 

En lo que respecta a su reproducción, Sosa et al. (2017) señalan que Caliothrips phaseoli posee reproducción sexual y asexual por partenogénesis, una forma de reproducción asexual en la que un nuevo individuo se desarrolla a partir de un óvulo no fecundado. Generalmente, las hembras copuladas por reproducción sexual producen hembras, mientras que las partenogénicas engendran machos. 

 

Estos autores mencionan que el ciclo de vida varía en función de la planta hospedera   en la que se desarrollen estos individuos. En condiciones controladas de laboratorio, el tiempo   medio de desarrollo en plantas de frijol establecido por éstos fue de 19 días, con los distintos estados vistos anteriormente: huevo, dos estadios ninfales, pre-pupa, pupa y adulto. 

 

  1. Comportamiento de la plaga

 

El trips del frijol, Caliothrips phaseoli, es originario de la región neotropical y se distribuye ampliamente por el continente americano, desde el oeste de Estados Unidos hasta diversos países de Sudamérica (Mound e Infante, 2017).  

 

En México, su presencia ha sido registrada en varias regiones del norte, del centro y del sur (Cervantes y Huacuja, 2020), aunque hasta el momento su impacto económico como plaga se ha visto más localizado en los estados de Sinaloa y Sonora (SENASICA, 2021). 

 

Es un insecto polífago, es decir, que coloniza un amplio rango de familias botánicas, como pueden ser leguminosas, gramíneas, hortalizas, solanáceas, amarilidáceas, frutales o arvenses, entre otras. Sin embargo, no en todas las plantas donde exista su presencia pueden considerarse como auténticos hospedantes, debido a que en numerosos casos se desconoce si este insecto es capaz de completar en ellas su ciclo biológico (Mound e Infante, 2017; Lima et al., 2020; Delgado et al., 2025).  

 

Es importante señalar que no solamente presenta hábitos fitófagos, alimentándose de especies vegetales, sino que también puede hacerlo de otros insectos, como es el caso de determinados ácaros (Villagrán et al., 2023) y de otros artrópodos pequeños cuando la necesidad se lo requiere (Molina et al., 2018). 

 

Debido a su coloración oscura, C. phaseoli puede confundirse con otras especies de trips fitófagos, tales como Megalurothrips usitatus, especie exótica detectada recientemente en Nayarit (Cambero et al., 2022) o algunos representantes del género Frankliniella.  Sin embargo, una diferencia fundamental radica en su ubicación, ya que, mientras que estas últimas especies colonizan principalmente plantas en fase de floración, ésta suele frecuentar más el tejido foliar (Miranda et al., 2026). 

 

  1. Daños ocasionados al cultivo

 

Los síntomas observados en las plantas de frijol por la presencia de esta especie de trips se basan fundamentalmente en sus hábitos alimenticios, ya que, tanto ninfas como adultos, insertan sus estiletes en las células superficiales, succionando su contenido y generando las lesiones tan características en forma de marcas (raspaduras) blanquecinas o plateadas en ambas caras de las hojas (Torres et al., 2024). 

  

De este modo, con su forma de actuar, Caliothrips phaseoli puede ocasionar dos tipos de daños en el cultivo, directos o indirectos: 

 

– Daños directos. Suelen ser lesiones con motivo de la alimentación, observándose los siguientes:  

 

  • Raspado y succión (el insecto raspa las células superficiales de la epidermis foliar y succiona los jugos vegetales). 

 

  • Hojas plateadas o cenizas (las células epidérmicas se vacían y se llenan de aire, dando a la hoja un aspecto plateado o grisáceo característico, a menudo confundido con polvo). 

 

  • Necrosis y bronceado (las zonas dañadas pasan de blanquecinas a tonos amarillento, marrón o bronceado rojizo, provocando la muerte del tejido afectado). 
  • Deshidratación severa (cuando rompen la capa cerosa protectora de la hoja, se altera la apertura estomática y la planta pierde agua rápidamente por transpiración. En condiciones de altas temperaturas la planta se marchita con rapidez). 

 

  • Defoliación prematura (con poblaciones elevadas de trips, más de 40 individuos por hoja, el follaje envejece prematuramente y se cae). 

 

– Daños indirectos. Son producidos por otros patógenos, aunque el origen son los daños directos, destacando: 

 

  • Vía de entrada de patógenos (las pequeñas heridas ocasionadas por los trips sirven como puerta de acceso para la colonización de otros fitopatógenos como hongos y bacterias). 

 

  • Transmisión de virosis (actúan como vectores mecánicos de ciertas enfermedades virales en leguminosas). 

 

Considerando la diversidad de daños que puede causar este enemigo de los frijoles, la gravedad en los cultivos puede variar considerablemente, de forma leve a intensa, dependiendo de varios factores, según Miranda et al. (2026), fundamentalmente de la región geográfica, de la etapa fenológica de la planta y de las condiciones ambientales predominantes. 

 

Es preciso tener en cuenta que Caliothrips phaseoli incide de forma primordial en las fases iniciales de desarrollo, como son el estado de plántula y la fase de crecimiento vegetativo, pudiendo provocar, tanto las ninfas como los adultos, pérdidas significativas, aunque las ninfas causan un mayor impacto al permanecer más tiempo sobre las plantas (Villagrán et al., 2023).  

 

Finalmente, el impacto que puede generar esta plaga en el rendimiento del cultivo tiene relación con los daños directos en la masa vegetal, reduciendo en ocasiones de manera drástica el área foliar y, por tanto, la tasa de fotosíntesis, que puede disminuir hasta proporciones de un 50 %, lo que supone un retraso severo en el crecimiento de la planta, afectando a otros procesos determinantes como la formación de yemas, el amarre de vainas y el llenado del grano, traduciéndose en pérdidas severas en el momento de la cosecha final (Cortez, 2023). 

 

  1. Estrategias de control

 

Según Miranda et al. (2026), en la actualidad, el manejo de C. phaseoli en el cultivo de frijol presenta el gran problema de no disponer de un plan de manejo establecido y científicamente validado, ya que en muchos casos, las decisiones para el control de la plaga responden únicamente al conocimiento empírico de los productores, los cuales aplican acciones correctivas sin contar con métodos efectivos o protocolos específicos para esta especie de trips.  

 

De este modo, la estrategia predominante actual es el control químico, el cual, dependiendo del nivel de infestación, puede abarcar hasta múltiples aplicaciones de insecticidas, concentrándose en las etapas tempranas del cultivo, plántula y crecimiento vegetativo, cuando resulta más vulnerable, aunque no debe olvidarse que los trips poseen una predisposición genética para generar resistencia a los agroquímicos (García et al., 2023).   

 

Por tanto, el uso repetido de diversas materias activas con el mismo efecto en el insecto puede provocar, no solamente un control incorrecto, sino que a medio plazo puede incrementar los problemas fitosanitarios en ciclos posteriores.  

 

Además del serio problema anterior, el manejo de esta plaga se complica por la estructura de los agroecosistemas. Las amplias extensiones de frijol suelen estar divididas entre numerosos productores que no llevan un manejo coordinado, lo que va a crear «refugios» en determinadas parcelas, provocando una reinfestación de las parcelas vecinas (Miranda et al., 2026). 

 

También hay que tener presente, según estos autores, la polifagia de C. phaseoli, que le permite subsistir en diversas plantas silvestres, así como en otros cultivos que actúan como hospedantes alternos, manteniendo reservorios poblacionales, incluso durante los periodos de veda del cultivo principal. 

 

Por todo lo anteriormente expuesto, debe aplicarse un plan coordinado frente a las plagas que integre diferentes modos de actuación, entre los que el INIFAP destaca los siguientes: 

 

  • Colocar herramientas de monitoreo, como las trampas adhesivas de colores amarillo y azul. El establecimiento de un sistema de trampeo permite detectar la presencia de trips de forma temprana antes de que alcancen niveles de daño económico.  

 

  • Usar plantas con resistencia o tolerancia. Existen diferencias significativas en la respuesta de diferentes variedades de frijol al ataque de C. phaseoli, siendo la incidencia de la plaga o una mayor capacidad de recuperación ante el daño por alimentación un factor a considerar (Mondaca et al., 2025). 

 

  • Establecer o ajustar fechas de siembra uniformes, aplicando programas de manejo regional que eviten la dispersión del insecto entre predios colindantes. 

 

  • Eliminar las malezas hospedantes en la periferia de las parcelas y destruir adecuadamente los restos de cosecha con el fin de romper el ciclo biológico de la plaga. 

 

  • Fomentar la presencia de los enemigos naturales de la plaga, como pueden ser chinches depredadores o ácaros depredadores, los cuales pueden regular las poblaciones de ninfas de trips. El uso de insecticidas respetuosos con estos organismos de control resulta fundamental. 

 

  • Realizar un manejo del cultivo que establezca una densidad correcta, destacando la cantidad de semillas sembradas, la fertilización realizada, la orientación del cultivo, etc. 

 

Por ello, es esencial a la hora de establecer la estrategia de control frente al trips del frijol que se integren una serie de actuaciones que sean compatibles con los tratamientos aplicados de insecticidas, los cuales también deben cumplir sus requerimientos técnicos y de uso, con el objetivo principal, al menos, de mantener las poblaciones de esta plaga en un nivel tolerable.