08/11/2026

Revista InfoAgro México

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Tizones bacterianos causados por  X.campestrisy P. syringae 

Tizones bacterianos causados por  

  1. X.campestrisy P. syringae 

 

  1. Introducción
  1. Presencia de enfermedades en los cultivos de frijol
  1. Tizón común causado por Xanthomonas campestris 
  1. Tizón de halo causado por Pseudomonas syringae 
  1. Manejo de los tizones bacterianos

 

  1. Introducción

 

La diversidad de las distintas formas de frijol ha ido evolucionando a lo largo de los años, pero también lo han hecho los patógenos de éstas. Entre las distintas enfermedades que sufre el frijol causadas por hongos, bacterias y virus, vamos a destacar a dos especies de bacterias que pueden ocasionar severos daños en las parcelas, especialmente si las condiciones ambientales son favorables a su desarrollo y dispersión.  

 

  1. Presencia de enfermedades en los cultivos de frijol

 

México está considerado centro de origen y diversidad primaria de frijol (Miranda, 1967), lo que conlleva que exista una gran diversidad de germoplasma, tanto de frijol silvestre como domesticado. Las formas domesticadas de frijol presentan una amplia diversidad debido a su adaptación a diferentes condiciones y preferencias de consumo en las distintas regiones (Navarrete et al., 2021).  

 

De la misma manera, los patógenos han evolucionado a la vez que sus hospederos, especialmente en los centros de origen y diversidad primaria, lo que propicia una amplia variabilidad patogénica que dificulta el desarrollo de variedades resistentes (Pastor, 2004; Mkandawire et al., 2004; Miklas et al., 2006). 

 

En cualquier cultivo, sea de riego o de temporal, es probable que actúen distintas enfermedades con diferente grado de incidencia y severidad (Acosta et al., 2013), siendo algunas de éstas la antracnosis (Colletotrichum lindemuthianum), la roya (Uromyces appendiculatus), la mancha angular (Phaeoisariopsis griseola), pudriciones de raíz (Rhizoctonia solani), marchitez (Fusarium spp.) o el moho blanco (Sclerotinia sclerotiorum), entre otras causadas por hongos.  

 

Enfermedades víricas son el virus del mosaico común (BCMV), el virus del mosaico dorado (BGMV) y el virus del mosaico necrótico (BCMNV), mientras que las afecciones bacterianas más comunes son el tizón común (Xanthomonas campestris) y el tizón de halo (Pseudomonas syringae) (Díaz et al., 1991; Campos, 1991; López, 1991; Jacobo et al., 1992; Becerra y López, 1994; Navarrete y Acosta, 1996; Navarrete et al., 2008; Anaya et al., 2015; Anaya et al., 2020).  

 

En lo concerniente a la acción de los tizones bacterianos sobre el frijol, su presencia provoca daños variables. Algunos autores (Campos, 1991; Jacobo et al., 1992) indican pérdidas en el rendimiento a causa del tizón común que pueden alcanzar el 100 % de la parcela, mientras que en el caso del tizón de halo hay informes de pérdidas del 90 % (Félix et al., 2016; Navarrete et al., 2016). Es importante destacar que los tizones bacterianos pueden actuar sobre el cultivo de forma individual o combinada (Navarrete et al., 2021). 

 

  1. Tizón común causado porXanthomonas campestris

 

El causante del tizón común del frijol es la bacteria Xanthomonas campestris pv. phaseoli, considerada como una de las cuatro primeras enfermedades de importancia en el frijol en el altiplano mexicano, presentándose generalmente desde la prefloración en las siembras de verano (Campos, 1991; López, 1991; Jacobo et al., 1992; Becerra y López, 1994; Acosta y Navarrete, 1996; Navarrete y Acosta, 2000; Navarrete et al., 2008).  

 

Algunos de los síntomas observados en plantas de frijol como consecuencia del tizón común son (Saettler, 1991; Gilbertson y Maxwell, 1992; Navarrete, 1996): 

 

  • Manchas foliares necróticas irregulares con un delgado halo amarillento en el borde de la hoja o en la lámina foliar.  

 

  • Pequeñas lesiones acuosas e irregulares con exudados amarillos en vainas y semillas si la humedad relativa es superior al 80 %.  

 

  • Costras y lesiones como manchas rojizas cuando disminuye la humedad.  

 

  • Desarrollo anormal de las semillas que quedan arrugadas. Si son normales, suponen una fuente de inóculo primario. 

 

La severidad de la enfermedad resulta bastante variable, dependiendo de factores como las condiciones climáticas, el estado del cultivo o el grado de infección que presente el patógeno. Numerosos estudios mencionan valores distintos con intervalos amplios. Algunos ejemplos son incidencias entre el 15 % y el 86 % con Tª de 27 – 28 º C, HR superior al 80 % y lluvias frecuentes (Campos, 1991; Jacobo et al., 1992; Acosta y Navarrete, 1996; Fourie 2000; Navarrete et al., 2008); episodios del 40 % al 100 % (Navarrete, 1996) y pérdidas de rendimiento que van del 15 % al 100 % (Campos, 1991; Jacobo et al., 1992).  

 

Los casos más graves ocurren cuando se congregan las condiciones ambientales más favorables para el desarrollo de la enfermedad, viéndose afectado un elevado número de plantas susceptibles (epifitias de tizón común), con el consecuente daño ocasionado a los tejidos por infección foliar, defoliación y/o reducción de la superficie fotosintética, lo que va a afectar al rendimiento y al vigor del frijol (Díaz et al., 1991; Gaunt, 1995; Prudencio et al., 2008).  

 

  1. Tizón de halo causado porPseudomonas syringae

 

Este tizón es inducido por Pseudomonas syringae pv. phaseolicola, estando considerada la primera enfermedad bacteriana que se observa en la etapa vegetativa (Campos, 1991; Navarrete y Acosta, 2000), pudiendo causar la muerte de plantas jóvenes cuando existe una alta concentración de inóculo, como se ha reportado en el Valle de México (Navarrete y Acosta, 2000).  

 

Los síntomas en las plantas por los que se identifica al tizón de halo responden a los siguientes (Cardona et al., 1995; Navarrete et al., 2008): 

 

  • Manchas foliares circulares, acuosas, cloróticas y con el centro necrosado. 

 

  • Presencia de un halo amarillo verdoso alrededor, provocado por la faseolotoxina. 

 

  • Caída del área necrótica rasgada. 

 

  • Defoliación prematura de las plantas jóvenes. 

 

  • Manchas circulares, grasientas y húmedas, con exudados color crema en las vainas con HR mayor del 80 %. 

 

  • Lesiones color café rojizas cuando se secan las manchas. 

 

Igual que sucede en el tizón anterior, los daños que produce el tizón de halo son más severos conforme las condiciones del entorno les son más favorables: Tª de 16 – 20 º C, HR superior al 80 %, lluvia constante y rocío, provocando daños severos en el follaje y en la producción, con pérdidas estimadas del 23 % al 43 % en el estado de Michigan (Schwartz, 1989).  

 

En Sinaloa, la incidencia de P. syringae pv. phaseolicola entre 2013 y 2015 fue del 90 %, con unas pérdidas estimadas en el ciclo otoño-invierno del 40 – 60 % (Félix et al., 2016; Navarrete et al., 2016). 

 

Cuando la infección bacteriana se produce en las semillas, puede causar el aborto o la muerte de éstas, o bien dejarlas enjutas. En el caso de que las semillas no se vean afectadas y alcancen su desarrollo, se convierte en fuente de inóculo primario (Saettler, 1991; Navarrete y Acosta, 2000). 

 

  1. Manejo de los tizones bacterianos

 

Se recomiendan algunas prácticas para el control de ambas enfermedades, entre las que se pueden mencionar (Schwartz 1989; Campos, 1991; Saettler, 1991; Gilbertson y Maxwell, 1992; Montes, 1995; Cardona et al., 1995; Navarrete y Acosta, 2000; Satya et al., 2005; Zandate y Galindo, 2006; Karthikeyan et al., 2007; Navarrete et al., 2008; El-Mahmood, 2009; Hassan y El-Meneisy, 2014; Francisco et al., 2015; Quiñones et al., 2018): 

 

  • Realizar densidades óptimas de siembra para evitar ambientes demasiado cargados de humedad. 

 

  • Eliminar los residuos de cosecha para reducir los focos de infección. 

 

  • Llevar a cabo una rotación de cultivos con el objetivo de disminuir la cantidad de inóculo.  

 

  • Producir semillas en épocas y/o en áreas libres de la enfermedad, en zonas áridas bajo riego o en invierno. 

 

  • Gestionar adecuadamente algunos aspectos del cultivo como el manejo de las fechas de siembra, la nutrición de las plantas o el riego de éstas, si lo hubiera.  

 

  • Aplicar tratamientos preventivos, principalmente con productos de las distintas formulaciones de cobre.  

 

  • También se pueden administrar productos naturales con base microbiológica, como el género Trychoderma o Bacillus.  

 

  • Sumergir las semillas infectadas de X. campestris en tetraciclina y ácido clorhídrico durante 30 minutos disminuye el número de semillas contaminadas sin afectar su porcentaje de germinación. Es una recomendación de Adimihardja (1982).  

 

  • Utilizar semilla libre de patógenos, para eso debe estar certificada y proceder de semillero o vivero.  

 

  • Realizar una inspección periódica de las parcelas para detectar posibles síntomas de las enfermedades en alguna planta.  

 

  • Proceder a la eliminación de plantas afectadas con tizón de manera inmediata.  

 

  • Sembrar variedades mejoradas, aunque en ocasiones su adquisición no es posible. Sobre todo, en los productores que utilizan el grano de la cosecha anterior para iniciar un nuevo ciclo de siembra. 

 

Además de todas estas labores de carácter preventivo, aunque también aplicable con presencia del patógeno, existen estudios y programas de mejora con el objetivo principal de optimizar el control de estos tizones y hacer unas semillas de frijol más resistentes.  

 

En este sentido, Navarrete et al. (2021) destacan el Programa de mejoramiento genético de frijol común del INIFAP, el cual busca seleccionar germoplasma de los diferentes tipos comerciales, con el uso de varios acervos genéticos, cultivados y silvestres, que ofrezcan tolerancia a ambos tizones.  

 

Asimismo, se llevan a cabo evaluaciones de incidencia y severidad de estas enfermedades en diferentes ambientes de producción, especialmente del altiplano, en siembras experimentales, campos de validación y comerciales (Acosta et al., 2013).  

 

Igualmente, en colaboración con la UNAM, se realizan actividades como analizar la sanidad de las semillas, estudiar la variabilidad de las bacterias y practicar ensayos de patogenicidad de cepas de X. campestris pv. phaseoli y P. syringae pv. phaseolicola en germoplasma seleccionado, para confirmar su resistencia y/o tolerancia (Navarrete et al., 2021).