Barrenillo de la higuera

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La higuera es una planta que, a pesar de otorgarle unas condiciones de rusticidad y resistencia, también sufre el ataque de plagas y enfermedades, como cualquier otra especie vegetal, especialmente cuando es cultivada bajo un modelo intensivoVarios son los grupos de insectos que la parasitan, mermando de este modo su desarrollo y rendimiento. En este caso, vamos a hablar de una especie conocida como el barrenillo de la higuera, el cual no es excesivamente preocupante, siempre y cuando las plantas se mantengan en buenas condiciones. Si no es así, el comportamiento de este insecto puede ocasionar serios problemas en el árbol, incluso acabar con su vida. 

Biología del insecto

Los principales enemigos que se pueden encontrar en las higueras pertenecen a los siguientes tipos de Orden del reino animalhemípteros, lepidópteros, dípteros, tisanópteros y coleópteros. A este último grupo pertenece el parásito que nos ocupa, conocido comúnmente como barrenillo de la higuera por su forma de actuar, parecido al efecto que ocasiona una pequeña barrena en la madera.  

Su nombre científico es Hipoborus ficus y es exclusivo de Ficus carica (la higuera), siendo bastante común su presencia en la misma. Melgarejo (1999) y Domínguez (1976), lo califican como un diminuto escolítido (subfamilia de coleópteros polífagos, considerada durante mucho tiempo una familia independiente). 

Su morfología responde a un aspecto cilíndrico y robusto, de color oscuro, más bien pardo negruzco, aunque puede presentar también un semblante ceniciento debido a la pubescencia de los élitros. Sus antenas son también de un tono parduzco. El tamaño del insecto adulto de barrenillo es muy pequeño, entre 1 y 1.5 mm de largo. El huevo es de color blanco amarillento, y los estados de larva y ninfa son también de color blanco. 

Como coleóptero, tiene unas piezas bucales de tipo masticadorcon cuatro dientes en cada lado del margen, siendo el tercer diente el más grande. En cuanto a las alas, las delanteras (primer par de alas) se han transformado en rígidas armaduras, llamadas élitros, las cuales protegen la parte posterior del tórax, incluido el segundo par de alas y el abdomen. Estos élitros no se usan para el vuelo, pero en la mayoría de las especies de coleópteros, deben ser levantadas para poder usar las alas traseras. 

Referente a su comportamiento biológico, estos individuos se reproducen en la corteza interna de los árboles, en los tejidos del floema, tanto vivo como muerto. Si las condiciones del entorno son favorables, se desplazan en busca de un huésped vulnerable. Una vez que lo encuentran, los individuos adultos excavan a través de la corteza debilitada para construir túneles donde poder aparearse y poner huevos. Una vez que las larvas eclosionan, se alimentan y pupan debajo de la corteza.  

Además, liberan feromonas para atraer a más individuos al árbol huésped. El periodo de puesta es muy largo, pudiéndose encontrar en una misma colonia larvas, ninfas (en las galerías centrales) y huevos (en las últimas), mientras los adultos todavía continúan prolongando las galerías maternas por sus extremos. De este modo, pueden generar al cabo de un año un número de generaciones comprendido entre tres y cuatro. De dos a cinco semanas después de la invasión, pueden migrar a otro huésped, repitiendo el mismo proceso. 

Generalmente, la higuera no presenta graves problemas de plagas, pero cuando se cultiva de modo más intensivo, puede sufrir ataques por parte de determinados individuos, con cierta relevancia. A este respecto, entre las principales plagas que afectan a este cultivo, se pueden destacar: la mosca de la fruta (Ceratitis capitata), la mosca del higo (Lonchea aristella), el mosquito verde (Empoasca sp.), la escama de la higuera (Lepidosaphes fici), la cochinilla de la higuera (Ceroplastes rusci), el barrenillo de la higuera (Hypoborus ficus), la oruga de las hojas (Simaethis pariana), la barreneta (Myelois ceratoniae) y el barrillo (Hysteropterum grylloides). 

La plaga que tratamos, Hypoborus ficus, se alimenta de la madera del árbol de la higueraLos estudios que hay sobre el mismo lo definen como un parásito de ramas debilitadas, aunque en algunos casos se ha observado su presencia en ramas sanas y vigorosas (Casadomet et al., 2016). 

Los daños ocasionados responden normalmente a las galerías realizadas por estas poblaciones (adultos y larvas), produciendo perforaciones en las ramas, las cuales son apreciadas a partir de primavera por los acúmulos de serrín en el exterior de las mismas. Estos agujeros y galerías en las ramas hacen que la planta se vea seriamente afectada, secándose finalmente y, en el caso de plantas en estado de decrepitud, acelerando el momento de su muerte. 

Se trata así de un insecto que vive a expensas de las higueras debilitadas, en mal estado o, sencillamente, con las ramas recién partidas, siendo, por tanto, un parásito secundario que no por ello deja de ocasionar grandes daños en algunas zonas donde se cultivan higueras (Domínguez, 1976). 

En su modo de acción, los adultos recorren las ramas a gran velocidad, especialmente en los días templados y soleados. Las ramas rotas por el viento o las debilitadas por cualquier otra causa, son las preferidas para el ataque. La hembra perfora la corteza de la rama elegida, realizándose en este momento el acoplamiento, permaneciendo el macho en el exterior en sentido perpendicular, mientras que la hembra continúa la excavación. Las galerías maternas son de tipo transversal doble, a derecha e izquierda, con cámara en el centro. En su construcción colabora el macho, que siempre acompaña a la hembra en el interior de las galerías. En estas galerías se realiza la puesta y de aquí partirán después las galerías larvarias (Melgarejo, 1999). 

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Los medios de control que se pueden aplicar para combatir al barrenillo son:

Como acciones indirectas puede realizarse la poda de las ramas rotas o débiles, procediendo posteriormente a su quema y destrucción. También se puede trabajar en aspectos como la vigorización del árbol (evitando que se debilite), la utilización de ramas cebo para su control y la reducción (mediante manejo) de las condiciones que provocael debilitamiento de la planta. 

Por lo tanto, resulta fundamental adoptar una serie de medidas orientadas a fortalecer la planta y a que ésta presente un estado saludable para que, de este modo, la plaga no llegue a desarrollarse. 

Como medios de lucha directos se puede recurrir a tratamientos fitosanitarios en primavera para actuar sobre el insecto durante su vida en el exterior, repitiendo los tratamientos a medida que van saliendo los adultos invernantes de la primera generación. Es recomendable la aplicación de plaguicidas (siempre autorizados) cuando el nivel de plaga sea significativo.

Esta plaga es controlada de forma natural por el parasitoide Trichopria hypobori (conocido en las zonas de Europa). No obstante, en las plantaciones que crecen de manera espontánea, donde la biodiversidad es patente, existen varias especies que actúan como enemigos naturales de estos parásitos. 

Hemos visto que, a pesar de la posible presencia de estos individuos en las plantaciones de higos, los cuidados que deben recibir las plantas deben estar orientados a un crecimiento adecuado, ya no sólo para ofrecer una productividad satisfactoria, sino también para hacer frente al ataque de plagas como ésta que acabamos de describir.

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