Cochinilla de la higuera

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La cochinilla, conocida también en algunas regiones como “caparreta de la higuera, está considerada una de las plagas más habituales en las plantaciones de higos. Suele aparecer en el inicio de las mismas, siendo necesario su control o, de lo contrario, puede convertirse en un problema. Las labores de vigilancia y prevención pueden ser la mejor herramienta de control para evitar que se produzcan daños más serios con el paso del tiempo. 

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Descripción y localización

Este insecto, perteneciente al orden de los hemípteros y a la familia de los cóccidos, responde al nombre científico de Ceroplastes rusci. Este orden es el que tiene más especies citadas como parásitos de la higuera, la mayoría de ellas sin gran importancia (Casadomet et al., 2016).  

En lo que respecta a su morfología, los individuos inmaduros presentan un aspecto de pequeñas estrellas blanquecinas. La larva posee 15 secreciones laterales y una pequeña cubierta cérea dorsal. Puede distinguirse por un surco en forma transversa sobre esta cubierta cérea dorsal (Avidov y Harpaz, 1969). C. rusci, igual que otras especies, poseen tres secreciones en la parte anterior y cuatro en la parte posterior, con cuatro pares de glándulas a los lados que segregan cera. 

Al acercarse al estado adulto, los inmaduros reducen poco a poco las secreciones céreas piramidales, formándose a su alrededor unas placas blanquecinas que cubren todo el dorso y los laterales del insecto. De este modo, alrededor de las tres secreciones situadas en la parte anterior se forma una placa lateral anterior y alrededor de las cuatro posteriores, una placa lateral posterior (García, 1993). 

La hembra es de color rojizo y está cubierta por placas céreas blanquecinas, de las que existen ocho laterales y una dorso-central, cuya separación suele apreciarse de forma clara, excepto si la hembra es demasiado vieja (Bodenheimer, 1951; Avidov y Harpaz, 1969). Su tamaño varía entre 3 y 6 mm (Bodenheimer, 1951; Gómez Menor, 1957), estando determinado por la alimentación y, sobre todo, por la duración de su desarrollo (Argov et al., 1989). 

En cuanto a su dinámica biológica, los insectos suelen situarse en las ramas, hojas y frutos (higos). En las épocas frías hibernan en los huecos y grietas de la madera de la planta, en forma de ninfa o adulto, reanudando su actividad cuando el clima es favorable. Durante el periodo benévolo adquieren su madurez sexual, realizando la puesta de los huevos y naciendo las larvas (Casadomet et al., 2016). 

Las hembras ponen numerosos huevecillos debajo del caparazón, en torno a 1,200 por hembra de media (Avidov y Harpaz, 1969). El nacimiento de los individuos se puede constataal levantar el caparazón de la hembra y comprobar que está lleno de una “pulverulencia de color blanco. En las higueras se sitúan, al inicio de su desarrollo larvario, en el haz de las hojas, sobre los nervios, optando por las zonas sombreadas del árbol. Posteriormente, se traslada a las ramas jóvenes (Casadomet et al., 2016). Generalmente, presenta dos generaciones al año, apareciendo los adultos en la segunda generación. 

Daños y control de la plaga

Las cochinillas, que tan abundantes y peligrosas son en la mayoría de los cultivos frutales, carecen de importancia económica en las plantaciones de higos, con excepción de Ceroplastes rusciComo ya hemos dicho, es una plaga que ataca fundamentalmente a la higuera, aunque está citada también, en menor medida, en otras especies vegetales como pueden ser cítricos, chirimoyo, pistacho, vid, plátano, ficus o adelfa, entre otros (Gómez Menor, 1957; Avidov y Harpaz, 1969). 

Su origen parece situarse en la zona del Mediterráneo, igual que la planta a la que ataca frecuentemente. Es conocida como cochinilla cerosa de la higuera” debido a las secreciones céreas características que produce. Puede causar daños en plantas cultivadas en todo el mundo, de especial importancia en los cítricos de países mediterráneos como Italia e Israel (Barbagallo et al., 1993; Ben-dov, 1988). 

Lsecreción de melaza que genera tiene lugar, sobre todo, en el tercer estado larvario y en la hembra joven. Según Bodenheimer (1951), la cantidad de melaza es muy variable y depende del clima, observándose en abundancia en determinadas ocasiones y de manera escasa en otrasC. rusci produce aún más melaza que otras especies de cochinilla como, por ejemplo, C. floridensis (Avidov y Harpaz1969) 

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Cuando crea una cantidad ciertamente considerable del líquido meloso, pueden instalarse en la planta diversas especies de hongos, entre los que destaca la negrilla, que incrementan los daños del parásito, además de otros insectos como avispas y hormigas. 

Un estado muy avanzado de la plaga de cochinilla debilita la higuera, ya que estas poblaciones succionan la savia de la planta en sus ataquesLa población puede ser tan elevada que llegue a cubrir totalmente las ramas de una costra que impide su desarrollo, dándole al árbol un aspecto poco saludable y envejecido. No obstante, el principal perjuicio que provoca es la inutilización de los higos para su comercialización (Casadomet et al., 2016). 

Por lo tanto, es preciso ejercer un control eficaz sobre estos individuos una vez que sean detectados, es más, si puede prevenirse su presencia en las plantas, mejor. En este sentido, los principales factores limitantes para su desarrollo y propagación son el clima, los enemigos naturales y la caída de hojas en otoño (García, 1993). 

Como siempre recomendamos en nuestros artículos, el control químico debería ser siempre la última opción, cuando los demás métodos (preventivos, culturales y biológicos) han fracasado. En este caso, se debe aplicar el tratamiento fitosanitario en el momento en que la mayoría de los huevos hayan eclosionado (más del 90 %), en invierno o en plena vegetación. 

Solamente se debe optar por un tratamiento específico cuando la infestación sea muy grande, considerando el siguiente umbral de intervención: al muestrear cuatro porciones de 10 cm de rama con sus hojas de las dos últimas brotaciones por árbol, se debe observar una hembra por porción de rama o más de cuatro larvas por hoja, entonces sería conveniente llevar a cabo el tratamiento. 

La elección de los productos a aplicar debe estar en consonancia con el registro de aplicación específico del cultivo. Las materias activas empleadas suelen ser: aceite de parafina, azadiractina, fosmet o piriproxifen. 

Debido a su situación prácticamente “silvestre”, formando parte de los huertos familiares, estos árboles no son tratados de manera habitual, por lo que la acción de los enemigos naturales de esta cochinilla está presente. Por tanto, debido a la proliferación de la fauna auxiliar, siempre valiosa, es necesario utilizar productos que respeten a estos insectos beneficiosos, entre los que podemos destacar Scutellista sp. o Chrysoperla carnea. 

De este modo, podemos concluir advirtiendo del peligro potencial que puede presentar esta plaga en las higueras, ya que, por lo que hemos visto, es frecuente su presencia en ellas, especialmente al inicio, con escasa incidencia sí, pero si no se actúa y la población aumenta, los daños pueden ser más graves. 

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