Comercio exterior de calabacita
- Introducción
- Análisis de las exportaciones
- Análisis de las importaciones
- Relación económica exportación-importación
- Perspectivas del mercado
- Introducción
Las exportaciones de calabacita suponen una fuente de ingresos importante para nuestro sector, cuyas cifras económicas han ido aumentando en la última década, superando muy sobradamente los datos de las importaciones. Sin embargo, factores como el descenso de las producciones, la influencia climática, la escasa tecnología aplicada a los cultivos o la volatilidad de los precios han originado una cierta inestabilidad en el mercado de esta cucurbitácea, obligando a diversificar la oferta de producto.
- Análisis de las exportaciones
México es uno de los principales países exportadores de calabacita a nivel mundial, compitiendo directamente con España por el primer puesto en el mercado global de exportación de cucurbitáceas, ya sean frescas o refrigeradas.
Las cifras referentes a la exportación de esta hortaliza en 2024, según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), reflejan un volumen superior a 501 mil toneladas, cuya cuantía supuso unos 237 millones de dólares.
Estados Unidos es el destino principal y mayoritario de nuestra producción nacional, la cual representa aproximadamente en el mercado estadounidense el 76 % de sus importaciones totales de dicha hortaliza, donde las variedades con mayor demanda son el calabacín oscuro y el gris. En 2024 se registró un volumen de exportación a dicho mercado en torno a 470 mil toneladas con un montante económico de unos 222 millones de dólares.
Después del vecino del norte, el segundo destino más importante para la calabacita mexicana es Japón, con un volumen de unas 30 mil toneladas y 14.2 millones de dólares generados por su venta.
Otros destinos con cifras inferiores son, según estas fuentes oficiales, Canadá (858 toneladas y 0.73 millones), Italia (560 toneladas y 0.18 millones) y Hong Kong (144 toneladas y 0.09 millones).
En lo que respecta a la distribución del volumen de calabacita exportado a lo largo del año, es importante destacar que se produce actividad comercial durante los 12 meses, ya que cuenta con una oferta constante gracias a la diversidad climática del país. De forma paralela a la producción nacional, el periodo más satisfactorio es a lo largo de los cinco primeros meses.
Desde enero hasta mayo se concentra casi el 60 % del volumen exportado de calabacín, concretamente el 57.4 %, siendo los meses de febrero y abril los que marcan el valor máximo de dicho periodo con un 12.1 % del total anual.

En el mes de junio ocurre un descenso de la actividad exportadora en relación a mayo, bajando a un 4.2 %, viniendo del 9.9 % del mes anterior. Dicha reducción se acentúa los tres meses siguientes, hasta septiembre, con un 2.0 %, y agosto marcando el valor mínimo anual (1.9 %).
Sin embargo, a partir de ahí se produce una recuperación, siendo el último trimestre del año otra ventana estacional estratégica para el mercado, además de la ya comentada a principios de año. De este modo, octubre representa el 6.9 % del total exportado, llegando hasta el 15 % en diciembre, que es el valor máximo de todos los meses del año.
- Análisis de las importaciones
La situación concerniente a las importaciones de calabacita es mucho más reducida que en el caso de las exportaciones, registrando unas cifras derivadas de este flujo comercial bastante inferiores a las de los envíos. Según SADER y SIAP, en 2024 el volumen de calabacín importado fue de 3.3 mil toneladas con un valor de 3.3 millones de dólares.
Prácticamente la totalidad de este volumen que procede del exterior corresponde a Estados Unidos, que ejerce de comprador y vendedor con este producto. También consta Taiwán como exportador, pero ofreciendo unas cifras muy pequeñas, más bien insignificantes, por debajo de 0.5 toneladas.
En cuanto al reparto de las entradas de esta hortaliza, la mayor parte se concentra en el segundo trimestre del año, que representa el 92.2 % del total anual importado y, de manera más exacta entre agosto y octubre, que suman conjuntamente el 75.9 %.

De este modo, se puede indicar que no existe prácticamente importación durante los seis primeros meses del año. Únicamente se registra un pequeño porcentaje en enero, febrero y junio, siendo inexistente en marzo, abril y mayo, debido probablemente al auge de la producción en territorio nacional.
Durante los meses de julio y agosto la actividad importadora se incrementa de forma moderada, alcanzando en septiembre y octubre los mayores registros del año, respectivamente con el 37.9 % y el 26.7 % del total anual (fig. 2). Posteriormente, en noviembre y diciembre estas cifras se reducen significativamente, en torno al 6 %.
- Relación económica exportación-importación
Si se realiza un análisis comparativo entre las cifras económicas correspondientes a las exportaciones y a las importaciones de calabacita en un periodo de diez años (fig. 3), las conclusiones que se pueden extraer son bastante evidentes, destacando básicamente la gran diferencia existente en favor de las exportaciones al exterior.

Fuente: SADER – SIAP (2025).
El valor económico de las exportaciones presenta una línea general de tendencia creciente, pasando de los 153 millones de dólares en 2015 hasta 237 millones de 2024, cifra que se ha visto reducida respecto al año anterior por la merma de volumen de producto como consecuencia del descenso de la superficie de cultivo. No obstante, el incremento progresivo del valor de esta hortaliza con el paso de los años es evidente, mostrando un 55 % de incremento en dicha década evaluada.
Las importaciones también han ido aumentando sus cifras económicas a lo largo del tiempo si se comparan los 3.3 millones de dólares de 2023 y 2024 con los 1.2 millones de 2015, lo que supone un crecimiento de casi el triple. Probablemente, los factores más influyentes son el volumen de producto comercializado y el precio de venta, aunque éste suele presentar una cierta volatilidad en función de las condiciones de cada momento.
- 5.Perspectivas delmercado
Según diversas fuentes relacionadas con el mercado de calabacín, las perspectivas para la producción global del mismo se consideran inciertas debido a que el sector continúa afrontando constantes desafíos, tanto en producción como en comercialización.
Uno de los factores más determinantes que deben afrontarse son los fenómenos climáticos, tales como olas de calor, sequías prolongadas o irregularidad de las lluvias que, especialmente en la modalidad de cultivo en campo abierto, han reducido los rendimientos, provocando una cierta inestabilidad, tanto de los volúmenes de cosecha como de los precios.
Como consecuencia del avance inexorable del cambio climático, estas condiciones se verán agravadas con un aumento de eventos climáticos adversos para el sector agro, que no van a reducir únicamente el rendimiento de los cultivos, sino que también van a afectar a la calidad de las cosechas y a los procesos de comercio.
Por ello, deben aplicarse una serie de medidas y/o estrategias que permitan estabilizar dicha situación, productiva y económica, que se va complicando de forma progresiva hacia una presión continua de la industria por volúmenes limitados y precios impredecibles. Los principales puntos donde deben implantarse son en las prácticas de cultivo, en la gestión de la cadena de suministro y en las estrategias del mercado.
Ante estos desafíos, la creación de nichos de mercado está favoreciendo las vías de crecimiento. De este modo, tanto productores como comercializadores están enfocándose cada vez más en variedades especiales y más innovadoras, así como en productos orgánicos y con un valor añadido, como los precortados, espiralizados o listos para cocinar.
La adopción de variedades híbridas y que sean resilientes a condiciones climáticas adversas también están abriéndose paso, ya que ofrecen mayor entereza frente a situaciones de estrés, plagas y enfermedades, mejores rendimientos y mayor vida útil. Es de esperar que las inversiones en investigación y desarrollo, orientadas especialmente en tecnología de semillas y en mejora de prácticas agrícolas sostenibles, ayuden a mitigar estos problemas.
Las tendencias de consumo también están evolucionando de acuerdo al estilo de vida actual, buscando alimentos más saludables y rápidos de preparar. Estos aspectos influyen en las decisiones de compra, existiendo una demanda creciente de variedades más pequeñas y tiernas, percibidas como más sabrosas y saludables.
El deseo de los consumidores por conocer información acerca del origen y los procesos de producción resulta cada vez más relevante, impulsando a minoristas y productores a diferenciar sus ofertas. Por ello, se prevé un crecimiento de los segmentos comerciales en función de estas preferencias, como premium, orgánicos, innovadores, sostenibles, no tratados, derivados de técnicas no contaminantes, etc.
Como conclusión final, se puede indicar que el mercado global de calabacín está marcado por una caída de la producción, así como por una inestabilidad de los precios, debido principalmente a desafíos climáticos y tecnológicos, lo que va a derivar en una adaptación del mercado a través de una oferta más variada con el fin de satisfacer las peticiones del consumidor.

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