Consumo y comercio de uva

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Introducción

Una buena parte de la uva producida en nuestro país corresponde a uva fresca. De este volumen nacional, una proporción considerable es destinada a la exportación, mayoritariamente a Estados Unidos. El mercado internacional está demandando una mayor cantidad de esta fruta en los últimos años. México puede entrar a formar parte del grupo de los principales exportadores de uva de mesa del mundo si se aplican mejoras e inversiones en este sector.

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Consumo de uva en México

De la producción nacional de uva, aproximadamente el 63 % se destina a producto en fresco, el 24.5 % tiene un uso industrial y el 12.5 % se consume como uva pasa o seca.

En lo que respecta al consumo de la población de estas tres modalidades de uva, junto al consumo de vino, el valor medio anual se encuentra en torno a:

  • Uva de mesa: 1.8 kg / persona.
  • Uva industrial: 0.5 kg / persona.
  • Uva pasa: 0.2 kg / persona.
  • Vino: 0.75 l / persona.

Actualmente, se satisface el 100 % de la demanda nacional con la producción interna, incluso se realizan importaciones, principalmente de países como Chile, Estados Unidos y Perú. En 2017, dichas importaciones (tabla 1) obtuvieron las siguientes cifras:

Tabla 1

Tipo de uva

Volumen (toneladas)

Valor (millones dólares)

Uva de mesa

78,991

133.0

Uva seca

10,717

15.8

Tabla 1. Importaciones de uva en 2017. Datos de SIAP – SAGARPA, 2018

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Los valores referentes a uva industrial son muy bajos, según esta fuente. Posiblemente, debido a que las necesidades vitivinícolas son cubiertas mayoritariamente con uva nacional.

En cuanto al valor económico generado por la producción nacional, en 2017 ascendió a 6,467 millones de pesos de uva de mesa, 616 millones de uva industrial y 197 millones de uva pasa. Por tanto, existe una mayor demanda y consumo, incluso mayor nivel de importaciones, de la uva de mesa con respecto al resto.

Por otra parte, las variedades destinadas a uva fresca* que más se cultivan en el país son: Flame seedless, Sugarone, Red globe y Perlette, mientras que los tipos principales de uva seca son morena y rubia. También, es necesario conocer que el 50 % de las variedades cultivadas en México (unas 40) se dedican a la industria, fundamentalmente a la elaboración de vino, donde las más importantes son:

  • Variedades de uva tinta*: Cabernet Sauvignon (22 %), Salvador (16 %), Carignan (15 %), Merlot (8 %), Tempranillo (5 %), Syrah (5 %), otras (29 %).
  • Variedades de uva blanca*: Chenin Blanc (19 %), Chardonnay (18 %), Early Divine (17 %), Saint Emilion (17 %), Sauvignon Blanc (12 %), Moscatel (3 %), otras (14 %).

Es importante resaltar que el consumo de vino mexicano ha aumentado un 20 % en la última década, lo que hace pensar que esta tendencia creciente podría seguir en el futuro.

* Las variedades citadas han sido referenciadas del Atlas Agroalimentario 2018.

Comercio en el mercado internacional

De las casi 340 mil toneladas de uva fresca producidas en nuestro país en 2017, el 57.6 % se destinó a la exportación (195,889 toneladas). Este volumen supuso un montante económico de 246 millones de dólares. Por el contrario, las cifras de exportación correspondientes a los demás tipos de uva ofrecieron unos valores muy inferiores. Por esto, nos vamos a centrar en el comercio internacional de la uva de mesa.

Las importaciones de uva fresca a nivel mundial han aumentado más de un 33 % durante los últimos 10 años. En este sentido, los principales países importadores de uva se exponen en el gráfico 1.

Gráfico 1. Principales países importadores de uva en 2016 (miles de toneladas).

Elaboración propia con datos de SAGARPA, 2017.

Como se puede observar, el mayor importador de uva de mesa en el mundo es Estados Unidos, que supone el principal destino de la uva mexicana. Algunos países europeos como Alemania, Países Bajos y Reino Unido están bien situados en este ámbito, después del país norteamericano. Otros destinos de nuestra uva, a parte de Estados Unidos, son Guatemala, Costa Rica o El Salvador, entre otros. Según SAGARPA, en 2017 la uva producida en el país se enviaba a 13 destinos distintos.

No obstante, no debemos olvidar que nuestro país no es uno de los principales productores de esta fruta en el orbe, por lo que nuestro margen de mejora es amplio. Por tanto, este sector puede buscar, por una parte, aumentos de rendimiento basados en las mejoras agronómicas y tecnológicas y, por otra, consolidar y ampliar las vías comerciales en el mercado internacional.

A este respecto, los principales países exportadores de uva de mesa son representados en el gráfico 2.

Gráfico 2. Principales países exportadores de uva en 2016 (miles de toneladas).

Elaboración propia con datos de SAGARPA, 2017.

Si tenemos en cuenta los volúmenes de exportación mostrados, algunos de estos países, como India u Hong Kong, estarían muy cercanos de las cifras de exportación de la uva mexicana, por lo que podrían considerarse como competencia directa de nuestro país. Por lo tanto, resulta de vital importancia trabajar de manera adecuada con el objetivo de conseguir una mejora, tanto productiva como comercial, siendo posible así escalar en el ranking mundial de esta fruta.

Finalmente, vamos a citar algunas estrategias de mercado, orientadas a ampliar las relaciones comerciales internacionales, mejorando de esta manera el volumen de uva exportado, así como las operaciones de negocio. Para ello es preciso, como se ha comentado anteriormente, obtener y desarrollar un producto competitivo, en el que la calidad, sanidad e inocuidad sean sus propiedades fundamentales. En este sentido, algunas de estas estrategias (propuestas por la SAGARPA) son:

Consolidar los mercados ya existentes

como pueden ser Estados Unidos y Canadá, en los que se sugiere fortalecer el comercio libre de aranceles, ofreciendo para ello un producto de alta calidad y desarrollando esquemas de protección de la propiedad intelectual que permitan diferenciar los mercados y acceder a los segmentos de mayor precio.

Expandirse en los mercados con menor presencia

Se distinguen dos grupos:

  • Estados miembros de la Unión Europea, donde se sugiere una reducción arancelaria que permita la incursión competitiva de uva, así como proponer disciplinas de cooperación regulatoria en materia de medidas sanitarias y fitosanitarias y, en su caso, de obstáculos técnicos al comercio.
  • Centroamérica (Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Nicaragua) y Panamá, basándose en el arancel 0 %, se recomienda fortalecer las relaciones con los actuales importadores a través del Tratado de Libre Comercio Único con Centroamérica, así como con Panamá mediante un tratado bilateral.

Desarrollar nuevas vías

Una de ellas sería con países como Brasil, a través del Tratado de Libre Comercio. Otra vía, con países de la Alianza del Pacífico como Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia y Corea. Todos los casos posibles estarían basados en pactos o convenios que incluyan peticiones de reducciones arancelarias, buscando con ello una mejora significativa en los términos de negociación.

De este modo, si se aumenta la cantidad y calidad de nuestra uva, así como se mejoran las relaciones comerciales, a través de tratados, convenios o negociaciones con distintos países que resulten beneficiosas para México, consolidando las relaciones ya existentes y ampliando nuevos mercados, el sector de la uva podría experimentar un crecimiento considerable.

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