05/10/2026

Revista InfoAgro México

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Cultivares de calabacita con resistencias

Qué beneficios aportan los cultivares de calabacita con resistencias 

 

  1. Introducción
  1. El cultivo de cucurbitáceas
  1. Amenazas para la calabacita
  1. Resistencias que ofrecen las variedades

 

  1. Introducción

 

Los cultivos de cucurbitáceas, entre las que se encuentra la calabacita, al igual que la totalidad de los cultivos, ven reducidas sus producciones como consecuencia de los ataques sufridos por las diversas plagas y enfermedades existentes. Uno de los medios de defensa que presentan los cultivos son las resistencias genéticas que ofrecen las variedades comerciales frente a estos patógenos, las cuales pueden contribuir a reducir las pérdidas en una cierta proporción. 

 

  1. El cultivo de cucurbitáceas

 

La FAO (2020) estima que alrededor del 40 % de las pérdidas mundiales sufridas en la producción agroalimentaria se atribuye a la presencia de organismos parásitos, principalmente virus, hongos y nematodos. 

 

En lo que respecta a las cucurbitáceas, el género Cucurbita engloba 14 especies, de las cuales solamente 3 son cultivadas de manera global. Estas tres especies son: C. maxima y C. moschata, correspondientes a las calabazas, y C. pepo a la que pertenecen los calabacines (Ferriol et al., 2017). 

 

Hay que tener presente que, en los sistemas intensivos de producción, como sucede en el caso de la calabacita, se suelen planificar y calcular la mayoría de variables que van a influir en el desarrollo de las plantas y, por tanto, en su producción, siendo uno de los aspectos a planificar la variedad comercial. 

 

A este respecto, las compañías de semillas presentan ofertas a los agricultores y empresas agrícolas de numerosas variedades que se han seleccionado en función de diversos aspectos que suelen ser valorados, como su nivel de producción, sabor, consistencia, precocidad, calidad postcosecha o resistencia a plagas y enfermedades, entre otros. 

 

Tanto las calabacitas como las calabazas presentan tipologías de cultivos diferentes. Por ejemplo, en el caso de las primeras se pueden encontrar variedades del tipo: verde, blanco, amarillo y marrow (Manzano et al., 2025). 

 

Generalmente, las variedades cultivadas, refiriéndonos a la parte aérea, suelen enfocarse más en las características de los frutos, el comportamiento de las plantas o la tolerancia frente a determinados patógenos, especialmente virus y hongos, mientras que los portainjertos (o pies) se enfocan más en reducir los efectos adversos que actúan a través del suelo, como pueden ser los nematodos, los hongos vasculares y radiculares, o la sequía. 

 

  1. Amenazas para la calabacita

 

Entre los principales factores limitantes de la producción de este cultivo se encuentran las enfermedades ocasionadas por fitopatógenos como son virus, hongos, nematodos y plagas, siendo los hongos y virus los que ocasionan mayores pérdidas conforme van aumentando su incidencia (Keinath, 2019; Ayala et al., 2020). 

 

Por ello, considerando la severidad de los daños que pueden originar en los cultivos, además de las medidas de control como mallas protectoras, tratamientos fitosanitarios o gestión preventiva, se considera necesaria la implementación de nuevas alternativas, como son las resistencias genéticas, especialmente frente a las enfermedades transmitidas por virus (Ruiz et al., 2017) que, en el caso de las cucurbitáceas, están incrementando de manera notable los daños ocasionados en los últimos años. 

 

De este modo, se destacan los tres principales enemigos citados en el cultivo de calabacita (Guan et al., 2015; Ferriol et al., 2017; Ruiz et al., 2017; De Cara et al., 2018; Keinath, 2019; Ayala et al., 2020; Manzano et al., 2025): 

 

– Virus. A finales del S-XX (décadas 80 y 90), los virus CMV, WMV-2 y ZYMV causaron graves daños en los cultivos protegidos de calabacín, obligando a instalar mallas anti-insectos en las ventilaciones de los invernaderos para evitar la entrada de los insectos vectores, logrando disminuir de forma considerable su incidencia en los cultivos. 

Actualmente, en una época más reciente, los principales géneros amenazantes son Potyvirus, Cucumovirus y Polerovirus, los cuales se transmiten a través de áfidos o pulgones. A diferencia de éstos, los virus transmitidos por mosca blanca han mostrado una menor relevancia en el calabacín, aunque el denominado ToLCNDV está causando grandes pérdidas, lo que ha generado la necesidad de crear variedades con resistencia intermedia. 

 

Entre las virosis que afectan a cucurbitáceas, como sandía, melón, pepino, calabaza y calabacita, destacan los siguientes: 

 

  • Zucchini yellow mosaic virus, ZYMV (Género Potyvirus). 
  • Watermelon mosaic virus, WMV (Género Potyvirus). 
  • Moroccan watermelon mosaic virus, MWMV (Género Potyvirus). 
  • Papaya ring spot virus, PRSV (Género Potyvirus). 
  • Cucumber mosaic virus, CMV (Género Cucumovirus). 
  • Cucurbit aphid-borne yellows virus, CABYV (Género Polerovirus). 
  • Tomato leaf curl New Delhi virus, ToLCNDV (Género Begomoovirus). 

 

– Hongos. La principal enfermedad causada por hongos en los cultivos de calabacín en condiciones de invernadero es el oídio, también conocida como ceniza o cenicilla (Podosphaera xanthii, Glovinomyces cichoracerum). En cuanto a los patógenos de suelo, se encuentran, entre otros, Fusarium solani f. sp. Cucurbitae y Phytophthora capsici. 

 

Hay que tener presente que los portainjertos, normalmente, proceden de calabaza y se utilizan de forma mayoritaria en cultivares de melón y sandía, aunque pueden injertarse en otras cucurbitáceas. Esto debe ser considerado por la incidencia de las formas especializadas de Fusarium oxysporum dentro de las medidas de control. 

 

– Nematodos. Es destacable el impacto que puede causar en estos cultivos el género Meloidogyne spp, con especies como M. incognita, M. javanica o M. arenaria. 

 

  1. Resistencias que ofrecen las variedades

 

Las variedades de calabacín que ofrecen las empresas de semillas presentan una amplia diversidad de producto, distinguiendo algunos ejemplos como son: 

 

  • Forma del fruto: alargado o redondeado, principalmente. 

 

  • Tamaño y peso del fruto: Se clasifican en categorías comerciales según estos atributos. 

 

  • Fechas de plantación: normalmente, se clasifican en variedades de frío y calor, con distinciones de fechas más precisas (periodos de 1 – 2 meses). 

 

  • Vigor de la planta: influye en la distancia de los entrenudos, en la velocidad de crecimiento y en la producción, principalmente. 

 

Sin embargo, además de las características de comportamiento de las plantas y/o las cualidades de los frutos, existen otras atribuciones genéticas que ostentan los cultivares ofertados. Tal como se ha comentado en el apartado anterior, existen variedades de calabacita que ofrecen cierta tolerancia o resistencia a los ataques de los enemigos fitopatógenos, siendo los más demandados frente a virosis y a hongos.  

 

No obstante, es preciso señalar que las variedades con estas resistencias a patógenos no son mayoría en el conjunto de las variedades comerciales. Según datos obtenidos de Marín (2023), más de la mitad (56.8 %) de los cultivares de cucurbitáceas no presenta ningún tipo de resistencia a virus, hongos ni nematodos. 

 

En el caso de los calabacines, la proporción de variedades con algún tipo de resistencia es relativamente alta, con el 74.4 % de la oferta, disminuyendo de forma considerable en el caso de las calabazas (usadas para consumo), con solo un 16 % de éstas (Marín, 2023). Los portainjertos, por su parte, presentan un porcentaje superior, con el 90.6 %, ya que sus principales funciones son aportar vigor al cultivo, superar situaciones de estrés y hacer frente a algún tipo de enfermedad edáfica. 

 

Un estudio realizado por Manzano et al. (2025) sobre las resistencias de calabaza y calabacita a distintos patógenos engloban 299 cultivares ofertados del género Cucurbita, pertenecientes a 30 empresas de semillas, de los cuales 106 son calabacines (C. pepo), 162 calabazas (C. moschata o C. maxima) y 31 son portainjertos, mayoritariamente híbridos interespecíficos de C. maxima x C. moschata. Dicho trabajo muestra el siguiente desglose en cuanto a resistencias ofrecidas por las distintas variedades:  

 

– Frente a virus. Del total de cultivares de Cucurbita sp. resistentes a virus, en su mayoría lo son a ZYMV (69.54 %), WMV (55.75 %) y CMV (33.33 %), en menor medida a PRSV (16.67 %) y a ToLCNDV (2.30 %), y de una forma minoritaria al Begomovirus SLCV (1.72 %) y al Garmavirus MNSV (0.57 %) (fig. 1). 

Figura 1. Resistencias de Cucurbita sp. a distintas virosis. Fuente: Manzano et al., 2025.

 

– Frente a hongos. Algo más de la mitad de variedades de calabacín (55.2 %) presentan resistencia a hongos, fundamentalmente se trata de resistencia intermedia a oídio.  En calabaza el porcentaje se reduce a un 7.5 %. En el caso de portainjertos de cucurbitáceas, el número se incrementa notablemente en cuanto a resistencia a enfermedades producidas por hongos (93.3 %), algo evidente, pues se incluyen las de hongos edáficos específicos, es decir, formas especializadas de F. oxysporum de cultivos de otros géneros: Cucumis y Citrullus. 

 

– Frente a nematodos. La resistencia a nematodos del género Meloidogyne está disponible solamente en el 6.5 % de los cultivares de Cucurbita sp., destinados a un uso de portainjertos. 

 

Para concluir, es conveniente recordar la necesidad en la inversión en semillas de calabacita que ofrezcan unas mayores prestaciones al agricultor, no solamente que contengan características para mejorar la productividad de los cultivos, sino también que les otorguen una mejor capacidad de defensa frente a los patógenos, lo cual también influirá en su rendimiento final.