Fertilización de cítricos para un alto rendimiento

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No es posible establecer un programa de abonado único, sino que cada explotación e incluso cada parcela deberá tener su propio plan de abonado que dependerá de la edad, variedad, patrón, producción, tipo y fertilidad de suelo, calidad del agua de riego, etc. En la Tabla 1 se exponen los valores del consumo anual de nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K) por plantas de agrios de diferentes edades, en su desarrollo vegetativo y también durante el período de fructificación.

Edad

(años)

N

(g/árbol)

P

(g/árbol)

K

(g/árbol)

1 40 10 10
2 80 20 20
3 120 30 40
4 160 40 80
5 240 50 100
6 320 60 120
7-8 410-500 80-100 160-200
9-10 550-600 120-150 250-300
>10 600-800 150-200 300-400

Tabla 1 – Necesidades nutritivas de los cítricos en función de la edad

Los valores expuestos en la Tabla 1 son de tipo medio y pueden sufrir variaciones en función de las características de la planta. Sin embargo, ofrecen un valor indicativo de las necesidades reales de los agrios.

Estas necesidades deben ser cubiertas por las reservas del suelo o en caso de déficit, por la aportación de fertilizantes. Al aplicar cada uno de ellos, hay que tener en cuenta que la planta solamente puede ser absorber parte de los mismos, ya que existe un porcentaje de pérdidas por diferentes causas, tales como son la lixiviación o la retrogradación a formas inasimilables en el suelo, entre otros.

Un programa racional de abonado en cítricos debe basarse tanto en las características de la plantación como en los datos aportados por los análisis foliares, suelo y agua de riego:

  • El análisis foliar es el método más adecuado para diagnosticar el estado nutritivo de la plantación y evaluar la disponibilidad de reservas de la planta.
  • El análisis de suelo proporciona información complementaria sobre las características físico-químicas del mismo, las cuales inciden sobre el comportamiento de los abonos y de la disponibilidad de nutrientes asimilables por la planta.
  • El análisis del agua de riego permite evaluar su calidad y contenido en sales minerales que, incorporadas a las del suelo, pueden actuar como fuente de nutrientes para la planta.

Como se ha dicho anteriormente, el análisis foliar es el método más adecuado para evaluar el estado nutricional de las plantas en cuestión, por lo que se comenta más profundamente de él a continuación:

Análisis foliar y Análisis de savia

Los niveles considerados como deficientes indican que el elemento en cuestión no alcanza en el tejido la concentración suficiente para el normal desarrollo de las funciones fisiológicas o procesos metabólicos en el que éste está implicado. Estas disfunciones producen sintomatologías características en diversos órganos que con limitaciones, permiten diagnosticar visualmente el estado carencial. La consecuencia final de todas estas alteraciones suele ser una disminución significativa del vigor de la planta, o bien, de la productividad, tamaño y calidad del fruto.

Los niveles considerados deficitarios para la planta, indican que no está absorbiendo el nutriente adecuadamente. Los niveles foliares considerados óptimos indican que la nutrición es equilibrada para que la plantación pueda desarrollarse perfectamente. Sin embargo, hay que destacar que las concentraciones de elementos en las hojas que inducen un máximo desarrollo vegetativo no son las mismas que las que producen un mayor rendimiento de la cosecha u optimizan la calidad del fruto.

Altas concentraciones foliares de un determinado elemento indican que éste está siendo absorbido en cantidades superiores a las estrictamente necesarias, ya sea por su abundante disponibilidad en el suelo en estado asimilable o por un exceso de fertilización. En estas circunstancias puede producirse una disminución de la calidad del fruto y también la aparición de carencias por antagonismos en la absorción de otros nutrientes.

Si se realiza una comparativa entre la información brindad por un análisis foliar y uno de savia:

  Foliar Savia
Diagnóstico Lento Inmediato
Valor Materia seca Materia fresca
Nutrientes Estructurales Disponibles

Tabla 2 – Comparativa entre análisis foliar y de savia

En la Tabla 3, se pueden observar los  niveles nutritivos estándar de cada elemento. Los síntomas que aparecen cuando existen deficiencias o toxicidades de los diferentes macro y microelementos sobre las diferentes especies cítricas, son las siguientes:

Especie Niveles nutritivos estándar

(% peso seco)

Elemento Deficiente Bajo Normal Alto Muy alto
Naranjo N <2,30 2,30-2,50 2,51-2,80 2,81-3,00 >3,00
P <0,10 0,10-0,12 0,13-0,16 0,17-0,20 >0,20
K <0,50 0,50-0,70 0,71-1,00 1,01-1,30 >1,30
Clementino N <2,20 2,21-2,40 2,41-2,70 2,712,90- >2,90
P <0,09 0,09-0,11 0,12-0,15 0,16-0,19 >0,19
K <0,50 0,50-0,70 0,71-1,00 1,01-1,30 >1,30
Satsuma N <2,40 2,40-2,60 2,61-2,90 2,91-3,10 >3,10
P <0,10 0,10-0,12 0,13-0,16 0,17-0,20 >0,20
K <0,40 0,40-0,60 0,61-0,90 0,91-1,15 >1,15
Todas Ca <1,60 1,60-2,90 3,00-5,00 5,10-6,50 >6,50
Mg <0,15 0,15-0,24 0,25-0,45 0,46-0,90 >0,90
S <0,14 0,14-0,19 0,20-0,30 0,31-0,50 >0,51
Fe <35 35-60 61-10 101-200 >200
Zn <14 14-25 26-70 71-300 >300
Mn <12 13-25 26-60 61-250 >250
B <21 21-30 31-100 101-260 >260
Cu <3 3-5 6-14 15-25 >25
Mo <0,06 0,06-0,09 0,10-3,0 3,1-100 >100

Tabla 3 – Interpretación de los análisis foliares de macro y micronutrientes en cítricos.

Macronutrientes

Nitrógeno

La deficiencia de nitrógeno se manifiesta con el amarilleamiento del follaje y falta de vigor y con brotaciones cortas de distribución irregular. Los síntomas foliares más característicos son la disminución del tamaño de las hojas y el amarilleamiento acusado en las nerviaciones.

Las hojas entran precozmente en senescencia y caen prematuramente en gran cantidad. En general, la floración tiende a ser copiosa y el cuajado de frutos muy escaso, por lo que la cosecha es pobre. Los frutos que alcanzan la madurez son habitualmente de menor tamaño, con la corteza muy fina y buena calidad en general.

El exceso de nitrógeno produce una típica sintomatología, que se manifiesta en los árboles por un abundante desarrollo vegetativo, con hojas grandes y gruesas de color verde obscuro. Estas plantas son más sensibles a plagas y enfermedades. Los frutos tienen la corteza gruesa y rugosa, mucha pulpa, escaso contenido en zumo y su entrada en color suele ser más tardía. En general, su calidad es escasa. Sin embargo el exceso de nitrógeno no tiene ningún efecto sobre el contenido en sólidos solubles, en el contenido en vitamina C o en la relación azúcares/acidez.

Fósforo

La deficiencia de fósforo no está bien definida y es difícil de encontrar en el campo. Las hojas toman inicialmente un color bronceado mate y posteriormente aparece necrosis en las puntas y márgenes de éstas, cayendo prematuramente. Cuando es acusada la deficiencia, se produce una reducción marcada de la floración. Las brotaciones son débiles, apreciándose una tendencia a la desecación de las puntas de los brotes.

En los frutos, esta carencia se manifiesta por una disminución de la firmeza de los mismos. Los gajos se separan por la zona central, que queda hueca.  Los frutos tienden a alcanzar un tamaño mayor, y presentan una corteza gruesa y basta, a veces de color más intenso que el normal. La pulpa es estropajosa, con menor contenido en zumo, el cual es muy pacido y con un alto contenido en vitamina C. La deficiencia de fósforo solo produce efectos significativos sobre la cosecha cuando es muy pronunciada, produciendo una intensa caída de frutos pequeños durante el cuajado.

El exceso de fósforo no provoca aparentemente ninguna sintomatología de intoxicación. Sin embargo, las cantidades excesivas de este elemento pueden dificultar la absorción de otros, tales como el zinc, cobre y también, en algunos casos, el calcio, sobre todo cuando éste se encuentra deficitario en el suelo.

Potasio

La deficiencia de potasio se manifiesta por una reducción del vigor vegetativo y porque las hojas se enrollan y arrugan, apareciendo unas zonas amarillas difusas en el limbo en bandas transversales, sin que se aprecien quemaduras en las mismas, aunque sí pueden formarse manchas de goma. La aparición de nuevas brotaciones hace que esta sintomatología sea más acusada en las hojas senescentes, ya que el potasio emigra de ellas hacia los nuevos órganos. Las brotaciones son débiles, con hojas de tamaño inferior al normal y caen con facilidad.

En casos agudos, los brotes pueden llegar a secarse. Las raíces fibrosas aparecen cortas y gruesas. Los frutos son pequeños y con la corteza delgada y suave, que tiende a colorear prematuramente. La cantidad de zumo suele ser alta, y éste es escasamente ácido. Cuando la deficiencia en potasio es muy acentuada, suele producirse un incremento de la caída de frutos en desarrollo.

Los niveles que se encuentran dentro del rango considerado bajo, constituyen una zona de transición, en el cual el nutriente se absorbe en cantidad limitada. Aunque en muchos casos no aparece una clara sintomatología carencial, se considera que la aportación de fertilizantes ricos en este elemento es beneficiosa para el cultivo.

Los niveles que se encuentran dentro del rango considerado normal son los adecuados para un óptimo equilibrio entre producción, calidad del fruto y desarrollo vegetativo.

El exceso de potasio influye fundamentalmente sobre la calidad del fruto, que empeora considerablemente. En este aspecto, aunque los frutos suelen ser grandes, su corteza es gruesa, la pulpa basta, con escaso zumo, normalmente muy ácido, y con una marcada tendencia a pudrirse fácilmente. Las concentraciones excesivas de este elemento pueden dificultar la absorción de otros, tales como el magnesio o el calcio, cuando éste se encuentra deficitario en el suelo.

Calcio

La deficiencia de calcio se manifiesta mediante la reducción del desarrollo de la planta, pérdida de vigor, desecación de las puntas de las ramas y defoliación en general. Por tanto, el rendimiento de la cosecha y el tamaño del fruto pueden reducir ligeramente. En ocasiones puede incluso llegar a rajarse los frutos. El calcio regula la permeabilidad de las membranas celulares y afecta a la actividad de muchas enzimas.

Magnesio

La deficiencia de magnesio se manifiesta por un amarilleamiento de la hoja, en tanto que este nutriente forma parte de la clorofila, molécula indispensable para la fijación de la energía luminosa.

Esta clorosis que se manifiesta principalmente en las hojas más maduras, no alcanza toda la superficie. Permanece una “V” rellena de color verde, con su vértice apuntando hacia el ápice de la hoja (la clorosis comienza en las hojas de la base de los brotes y va progresando hacia los extremos). Los bordes de las hojas se curvan hacia arriba y toman aspecto de copa. Los frutos resultan ser de menor tamaño con una corteza más delgada, menor contenido en azúcares y reducida acidez total.

Azufre

La deficiencia de azufre se manifiesta de forma muy similar a la de nitrógeno. Las hojas presentan un color verde pálido, pero además se produce un encorvamiento de las puntas de las hojas, que avanza hacia la base.

Micronutrientes

Los cítricos, además del nitrógeno, fósforo y potasio, precisan de otros nutrientes en menor cantidad, que son los micronutrientes. Estos suelen formar parte de compuestos vitales o intervenir en reacciones fisiológicas son las que la vida del árbol sería difícil o imposible. Este grupo de elementos está formado por el hierro, boro, manganeso, zinc, cobre, molibdeno y cloro.

Cuando la cantidad de estos elementos se encuentra por debajo de unos límites mínimos, los árboles muestran síntomas que, para algunos casos, suelen ser concretos y base suficiente para un diagnóstico.

El árbol suele tomar estos micronutrientes, del suelo. Ahora bien, existen suelos con bajos niveles en estos elementos o que los contienen en forma no asimilable; entonces aparecen problemas en el crecimiento y desarrollo del árbol que disminuyen la capacidad productiva de éste. En el caso de riego por goteo, el volumen de suelo explorado por las raíces se reduce el bulbo húmedo, por lo que las posibilidades de carencia aumentan.

Una vez detectadas estas carencias se plantea el problema de corregirlas. Algunos micronutrientes como el cobre, se encuentran en formulaciones químicas utilizadas para el control de enfermedades. Al aplicar estos compuestos a la parte aérea, el árbol llega a metabolizar una pequeña pero suficiente cantidad del elemento correspondiente y se corrige su déficit.

Normalmente las carencias que más se presentan son las de hierro, zinc y manganeso. Las correcciones de carencias de zinc y manganeso se aconseja realizarlas por vía foliar, aprovechando un tratamiento contra plagas. La aplicación de hierro puede realizarse a través de fertirriego en dos momentos del año.

  • Hierro: Amarilleamiento o clorosis de las hojas del extremo de los brotes, permaneciendo los nervios de color verde.
  • Zinc: Zonas amarillentas situadas alrededor de los nervios secundarios de las hojas, que se vuelven estrechas y puntiagudas.
  • Manganeso: Lagunas amarillas, irregulares sobre hojas nuevas sin alterar su forma.
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