Oportunidades para México en el mercado mundial de vino

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Introducción

El sector del vino en el mundo está cambiando desde comienzos de este siglo hacia una situación más globalizada, donde los países tradicionalmente vinícolas han bajado su crecimiento en post de una estabilidad, dejando paso a otros productores potenciales. De este modo, el panorama actual deja abiertas algunas posibilidades de establecimiento a países como México que cuentan con el nivel productivo y comercial.

Panorama mundial del vino

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El vino es una bebida obtenida de la uva (Vitis vinifera), mediante la fermentación alcohólica de su mosto o zumo. Dicha fermentación se produce por la acción metabólica de levaduras, que transforman los azúcares del fruto en etanol y el gas en dióxido de carbono. De este modo, el azúcar y los ácidos que posee la fruta son suficientes para el desarrollo de la fermentación. No obstante, el vino es una suma de factores ambientales: clima, latitud, altitud, horas de luz y temperatura, entre otros.

Superficie

Aproximadamente dos terceras partes de la recolección mundial de uva se dedica a la producción vinícola, a pesar de que el cultivo de la vid cubre solamente el 0.5 % del suelo cultivable en el mundo. El gráfico 1 muestra la evolución de la superficie mundial de viñedos destinados a la producción de vino, uva de mesa o uva pasas (en fase de producción o todavía improductivos).
Gráfico 1. Evolución mundial de la superficie de viñedos (millones de ha) en el periodo 2000 – 2016.
Elaboración propia con datos de OIV, 2017.
En lo que va de siglo, la superficie de cultivo ha sufrido un ligero descenso. En los primeros años, dicha superficie permaneció constante. Sin embargo, a medida que ha ido avanzando el tiempo, se ha ido produciendo una disminución, aunque es cierto que en los últimos años ésta ha permanecido constante.
En el gráfico 2 se muestra la evolución de la superficie de vid en los principales países productores de uva.
Gráfico 2. Evolución de la superficie de vid (2000 – 2016) en los principales países productores.
Fuente: OIV, 2017.
Puede apreciarse, desde el año 2000, tres tendencias claras:
* Disminución del viñedo en Europa y Turquía.
* Aumento en China.
* Estabilización en Estados Unidos.

Producción de vino

El cultivo de la vid se ha asociado tradicionalmente a lugares bajo un clima mediterráneo. De hecho, tres grandes países productores de vino a nivel internacional, como son Italia, Francia y España, concentran la mitad de la producción en el mundo (tabla 1).

País

Volumen (millones hl)

Italia

50.9

Francia

43.5

España

39.3

Estados Unidos

23.9

Australia

13.0

China

11.4

Sudáfrica

10.5

Chile

10.1

Argentina

9.4

Alemania

9.0

Tabla 1. Principales países productores de vino en el mundo en 2016. 

Datos de OIV, 2017.

En 2016, se generaron 267 millones de hectolitros de vino en el mundo. Sin embargo, esta cifra supuso un retroceso del 3 % con respecto al año anterior (gráfico 3).

Gráfico 3. Evolución de la producción mundial de vino (millones de hl). 

Elaboración propia con datos de OIV, 2017.

La producción de vino ha sufrido una tendencia con ciertos altibajos, aunque al final del periodo representado, se refleja un descenso que, según la Organización Internacional de la vid y el vino (OIV) se debió a las condiciones climáticas desfavorables, las cuales han tenido consecuencias negativas en las producciones.

Consumo

El consumo mundial de vino se ha estabilizado desde la crisis económica de 2008, estimándose en 242 millones de hectolitros en 2016 (OIV, 2017). Para esta Organización Internacional, dicho consumo ha disminuido en los últimos diez años, especialmente en las regiones con mayor tradición vitivinícola. Los países que representan el mayor consumo de vino en el mundo se exponen en la tabla 2.

País

% respecto al total

Estados Unidos

13 %

Francia

11 %

Italia

9 %

Alemania

8 %

China

7 %

Tabla 2. Principales países consumidores de vino en el mundo. Datos de OIV, 2017.

Durante el periodo comprendido entre el año 2000 y 2016, Estados Unidos y China, principalmente, han experimentado un crecimiento en cuanto al consumo de vino. El país norteamericano, con 31,8 millones de hl confirma su primer puesto como consumidor mundial.

Países vinícolas tradicionales como Francia (27 millones hl) e Italia (22.5 millones) han sufrido una disminución en sus cifras de consumo a lo largo de este siglo, aunque se mantiene estables durante los últimos años. Otros países también se mantienen constantes, como son Alemania (20.2 millones hl), España (9.9) y Rusia (9.3).

Por último, las operaciones de intercambio de vino a nivel mundial en 2016 fueron de 104 millones de hl, manteniendo una cierta estabilidad desde 2011. Este volumen se tradujo en una cantidad económica que rondó los 29 billones de euros (OIV, 2017).

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Papel de la OIV

Las siglas OIV corresponden a “Organización Internacional de la Viña y el Vino”, la cual se define como una organización intergubernamental de carácter científico y técnico, con una competencia reconocida en el campo de la viña, el vino, las bebidas a base de vino, las uvas de mesa, las uvas pasas y otros productos derivados de la vid. Fue creada por el Acuerdo del 3 de abril de 2001, firmado inicialmente por 35 Estados soberanos, sometido a diversos procedimientos internos (aprobación, aceptación o ratificación), entrando en vigor el 1 de enero de 2004.

A finales de 2018, la OIV estaba compuesta por 47 Estados miembros (figura 1), a los cuales se han agregado en calidad de Estados observadores los antiguos miembros de la Oficina Internacional de la Viña y el Vino.

Fig. 1. Estados miembros de la OIV en 2018. Fuente: web oficial de OIV.

Los Estados miembros se enumeran a continuación:

Alemania, Argelia, Argentina, Armenia, Australia, Austria, Azerbaiyán, Bélgica, Bosnia y Herzegovina, Brasil, Bulgaria, Chile, Chipre, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, España, Francia, Georgia, Grecia, Hungría, India, Israel, Italia, Líbano, Luxemburgo, Malta, Marruecos, México, Moldavia, Montenegro, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Perú, Portugal, República Checa, República del Norte de Macedonia, Rumanía, Rusia, Serbia, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Turquía, Uruguay y Uzbekistán.

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Las Entidades y Organizaciones que actúan como Observadores son las siguientes:

  • Academia Internacional Amorim.
  • AIDV: Asociación Internacional de Juristas de Derecho de la Viña y el Vino.
  • AREV: Asamblea de las Regiones Europeas Vitícolas.
  • ASI: Association de la Sommellerie Internationale.
  • AUIV: Asociación Universitaria Internacional del Vino y de los Productos de la Viña.
  • CERVIM: Centro di Ricerche, Studi e Valorizzazione per la Viticoltura Montana.
  • FIVS: Federación Internacional de los Vinos y Bebidas espirituosas.
  • OENOPPIA: Oenological Products and Practices International Association.
  • Región autónoma de Ningxia Hui, China.
  • UIOE: Unión Internacional de Enólogos.
  • VINOFED: Federación Mundial de los Grandes Concursos Internacionales de vinos y Bebidas espirituosas.
  • WIM: Wine in Moderation.
  • Ciudad de Yantaï (China).

Las Organizaciones intergubernamentales que participan igualmente son:

  • Codex Alimentarius.
  • CIHEAM: International Centre for Advanced Mediterranean Agronomic Studies.
  • FAO: Food and Agriculture Organisation of the United Nations.
  • ISO: International Organisation for Standardisation
  • Mercosur: Southern Common Market.
  • OIML: International Organisation of Legal Metrology.
  • UE: Unión Europea.
  • UPOV: International Union for the Protection of New Varieties of Plants.
  • WCO: World Customs Organisation.
  • WHO: World Health Organisation.
  • WTO: World Trade Organisation.

En cuanto a los objetivos y atribuciones principales que tiene la OIV son los siguientes, comenzando por los objetivos:

  • Indicar a sus miembros las medidas que permiten tener en cuenta las preocupaciones de los productores, consumidores y otros actores del sector vitivinícola.
  • Asistir a las otras organizaciones internacionales, intergubernamentales y no gubernamentales, especialmente a aquellas que ejercen actividades normativas.
  • Contribuir a la armonización internacional de las prácticas y normas existentes y, cuando sea necesario, a la elaboración de nuevas normas internacionales para mejorar las condiciones de elaboración y comercialización de los productos vitivinícolas, teniendo en cuenta los intereses de los consumidores.

Estas misiones son orientadas por medio de un Plan Estratégico. Además, con el fin de alcanzar estos objetivos, la OIV ostenta estas atribuciones:

  • Promover y orientar las investigaciones técnico-científicas.
  • Elaborar y formular recomendaciones, así como hacer un seguimiento de su aplicación de común acuerdo con sus miembros, principalmente en materias como:
  • Condiciones de producción vitícola.
  • Prácticas enológicas.
  • Definición y/o descripción de los productos.
  • Etiquetado y condiciones de puesta en el mercado.
  • Métodos de análisis y de apreciación de los productos derivados de la vid.
  • Someter a sus miembros a las propuestas relativas a:
  • Garantía de autenticidad de los productos derivados de la vid, sobre todo de cara a los consumidores y en particular a las de etiquetado.
  • Protección de las indicaciones geográficas y en particular de las áreas vitivinícolas y las denominaciones de origen.
  • Mejora de los criterios científicos y técnicos de reconocimiento.
  • Protección de las obtenciones vegetales vitivinícolas.
  • Contribuir a la armonización y adaptación de la normativa por sus miembros.
  • Participar en la protección de la salud de los consumidores y contribuir a la seguridad sanitaria de los alimentos, a través de:
  • La vigilancia científica especializada, que permite evaluar las características propias de los productos derivados de la vid, promoviendo y orientando las investigaciones sobre las características nutricionales y sanitarias apropiadas.
  • La difusión de la información resultante de dichas investigaciones a los profesionales de la medicina y la salud.

Por tanto, esta Organización tiene un papel bastante destacado en cuanto a las actividades en torno a la producción, consumo y comercio de vino (entre otros productos) a nivel mundial.

Oportunidades para el sector vitivinícola de México

El sector del vino en nuestro país ofrece los siguientes aspectos:

  • Superficie de viñedo: 32 mil hectáreas, que supone un incremento del 8 % con respecto a 2010.
  • Producción de vino: 194 mil hectolitros (45 º en el mundo), aumentando un 8 % entre 2012 y 2016.
  • Consumo de vino: 895 mil hl (35 º en el mundo), casi el doble desde el año 2000.
  • Importaciones de vino: 681 mil hl (cuatro veces más respecto al año 2000).
  • Exportaciones de vino: 12 mil hl (duplicando la cantidad en los últimos diez años).

El mercado del vino continúa globalizándose, donde se pueden destacar ciertos aspectos que pueden beneficiar la entrada de México en este sector. Algunos de éstos son:

  • Cada vez hay más países productores, por lo que la oferta se desarrolla y se diversifica, aumentando la competitividad.
  • El consumo del vino se vuelve más globalizado, produciéndose un desplazamiento desde Europa hacia otros países consumidores, lo que ha cambiado los esquemas de consumo, pasando de un modelo tradicional a uno moderno.
  • Los intercambios se vuelven cada vez más globalizados, originándose una evolución profunda en el flujo en los últimos diez años. Actualmente, el 43 % del vino consumido es importado.
  • Nuevas preocupaciones y expectativas de los consumidores, que exigen estar mejor informados y ser conocedores, tanto del nivel de los productos como de las condiciones de producción.

De este modo, los principales retos para el futuro que debe abordar nuestro sector vitivinícola nacional deben estar enfocados en lo siguiente:

  • Retos medioambientales (preocupaciones medioambientales y recursos naturales).
  • Retos económicos (mejorar la competitividad del sector, así como su internacionalización).
  • Retos sociales (identidad, autenticidad, calidad, seguridad alimentaria y diversidad).

Por lo tanto, es posible mejorar la producción vitivinícola nacional, del mismo modo que la calidad de los vinos. Así, se podrá aumentar la cuota de mercado de nuestro producto, participando más activamente en el mercado de vino mundial, lo que puede aportar beneficios, no solo económicos, sino también de imagen y prestigio.

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