Plagas del cultivo

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Introducción

El cultivo de fresa tiene una gran importancia en el país, ya que es uno de los principales productores del mundo de esta fruta. Sin embargo, como cualquier otro cultivo, se ve amenazado por una serie de enemigos como son los insectos plaga. Dependiendo de la zona de cultivo y de las circunstancias de su entorno, dichas plagas tienden a reducir la producción final, aunque también es cierto que el nivel de daño dependerá del tipo de plaga que se presente, así como del estado del cultivo y del manejo que haga el agricultor del mismo.

Principales plagas

Entre las diversas plagas que pueden afectar los cultivos de fresa, vamos a describir algunas, de forma general. Son las siguientes:

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Chinches (Lygus hesperus)

Los adultos tienen un comportamiento nómada y se mueven de una planta a otra a medida que comienzan a florecer. Normalmente, L. hesperus pasa el invierno en estado adulto en las malas hierbas y en primavera, cuando cesan las lluvias y las malezas se secan, colonizan las fresas que, aunque no son su huésped preferido, la ausencia de otras plantas más atractivas hace que sean invadidas.

En cuanto a su aspecto, los adultos de Lygus miden unos 6 mm de largo y son de color variable, caracterizado por presentar una V conspicua sobre el escutelo, de color amarillo o verde pálido. Los dos primeros instares son de color verde pálido con un segmento terminal en las antenas de coloración roja, mientras que los instares del tercero al quinto son verdes y tienen cinco puntos negros en el dorso. 

La alimentación de todos estos estados causa deformaciones en las fresas, conocidas como arrugamiento «cara de gato», que provoca la pérdida de su valor comercial. Esto ocurre porque se destruyen los embriones en desarrollo en los aquenios (semillas) durante el desarrollo temprano de la fruta, impidiendo el crecimiento del tejido de los frutos por debajo y alrededor de los aquenios dañados. El número de individuos, tanto ninfas como adultos, determina el nivel de daño en las frutas. Para Altamirano (2004), el daño económico ocurre cuando hay 1 – 2 por cada 20 plantas.

Los métodos de control principales son:

  • C. químico: Los insecticidas disponibles para uso en fresa son más efectivos contra los primeros instares. De este modo, las aplicaciones deben programarse poco después de la eclosión de los huevos, la cual se puede estimar usando el modelo de los días de desarrollo (días-grado, DG). Empleando una temperatura base de 12 º C, se estima que los huevos eclosionan, más o menos, a los 122 º C. Por ejemplo, en la Costa Central de California puede suponer unas 3 – 4 semanas, considerando las temperaturas de primavera. Por otra parte, el uso de determinados insecticidas ejerce un efecto negativo sobre los enemigos naturales existentes.
  • C. biológico: Existe una serie de depredadores y parasitoides ninfales, cuya presencia suele ser natural, que se alimentan de huevos y ninfas de Lygus. Algunos ejemplos de depredadores son: Geocoris spp., Orius spp., Chrysoperla y Hemerobius spp., Nabis spp., Hippodamia convergens y varias especies de arañas que se alimentan de áfidos, moscas blancas y lepidópteros plagas, además de Lygus. A pesar de que estos depredadores naturales devoran huevos y ninfas de su presa, no mantienen sus poblaciones por debajo del nivel de daño económico. En cuanto a los parasitoides, L. hesperus es atacado por el parasitoide de huevos Anaphes iole y los parasitoides ninfales bracónidos Leiophron uniformis, Peristenus pallipes y P. pseudopallipes.
  • C. cultural: Es conveniente realizar monitoreos en las plantas en primavera para determinar la primera aparición de los adultos de Lygus una vez que han llegado a las plantas de fresa desde las malezas cuando comienza la floración. Otra estrategia recomendable es el uso de cultivos trampa, ya que los adultos de Lygus no prefieren las fresas, es posible atraparlos en otros cultivos más apetecibles para ellos, sembrados al lado de las fresas, reduciendo de este modo sus poblaciones.

Trips de las flores (Frankliniella occidentalis)

Las flores son un lugar muy importante en el ciclo biológico de esta plaga, ya que pasa gran parte del tiempo en ellas. Aunque suelen dañar con su estilete las flores y los frutos, llegando a deformarlos como reacción a su saliva tóxica, no se considera que cause un daño significativo en el cultivo. 

De todas formas, deben tomarse medidas preventivas, tales como monitoreo de las poblaciones, trampas adhesivas para capturar el mayor número posible de individuos, etc. Los tratamientos insecticidas suelen ser la forma mayoritaria de control, los cuales se aplicarán atendiendo al número de formas móviles por flor, donde los individuos suelen aparecer con tiempo seco, aumentando su población con el incremento de las temperaturas. 

El uso inadecuado de determinados plaguicidas puede eliminar las poblaciones de enemigos naturales de trips, entre los que destacan Orius sp. y Aléothrips intermedius, los cuales pueden ser una herramienta útil de combate, constituyendo el control biológico.

Moscas Blancas

La mosca blanca de la fresa (Trialeurodes packardi), la mosca blanca de los invernaderos (T. vaporariorum) y la mosca blanca del iris (Aieyrodes spiroeoides) atacan los cultivos de fresa, especialmente cuando las plantas se encuentran bajo condiciones de estrés. 

Su aspecto ya es conocido, respondiendo los adultos a un color blanco polvoso y de unos 2 mm de largo. Los huevos son blancos y depositados verticalmente sobre la superficie inferior de las hojas. Las ninfas son aplanadas y de color amarillo pálido, las cuales chupan los jugos de las plantas y secretan una melaza pegajosa en la que crece el hongo de la fumagina. 

Las poblaciones de mosca blanca pueden mantenerse controladas de manera natural por la presencia de avispas parasitoides y predadores generales que se alimentan de varios tipos de presas, aunque el control químico ejercido sobre otras plagas, tales como la chinche Lygus hesperus o el ácaro de dos manchas Tetranychus urticae, puede tener un impacto negativo sobre sus enemigos naturales, lo que puede generar crecimientos incontrolados de la población de mosca blanca.

En cuanto a las medidas de control, la prevención mediante monitoreo de la plaga y las prácticas culturales, como eliminar las hojas viejas, puede reducir estas poblaciones de mosca blanca. Por otra parte, el uso de insecticidas que sean respetuosos con los enemigos naturales, ayudará al control de la plaga. A este respecto, se pueden utilizar insecticidas biológicos, como por ejemplo, los productos basados en el hongo Bauveria bassiana.

Áfidos

Varias especies de áfidos, incluyendo los áfidos de la fresa (Chaetosiphon fragaefolii y C. thomasi), el áfido del algodonero (Aphis gossypii), el áfido de la papa (Macrosiphon euphorbiae) y el áfido verde del duraznero (Myzus persicae) pueden atacar los cultivos de fresas. 

Los daños que causan los individuos inmaduros en las plantas lo hacen chupando los jugos de éstas y depositando melaza sobre los frutos, lo que permite el desarrollo de fumagina. Los pulgones pueden perjudicar al cultivo de diversas formas: absorbiendo su savia, provocando un enrollamiento foliar que afecta a la fotosíntesis o transmitiendo virus, entre otras.

Esta plaga también tiene enemigos naturales como las Chrysopas, los coccinélidos, las larvas de alas de encaje y otros predadores genéricos, así como diversos parasitoides que ejercen un control biológico, evitando que las poblaciones lleguen a niveles dañinos. Los tratamientos fitosanitarios es otra opción, aunque estos insectos tienen una gran capacidad de generar resistencias a los mismos.

Gusanos

Ocasionalmente, las fresas son atacadas por larvas de lepidópteros, tales como el gusano de la mazorca (Helicoverpa zea), que pueden causar serios daños, ya que las orugas perforan la fruta muy pronto, nada más salir del huevo y se alimentan dentro de ella. Por ello, es necesario aplicar medidas de control para las larvas antes que entren en las frutas, así como el monitoreo de los adultos mediante trampas de feromonas. 

Los gusanos cortadores (Agrotis ipsilon y Athetis mindara), así como el gusano soldado de la remolacha (Spodoptera exigua) pueden causar considerables daños en áreas concretas de cultivo. La forma de acción de las larvas consiste en alimentarse de manera voraz durante la noche y esconderse durante el día bajo la superficie del suelo. 

De este modo, atacan las coronas de las plantas jóvenes, aunque resultan más dañinas cuando se alimentan de las frutas. El control de estas plagas puede realizarse a través de capturas de los adultos y control de larvas mediante la aplicación de tratamientos químicos, aunque existe el riesgo de afectar igualmente a los enemigos naturales presentes en la zona. Se suele aplicar el insecticida biológico a base de Bacillus thuringiensis.

Ácaro de dos manchas

Tetranychus urticae es una grave plaga, no sólo para las fresas, sino también para numerosas plantas cultivadas. De este modo, los ácaros viven en un amplio rango de cultivos y malezas, siendo transportados por distintos medios de un cultivo a otro. 

Los ácaros se pueden detectar principalmente en el envés de las hojas. Los adultos miden menos de 0.5 mm, son de color amarillo o verde pálido y tienen dos grandes manchas oscuras, una a cada lado del abdomen. Los inmaduros son de menor tamaño, pero de apariencia similar, aunque las manchas oscuras pueden estar ausentes en el primer estadio. Los huevos son esféricos, translúcidos y visibles con una lupa. 

Esta plaga ataca plantaciones nuevas de fresas en el otoño y sus poblaciones aumentan rápidamente. Se alimentan succionando los jugos de la planta, haciendo que éstas pierdan vigor, lo que repercute en una reducción del rendimiento del cultivo, pudiendo llegar a la muerte de las plantas si las infestaciones son severas y los ácaros no son controlados, alcanzando unas poblaciones elevadas. 

Por tanto, las medidas de lucha, llevadas a cabo de manera eficaz, resultan fundamentales. Es recomendable coordinar los distintos métodos disponibles:

  • Control Químico: El umbral de intervención se sitúa en 5 – 10 ácaros activos por foliolo, aunque para que los tratamientos sean efectivos es necesario que el cubrimiento del envés de las hojas sea bueno. Sin embargo, las opciones del control químico son limitadas, sobre todo, por la alta resistencia que presentan estos individuos a los acaricidas. Igualmente, su uso indiscriminado afecta a la fauna auxiliar.
  • Control Biológico: El principal depredador de esta plaga es otro ácaro llamado Phytoseiulus persimilis, el cual ejerce un buen control siempre que las sueltas se realizan adecuadamente, manteniendo una proporción razonable con respecto al ácaro plaga. Sin duda, es una buena alternativa para mantener a raya a T. urticae.
  • Control cultural: Algunas medidas preventivas resultan fundamentales a la hora de detectar la plaga de forma temprana. En este caso, el monitoreo con lupa de las plantas, realizado con regularidad, es una buena opción.

Frente a las distintas plagas que pueden atacar los cultivos de fresa, hay que prestar atención, especialmente a aquellas que resultan más dañinas y causan mayores pérdidas. Es preciso recordar que el control químico no es la única opción, sino que se deben aplicar de forma coordinada todos los medios de lucha disponibles, como las labores de monitoreo continuo y el control biológico, entre otros.

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