Principales retos para la producción

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Introducción

Para que un cultivo determinado resulte rentable debe alcanzar una producción satisfactoria, unida claro está, a unos precios de venta dignos que proporcionen ciertos beneficios al productor. Sin embargo, antes de llegar al momento de la cosecha debe transcurrir un tiempo en el que las plantas cultivadas están expuestas a una serie de riesgos y problemas que van a hacer peligrar el objetivo finalmente establecido. Para conseguir dicho objetivo, es preciso analizar los obstáculos que presenta el cultivo durante la fase precosecha y llevar a cabo un conjunto de medidas o acciones basadas en el conocimiento de los mismos. Sólo de esta forma se podrán obtener los rendimientos deseados y, con ellos, la rentabilidad tan necesaria en el sector agrario.

Principales obstáculos

El cultivo de la papaya debe vencer una serie de obstáculos si se pretende conseguir la producción deseada y su venta posterior en el mercado. De este modo, para llegar hasta el consumidor final, es preciso superar las dificultades ocasionadas por los agentes de su entorno, entre los que destacan las condiciones climáticas adversas, los problemas fitosanitarios originados por plagas y enfermedades o las restricciones comerciales de los países de destino de esta fruta, entre otros.

A este respecto, la Dra. Sañudo, investigadora de la Coordinación Regional Culiacán del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), destaca como principales obstáculos para el cultivo de papaya, los siguientes:

– Dificultades originadas desde su genética. La papaya presenta una biología sexual reproductiva que puede ser de tres tipos: 

  • Flores macho, que no producen frutos.
  • Flores hembra, que producen una fruta redonda.
  • Flores hermafrodita, cuyo producto es alargado y es el seleccionado agronómicamente para cumplir la demanda comercial de los consumidores finales.

El problema con este tema radica en la baja proporción de flores hermafrodita que existe, lo que requiere la producción de grandes cantidades de plántula si se quiere aumentar la cantidad de frutos comercialmente viables.

– Problemas fitosanitarios para el cultivo. La amenaza de diferentes organismos fitopatógenos, como pueden ser nematodos, insectos plaga, hongos, bacterias y virus puede ocasionar pérdidas importantes en la cosecha, además de aumentar los costos del productor en concepto de medidas preventivas, productos fitosanitarios u organismos de control biológico, entre otros.

– Inestabilidad en el anclaje de las raíces de la planta. Determinadas situaciones pueden provocar volcaduras de las plantas que, a veces son considerables, y hacen que los frutos, conjuntamente con la planta, acaben en el suelo, lo que deteriorará sus cualidades, afectando seriamente a los parámetros de calidad de cara a la venta comercial.

Algunas de las circunstancias o motivos que originan estas caídas sobre el terreno son:

  • Durante el periodo de lluvias, la intensidad y/o constancia de las mismas puede provocar el vuelco de las plantas al alterar la estabilidad del suelo con la caída de tanto volumen de agua.
  • Un suelo con unas condiciones poco favorables, como pueden ser una elevada pedregosidad o un escaso contenido de materia orgánica también pueden hacer peligrar la estabilidad de las plantas haciéndolas caer.
  • La incidencia de fuertes vientos en determinadas regiones, especialmente los que sean superiores a 100 km·h-1, tienen serias posibilidades de tumbar los papayos si no presentan una buena sujeción en el suelo.
  • La propia carga de frutos del arbusto puede ser la responsable de su vuelco si, igualmente, el sistema radicular no está firmemente anclado al suelo.

– Nivel excesivo de sales en el terreno de cultivo. Un exceso de sales minerales en el suelo puede deberse a una salinidad adquirida de forma natural, asociada a determinadas regiones que presentan una mayor presión de aridez, o a una salinidad adquirida a través de las técnicas de manejo agronómico, donde unas prácticas inadecuadas han causado finalmente dicha acumulación. Pueden citarse varios factores en este sentido, entre los que destacan:

  • Mal uso del agua de riego.
  • Empleo de agua demasiado salina.
  • Descontrol de la fertirrigación (demasiada conductividad eléctrica).
  • Deficientes condiciones de drenaje.
  • Características del suelo que no son adecuadas (demasiado arcilloso o compactado).

Esta elevada salinidad que puede alcanzar un terreno de cultivo tendrá repercusiones negativas de cara a la producción, causando compactación o endurecimiento del suelo, que impide el normal desarrollo de las raíces, absorción de minerales deficiente por parte de la planta, casos de toxicidad, posible déficit hídrico, etc. Todo ello, como consecuencia de la alta concentración de sales solubles.

– Muerte de plántulas al inicio del cultivo. Este fenómeno es conocido como “damping-off” y se produce a causa de la invasión ascendente de distintos hongos fitopatógenos que provocan el ahorcamiento de la base del tallo y su posterior muerte. Éste es otro motivo por el cual se elevan los costos de producción, debido a la necesidad de aplicar desinfectantes de suelo de manera preventiva, tratamientos fungicidas químicos o biológicos, reposición de plantas y más.

– Condiciones climáticas adversas. En determinadas épocas del año, las variables climatológicas resultan desfavorables en algún momento del ciclo de cultivo, lo que desencadena la aparición de desórdenes fisiológicos, proliferación de enfermedades o mermas productivas. En la actualidad, el clima es el principal factor reconocido como causa de carpeloidía, un fenómeno en el que los estambres de la flor se fusionan con los carpelos, provocando una deformación, tanto de la flor como del fruto a desarrollar. Cabe destacar que no se cuenta con alternativas de control para este desorden fisiológico.

– Estrictas normas de tolerancia. Las agencias regulatorias internacionales imponen una serie de requisitos ciertamente exigentes, que los convierte en una limitación para los volúmenes de exportación del productor mexicano. Estas exigencias suelen estar relacionadas con la sanidad vegetal, la inocuidad de los alimentos o las buenas prácticas agrícolas, principalmente. A este respecto, en ocasiones los productores se ven limitados en las actuaciones frente a determinados problemas, como plagas y enfermedades, donde se ven condicionados en relación al uso de fitosanitarios.

Así pues, se ha podido comprobar que, para conseguir la deseada venta de la papaya, primero es preciso superar una serie de obstáculos que afectan al cultivo. Por esto, es necesario estar bien informado sobre todos los aspectos del entorno que influyen a lo largo del ciclo de cultivo y actuar de la manera más adecuada posible, siempre anticipándose al problema y con un correcto manejo que no haga que éste se haga más grande.

Finalmente, es importante recordar que existe una tendencia de consumo de productos orgánicos que va en aumento, de la cual la papaya no es ajena, lo que supone una oportunidad inmejorable al incrementar el cupo de ventas y el acceso a otros nichos de mercado, aunque para llegar al momento de la comercialización hay que superar ciertos retos que no siempre son sencillos de afrontar.

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