Uva – Junio 2020

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Consumo y comercio de uva

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Introducción

Una buena parte de la uva producida en nuestro país corresponde a uva fresca. De este volumen nacional, una proporción considerable es destinada a la exportación, mayoritariamente a Estados Unidos. El mercado internacional está demandando una mayor cantidad de esta fruta en los últimos años. México puede entrar a formar parte del grupo de los principales exportadores de uva de mesa del mundo si se aplican mejoras e inversiones en este sector.

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Consumo de uva en México

De la producción nacional de uva, aproximadamente el 63 % se destina a producto en fresco, el 24.5 % tiene un uso industrial y el 12.5 % se consume como uva pasa o seca.

En lo que respecta al consumo de la población de estas tres modalidades de uva, junto al consumo de vino, el valor medio anual se encuentra en torno a:

  • Uva de mesa: 1.8 kg / persona.
  • Uva industrial: 0.5 kg / persona.
  • Uva pasa: 0.2 kg / persona.
  • Vino: 0.75 l / persona.

Actualmente, se satisface el 100 % de la demanda nacional con la producción interna, incluso se realizan importaciones, principalmente de países como Chile, Estados Unidos y Perú. En 2017, dichas importaciones (tabla 1) obtuvieron las siguientes cifras:

Tabla 1

Tipo de uva

Volumen (toneladas)

Valor (millones dólares)

Uva de mesa

78,991

133.0

Uva seca

10,717

15.8

Tabla 1. Importaciones de uva en 2017. Datos de SIAP – SAGARPA, 2018

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Los valores referentes a uva industrial son muy bajos, según esta fuente. Posiblemente, debido a que las necesidades vitivinícolas son cubiertas mayoritariamente con uva nacional.

En cuanto al valor económico generado por la producción nacional, en 2017 ascendió a 6,467 millones de pesos de uva de mesa, 616 millones de uva industrial y 197 millones de uva pasa. Por tanto, existe una mayor demanda y consumo, incluso mayor nivel de importaciones, de la uva de mesa con respecto al resto.

Por otra parte, las variedades destinadas a uva fresca* que más se cultivan en el país son: Flame seedless, Sugarone, Red globe y Perlette, mientras que los tipos principales de uva seca son morena y rubia. También, es necesario conocer que el 50 % de las variedades cultivadas en México (unas 40) se dedican a la industria, fundamentalmente a la elaboración de vino, donde las más importantes son:

  • Variedades de uva tinta*: Cabernet Sauvignon (22 %), Salvador (16 %), Carignan (15 %), Merlot (8 %), Tempranillo (5 %), Syrah (5 %), otras (29 %).
  • Variedades de uva blanca*: Chenin Blanc (19 %), Chardonnay (18 %), Early Divine (17 %), Saint Emilion (17 %), Sauvignon Blanc (12 %), Moscatel (3 %), otras (14 %).

Es importante resaltar que el consumo de vino mexicano ha aumentado un 20 % en la última década, lo que hace pensar que esta tendencia creciente podría seguir en el futuro.

* Las variedades citadas han sido referenciadas del Atlas Agroalimentario 2018.

Comercio en el mercado internacional

De las casi 340 mil toneladas de uva fresca producidas en nuestro país en 2017, el 57.6 % se destinó a la exportación (195,889 toneladas). Este volumen supuso un montante económico de 246 millones de dólares. Por el contrario, las cifras de exportación correspondientes a los demás tipos de uva ofrecieron unos valores muy inferiores. Por esto, nos vamos a centrar en el comercio internacional de la uva de mesa.

Las importaciones de uva fresca a nivel mundial han aumentado más de un 33 % durante los últimos 10 años. En este sentido, los principales países importadores de uva se exponen en el gráfico 1.

Gráfico 1. Principales países importadores de uva en 2016 (miles de toneladas).

Elaboración propia con datos de SAGARPA, 2017.

Como se puede observar, el mayor importador de uva de mesa en el mundo es Estados Unidos, que supone el principal destino de la uva mexicana. Algunos países europeos como Alemania, Países Bajos y Reino Unido están bien situados en este ámbito, después del país norteamericano. Otros destinos de nuestra uva, a parte de Estados Unidos, son Guatemala, Costa Rica o El Salvador, entre otros. Según SAGARPA, en 2017 la uva producida en el país se enviaba a 13 destinos distintos.

No obstante, no debemos olvidar que nuestro país no es uno de los principales productores de esta fruta en el orbe, por lo que nuestro margen de mejora es amplio. Por tanto, este sector puede buscar, por una parte, aumentos de rendimiento basados en las mejoras agronómicas y tecnológicas y, por otra, consolidar y ampliar las vías comerciales en el mercado internacional.

A este respecto, los principales países exportadores de uva de mesa son representados en el gráfico 2.

Gráfico 2. Principales países exportadores de uva en 2016 (miles de toneladas).

Elaboración propia con datos de SAGARPA, 2017.

Si tenemos en cuenta los volúmenes de exportación mostrados, algunos de estos países, como India u Hong Kong, estarían muy cercanos de las cifras de exportación de la uva mexicana, por lo que podrían considerarse como competencia directa de nuestro país. Por lo tanto, resulta de vital importancia trabajar de manera adecuada con el objetivo de conseguir una mejora, tanto productiva como comercial, siendo posible así escalar en el ranking mundial de esta fruta.

Finalmente, vamos a citar algunas estrategias de mercado, orientadas a ampliar las relaciones comerciales internacionales, mejorando de esta manera el volumen de uva exportado, así como las operaciones de negocio. Para ello es preciso, como se ha comentado anteriormente, obtener y desarrollar un producto competitivo, en el que la calidad, sanidad e inocuidad sean sus propiedades fundamentales. En este sentido, algunas de estas estrategias (propuestas por la SAGARPA) son:

Consolidar los mercados ya existentes

como pueden ser Estados Unidos y Canadá, en los que se sugiere fortalecer el comercio libre de aranceles, ofreciendo para ello un producto de alta calidad y desarrollando esquemas de protección de la propiedad intelectual que permitan diferenciar los mercados y acceder a los segmentos de mayor precio.

Expandirse en los mercados con menor presencia

Se distinguen dos grupos:

  • Estados miembros de la Unión Europea, donde se sugiere una reducción arancelaria que permita la incursión competitiva de uva, así como proponer disciplinas de cooperación regulatoria en materia de medidas sanitarias y fitosanitarias y, en su caso, de obstáculos técnicos al comercio.
  • Centroamérica (Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Nicaragua) y Panamá, basándose en el arancel 0 %, se recomienda fortalecer las relaciones con los actuales importadores a través del Tratado de Libre Comercio Único con Centroamérica, así como con Panamá mediante un tratado bilateral.

Desarrollar nuevas vías

Una de ellas sería con países como Brasil, a través del Tratado de Libre Comercio. Otra vía, con países de la Alianza del Pacífico como Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia y Corea. Todos los casos posibles estarían basados en pactos o convenios que incluyan peticiones de reducciones arancelarias, buscando con ello una mejora significativa en los términos de negociación.

De este modo, si se aumenta la cantidad y calidad de nuestra uva, así como se mejoran las relaciones comerciales, a través de tratados, convenios o negociaciones con distintos países que resulten beneficiosas para México, consolidando las relaciones ya existentes y ampliando nuevos mercados, el sector de la uva podría experimentar un crecimiento considerable.

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Condiciones óptimas de cultivo

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Introducción

El cultivo de la vida es muy importante a nivel mundial, representado por algunos países que tienen una larga tradición vitivinícola. La obtención de la uva supone una cierta diversidad en cuanto a productos se refiere, como su consumo en fresco, la amplia industria de las bebidas, etc. En nuestro país, la producción de uva va aumentando poco a poco durante los últimos años. Por esto, resulta de cierto interés conocer algunos aspectos que pueden afectar a su desarrollo y producción, especialmente los que son más favorables para mejorar su rendimiento.

Un poco de historia

La especie Vitis vinifera, de la cual derivaron la mayoría de las variedades conocidas, se cultivó por primera vez en el Cáucaso en el 6,000 a.C. El cultivo progresó hacia Egipto y Fenicia alrededor del 3,000 a.C. y en el 2,000 a.C. llegó a Grecia, para más tarde pasar a Italia, Sicilia y el norte de África. En España, Portugal y Francia se comenzó a cultivar en el 500 a.C. Finalmente, se extendió hacia el este y el norte de Europa, llegando incluso a las Islas Británicas.

Ya en nuestro entorno próximo, la viticultura se originó en California en 1769, cuando los monjes españoles instalaron sus misiones por toda la región. La variedad que cultivaron fue una uva de origen Europeo llamada “Mission”, de la cual sacaban el vino sacramental. La expansión de las uvas cultivadas para comer en fresco se produjo alrededor del 1800, cuando un gran número de colonizadores reconoció las grandes posibilidades que presentaban las tierras mexicanas para el cultivo de esta fruta. William Wolfskill plantó la primera cepa en los alrededores de lo que actualmente se conoce como “Los Ángeles”. Además, la primera variedad mediterránea conocida la cultivó William Thompson en Sacramento en el año 1860. Dicha variedad se conoce en la actualidad con el nombre de “Thompson” (Horticultura Internacional, 1998).

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Características

La vid es un arbusto caducifolio que pertenece a la familia Vitaceae, cuyo género tiene como nombre científico Vitis. Este género comprende más de 60 especies, de las cuales las más importantes son: Vitis berlandieri, V. rupestris, V. riparia, V. labrusca y V. vinifera. Las cuatro primeras se conocen como vides americanas y se usan en hibridaciones para producir patrones, mientras que Vitis vinifera es reconocida como la vid europea y agrupa a la mayoría de las variedades cultivadas (Pérez, 2000).

Es una planta leñosa que presenta el tronco retorcido y la corteza rugosa. Si se deja crecer libremente puede alcanzar gran longitud, pero mediante la poda anual queda reducida a un arbusto de escasa altura. Las plantas están constituidas por tallos trepadores mediante unos órganos especializados llamados zarcillos, los cuales se enroscan y sirven para sostenerla. En casi todas las variedades, los zarcillos se disponen en posición opuesta a las hojas, endureciéndose en cuanto encuentran soporte.

Las ramas jóvenes, denominadas sarmientos, son flexibles y muy engrosadas en los nudos, sobre los cuales se disponen de manera alterna las hojas, que resultan grandes, con el borde dentado, estípulas caducas, nerviación palmada y limbo suborbicular, entre otras características.

Las flores, generalmente son pequeñas, verdosas y hermafroditas, que se agrupan formando racimos unisexuales. Los sépalos están soldados e inconspicuos, a veces reducidos a un anillo. Los pétalos son verdosos, coalescentes en la parte superior y precozmente caducos. Los estambres son erectos al principio y después reflejos. El ovario tiene forma de ovoidea a globosa, con un solo estigma.

El fruto es una baya globosa recubierta de un polvo fino y blanco, con varias semillas piriformes ovoides con chalaza elíptica, dos surcos longitudinales separados por una cresta aguda, el ápice redondeado y el endospermo trilobulado. Se obtienen en vides de 2 años, que se cortan después de la recolección.

En la unión de la hoja y el sarmiento nacen las yemas. Una vez formadas, maduran dentro de su cubierta durante toda la temporada de crecimiento. Al final de la misma, cada yema albergará las estructuras que darán vida, en el siguiente ciclo, a los futuros sarmientos (o tallos jóvenes), con sus correspondientes hojas, flores y zarcillos.

La vid posee tres tipos de yemas:

  • Yema principal. Es la que brota más frecuentemente y se compone a su vez de tres yemas: primaria, secundaria y terciaria, siendo la más importante la primaria porque trae la producción de la temporada.
  • Yema pronta (o anticipada). Es una yema que puede brotar en la misma temporada que la yema principal, dando origen a un brote anticipado. Puede producir fruta, aunque ésta será de baja calidad. Por lo general, son ramas improductivas.
  • Yema latente. Brota sólo en condiciones extremas, como una fuerte fertilización nitrogenada o una poda excesiva, dando origen a un brote muy vigoroso en madera vieja (tronco, por ejemplo) llamado «chupón». Este brote es netamente vegetativo, por lo que no produce fruta y si lo hace es de mala calidad.

Exigencias del cultivo

La vid se cultiva hoy en día en las regiones templadas y cálidas de todo el mundo. Generalmente, en las zonas cuyas latitudes están comprendidas entre los 20 º y 50 º Norte – Sur del Ecuador, donde están bien definidas las cuatro estaciones del año (Pérez, 2000).

En estas regiones, el crecimiento y la floración están controlados por la temperatura. De este modo, los ciclos de desarrollo y producción ocurren durante la primavera, el verano y a comienzos del otoño, después el crecimiento se detiene en otoño e invierno, perdiendo las plantas el follaje y permaneciendo en estado de inactividad fisiológica (invernación). En el trópico, la planta permanece siempre verde y no pierde el follaje, lo que permite generar 2 – 3 cosechas al año, dependiendo de la variedad y la zona.

El principal factor climático que influye sobre la vid es la temperatura, la cual presenta sus valores óptimos entre 15 º y 25 º C. Puede soportar bajas temperaturas, incluso alguna helada, aunque eso dependerá de las características del cultivo, así como de las circunstancias del entorno.

Durante el periodo vegetativo, las plantas deben acumular una cantidad determinada de calor diario para madurar posteriormente sus racimos de forma adecuada. Esta acumulación de temperatura oscila entre 2,500 º y 4,000 º C, dependiendo de la cepa.

En cuanto a su preferencia por los suelos, las principales propiedades de los mismos son:

  • Textura franco – arenosa.
  • Suficiente contenido en materia orgánica.
  • Buena capacidad de drenaje.
  • Ligeramente ácidos, con pH comprendidos entre 5.5 y 7.0.

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Manejo agronómico

Es evidente que las decisiones y acciones que se llevan a cabo en cualquier cultivo tienen unos resultados concretos a la hora de la cosecha, tanto en el buen como en el mal sentido. Los viñedos no son una excepción, por lo que las técnicas aplicadas repercutirán finalmente en su rendimiento. Por ello, vamos a tratar tres aspectos que resultan fundamentales en el cultivo de la vid: Influencia de los portainjertos, uso de fitorreguladores y labores de poda.

– Influencia de los portainjertos

La principal influencia de éstos radica en el vigor del crecimiento, así como en la capacidad de absorción de agua y nutrientes, por lo que la calidad de la unión patrón – injerto resulta fundamental. En suelos pobres y faltos de humedad, los patrones vigorosos que poseen una mayor capacidad de penetración de las raíces en el suelo, permitirían una mejor absorción, favoreciendo así el vigor de las plantas. Por el contrario, en suelos fértiles los patrones muy vigorosos podrían causar efectos contraproducentes al cultivo como, por ejemplo, una disminución de la productividad con fruta de mala calidad.

En lo que respecta a la influencia de los portainjertos sobre la producción y la calidad de la fruta, algunas experiencias señalan que existen diferencias notorias en aspectos como el contenido de azúcar, el pH y el peso de las bayas, comparando uvas procedentes de vides injertadas con plantas sin injertar. Un aspecto importante de la calidad de la uva de mesa es su peso, el cual puede aumentar en plantas injertadas. También el portainjerto, dependiendo de su vigor, podría modificar en algún sentido el pH del jugo de la uva (González et al., 1999).

Por tanto, es importante elegir adecuadamente un patrón, teniendo en cuenta características como su vigor, la fertilidad del suelo, la disponibilidad de agua o las condiciones climáticas, entre otras.

– Uso de fitorreguladores

En la viña no se dispone de tanta experiencia como en otros cultivos respecto a la utilización de fitorreguladores, entendiendo como tales aquellas sustancias orgánicas capaces de promover, inhibir o modificar uno o varios procesos fisiológicos vegetales. Los principales son: auxinas, giberelinas, citoquininas, inhibidores, etileno y generadores del mismo.

Las auxinas se sintetizan principalmente en las zonas subapicales de los brotes en crecimiento activo, en hojas jóvenes y en embriones en desarrollo, interviniendo en numerosos procesos del crecimiento de la vid (dominancia apical, cuajado de los frutos, etc.).

Las giberelinas son producidas generalmente en hojas y bayas jóvenes, así como en los ápices de las raíces. Su aplicación es una técnica habitual en el cultivo de variedades sin semillas para conseguir un mayor crecimiento de las bayas, mientras que en las variedades con semillas los resultados dependen del momento de aplicación: antes de la floración favorece el alargamiento y el desarrollo del racimo, en plena floración produce un aclareo del racimo por eliminación de algunas flores, y después del cuajado favorece el engrosamiento de los granos.

Las citoquininas se sintetizan principalmente en las raíces, al estimular a nivel celular la síntesis proteica. De este modo, intervienen en muchos procesos como: regular el crecimiento de los racimos y el cuajado, estimular el crecimiento del óvulo o favorecer la transformación de flores masculinas en hermafroditas, entre otros.

El principal inhibidor del crecimiento es el ácido abscísico (ABA), que desempeña un papel importante en el reposo de las yemas y las semillas. Éste inhibe el crecimiento de los brotes y, a veces, estimula la abscisión y la senescencia, tanto de hojas como de frutos. El lugar mayoritario de síntesis del ABA son las hojas maduras, pero también se puede realizar en otros tejidos como tallos o raíces.

– Labores de poda

La poda no debe ser una operación rutinaria, sino buscando la manera de dar la estructura más conveniente a la cepa, denominada poda de formación (en los primeros años de vida de la planta). Además, existe otro tipo conocida como poda de producción o conservación, mediante la cual se consigue vigorizar la planta, regular la producción o incluso aumentarla.

En este sentido, las cepas más vigorosas no tienen porqué dar el mejor fruto, ni tampoco las más débiles y enfermizas. El mejor fruto será producido por cepas perfectamente sanas, con un desarrollo equilibrado. Por tanto, se trata de procurar formar cepas de esta condición, sin importar cortar más a las muy vigorosas y reforzar a aquellas que han sufrido daños o están débiles por alguna circunstancia.

Algunas recomendaciones básicas sobre cómo realizar una poda adecuada son:

  • Escoger las yemas cuyos sarmientos lleven la conveniente dirección, ya que está comprobado que cuando la savia circula a velocidad normal, el fruto es de mejor calidad. En los sarmientos verticales ésta circula más rápido y en los horizontales o rastreros, más despacio.
  • Tener en cuenta el número de yemas que se van a dejar sin cortar porque si se mantienen muchas, los frutos serán más pequeños. Se debe dejar un número proporcional al vigor y para que penetre bien el aire y el sol en el cultivo.

Existen diversas formas de poda, cuyo tipo ideal dependerá de las variedades existentes, así como del clima y del suelo predominantes en cada zona. Según Echeverría et al. (1979), el sistema de poda más recomendable es el tradicional que induce a la planta a producir de manera más generosa. Debe hacerse en la época fría, a partir de la quincena siguiente a la caída natural de las hojas, considerando que cuanto más temprana sea la poda, más temprana será también la brotación posterior. Podar tardíamente conlleva una serie de inconvenientes. Haba (1999) afirma que influye en aspectos como la disminución del ciclo vegetativo, una reducción de la calidad de la uva para vinificación o menor maduración. No obstante, algunos viticultores la emplean como técnica para retrasar la brotación cuando existe riesgo de heladas.

Así pues, si se eligen los recursos disponibles y se emplean las labores de cultivo de manera acertada, la producción de los viñedos puede resultar satisfactoria, con los correspondientes beneficios que eso conlleva. Para esto, es siempre recomendable que los agricultores se asesoren correctamente con el objetivo de conseguir un mejor resultado en sus cultivos vitícolas.

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Oportunidades para México en el mercado mundial de vino

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Introducción

El sector del vino en el mundo está cambiando desde comienzos de este siglo hacia una situación más globalizada, donde los países tradicionalmente vinícolas han bajado su crecimiento en post de una estabilidad, dejando paso a otros productores potenciales. De este modo, el panorama actual deja abiertas algunas posibilidades de establecimiento a países como México que cuentan con el nivel productivo y comercial.

Panorama mundial del vino

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El vino es una bebida obtenida de la uva (Vitis vinifera), mediante la fermentación alcohólica de su mosto o zumo. Dicha fermentación se produce por la acción metabólica de levaduras, que transforman los azúcares del fruto en etanol y el gas en dióxido de carbono. De este modo, el azúcar y los ácidos que posee la fruta son suficientes para el desarrollo de la fermentación. No obstante, el vino es una suma de factores ambientales: clima, latitud, altitud, horas de luz y temperatura, entre otros.

Superficie

Aproximadamente dos terceras partes de la recolección mundial de uva se dedica a la producción vinícola, a pesar de que el cultivo de la vid cubre solamente el 0.5 % del suelo cultivable en el mundo. El gráfico 1 muestra la evolución de la superficie mundial de viñedos destinados a la producción de vino, uva de mesa o uva pasas (en fase de producción o todavía improductivos).
Gráfico 1. Evolución mundial de la superficie de viñedos (millones de ha) en el periodo 2000 – 2016.
Elaboración propia con datos de OIV, 2017.
En lo que va de siglo, la superficie de cultivo ha sufrido un ligero descenso. En los primeros años, dicha superficie permaneció constante. Sin embargo, a medida que ha ido avanzando el tiempo, se ha ido produciendo una disminución, aunque es cierto que en los últimos años ésta ha permanecido constante.
En el gráfico 2 se muestra la evolución de la superficie de vid en los principales países productores de uva.
Gráfico 2. Evolución de la superficie de vid (2000 – 2016) en los principales países productores.
Fuente: OIV, 2017.
Puede apreciarse, desde el año 2000, tres tendencias claras:
* Disminución del viñedo en Europa y Turquía.
* Aumento en China.
* Estabilización en Estados Unidos.

Producción de vino

El cultivo de la vid se ha asociado tradicionalmente a lugares bajo un clima mediterráneo. De hecho, tres grandes países productores de vino a nivel internacional, como son Italia, Francia y España, concentran la mitad de la producción en el mundo (tabla 1).

País

Volumen (millones hl)

Italia

50.9

Francia

43.5

España

39.3

Estados Unidos

23.9

Australia

13.0

China

11.4

Sudáfrica

10.5

Chile

10.1

Argentina

9.4

Alemania

9.0

Tabla 1. Principales países productores de vino en el mundo en 2016. 

Datos de OIV, 2017.

En 2016, se generaron 267 millones de hectolitros de vino en el mundo. Sin embargo, esta cifra supuso un retroceso del 3 % con respecto al año anterior (gráfico 3).

Gráfico 3. Evolución de la producción mundial de vino (millones de hl). 

Elaboración propia con datos de OIV, 2017.

La producción de vino ha sufrido una tendencia con ciertos altibajos, aunque al final del periodo representado, se refleja un descenso que, según la Organización Internacional de la vid y el vino (OIV) se debió a las condiciones climáticas desfavorables, las cuales han tenido consecuencias negativas en las producciones.

Consumo

El consumo mundial de vino se ha estabilizado desde la crisis económica de 2008, estimándose en 242 millones de hectolitros en 2016 (OIV, 2017). Para esta Organización Internacional, dicho consumo ha disminuido en los últimos diez años, especialmente en las regiones con mayor tradición vitivinícola. Los países que representan el mayor consumo de vino en el mundo se exponen en la tabla 2.

País

% respecto al total

Estados Unidos

13 %

Francia

11 %

Italia

9 %

Alemania

8 %

China

7 %

Tabla 2. Principales países consumidores de vino en el mundo. Datos de OIV, 2017.

Durante el periodo comprendido entre el año 2000 y 2016, Estados Unidos y China, principalmente, han experimentado un crecimiento en cuanto al consumo de vino. El país norteamericano, con 31,8 millones de hl confirma su primer puesto como consumidor mundial.

Países vinícolas tradicionales como Francia (27 millones hl) e Italia (22.5 millones) han sufrido una disminución en sus cifras de consumo a lo largo de este siglo, aunque se mantiene estables durante los últimos años. Otros países también se mantienen constantes, como son Alemania (20.2 millones hl), España (9.9) y Rusia (9.3).

Por último, las operaciones de intercambio de vino a nivel mundial en 2016 fueron de 104 millones de hl, manteniendo una cierta estabilidad desde 2011. Este volumen se tradujo en una cantidad económica que rondó los 29 billones de euros (OIV, 2017).

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Papel de la OIV

Las siglas OIV corresponden a “Organización Internacional de la Viña y el Vino”, la cual se define como una organización intergubernamental de carácter científico y técnico, con una competencia reconocida en el campo de la viña, el vino, las bebidas a base de vino, las uvas de mesa, las uvas pasas y otros productos derivados de la vid. Fue creada por el Acuerdo del 3 de abril de 2001, firmado inicialmente por 35 Estados soberanos, sometido a diversos procedimientos internos (aprobación, aceptación o ratificación), entrando en vigor el 1 de enero de 2004.

A finales de 2018, la OIV estaba compuesta por 47 Estados miembros (figura 1), a los cuales se han agregado en calidad de Estados observadores los antiguos miembros de la Oficina Internacional de la Viña y el Vino.

Fig. 1. Estados miembros de la OIV en 2018. Fuente: web oficial de OIV.

Los Estados miembros se enumeran a continuación:

Alemania, Argelia, Argentina, Armenia, Australia, Austria, Azerbaiyán, Bélgica, Bosnia y Herzegovina, Brasil, Bulgaria, Chile, Chipre, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, España, Francia, Georgia, Grecia, Hungría, India, Israel, Italia, Líbano, Luxemburgo, Malta, Marruecos, México, Moldavia, Montenegro, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Perú, Portugal, República Checa, República del Norte de Macedonia, Rumanía, Rusia, Serbia, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Turquía, Uruguay y Uzbekistán.

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Las Entidades y Organizaciones que actúan como Observadores son las siguientes:

  • Academia Internacional Amorim.
  • AIDV: Asociación Internacional de Juristas de Derecho de la Viña y el Vino.
  • AREV: Asamblea de las Regiones Europeas Vitícolas.
  • ASI: Association de la Sommellerie Internationale.
  • AUIV: Asociación Universitaria Internacional del Vino y de los Productos de la Viña.
  • CERVIM: Centro di Ricerche, Studi e Valorizzazione per la Viticoltura Montana.
  • FIVS: Federación Internacional de los Vinos y Bebidas espirituosas.
  • OENOPPIA: Oenological Products and Practices International Association.
  • Región autónoma de Ningxia Hui, China.
  • UIOE: Unión Internacional de Enólogos.
  • VINOFED: Federación Mundial de los Grandes Concursos Internacionales de vinos y Bebidas espirituosas.
  • WIM: Wine in Moderation.
  • Ciudad de Yantaï (China).

Las Organizaciones intergubernamentales que participan igualmente son:

  • Codex Alimentarius.
  • CIHEAM: International Centre for Advanced Mediterranean Agronomic Studies.
  • FAO: Food and Agriculture Organisation of the United Nations.
  • ISO: International Organisation for Standardisation
  • Mercosur: Southern Common Market.
  • OIML: International Organisation of Legal Metrology.
  • UE: Unión Europea.
  • UPOV: International Union for the Protection of New Varieties of Plants.
  • WCO: World Customs Organisation.
  • WHO: World Health Organisation.
  • WTO: World Trade Organisation.

En cuanto a los objetivos y atribuciones principales que tiene la OIV son los siguientes, comenzando por los objetivos:

  • Indicar a sus miembros las medidas que permiten tener en cuenta las preocupaciones de los productores, consumidores y otros actores del sector vitivinícola.
  • Asistir a las otras organizaciones internacionales, intergubernamentales y no gubernamentales, especialmente a aquellas que ejercen actividades normativas.
  • Contribuir a la armonización internacional de las prácticas y normas existentes y, cuando sea necesario, a la elaboración de nuevas normas internacionales para mejorar las condiciones de elaboración y comercialización de los productos vitivinícolas, teniendo en cuenta los intereses de los consumidores.

Estas misiones son orientadas por medio de un Plan Estratégico. Además, con el fin de alcanzar estos objetivos, la OIV ostenta estas atribuciones:

  • Promover y orientar las investigaciones técnico-científicas.
  • Elaborar y formular recomendaciones, así como hacer un seguimiento de su aplicación de común acuerdo con sus miembros, principalmente en materias como:
  • Condiciones de producción vitícola.
  • Prácticas enológicas.
  • Definición y/o descripción de los productos.
  • Etiquetado y condiciones de puesta en el mercado.
  • Métodos de análisis y de apreciación de los productos derivados de la vid.
  • Someter a sus miembros a las propuestas relativas a:
  • Garantía de autenticidad de los productos derivados de la vid, sobre todo de cara a los consumidores y en particular a las de etiquetado.
  • Protección de las indicaciones geográficas y en particular de las áreas vitivinícolas y las denominaciones de origen.
  • Mejora de los criterios científicos y técnicos de reconocimiento.
  • Protección de las obtenciones vegetales vitivinícolas.
  • Contribuir a la armonización y adaptación de la normativa por sus miembros.
  • Participar en la protección de la salud de los consumidores y contribuir a la seguridad sanitaria de los alimentos, a través de:
  • La vigilancia científica especializada, que permite evaluar las características propias de los productos derivados de la vid, promoviendo y orientando las investigaciones sobre las características nutricionales y sanitarias apropiadas.
  • La difusión de la información resultante de dichas investigaciones a los profesionales de la medicina y la salud.

Por tanto, esta Organización tiene un papel bastante destacado en cuanto a las actividades en torno a la producción, consumo y comercio de vino (entre otros productos) a nivel mundial.

Oportunidades para el sector vitivinícola de México

El sector del vino en nuestro país ofrece los siguientes aspectos:

  • Superficie de viñedo: 32 mil hectáreas, que supone un incremento del 8 % con respecto a 2010.
  • Producción de vino: 194 mil hectolitros (45 º en el mundo), aumentando un 8 % entre 2012 y 2016.
  • Consumo de vino: 895 mil hl (35 º en el mundo), casi el doble desde el año 2000.
  • Importaciones de vino: 681 mil hl (cuatro veces más respecto al año 2000).
  • Exportaciones de vino: 12 mil hl (duplicando la cantidad en los últimos diez años).

El mercado del vino continúa globalizándose, donde se pueden destacar ciertos aspectos que pueden beneficiar la entrada de México en este sector. Algunos de éstos son:

  • Cada vez hay más países productores, por lo que la oferta se desarrolla y se diversifica, aumentando la competitividad.
  • El consumo del vino se vuelve más globalizado, produciéndose un desplazamiento desde Europa hacia otros países consumidores, lo que ha cambiado los esquemas de consumo, pasando de un modelo tradicional a uno moderno.
  • Los intercambios se vuelven cada vez más globalizados, originándose una evolución profunda en el flujo en los últimos diez años. Actualmente, el 43 % del vino consumido es importado.
  • Nuevas preocupaciones y expectativas de los consumidores, que exigen estar mejor informados y ser conocedores, tanto del nivel de los productos como de las condiciones de producción.

De este modo, los principales retos para el futuro que debe abordar nuestro sector vitivinícola nacional deben estar enfocados en lo siguiente:

  • Retos medioambientales (preocupaciones medioambientales y recursos naturales).
  • Retos económicos (mejorar la competitividad del sector, así como su internacionalización).
  • Retos sociales (identidad, autenticidad, calidad, seguridad alimentaria y diversidad).

Por lo tanto, es posible mejorar la producción vitivinícola nacional, del mismo modo que la calidad de los vinos. Así, se podrá aumentar la cuota de mercado de nuestro producto, participando más activamente en el mercado de vino mundial, lo que puede aportar beneficios, no solo económicos, sino también de imagen y prestigio.

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Mildiu de la vid

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Introducción

El Mildiu de la Vid es una peligrosa enfermedad que ataca a las viñas, causada por el hongo Plasmopara vitícola, el cual puede provocar serios daños en los cultivos, originando graves pérdidas económicas a los viticultores.

Cuando se producen ataques severos, su control resulta especialmente complicado, siendo fundamental llevar a cabo una estrategia de lucha adecuada, comenzando por las labores de prevención.

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Condiciones óptimas y distribución

La enfermedad se produce por el desarrollo del hongo dentro de los tejidos infectados de la vid. Plasmopara vitícola es un endoparásito obligado que inverna fundamentalmente en forma de oospora en los restos vegetales del ciclo anterior, en las hojas muertas caídas y también como micelio en las yemas y hojas persistentes (este último caso en regiones con inviernos suaves). Cuando la temperatura es superior a 13 º C y se producen lluvias considerables (superiores a 10 mm) las oosporas germinan y emiten esporangios que llegan a las partes verdes de la planta, diseminados por el agua y el viento, liberando las zoosporas.

Estas esporas penetran en los tejidos de la planta a través de los estomas, dando lugar a un micelio intercelular y a lo que se conoce como infestación primaria. Este proceso requiere una humedad relativa del 95 – 100 % y al menos 4 horas de oscuridad. Tras la fase de incubación, se hacen visibles en el envés de las hojas las fructificaciones (o conidios del hongo), que producirán las infestaciones secundarias, las cuales se irán sucediendo a lo largo del periodo vegetativo.

La gravedad de los ataques de mildiu en vid viene determinada principalmente por las condiciones ambientales, además de la sensibilidad varietal. A este respecto, la temperatura óptima para la esporulación es de 18 º – 22 º C. Los esporangios se desprenden de los esporangióforos al diluirse un tabique de calosa, para lo cual se requiere de nuevo una humedad relativa elevada. Su dispersión hacia las hojas, donde germinan en agua, requiere de una temperatura óptima de 22 º – 25 ° C para emitir las zoosporas.

Por tanto, es preciso estar atentos a los avisos meteorológicos de las Estaciones de cada región, tanto si se trata de zonas poco endémicas de la enfermedad como endémicas, para prever los posibles riesgos y controlar la evolución de los ataques en la zona correspondiente.

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Síntomas y daños

El hongo puede atacar a todos las partes verdes de la vid, principalmente a las hojas y racimos, cuyos principales síntomas son:

– En las hojas: Con condiciones favorables, se puede producir la infección primaria, visible por la conocida como “mancha de aceite” en el haz, donde aparecen manchas amarillentas, de aspecto aceitoso y formas angulares, limitadas por los nervios. Las esporas del hongo aparecen de modo característico en el envés, con formación densa, blanca y algodonosa, conocida también como “pelusilla”.

La infección de las hojas es muy importante, tanto como fuente de inóculo para la infección de los racimos como fuente de contaminación futura invernante. Las infecciones secundarias que se suceden a continuación presentan la misma sintomatología. Al final del periodo vegetativo estas manchas se tornan angulares, en forma de mosaico y de color pardo-rojizo. En ataques severos las hojas infectadas caen al suelo, repercutiendo en la cantidad y calidad de la cosecha.

– En racimos: Tanto las flores como los frutos recién cuajados presentan especial sensibilidad. Los racimos jóvenes son muy sensibles, mostrándose grisáceos cuando están infectados y se recubren de un polvo gris debido a la esporulación del hongo. En caso de ataque a estos órganos es característica la aparición de la citada pelusilla blanquecina. Cuando el hongo coloniza el raquis del racimo, se curva en forma de S y se acaba secando, parcial o totalmente. A partir del estado fenológico cuyo tamaño del fruto se asemeja a un guisante, éstos se arrugan y desecan, no existiendo esporulación alguna, lo que se conoce como mildiu tardío o larvado. A partir del envero, el racimo ya no es tan sensible a la enfermedad.

El periodo más crítico ocurre en la fase de floración y cuajado, donde el cultivo es especialmente sensible al ataque del hongo. Por tanto, cuando se producen condiciones de elevada humedad relativa, es conveniente mantener protegido el viñedo desde ese estado fenológico hasta el envero y a partir de la detección de la primera mancha.

Métodos de control

Siempre resulta muy recomendable llevar a cabo medidas preventivas antes de que aparezca cualquier síntoma visible de la enfermedad. De este modo, se reducirán las posibilidades de infección en el viñedo. Algunas de estas medidas son:

  • Las labores de poda y deshojado realizadas tras la floración y cuajado favorecen la aireación de la planta, disminuyendo el riesgo de contaminación por parte del hongo.
  • La orientación de las hileras también favorece la aireación del cultivo, siempre que se realice en la dirección de los vientos predominantes de cada región.
  • La eliminación de malas hierbas contribuye a despejar el espacio, estando más ventilado.
  • No labrar durante la floración.
  • Prestar atención a las previsiones meteorológicas locales que determinarán las condiciones de riesgo. Igualmente, los modelos epidemiológicos de predicción de infecciones pueden resultar de utilidad.
  • Al inicio de la floración se puede realizar un tratamiento preventivo, especialmente si las condiciones meteorológicas son favorables para el desarrollo de la enfermedad.

Una vez que Plasmopara vitícola se ha instalado en el cultivo hay que recurrir a los tratamientos fitosanitarios, los cuales deben ser lo más efectivos posible. Para ello, existe una amplia gama de productos disponibles en el mercado, incluyendo fungicidas sistémicos, penetrantes y de contacto.

Con los productos de contacto hay que tener en cuenta la acción de la lluvia, especialmente cuando éstas resultan abundantes (superiores a 15 – 20 mm), ya que pueden lavar la aplicación realizada, inhibiendo así sus posibles efectos. No será necesaria la repetición del tratamiento si transcurren al menos 1 – 2 horas entre su aplicación y la lluvia, aunque es conveniente consultar las informaciones específicas de cada fungicida a este respecto.

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Los productos sistémicos tienen la capacidad de detener del desarrollo del micelio del hongo durante la primera fase del ciclo. Estos productos se distribuyen por la planta y tienen tres ventajas principales:

  • La sustancia activa no es eliminada por la lluvia.
  • El tratamiento es curativo.
  • La vegetación que se forma después del tratamiento queda protegida.

Se recomienda su uso en zonas lluviosas con riesgo de infección que coinciden con la fase de crecimiento rápido de las cepas.

Los fungicidas penetrantes entran en los órganos tratados, actuando sinérgicamente con el producto con el que se combina, aumentando la eficacia del tratamiento.

Es realmente importante conocer los diferentes productos a emplear, sus características, modo de empleo, modo de acción, etc. para poder realizar una estrategia eficaz, haciendo una alternancia o rotación adecuada, así como una correcta mezcla de los mismos. Su manejo óptimo también resulta fundamental para evitar la aparición de resistencias.

Algunas materias activas empleadas para el control del mildiu son: azoxistrobin, cimoxanilo, famoxadona, hidróxido cúprico, oxicloruro de cobre, mancozeb, piraclostrobin, sulfato cuprocálcico, etc. Las materias pertenecientes al grupo de las fenilamidas son muy eficaces y específicas de este hongo.

Por lo tanto, para ejercer una lucha eficaz contra el mildiu de la vid es preciso, en primer lugar, realizar unas labores preventivas en el cultivo, siempre prestando atención a las condiciones del entorno y de la época reinante, especialmente a las climatológicas. En segundo lugar, la estrategia de control fitosanitario debe estar enfocada en el conocimiento de la enfermedad, de las fases sensibles del cultivo y de las características de los fungicidas aplicados.

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Oídio de la vid

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Introducción

El oídio de la vid es una enfermedad causada por un hongo que puede aparecer con cierta frecuencia, invernando en diferentes partes de la planta como las yemas, los sarmientos, las hojas y la corteza de las cepas.

A este fitopatógeno se le conoce, además de oídio, por otros nombres, dependiendo de la región geográfica. Algunos son: ceniza, cenicilla, polvo, polvillo, malura, blanqueta, etc.

Esta enfermedad no sólo ataca a los distintos órganos de la planta, afectando a su normal desarrollo, sino que puede afectar a la calidad del vino elaborado. Por lo que su identificación temprana, así como su control se hacen necesarios para minimizar los daños que produce.

Condiciones óptimas y distribución

El hongo causante de esta enfermedad se llama Uncinula necator, cuya presencia y persistencia en los viñedos se ven influenciadas directamente por las condiciones climáticas reinantes, especialmente la temperatura. Los valores claves pueden rondar los siguientes:

  • A partir de 15 º C comienza su desarrollo.
  • Rango más favorable de crecimiento oscila entre 25 º y 28 º C.
  • Detiene su desarrollo a partir de 35 º C.
  • Temperaturas superiores a 40 º C resultan letales para el oídio.

En cuanto a la humedad relativa del ambiente, ésta también influye en el desarrollo de la enfermedad, siendo los valores relativamente altos los que hacen germinar las conidias del hongo. Al contrario que el mildiu, las lluvias abundantes frenan su desarrollo.

El comportamiento de este hongo en el cultivo se puede resumir del siguiente modo:

  • Inverna en el interior de las yemas y en los sarmientos, esperando el momento para actuar.
  • En el comienzo de la brotación de la planta suelen darse las condiciones ambientales idóneas para que el patógeno salga de su letargo y empiece su desarrollo.
  • Cuando alcanza la madurez comienza la reproducción asexual, con la formación de una gran cantidad de conidias que, transportadas por el viento, propagan la enfermedad a cualquier parte verde de la planta.
  • A partir de este foco primario puede originar varias infestaciones, si las condiciones climáticas son favorables, a lo largo de todo el ciclo vegetativo de la vid.
  • Al final de la vegetación del cultivo, el hongo también detiene su actividad, disponiéndose a pasar el invierno en la forma de micelio (fase asexuada) en el interior de las yemas, o en forma de peritecas (fase sexuada) en los sarmientos.

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Medidas fitosanitarias

Como siempre, se pueden aplicar diferentes medidas de control:

Preventivas/culturales, biológicas y químicas. El resultado será más eficaz en la medida en que éstas se vayan combinando. Algunas recomendaciones para una correcta aplicación de las mismas son:

– Medidas preventivas y/o culturales:

Resultan fundamentales, ya que nos indican la presencia del fitófago y el nivel de población. El conteo de adultos se realiza mediante la colocación de trampas a la altura de los racimos, que pueden ser sexuales (los machos son atraídos por una sustancia química análoga al reclamo olfativo de la hembra) o alimenticias (mezcla de sustancias cuyos vapores atraen a los individuos). Es conveniente poner ambos tipos de trampas. Las sexuales sólo atraen a los machos y las alimenticias a ambos sexos. Además, el conteo, tanto de huevos como de penetración de larvas en los racimos dará una idea de los daños, presentes y futuros.

También se pueden aplicar técnicas de confusión sexual, utilizando para ello, difusores con feromona más un repelente. Este método es la mejor alternativa a los tratamientos químicos, sobre todo si éstos no son realizados de forma adecuada ni en el momento oportuno.

– Control biológico:

Existen algunas especies que pueden parasitar las larvas, como Trichogramma spp. Igualmente, se pueden emplear productos biológicos como Bacillus thuringiensis, coincidiendo con el inicio de la eclosión de los huevos.

– Control químico:

Se recomienda no realizar tratamientos contra la primera generación, al menos hasta que no se supere el 10% de racimos atacados, ya que el daño se reduce a la pérdida de algunos botones florales. No obstante, si fuera preciso por la incidencia de la plaga, deben llevarse a cabo, ya que un control eficaz de la primera generación es fundamental para asegurar un nivel aceptable de la plaga a lo largo del ciclo de cultivo.

Contra las siguientes generaciones se deben establecer los umbrales de actuación, basados en aspectos como los niveles de población y daños, los cuales deben determinarse para cada zona concreta, así como para cada tipo de uva (y su destino), debiéndose tener en cuenta ciertos factores como son:

-Productivos (n º de cepas / ha, n º de racimos / cepa o peso medio del racimo).
-Económicos (precio Kg de uva o coste de tratamientos).

-Incidencia del tratamiento sobre la falta de aparición de pudriciones (Botrytis cinerea).

Por tanto, el momento de realizar el tratamiento debe ser cuando ya ha tenido lugar la oviposición y se detectan las primeras eclosiones de los huevos, procurando que las larvas no causen daños significativos. Por otra parte, es preciso recalcar que cuanto más pequeñas sean éstas, más sensibles serán al tratamiento aplicado. No hay que retrasar la intervención porque los daños progresan rápidamente.  Además, aunque el tratamiento sea muy eficaz y mate las larvas, no se eliminan las heridas que hayan podido causar. La eficacia de los tratamientos reside en realizar una buena estrategia, acertando con el momento, la elección de los insecticidas, la dosis o la rotación – combinación de los productos.

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La polilla de la vid

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Introducción

Existen algunas plagas de lepidópteros que atacan al cultivo de la vid, conocidas comúnmente como «polillas de la vid», entre las que destaca la especie Lobesia botrana. Esta especie tiene una amplia distribución en los viñedos del mundo, ya que está presente en más de 50 países. Aunque es la plaga con mayor presencia en los viñedos, su rango de hospedantes es amplio, incluyendo a más de 30 especies vegetales de diferentes familias. De este modo, puede atacar a otros cultivos como kiwi, pera, almendra, cereza, ciruela, arándano y grosella (CAB International, 2015). Por tanto, ejercer unas labores de vigilancia efectivas para evitar que provoque daños en los cultivos resulta fundamental.

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Ciclo biológico y desarrollo

Los diferentes estados de desarrollo de este insecto son: huevo, larva, pupa (o crisálida) y adulto, cuya duración media es: incubación del huevo 7 – 10 días, estado de larva 20 – 30 días y pupa 10 – 12 días, siempre en función de las condiciones climáticas.

En cuanto a su ciclo anual, inverna en forma de pupa, escondida en diversos lugares como la corteza de las cepas, el suelo o las hojas caídas, aunque la mayoría de las veces (60 %) lo hace en la corteza de las cepas.

Los adultos emergen de forma escalonada, iniciando su salida incluso antes de la brotación, saliendo los machos en primer lugar y después las hembras, asegurando de este modo la fecundación. Al final de dicho periodo de emergencia predominan las hembras.

El vuelo se produce al final de la tarde, permaneciendo previamente escondidas en las hojas y los racimos. Tras la fecundación, esta 1ª generación hace la puesta mayormente sobre las envueltas de los botones florales, poniendo la hembra entre 50 y 80 huevos, durante un periodo aproximado de unos 6 días.

Las orugas emergidas atacan los botones florales, uniéndolos con unos hilos sedosos y formando agregados, denominados glomérulos, los cuales son fácilmente reconocibles. Al final de esta fase, la larva teje un capullo para la siguiente, en cuyo interior crece una crisálida. Esto lo hace principalmente en los repliegues de las hojas, aunque también en los racimos, el suelo, la corteza, etc.

Al cabo de unos días emergen los adultos repitiendo el ciclo, aunque con algunas variaciones. La 2ª y 3ª generaciones hacen la puesta en las uvas verdes o en la fase de maduración. Al insecto le atraen las superficies lisas secas, por lo que cuando llueve apenas hay puestas de huevos. Para evitar que se produzcan desecaciones de los mismos, las hembras tienen tendencia a realizar la puesta en la parte más sombreada de los racimos.

La duración de los diferentes estados varía con la temperatura ambiente, alargándose cuando descienden las temperaturas, lo que condicionará el número de generaciones al año, las cuales pueden oscilar entre 2 y 4, dependiendo de la latitud y las condiciones climáticas predominantes. En este sentido, puede darse el caso de que una generación no aparezca (por ejemplo, la 3ª) debido a que los huevos que provienen de la puesta de las hembras de la anterior (2ª generación) formen la crisálida pero que ésta no evolucione, entrando en diapausa. Esto se produce porque no recibe las horas de luz suficientes, proceso conocido como fotoperiodo, estimado éste entre 15 y 16 horas. Por tanto, queda claro que el factor principal que rige el desarrollo de la plaga es la temperatura, influyendo en la duración de cada fase biológica, en el fotoperiodo y en el número de generaciones anuales.

En general, el rango de temperaturas para su desarrollo oscila entre 10 ° y 30 ° C, siendo el óptimo el intervalo comprendido entre 26 º y 29 ° C, mientras que temperaturas inferiores a 8 ° C y superiores a 34 ° C pueden ocasionar la muerte de las larvas.

A este respecto, un grupo de investigación en Chile ofreció los siguientes datos obtenidos en campo:

  • Tiempo mínimo para maduración sexual, cópula y oviposición: 2 días (23 º C) y 7 días (14.5 º C).
  • Temperatura mínima requerida para la cópula: 13.5 º C.
  • Temperatura mínima requerida para oviposición: 9.0 º C.
  • Potencial de fecundidad (23 º C): 196 huevos / hembra.
  • Potencial de fertilidad (23 º C): 85 – 90 % de eclosión.
  • Longevidad de los adultos (23 º C): 12 días.

En lo referente a su dispersión, la principal vía a grandes distancias se produce mediante la comercialización de productos infestados. Otro medio de menor distancia es el vuelo de los adultos, que pueden alcanzar unos 200 metros. En cuanto a su supervivencia, hemos visto que este insecto se protege de las bajas temperaturas invernales en estado de pupa (o crisálida) bajo la corteza de la vid, generalmente.

Daños en el cultivo

Los daños ocasionados por esta plaga varían en función de la época del año. Así, en primavera las larvas se alimentan de los brotes florales uniéndolos con un hilo de seda que forman una aglomeración (glomérulos). A finales de primavera y principios de verano se observan bayas perforadas, podridas o secas por la alimentación de las larvas, así como una mayor presencia de hilos de seda y heces en los racimos. Al terminar el verano, en predios donde aún queda fruta sin cosechar, las larvas se establecen en los racimos, donde provocan la deshidratación de las bayas con abundante seda, reduciendo considerablemente el rendimiento del cultivo.

La primera generación larvaria ataca las inflorescencias, mientras que las posteriores, que pueden ser dos o tres (según la zona), provocan daños en los frutos en formación. Generalmente, la segunda generación daña las bayas verdes y la tercera las bayas maduras o en proceso de maduración. De esta forma, existen dos tipos de daños, los directos y los indirectos:

  • Daños directos: Son ocasionados por las larvas al alimentarse de las inflorescencias o de los frutos, que pueden morderlos superficialmente y/o también penetrarlos de inmediato.
  • Daños indirectos: Se producen a partir de las heridas generadas por daños mecánicos, los cuales pueden favorecer la aparición de diversos hongos como Aspergillus, Alternaria, Rhizopus, Cladosporium, Penicillium y especialmente Botrytis cinerea, causante de la pudrición gris.

Estos daños disminuyen la cantidad y calidad de la cosecha, lo que reduce la producción y dificulta la comercialización, originando pérdidas económicas considerables. Además, hay que considerar las pérdidas económicas indirectas a través de las regulaciones que imponen los países importadores en el comercio internacional.

Actualmente, en el continente americano está presente en Argentina, Estados Unidos y Chile. En este último se ha constatado un aumento de las poblaciones de esta polilla en base a las capturas efectuadas en trampas de feromonas.

En lo que respecta a nuestro país, según un informe de SAGARPA y SENASICA de 2016, no había registros de la presencia de la plaga en México. Los resultados del Programa de Vigilancia Epidemiológica Fitosanitaria no registraron casos positivos de Lobesia botrana. Sin embargo, el riesgo de introducción de esta plaga en el país es latente, principalmente por las importaciones de uva fresca y uva pasa procedentes de Estados Unidos y Chile. El potencial establecimiento y dispersión de esta plaga afectaría significativamente a la producción vitivinícola. Por lo tanto, dicha presencia generaría un impacto económico negativo, ya que también afectaría gravemente a las exportaciones de este producto, cuyo principal destino es Estados Unidos.

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Medidas fitosanitarias

Como siempre, se pueden aplicar diferentes medidas de control: preventivas/culturales, biológicas y químicas. El resultado será más eficaz en la medida en que éstas se vayan combinando. Algunas recomendaciones para una correcta aplicación de las mismas son:

– Medidas preventivas y/o culturales: Resultan fundamentales, ya que nos indican la presencia del fitófago y el nivel de población. El conteo de adultos se realiza mediante la colocación de trampas a la altura de los racimos, que pueden ser sexuales (los machos son atraídos por una sustancia química análoga al reclamo olfativo de la hembra) o alimenticias (mezcla de sustancias cuyos vapores atraen a los individuos). Es conveniente poner ambos tipos de trampas. Las sexuales sólo atraen a los machos y las alimenticias a ambos sexos. Además, el conteo, tanto de huevos como de penetración de larvas en los racimos dará una idea de los daños, presentes y futuros.

También se pueden aplicar técnicas de confusión sexual, utilizando para ello, difusores con feromona más un repelente. Este método es la mejor alternativa a los tratamientos químicos, sobre todo si éstos no son realizados de forma adecuada ni en el momento oportuno.

– Control biológico: Existen algunas especies que pueden parasitar las larvas, como Trichogramma spp. Igualmente, se pueden emplear productos biológicos como Bacillus thuringiensis, coincidiendo con el inicio de la eclosión de los huevos.

– Control químico: Se recomienda no realizar tratamientos contra la primera generación, al menos hasta que no se supere el 10% de racimos atacados, ya que el daño se reduce a la pérdida de algunos botones florales. No obstante, si fuera preciso por la incidencia de la plaga, deben llevarse a cabo, ya que un control eficaz de la primera generación es fundamental para asegurar un nivel aceptable de la plaga a lo largo del ciclo de cultivo.

Contra las siguientes generaciones se deben establecer los umbrales de actuación, basados en aspectos como los niveles de población y daños, los cuales deben determinarse para cada zona concreta, así como para cada tipo de uva (y su destino), debiéndose tener en cuenta ciertos factores como son:

  • Productivos (n º de cepas / ha, n º de racimos / cepa o peso medio del racimo).
  • Económicos (precio Kg de uva o coste de tratamientos.
  • Incidencia del tratamiento sobre la falta de aparición de pudriciones (Botrytis cinerea).

Por tanto, el momento de realizar el tratamiento debe ser cuando ya ha tenido lugar la oviposición y se detectan las primeras eclosiones de los huevos, procurando que las larvas no causen daños significativos. Por otra parte, es preciso recalcar que cuanto más pequeñas sean éstas, más sensibles serán al tratamiento aplicado. No hay que retrasar la intervención porque los daños progresan rápidamente.  Además, aunque el tratamiento sea muy eficaz y mate las larvas, no se eliminan las heridas que hayan podido causar. La eficacia de los tratamientos reside en realizar una buena estrategia, acertando con el momento, la elección de los insecticidas, la dosis o la rotación – combinación de los productos

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Filoxera, un enemigo histórico

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Introducción

La filoxera está considerada la plaga más terrible y devastadora de la vid a lo largo de su historia, destruyendo a finales del siglo XIX gran parte de los viñedos europeos. Afortunadamente, en la actualidad ya no resulta tan peligrosa debido a las medidas agronómicas empleadas. Sin embargo, no estaría de más que se siga vigilando su presencia y evolución, ya que estos insectos, como organismos vivos de la naturaleza, siempre encuentran la manera de seguir desarrollando su ciclo biológico, en el cual los cultivos de la vid resultan fundamentales para su supervivencia.

Descripción y Ciclo Biológico

La filoxera es el nombre común de una plaga causada por la especie Phylloxera vastatrix. Se trata de un insecto parásito, como es el pulgón, cuyo único huésped conocido es la vid. Presenta un polimorfismo muy marcado, en el que las formas partenogenéticas, es decir, las hembras que se reproducen sin intervención del macho dando nuevas hembras, son ápteras, de color variable (entre el amarillo y el ocre), con un tamaño que oscila entre 0.3 y 1.4 mm. Por otra parte, las formas sexuales no presentan piezas bucales, donde las hembras aladas miden de 2 a 3 mm y los machos ápteros de 0.3 a 0.5 mm.

Se pueden encontrar en las siguientes formas:

  • Gallícola, que viven sobre las hojas.
  • Radicícola, que viven en las raíces.
  • Alada y sexuada.

En lo que respecta a su ciclo biológico, tras la copulación, la hembra pone sobre el tronco un huevo único (llamado huevo de invierno) de color amarillo que va volviéndose verde durante el periodo frío. De la eclosión del mismo sale una hembra áptera (sin alas) partenogenética, la cual, según sea su desplazamiento, será radicícola o gallícola. La forma radicícola es de color amarillo.

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La primera hembra tiene tres mudas en un tiempo aproximado de unos 20 días antes de ser adulta. En ese momento puede poner una cantidad de huevos comprendida entre 40 y 100, que originarán nuevamente otras hembras partenogenéticas. Este ciclo se produce a lo largo de 5 – 6 generaciones (de 20 días).

El ciclo de este insecto se complica debido a las migraciones, cada vez más frecuentes, de una parte de las hembras partenogenéticas que van desde las hojas a las raíces, dando lugar de este modo a generaciones “neogallícolas – gallícolas” o “neogallícolas – radicícolas”.

En Europa, la forma radicícola es la única viable, donde las formas sexuales aparecen raramente, aunque su descendencia nunca sobrevive y las formas gallícolas no llegan a reproducirse, mientras que en Estados Unidos, durante el verano, la última generación de hembras tiene una muda suplementaria, transformándose en ninfas que producirán los ejemplares alados. Estas hembras (aladas) ponen sobre las hojas de la vid los huevos que darán los individuos sexuales, los cuales viven unos días, sólo el tiempo justo de copular y poner el huevo de invierno con el que se cierra el ciclo.

Importancia y daños

Esta plaga tiene una enorme importancia histórica, ya que a finales del siglo XIX estuvo a punto de hacer desaparecer los viñedos europeos. La filoxera tiene su origen en Estados Unidos, donde no afectó demasiado a la vid. Sin embargo, en 1868 entró en Europa por varios puntos comerciales como fueron Francia, Portugal, Austria y Alemania.

Durante su paso arrasó con la mayor parte de las vides del continente, aunque no llegó a colonizar el territorio por completo debido a que la forma radicícola no se puede desarrollar en suelos arenosos. De este modo, algunas plantaciones pudieron salvarse, recuperando así algunas variedades.

Por tanto, este insecto fue el causante de una grave crisis en la viticultura del continente europeo, ya que estuvo a punto de acabar con la producción de vino en toda Europa. Aunque parece imposible, por la enorme expansión de esta plaga, a día de hoy aún quedan algunas partes del planeta libres del ataque de este parásito, como son la Patagonia más austral, las Islas Canarias (España) o Chile.

En lo que respecta a su carácter epidemiológico, uno de los principales peligros que supone es su rápida multiplicación, así como su fácil propagación. Ésta puede realizarse a través del aire, del suelo y de las herramientas usadas por los viticultores. En este sentido, no importa cuánta savia pueda chupar el pulgón porque la clave radica en su reproducción excesivamente rápida.

El insecto vive en las hojas y en las raíces de la planta, chupando la savia y lesionando las raíces, propagándose mediante las formas aladas, las cuales son arrastradas por el viento a largas distancias y de un viñedo a otro.

Los ataques se concentran en la raíz de la planta (forma radicícola), caracterizados por unos abultamientos en forma de nudos y de un cierto grosor, que interrumpen el flujo de savia. En su forma gallícola el ataque se manifiesta en la cara superior de las hojas por una especie de abultamiento o agalla, provocada por la puesta del insecto que suele ser extraordinaria.

Durante el primer año del ataque, sus efectos resultan casi imperceptibles. Al año siguiente, la planta va perdiendo vigor y en los bordes de las hojas desaparece la clorofila, dejando paso a un tono amarillento. Esta debilidad provoca que los sarmientos no se sujeten, partiéndose. Además, los frutos se caen antes de alcanzar su madurez debido a la podredumbre de las raíces, lo que origina finalmente la muerte de la planta.

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Medidas de Control

La principal técnica para combatir los efectos demoledores de esta plaga se encontró unos años después de iniciarse, en el mismo sitio en el que ésta había tenido su origen. Dicha técnica agronómica resultó tan eficaz que en la actualidad se sigue empleando con éxito.

Consiste en el injerto de la vid europea sobre un patrón (o pie) de vid americana, la cual es resistente a la filoxera. De este modo, las vides americanas (Vitis berlandieri, V. rupestris, V. riparia y V. labrusca) han sido la base fundamental para injertar las variedades de Europa, generalmente Vitis vinifera.

Es importante precisar, considerando lo anteriormente descrito en este artículo, que las especies de vid europea son resistentes a la forma gallícola de Phylloxera vastatrix, que se desarrolla sobre las hojas, mientras que las especies americanas lo son a la forma radicícola, que se instala en las raíces.

Como hemos dicho, esta es la principal medida de control de esta plaga, aunque también existen otras menores, utilizadas de manera preventiva. Una de ellas consiste en aplicar tratamientos fitosanitarios cuando aparezcan las primeras agallas de la primera generación, no siendo necesario que sean específicos, haciendo una o dos intervenciones al año. Teniendo en cuenta que Vitis vinifera es resistente a los ataques de la parte aérea, la aplicación de tratamientos se vuelve más importante en las variedades americanas.

Otra alternativa es realizar las plantaciones sobre terrenos arenosos, donde los insectos no pueden atacar al sistema radicular de la planta porque el tipo de suelo les impide crear los túneles necesarios para poder acceder al mismo.

En el caso de esta temible plaga, al menos en el pasado, se ha podido comprobar que el principal método de control ha sido una medida cultural como son las labores de injerto, quedando los tratamientos agroquímicos en un papel secundario.

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Beneficios y propiedades de la uva

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Introducción

Como todo el mundo sabe, las uvas son las frutas que se obtienen de la vid, aunque no serán tan conocidos los numerosos beneficios que su consumo aporta a la salud.  Por tanto, siempre que sea posible y sin abusar de su ingesta, nos ayudará a mejorar el estado y la salud de nuestro organismo. En este artículo vamos a relatar las excelentes propiedades de esta fruta, así como los beneficios que nos reporta.

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Condiciones óptimas de cultivo

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Introducción

El cultivo de la vida es muy importante a nivel mundial, representado por algunos países que tienen una larga tradición vitivinícola. La obtención de la uva supone una cierta diversidad en cuanto a productos se refiere, como su consumo en fresco, la amplia industria de las bebidas, etc. En nuestro país, la producción de uva va aumentando poco a poco durante los últimos años. Por esto, resulta de cierto interés conocer algunos aspectos que pueden afectar a su desarrollo y producción, especialmente los que son más favorables para mejorar su rendimiento.

Un poco de historia

La especie Vitis vinifera, de la cual derivaron la mayoría de las variedades conocidas, se cultivó por primera vez en el Cáucaso en el 6,000 a.C. El cultivo progresó hacia Egipto y Fenicia alrededor del 3,000 a.C. y en el 2,000 a.C. llegó a Grecia, para más tarde pasar a Italia, Sicilia y el norte de África. En España, Portugal y Francia se comenzó a cultivar en el 500 a.C. Finalmente, se extendió hacia el este y el norte de Europa, llegando incluso a las Islas Británicas.

Ya en nuestro entorno próximo, la viticultura se originó en California en 1769, cuando los monjes españoles instalaron sus misiones por toda la región. La variedad que cultivaron fue una uva de origen Europeo llamada “Mission”, de la cual sacaban el vino sacramental. La expansión de las uvas cultivadas para comer en fresco se produjo alrededor del 1800, cuando un gran número de colonizadores reconoció las grandes posibilidades que presentaban las tierras mexicanas para el cultivo de esta fruta. William Wolfskill plantó la primera cepa en los alrededores de lo que actualmente se conoce como “Los Ángeles”. Además, la primera variedad mediterránea conocida la cultivó William Thompson en Sacramento en el año 1860. Dicha variedad se conoce en la actualidad con el nombre de “Thompson” (Horticultura Internacional, 1998).

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Características

La vid es un arbusto caducifolio que pertenece a la familia Vitaceae, cuyo género tiene como nombre científico Vitis. Este género comprende más de 60 especies, de las cuales las más importantes son: Vitis berlandieri, V. rupestris, V. riparia, V. labrusca y V. vinifera. Las cuatro primeras se conocen como vides americanas y se usan en hibridaciones para producir patrones, mientras que Vitis vinifera es reconocida como la vid europea y agrupa a la mayoría de las variedades cultivadas (Pérez, 2000).

Es una planta leñosa que presenta el tronco retorcido y la corteza rugosa. Si se deja crecer libremente puede alcanzar gran longitud, pero mediante la poda anual queda reducida a un arbusto de escasa altura. Las plantas están constituidas por tallos trepadores mediante unos órganos especializados llamados zarcillos, los cuales se enroscan y sirven para sostenerla. En casi todas las variedades, los zarcillos se disponen en posición opuesta a las hojas, endureciéndose en cuanto encuentran soporte.

Las ramas jóvenes, denominadas sarmientos, son flexibles y muy engrosadas en los nudos, sobre los cuales se disponen de manera alterna las hojas, que resultan grandes, con el borde dentado, estípulas caducas, nerviación palmada y limbo suborbicular, entre otras características.

Las flores, generalmente son pequeñas, verdosas y hermafroditas, que se agrupan formando racimos unisexuales. Los sépalos están soldados e inconspicuos, a veces reducidos a un anillo. Los pétalos son verdosos, coalescentes en la parte superior y precozmente caducos. Los estambres son erectos al principio y después reflejos. El ovario tiene forma de ovoidea a globosa, con un solo estigma.

El fruto es una baya globosa recubierta de un polvo fino y blanco, con varias semillas piriformes ovoides con chalaza elíptica, dos surcos longitudinales separados por una cresta aguda, el ápice redondeado y el endospermo trilobulado. Se obtienen en vides de 2 años, que se cortan después de la recolección.

En la unión de la hoja y el sarmiento nacen las yemas. Una vez formadas, maduran dentro de su cubierta durante toda la temporada de crecimiento. Al final de la misma, cada yema albergará las estructuras que darán vida, en el siguiente ciclo, a los futuros sarmientos (o tallos jóvenes), con sus correspondientes hojas, flores y zarcillos.

La vid posee tres tipos de yemas:

  • Yema principal. Es la que brota más frecuentemente y se compone a su vez de tres yemas: primaria, secundaria y terciaria, siendo la más importante la primaria porque trae la producción de la temporada.
  • Yema pronta (o anticipada). Es una yema que puede brotar en la misma temporada que la yema principal, dando origen a un brote anticipado. Puede producir fruta, aunque ésta será de baja calidad. Por lo general, son ramas improductivas.
  • Yema latente. Brota sólo en condiciones extremas, como una fuerte fertilización nitrogenada o una poda excesiva, dando origen a un brote muy vigoroso en madera vieja (tronco, por ejemplo) llamado «chupón». Este brote es netamente vegetativo, por lo que no produce fruta y si lo hace es de mala calidad.

Exigencias del cultivo

La vid se cultiva hoy en día en las regiones templadas y cálidas de todo el mundo. Generalmente, en las zonas cuyas latitudes están comprendidas entre los 20 º y 50 º Norte – Sur del Ecuador, donde están bien definidas las cuatro estaciones del año (Pérez, 2000).

En estas regiones, el crecimiento y la floración están controlados por la temperatura. De este modo, los ciclos de desarrollo y producción ocurren durante la primavera, el verano y a comienzos del otoño, después el crecimiento se detiene en otoño e invierno, perdiendo las plantas el follaje y permaneciendo en estado de inactividad fisiológica (invernación). En el trópico, la planta permanece siempre verde y no pierde el follaje, lo que permite generar 2 – 3 cosechas al año, dependiendo de la variedad y la zona.

El principal factor climático que influye sobre la vid es la temperatura, la cual presenta sus valores óptimos entre 15 º y 25 º C. Puede soportar bajas temperaturas, incluso alguna helada, aunque eso dependerá de las características del cultivo, así como de las circunstancias del entorno.

Durante el periodo vegetativo, las plantas deben acumular una cantidad determinada de calor diario para madurar posteriormente sus racimos de forma adecuada. Esta acumulación de temperatura oscila entre 2,500 º y 4,000 º C, dependiendo de la cepa.

En cuanto a su preferencia por los suelos, las principales propiedades de los mismos son:

  • Textura franco – arenosa.
  • Suficiente contenido en materia orgánica.
  • Buena capacidad de drenaje.
  • Ligeramente ácidos, con pH comprendidos entre 5.5 y 7.0.

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Manejo agronómico

Es evidente que las decisiones y acciones que se llevan a cabo en cualquier cultivo tienen unos resultados concretos a la hora de la cosecha, tanto en el buen como en el mal sentido. Los viñedos no son una excepción, por lo que las técnicas aplicadas repercutirán finalmente en su rendimiento. Por ello, vamos a tratar tres aspectos que resultan fundamentales en el cultivo de la vid: Influencia de los portainjertos, uso de fitorreguladores y labores de poda.

– Influencia de los portainjertos

La principal influencia de éstos radica en el vigor del crecimiento, así como en la capacidad de absorción de agua y nutrientes, por lo que la calidad de la unión patrón – injerto resulta fundamental. En suelos pobres y faltos de humedad, los patrones vigorosos que poseen una mayor capacidad de penetración de las raíces en el suelo, permitirían una mejor absorción, favoreciendo así el vigor de las plantas. Por el contrario, en suelos fértiles los patrones muy vigorosos podrían causar efectos contraproducentes al cultivo como, por ejemplo, una disminución de la productividad con fruta de mala calidad.

En lo que respecta a la influencia de los portainjertos sobre la producción y la calidad de la fruta, algunas experiencias señalan que existen diferencias notorias en aspectos como el contenido de azúcar, el pH y el peso de las bayas, comparando uvas procedentes de vides injertadas con plantas sin injertar. Un aspecto importante de la calidad de la uva de mesa es su peso, el cual puede aumentar en plantas injertadas. También el portainjerto, dependiendo de su vigor, podría modificar en algún sentido el pH del jugo de la uva (González et al., 1999).

Por tanto, es importante elegir adecuadamente un patrón, teniendo en cuenta características como su vigor, la fertilidad del suelo, la disponibilidad de agua o las condiciones climáticas, entre otras.

– Uso de fitorreguladores

En la viña no se dispone de tanta experiencia como en otros cultivos respecto a la utilización de fitorreguladores, entendiendo como tales aquellas sustancias orgánicas capaces de promover, inhibir o modificar uno o varios procesos fisiológicos vegetales. Los principales son: auxinas, giberelinas, citoquininas, inhibidores, etileno y generadores del mismo.

Las auxinas se sintetizan principalmente en las zonas subapicales de los brotes en crecimiento activo, en hojas jóvenes y en embriones en desarrollo, interviniendo en numerosos procesos del crecimiento de la vid (dominancia apical, cuajado de los frutos, etc.).

Las giberelinas son producidas generalmente en hojas y bayas jóvenes, así como en los ápices de las raíces. Su aplicación es una técnica habitual en el cultivo de variedades sin semillas para conseguir un mayor crecimiento de las bayas, mientras que en las variedades con semillas los resultados dependen del momento de aplicación: antes de la floración favorece el alargamiento y el desarrollo del racimo, en plena floración produce un aclareo del racimo por eliminación de algunas flores, y después del cuajado favorece el engrosamiento de los granos.

Las citoquininas se sintetizan principalmente en las raíces, al estimular a nivel celular la síntesis proteica. De este modo, intervienen en muchos procesos como: regular el crecimiento de los racimos y el cuajado, estimular el crecimiento del óvulo o favorecer la transformación de flores masculinas en hermafroditas, entre otros.

El principal inhibidor del crecimiento es el ácido abscísico (ABA), que desempeña un papel importante en el reposo de las yemas y las semillas. Éste inhibe el crecimiento de los brotes y, a veces, estimula la abscisión y la senescencia, tanto de hojas como de frutos. El lugar mayoritario de síntesis del ABA son las hojas maduras, pero también se puede realizar en otros tejidos como tallos o raíces.

– Labores de poda

La poda no debe ser una operación rutinaria, sino buscando la manera de dar la estructura más conveniente a la cepa, denominada poda de formación (en los primeros años de vida de la planta). Además, existe otro tipo conocida como poda de producción o conservación, mediante la cual se consigue vigorizar la planta, regular la producción o incluso aumentarla.

En este sentido, las cepas más vigorosas no tienen porqué dar el mejor fruto, ni tampoco las más débiles y enfermizas. El mejor fruto será producido por cepas perfectamente sanas, con un desarrollo equilibrado. Por tanto, se trata de procurar formar cepas de esta condición, sin importar cortar más a las muy vigorosas y reforzar a aquellas que han sufrido daños o están débiles por alguna circunstancia.

Algunas recomendaciones básicas sobre cómo realizar una poda adecuada son:

  • Escoger las yemas cuyos sarmientos lleven la conveniente dirección, ya que está comprobado que cuando la savia circula a velocidad normal, el fruto es de mejor calidad. En los sarmientos verticales ésta circula más rápido y en los horizontales o rastreros, más despacio.
  • Tener en cuenta el número de yemas que se van a dejar sin cortar porque si se mantienen muchas, los frutos serán más pequeños. Se debe dejar un número proporcional al vigor y para que penetre bien el aire y el sol en el cultivo.

Existen diversas formas de poda, cuyo tipo ideal dependerá de las variedades existentes, así como del clima y del suelo predominantes en cada zona. Según Echeverría et al. (1979), el sistema de poda más recomendable es el tradicional que induce a la planta a producir de manera más generosa. Debe hacerse en la época fría, a partir de la quincena siguiente a la caída natural de las hojas, considerando que cuanto más temprana sea la poda, más temprana será también la brotación posterior. Podar tardíamente conlleva una serie de inconvenientes. Haba (1999) afirma que influye en aspectos como la disminución del ciclo vegetativo, una reducción de la calidad de la uva para vinificación o menor maduración. No obstante, algunos viticultores la emplean como técnica para retrasar la brotación cuando existe riesgo de heladas.

Así pues, si se eligen los recursos disponibles y se emplean las labores de cultivo de manera acertada, la producción de los viñedos puede resultar satisfactoria, con los correspondientes beneficios que eso conlleva. Para esto, es siempre recomendable que los agricultores se asesoren correctamente con el objetivo de conseguir un mejor resultado en sus cultivos vitícolas.

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Consumo y comercio de uva

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Introducción

Una buena parte de la uva producida en nuestro país corresponde a uva fresca. De este volumen nacional, una proporción considerable es destinada a la exportación, mayoritariamente a Estados Unidos. El mercado internacional está demandando una mayor cantidad de esta fruta en los últimos años. México puede entrar a formar parte del grupo de los principales exportadores de uva de mesa del mundo si se aplican mejoras e inversiones en este sector.

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Consumo de uva en México

De la producción nacional de uva, aproximadamente el 63 % se destina a producto en fresco, el 24.5 % tiene un uso industrial y el 12.5 % se consume como uva pasa o seca.

En lo que respecta al consumo de la población de estas tres modalidades de uva, junto al consumo de vino, el valor medio anual se encuentra en torno a:

  • Uva de mesa: 1.8 kg / persona.
  • Uva industrial: 0.5 kg / persona.
  • Uva pasa: 0.2 kg / persona.
  • Vino: 0.75 l / persona.

Actualmente, se satisface el 100 % de la demanda nacional con la producción interna, incluso se realizan importaciones, principalmente de países como Chile, Estados Unidos y Perú. En 2017, dichas importaciones (tabla 1) obtuvieron las siguientes cifras:

Tabla 1

Tipo de uva

Volumen (toneladas)

Valor (millones dólares)

Uva de mesa

78,991

133.0

Uva seca

10,717

15.8

Tabla 1. Importaciones de uva en 2017. Datos de SIAP – SAGARPA, 2018

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Los valores referentes a uva industrial son muy bajos, según esta fuente. Posiblemente, debido a que las necesidades vitivinícolas son cubiertas mayoritariamente con uva nacional.

En cuanto al valor económico generado por la producción nacional, en 2017 ascendió a 6,467 millones de pesos de uva de mesa, 616 millones de uva industrial y 197 millones de uva pasa. Por tanto, existe una mayor demanda y consumo, incluso mayor nivel de importaciones, de la uva de mesa con respecto al resto.

Por otra parte, las variedades destinadas a uva fresca* que más se cultivan en el país son: Flame seedless, Sugarone, Red globe y Perlette, mientras que los tipos principales de uva seca son morena y rubia. También, es necesario conocer que el 50 % de las variedades cultivadas en México (unas 40) se dedican a la industria, fundamentalmente a la elaboración de vino, donde las más importantes son:

  • Variedades de uva tinta*: Cabernet Sauvignon (22 %), Salvador (16 %), Carignan (15 %), Merlot (8 %), Tempranillo (5 %), Syrah (5 %), otras (29 %).
  • Variedades de uva blanca*: Chenin Blanc (19 %), Chardonnay (18 %), Early Divine (17 %), Saint Emilion (17 %), Sauvignon Blanc (12 %), Moscatel (3 %), otras (14 %).

Es importante resaltar que el consumo de vino mexicano ha aumentado un 20 % en la última década, lo que hace pensar que esta tendencia creciente podría seguir en el futuro.

* Las variedades citadas han sido referenciadas del Atlas Agroalimentario 2018.

Comercio en el mercado internacional

De las casi 340 mil toneladas de uva fresca producidas en nuestro país en 2017, el 57.6 % se destinó a la exportación (195,889 toneladas). Este volumen supuso un montante económico de 246 millones de dólares. Por el contrario, las cifras de exportación correspondientes a los demás tipos de uva ofrecieron unos valores muy inferiores. Por esto, nos vamos a centrar en el comercio internacional de la uva de mesa.

Las importaciones de uva fresca a nivel mundial han aumentado más de un 33 % durante los últimos 10 años. En este sentido, los principales países importadores de uva se exponen en el gráfico 1.

Gráfico 1. Principales países importadores de uva en 2016 (miles de toneladas).

Elaboración propia con datos de SAGARPA, 2017.

Como se puede observar, el mayor importador de uva de mesa en el mundo es Estados Unidos, que supone el principal destino de la uva mexicana. Algunos países europeos como Alemania, Países Bajos y Reino Unido están bien situados en este ámbito, después del país norteamericano. Otros destinos de nuestra uva, a parte de Estados Unidos, son Guatemala, Costa Rica o El Salvador, entre otros. Según SAGARPA, en 2017 la uva producida en el país se enviaba a 13 destinos distintos.

No obstante, no debemos olvidar que nuestro país no es uno de los principales productores de esta fruta en el orbe, por lo que nuestro margen de mejora es amplio. Por tanto, este sector puede buscar, por una parte, aumentos de rendimiento basados en las mejoras agronómicas y tecnológicas y, por otra, consolidar y ampliar las vías comerciales en el mercado internacional.

A este respecto, los principales países exportadores de uva de mesa son representados en el gráfico 2.

Gráfico 2. Principales países exportadores de uva en 2016 (miles de toneladas).

Elaboración propia con datos de SAGARPA, 2017.

Si tenemos en cuenta los volúmenes de exportación mostrados, algunos de estos países, como India u Hong Kong, estarían muy cercanos de las cifras de exportación de la uva mexicana, por lo que podrían considerarse como competencia directa de nuestro país. Por lo tanto, resulta de vital importancia trabajar de manera adecuada con el objetivo de conseguir una mejora, tanto productiva como comercial, siendo posible así escalar en el ranking mundial de esta fruta.

Finalmente, vamos a citar algunas estrategias de mercado, orientadas a ampliar las relaciones comerciales internacionales, mejorando de esta manera el volumen de uva exportado, así como las operaciones de negocio. Para ello es preciso, como se ha comentado anteriormente, obtener y desarrollar un producto competitivo, en el que la calidad, sanidad e inocuidad sean sus propiedades fundamentales. En este sentido, algunas de estas estrategias (propuestas por la SAGARPA) son:

Consolidar los mercados ya existentes

como pueden ser Estados Unidos y Canadá, en los que se sugiere fortalecer el comercio libre de aranceles, ofreciendo para ello un producto de alta calidad y desarrollando esquemas de protección de la propiedad intelectual que permitan diferenciar los mercados y acceder a los segmentos de mayor precio.

Expandirse en los mercados con menor presencia

Se distinguen dos grupos:

  • Estados miembros de la Unión Europea, donde se sugiere una reducción arancelaria que permita la incursión competitiva de uva, así como proponer disciplinas de cooperación regulatoria en materia de medidas sanitarias y fitosanitarias y, en su caso, de obstáculos técnicos al comercio.
  • Centroamérica (Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Nicaragua) y Panamá, basándose en el arancel 0 %, se recomienda fortalecer las relaciones con los actuales importadores a través del Tratado de Libre Comercio Único con Centroamérica, así como con Panamá mediante un tratado bilateral.

Desarrollar nuevas vías

Una de ellas sería con países como Brasil, a través del Tratado de Libre Comercio. Otra vía, con países de la Alianza del Pacífico como Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia y Corea. Todos los casos posibles estarían basados en pactos o convenios que incluyan peticiones de reducciones arancelarias, buscando con ello una mejora significativa en los términos de negociación.

De este modo, si se aumenta la cantidad y calidad de nuestra uva, así como se mejoran las relaciones comerciales, a través de tratados, convenios o negociaciones con distintos países que resulten beneficiosas para México, consolidando las relaciones ya existentes y ampliando nuevos mercados, el sector de la uva podría experimentar un crecimiento considerable.

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Producción de Uva en México

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La uva es un excelente alimento vegetal, con muchas utilidades de consumo. Así, se puede consumir en fresco (uva de mesa), aportando innumerables propiedades beneficiosas para la salud. También, tiene un uso industrial, destinada a elaborar diversas bebidas como jugos, mosto o vino, entre otros productos. Igualmente, este fruto se puede consumir como uva pasa, donde sufre un proceso de secado y deshidratación, teniendo a su vez muchos usos culinarios (ensaladas, platos cocinados, etc.). En este artículo vamos a abordar los aspectos concernientes a la producción nacional en los tres ámbitos principales: uva de mesa, uva industrial y uva pasa.

Uva de Mesa

México ocupaba en el año 2017 la posición 29 en el ranking mundial de productores de uva fresca, con un volumen de 340 mil toneladas. Durante los últimos años, la producción nacional ha ofrecido una cierta oscilación, con aumentos y descensos de un año con respecto a otro, como se puede observar en el gráfico 1.

En 2017 se produjo un incremento significativo con respecto al año anterior, concretamente 84 mil toneladas más (32.8 %). Esto se debió al aumento de la superficie de cultivo que, según cifras oficiales se situó en 20 mil hectáreas en ese año, aumentando un 12.7 % con respecto a 2016.

Otro aspecto a destacar es el aumento de la productividad anual, que actualmente ronda las 16.5 toneladas / hectárea, como consecuencia del mayor nivel tecnológico. Hay que tener presente que más del 90 % de la superficie se encuentra mecanizada, a lo que hay que sumar que prácticamente la totalidad de dicha superficie está bajo la modalidad de riego.

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Evolución de la producción nacional (miles de toneladas)

Gráfico 1. Evolución de la producción nacional (miles de toneladas) de uva para consumo en fresco entre 2010 y 2017. Elaboración propia con datos de SIAP – SAGARPA, 2018.

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Distribución Mensual de Producción

  • Mayo
  • Junio
  • Julio
  • Agosto
  • Septiembre
  • Octubre

Gráfico 2. Distribución mensual de la producción nacional de uva fresca (% respecto al total). Elaboración propia con datos de SIAP – SAGARPA, 2018.

Con todo esto, las previsiones de cara al futuro son optimistas, ya que se estima un crecimiento en la producción nacional para los próximos años. Así, SAGARPA hace una estimación en torno a 415 mil toneladas para 2024 y 450 mil para 2030, con un crecimiento medio anual superior al 1.8 %.

Por otra parte, la producción a lo largo del año se concentra entre los meses de mayo y julio, siendo junio el mes que ofrece el mayor valor, concretamente un 64.2 % de la producción total anual. En el gráfico 2 se muestra la distribución productiva (en %) de cada mes.

En cuanto a las zonas productoras del país, Sonora es, sin duda, el Estado que más rendimiento ofrece, con más del 91 % de la producción nacional de uva fresca. Así, en 2017 esta Entidad generó casi 311 mil toneladas, una cifra muy superior al segundo productor, Zacatecas, con algo más de 15 mil. Después aparecen Aguascalientes y Baja California, con casi 6 mil toneladas cada una. Estos cuatro Estados aumentaron su volumen generado con respecto a años anteriores, sumando entre ellos más del 99 % de la producción total de uva de mesa, es decir, prácticamente toda la uva fresca del país.

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Uva Industrial

En lo que respecta a la producción de uva para uso industrial, las cifras son inferiores al caso anterior, tal y como muestra el gráfico 3 sobre su evolución durante los últimos años.

Al contrario de lo ocurrido en el caso de la uva de mesa, el año 2017 supuso un descenso con respecto al año anterior, casi un 20 % menos. Paralelamente a este descenso de producción se ha originado una reducción de la superficie cosechada, ya que dicha superficie pasó de 8 mil hectáreas en 2012 a 7 mil en 2017. Su productividad media es aproximadamente de 9 toneladas / hectárea.

La distribución del volumen anual generado a nivel nacional de la uva industrial se concentra en otros meses diferentes a los que se produce en la uva de mesa. Dicho periodo, tal y como muestra el gráfico 4, ocurre entre julio y octubre.

El mes en el que se produce el mayor volumen de uva para el sector industrial es septiembre, con un 41.4 % de la producción total anual.

Los principales Estados productores del país son: Baja California (17,924 toneladas), Zacatecas (17,616 tn), Sonora (12,516 tn), Aguascalientes (8,516 tn) y Coahuila (4,025 tn). Esta última Entidad es la única que aumentó considerablemente su producción (82 % respecto a 2012).

El resto de Estados, excepto Zacatecas que también creció, aunque poco, redujeron dicho nivel de producción en 2017 en relación a años anteriores. Esta tendencia ocurrida en los últimos años nos puede dar una información determinante a la hora de interpretar el comportamiento en el ámbito productivo de la uva para uso industrial, sobre todo, si tenemos en cuenta que supone el principal insumo para el sector vitivinícola, el cual representaba en 2016 el 23 % de la producción total de uva.

Distribución Mensual de Producción

  • Producción Nacional
  • Industrial
  • Uva Pasa

Gráfico 4. Distribución mensual de la producción nacional de uva industrial (% respecto al total).  Elaboración propia con datos de SIAP – SAGARPA, 2018.

Uva Pasa

Como se puede observar en el gráfico histórico, a excepción de 2010, el resto de años fueron más productivos que 2017. Del mismo modo, la superficie cosechada en ese año fue de 3 mil hectáreas, mil menos que en 2012. Con estas cifras se puede situar la productividad de este tipo de uva en algo más de 3.5 toneladas / hectárea.

De las 11,304 toneladas producidas a nivel nacional, prácticamente la totalidad se concentra en el Estado de Sonora, con un volumen de 10,913. La producción restante corresponde a Baja California.

Existen dos tipos de uva pasa o seca elaborada en el país:

  • Se provoca la deshidratación del fruto exponiéndolo al sol.
  • El secado se realiza mediante túneles de aire caliente.

El mes donde se concentra la producción nacional a lo largo del año es julio. En 2017, el volumen en dicho mes superó el 80 % de la producción total (gráfico 6).

Por tanto, y a modo de síntesis, podemos reflejar que la tendencia productiva de la uva de mesa se mantiene creciente, incluso con expectativas positivas de cara al futuro, mientras la uva industrial y la uva pasa presentan descensos en su producción en los últimos años, aunque sus principales mercados, especialmente el de vino, tienen cierta repercusión mundial, lo que puede ofrecer algunas oportunidades a la uva mexicana.

El cultivo de uva pasa, igual que ocurre en el caso de la uva industrial, está sufriendo un retroceso en los últimos años. En 2017 mostró un volumen de 11 mil toneladas, cifra relativamente inferior en relación a años anteriores, tal y como muestra el gráfico 5.

Evolución de la producción nacional de uva pasa

2010 10000Toneladas
2011 12000Toneladas
2012 13000Toneladas
2013 12000Toneladas
2014 13000Toneladas
2015 14000Toneladas
2016 14000Toneladas
2017 11000Toneladas

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La huella de los plaguicidas en México

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A partir del modelo de agricultura industrial impulsado en el país, en las últimas décadas, el uso de plaguicidas (insecticidas, fungicidas y herbicidas) y fertilizantes
sintéticos ha aumentado de forma preocupante. Por un lado, la promoción de este modelo ha fomentado el control corporativo de todo el sistema alimentario, comenzando por la concentración del mercado de los insumos (semillas y agrotóxicos) por unas cuantas empresas; y por el otro ha conducido casi al exterminio de prácticas milenarias de producción de alimentos sanos para las personas y el medio ambiente.

Plaguicidas en agua

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Estudios revelan residuos cancerígenos en algunas lagunas y ríos de México

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Los pescadores de la laguna de Navachiste, en Sinaloa, encuentran de vez en cuando centenas de peces muertos en el agua. La causa está en la tierra: toneladas de plaguicidas esparcidos en los cultivos de la región han llegado hasta los cuerpos de agua y en algunos casos han sido arrastrados hasta los océanos.

Un estudio de Greenpeace, la Universidad Autónoma de Campeche y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) revela que en los ríos, lagos y mares de México existen residuos de al menos 30 sustancias químicas que se utilizan en el campo como plaguicidas, algunas de ellas señaladas como peligrosas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los investigadores tomaron muestras de agua en Sinaloa, Yucatán y el Golfo de California para determinar cuáles eran los plaguicidas que habían sido arrastrados hasta las aguas de estas regiones. En todas las muestras había sustancias químicas, revela el informe.

“El impacto de los plaguicidas va más allá de la calidad de la tierra, afecta también al agua y a las especies que viven allí”, apunta Sandra Laso, responsable del programa de agricultura y alimentación de Greenpeace. En algunos casos, estos químicos fueron hallados a 10 metros de profundidad en el mar.

“Esas sustancias ni siquiera deberían estar allí”, añade Laso.

Entre los plaguicidas encontrados en el estudio está el glifosato, un herbicida muy popular en México que se utiliza principalmente en cultivos de sorgo, aguacate, limón, mandarina y toronja. La OMS ha clasificado a esta sustancia como “posible cancerígena” y países como Francia, Holanda, Dinamarca y Bélgica han prohibido su uso.

El estudio apunta a que los agricultores usan este componente indiscriminadamente en los cultivos y con poco conocimiento sobre las dosis permitidas para hacerlo. En el estado de Campeche, explica el informe, hace 30 años el glifosato no figuraba entre los plaguicidas más utilizados en el campo y ahora se encuentra en la mayoría de los cultivos.

Además del glifosato, los investigadores hallaron en sus muestras el químico endrín, prohibido en México, que ha servido para mitigar las plagas en los sembradíos de algodón. Esta sustancia afecta al sistema nervioso cuando hay contacto humano. El estudio además de desmenuzar la penetración de los químicos en los mares, ríos y lagos del país, también apunta a que la producción agrícola de México está contaminada.

“Estos alimentos con sustancias peligrosas están llegando a nuestras mesas y nosotros no tenemos idea sobre el impacto que están teniendo en nuestra salud”, explica Laso, de Greenpeace.

La ONG ha pedido al Gobierno mexicano que ajuste la regulación del uso de plaguicidas en el campo. Además, señala que el catálogo de plagucidas de la Secretaría de Salud no ha sido actualizado en una década y que las políticas públicas entorno a la agricultura en México no incentivan a los productores a utilizar métodos menos contaminantes para combatir las plagas.

“Nosotros estamos mostrando la punta del iceberg pero la realidad es que se necesita hacer una evaluación mucho más profunda”, reconoce Laso.

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El fracaso de los cultivos transgénicos

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A 20 años de los primeros alimentos transgénicos Greenpeace denuncia el fracaso que significaron para el mundo, ya que no ha cumplido una de sus principales promesas que era «acabar con el hambre».

“Veinte años de fracaso. Por qué no han cumplido sus promesas lo cultivos transgénicos” es el informe que Greenpeace ha hecho público este jueves. En él analizan y desmontan mitos en torno a ese tipo de cultivos y lo que han supuesto para la sociedad en términos medioambientales, sociales y de salud.

Luís Ferreirim responsable de la campaña de Agricultura de Greenpeace España asegura que “Dos décadas después, las promesas en torno a los cultivos transgénicos siguen creciendo pero no su popularidad. Pese al marketing agresivo de la industria de los transgénicos solo ocupan el 3% de la superficie agraria mundial y solo cinco países concentran el 90% de la producción, lo que demuestra su fracaso”.

Y agrega que “Los cultivos transgénicos han demostrado que no son necesarios y no han ofrecido soluciones para acabar con el hambre en el mundo” .

¿Cuáles son los principales problemas de los cultivos transgénicos?

El informe de la ONG ecologista expone algunos de los principales problemas que traen consigo este tipo de cultivos que prometían acabar con el hambre en el mundo y no lo han hecho.

Fomentan el uso de plaguicidas:

Prácticamente todos los cultivos transgénicos comerciales están desarrollados para producir su propio insecticida o para tolerar las fumigaciones con herbicidas. Sin embargo, paralelamente lo que están provocando es que las plagas y la vegetación espontánea desarrolle resistencia a estos productos químicos, lo que da origen a superplagas y “super-malas hierbas”. Esto provoca que los agricultores se vean obligados a incrementar el uso de plaguicidas.

No alimentan al mundo:

Los estudios prueban que los cultivos transgénicos no incrementan los rendimientos, algo demostrado también en España por organismos oficiales, como el propio Gobierno de Aragón, y pueden afectar la forma de vida de los pequeños agricultores, lo que representa una amenaza para la seguridad alimentaria. Además, la inmensa mayoría de los cultivos transgénicos alimentarios se destina a la producción de piensos para animales que se consumen en los países enriquecidos.

No existe consenso científico sobre la seguridad de los cultivos transgénicos:

A pesar de los intentos de la industria de los transgénicos para tranquilizar a los consumidores sobre la seguridad de los cultivos transgénicos, cientos de científicos independientes cuestionan estas afirmaciones. La ingeniería genética sigue siendo una tecnología que plantea riesgos para la salud y puede desencadenar efectos no deseados e irreversibles en el medio ambiente.

El rechazo a los cultivos transgénicos crece y la superficie ocupada por ellos disminuye

La Unión Europea es un claro ejemplo de ello, donde el único cultivo transgénico autorizado, el maíz MON810 (de la multinacional Monsanto y cuya autorización está en proceso de renovación tras caducar en 2008) ha sido prohibido en 19 países y en 2015 solo se cultivó en cinco. España tiene el dudoso honor de ser el único país europeo que lo cultiva a una escala importante (unas 100.000 hectáreas según las estimaciones del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente), aunque esta superficie va en descenso y entre 2014 y 2015 en España se redujo un 18% y un 1% a nivel mundial, según datos de la industria.

Agricultura ecológica:

Las prácticas modernas de agricultura ecológica se presentan como la solución probada y sostenible para enfrentar los desafíos que enfrenta la agricultura y la humanidad.

Además de evitar la erosión del suelo y la degradación, aumentan la fertilidad del suelo, conservan la calidad del agua y protegen la biodiversidad. La biodiversidad es sin duda el mejor seguro frente a los desafíos presentes y futuros.

Ferreirim concluye que “La coexistencia entre cultivos transgénicos y convencionales y ecológicos no es posible. La demanda de productos ecológicos no para de aumentar, por ello España, exponente máximo de la agricultura ecológica en la UE, debe seguir apostando por un modelo de agricultura respetuoso con el medio ambiente y la salud de las personas donde los cultivos transgénicos no tienen lugar”.

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La Biotecnología en la Agricultura

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La biotecnología moderna está compuesta por una variedad de técnicas derivadas de la investigación en biología celular y molecular, las cuales pueden ser utilizadas en cualquier industria que utilice microorganismos o células vegetales y animales. Esta tecnología permite la transformación de la agricultura. También tiene importancia para otras industrias basadas en el carbono, como energía, productos químicos y farmacéuticos y manejo de residuos o desechos. Tiene un enorme impacto potencial, porque la investigación en ciencias biológicas está efectuando avances vertiginosos y los resultados no solamente afectan una amplitud de sectores sino que también facilitan enlace entre ellos. Por ejemplo, resultados exitosos en fermentaciones de desechos agrícolas, podrían afectar tanto la economía del sector energético como la de agroindustria y adicionalmente ejercer un efecto ambiental favorable.

La biotecnología consiste en un gradiente de tecnologías que van desde las técnicas de la biotecnología «tradicional», largamente establecidas y ampliamente conocidas y utilizadas (e.g., fermentación de alimentos, control biológico), hasta la biotecnología moderna, basada en la utilización de las nuevas técnicas del DNA recombinante (llamadas de ingeniería genética), los anticuerpos monoclonales y los nuevos métodos de cultivo de células y tejidos.

APLICACIONES DE LA BIOTECNOLOGÍA AGRARIA

En el campo de la agricultura las aplicaciones de la biotecnología son innumerables. Algunas de las más importantes son:

Resistencia a herbicidas

La resistencia a herbicidas se basa en la transferencia de genes de resistencia a partir de bacterias y algunas especies vegetales, como la petunia. Así se ha conseguido que plantas como la soja sean resistentes al glifosato, a glufosinato en la colza y bromoxinil en algodón.

Así con las variedades de soja, maíz, algodón o canola que las incorporan, el control de malas hierbas se simplifica para el agricultor y mejoran la compatibilidad medioambiental de su actividad, sustituyendo materias activas residuales. Otro aspecto muy importante de estas variedades es que suponen un incentivo para que los agricultores adopten técnicas de agricultura de conservación, donde se sustituyen parcial o totalmente las labores de preparación del suelo. Esta sustitución permite dejar sobre el suelo los rastrojos del cultivo anterior, evitando la erosión, conservando mejor la humedad del suelo y disminuyendo las emisiones de CO2 a la atmósfera. A largo plazo se consigue mejorar la estructura del suelo y aumentar la fertilidad del mismo.

El ejemplo más destacado se ha observado en EEUU y Argentina, donde las autorizaciones de variedades de soja, tolerantes a un herbicida no selectivo y de baja peligrosidad, han tenido una rápida aceptación (14 millones de has en 1999) que ha ido acompañada de un rápido crecimiento de la siembra directa y no laboreo en este cultivo.

Resistencia a plagas y enfermedades

Gracias a la biotecnología ha sido posible obtener cultivos que se autoprotegen en base a la síntesis de proteínas u otras sustancias que tienen carácter insecticida. Este tipo de protección aporta una serie de ventajas muy importantes para el agricultor, consumidores y medio ambiente:

  • Reducción del consumo de insecticidas para el control de plagas.
  • Protección duradera y efectiva en las fases críticas del cultivo.
  • Ahorro de energía en los procesos de fabricación de insecticidas, así como disminución del empleo de envases difícilmente degradables. En consecuencia, hay estimaciones de que en EEUU gracias a esta tecnología hay un ahorro anual de 1 millón de litros de insecticidas (National Center for Food and Agricultural Policy), que además requerirían un importante consumo de recursos naturales para su fabricación, distribución y aplicación
  • Se aumentan las poblaciones de insectos beneficiosos.
  • Se respetan las poblaciones de fauna terrestre.

Este tipo de resistencia se basa en la transferencia a plantas de genes codificadores de las proteínas Bt de la bacteria Bacillus thuringiensis, presente en casi todos los suelos del mundo, que confieren resistencia a insectos, en particular contra lepidópteros, coleópteros y dípteros. Hay que señalar que las proteínas Bt no son tóxicas para los otros organismos. La actividad insecticida de esta bacteria se conoce desde hace más de treinta años. La Bt es una exotoxina que produce la destrucción del tracto digestivo de casi todos los insectos ensayados.

Este gen formador de una toxina bacteriana con una intensa actividad contra insectos se ha incorporado a multitud de cultivos. Destacan variedades de algodón resistentes al gusano de la cápsula, variedades de patata resistentes al escarabajo y de maíz resistentes al taladro.
Los genes Bt son sin duda los más importantes pero se han descubierto otros en otras especies, a veces con efectos muy limitados (en judías silvestres a un gorgojo) y otras con un espectro más amplio de acción como los encontrados en el caupí o en la judía contra el gorgojo común de la judía.

Los casos más avanzados de plantas resistentes a enfermedades son los de resistencias a virus en tabaco, patata, tomate, pimiento, calabacín, soja, papaya, alfalfa y albaricoquero. Existen ensayos avanzados en campo para el control del virus del enrollado de la hoja de la patata, mosaicos de la soja, etc.

Mejora de las propiedades nutritivas y organolépticas

El conocimiento del metabolismo de las plantas permite mejorar e introducir algunas características diferentes. En tomate, por ejemplo, se ha logrado mejorar la textura y la consistencia impidiendo el proceso de maduración, al incorporar un gen que inhibe la formación de pectinasa, enzima que se activa en el curso del envejecimiento del fruto y que produce una degradación de la pared celular y la pérdida de la consistencia del fruto.

En maíz se trabaja en aumentar el contenido en ácido oleico y en incrementar la producción del almidones específicos. En tabaco y soja, se ha conseguido aumentar el contenido en metionina, aminoácido esencial, mejorando así la calidad nutritiva de las especies. El gen transferido procede de una planta silvestre que es abundante en el Amazonas (Bertollatia excelsia) y que posee un alto contenido en éste y otros aminoácidos.

Resistencia a estrés abióticos

Las bacterias Pseudomonas syringae y Erwinia herbicola, cuyos hábitat naturales son las plantas, son en gran parte responsables de los daños de las heladas y el frío en muchos vegetales, al facilitar la producción de cristales de hielo con una proteína que actúa como núcleo de cristalización. La separación del gen implicado permite obtener colonias de estas bacterias que, una vez inoculadas en grandes cantidades en la planta, le confieren una mayor resistencia a las bajas temperaturas.

En cualquier caso, la resistencia a condiciones adversas como frío, heladas, salinidad, etc., es muy difícil de conseguir vía biotecnología, ya que la genética de la resistencia suele ser poligenética, interviniendo múltiples factores.

Otras aplicaciones

  • En el campo de la horticultura se han obtenido variedades coloreadas imposibles de obtener por cruzamiento o hibridación, como el el caso de la rosa de color azul a partir de un gen de petunia y que es el responsable de la síntesis de delfinidinas (pigmento responsable del color azul). En clavel también se ha conseguido insertar genes que colorean esta planta de color violeta.
  • También se ha conseguido mejorar la fijación de nitrógeno por parte de las bacterias fijadoras que viven en simbiosis con las leguminosas. Otra línea de trabajo es la transferencia a cereales de los genes de nitrificación de dichas bacterias, aunque es enormemente compleja al estar implicados muchísimos genes.
  • En colza y tabaco, se ha logrado obtener plantas androestériles gracias a la introducción de un gen quimérico compuesto por dos partes: una que sólo se expresa en el tejido de la antera que rodea los granos de polen y otra que codifica la síntesis de una enzima que destruye el ARN en las células de dicho tejido. Este procedimiento permitirá la obtención de híbridos comerciales con mayor facilidad.
  • En la industria auxiliar a la agricultura destaca la producción de plásticos biodegradables procedentes de plantas en las que se les ha introducido genes codificadores del poli-b-hidroxibutirato, una sal derivada del butírico. Cuando estos genes se expresan en plantas se sabe que de cada 100 gr de planta se puede obtener 1 gr. de plástico biodegradable.
  • Producción de plantas transgénicas productoras de vacunas, como tétanos, malaria en plantas de banana, lechuga, mango, etc.

MECANISMOS QUE REGULAN LA APROBACIÓN Y SEGURIDAD DE LOS CULTIVOS MEJORADOS GENÉTICAMENTE

La novedad de estos avances y las posibilidades que abren han hecho que las administraciones de todo el mundo articulen sus legislaciones bajo el criterio de precaución, que significa que cada una de estas mejoras debe ser evaluada “caso por caso”, y como si se tratara de un nuevo medicamento se autorice o rechace ante la más mínima duda sobre su seguridad. Así, las variedades actualmente autorizadas lo han hecho de acuerdo con las pautas recomendadas por comités de expertos como los de la FAO, Organización Mundial de la Salud y otras instituciones de reconocido prestigio.

En el periodo de aprobación, se evalúan tanto las características que corresponden a la mejora introducida (gen, proteína a la que da lugar, etc.) como el cultivo mejorado en sí (comportamiento agronómico, impacto sobre especies no objetivo, etc.) y tanto desde el punto de vista medioambiental, como en lo que respecta a su seguridad de uso para alimentación humana o para fabricación de piensos. Ninguna de estas evaluaciones es requerida para variedades que se hayan mejorado por otras técnicas, incluyendo aquellas en las que las técnicas son mucho más agresivas con el genoma de la planta e impredecibles en los resultados.

Podemos estar por tanto seguros de que hay una legislación estricta que vela para que ninguna de estas aplicaciones llegue a la fase comercial con posibles daños medioambientales o sanitarios que no compensen su utilidad, y la prueba fehaciente de que esto es así, es que tras cuatro años de comercialización, y cuando se suman millones de has sembradas con estas variedades, no ha habido ni un sólo incidente sanitario.

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Debate sobre los transgénicos

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A pesar de que la modificación genética de semillas vegetales es duramente criticada en la actualidad, es necesario reseñar que, históricamente, el ser humano ha modificado las plantas cultivadas mediante diferentes mecanismos con el fin de seleccionar determinadas características que han servido a sus necesidades. El proceso de selección va evolucionando a lo largo de los años con el mismo objetivo, aunque la controversia que presenta este tema al respecto es muy grande.

Ventajas e inconvenientes

El uso de organismos transgénicos en agricultura ofrece ventajas e inconvenientes, los cuales vamos a exponer a continuación.

Ventajas

Las principales ventajas que ofrecen los cultivos genéticamente modificados son las siguientes:

– Reducción en el uso de herbicidas. La implantación de cultivos resistentes al glifosato ha reducido de forma significativa el uso de varios herbicidas tóxicos y con gran persistencia en el medio ambiente, como la antracina, la metribucina o el alacloro.

– Disminución en el empleo de plaguicidas. El uso de cultivos con el gen Bt ha reducido la necesidad de aplicar plaguicidas convencionales. Así, entre 1996 y 2006, el cultivo de organismos transgénicos permitió una reducción de estos productos a nivel mundial de 286,000 toneladas, lo que supone una disminución del 15%.

Por otra parte, algunos estudios han revelado que los cultivos transgénicos requieren, como promedio, un 37% menos de plaguicidas que los cultivos convencionales.

A este respecto, es preciso señalar que, las especies evolucionan de forma natural para adaptarse a los nuevos ambientes generados. Así, en 2009, científicos de Monsanto encontraron en algunas partes de la India, una especie de polilla que se había vuelto resistente a la primera generación de algodón Bt. Esta resistencia se ha encontrado también en España, Australia, China y Estados Unidos. Para contrarrestar estas adaptaciones, se han desarrollado cultivos que expresan más de un gen Bt, dirigiéndose a más de un receptor en los insectos, dificultando, de este modo, la aparición de individuos resistentes.

– Menor contaminación del medio ambiente.

Estos dos puntos anteriores contribuyen a reducir de manera importante el riesgo de contaminación, especialmente de los acuíferos.

Es conveniente destacar que, si la mitad de los cultivos de la Unión Europea fueran transgénicos, se estima que se dejarían de usar 14,500 toneladas de productos fitosanitarios, con un ahorro de 20.5 millones de litros de diésel, que reduciría las emisiones de CO2 a la atmósfera en 73,000 toneladas.

– Mejoras agronómicas relativas al rendimiento y a la sanidad vegetal. El aumento de la productividad de los cultivos modificados genéticamente se cifra en torno al 21 % con respecto a los convencionales, así como la calidad de los frutos.

También es destacable la resistencia a plagas y enfermedades conocidas. En este sentido, la inclusión de toxinas bacterianas, como las de Bacillus thuringiensis, resultan más específicas contra determinadas familias de insectos y menos agresivas con el medio ambiente.

Mostramos algunos ejemplos de estos usos en diferentes regiones del mundo:

  • La introducción del algodón Bt en la India ha permitido a los pequeños agricultores unos rendimientos superiores de sus cultivos, con menores gastos en insumos fitosanitarios.
  • El empleo de este mismo cultivo (algodón Bt), en seis provincias de China, pudo reducir el uso de plaguicidas a la mitad, duplicando las poblaciones de mariquitas, crisopas y arañas, con sus correspondientes beneficios medioambientales a los campos adyacentes de maíz, soja y cacahuetes.
  • En el caso de algunas zonas donde se cultiva el maíz Bt, el combate de plagas ya no requiere el uso de insecticidas de amplio espectro.

– Tolerancia a diferentes factores como: salinidad, sequía, suelos contaminados con metales pesados y condiciones climáticas extremas.

– Producción de nuevos alimentos, que pueden ofrecer:

  • Posibilidad de incorporar características distintas. Por ejemplo, tomates con la vacuna incorporada de la hepatitis B; sería una vacuna comestible.
  • Lucha contra el hambre y la desnutrición; creando alimentos con mayor cantidad de nutrientes o añadiendo nuevos, como el arroz dorado.

– Mejoras en el proceso industrial. Las aplicaciones en agronomía y mejora vegetal ofrecen estos beneficios, que pueden ser fundamentales:

  • Gran versatilidad en la ingeniería, ya que los genes que se incorporan al organismo huésped pueden provenir de cualquier especie, incluyendo bacterias. Esto permite el cruzamiento entre especies de reinos diferentes, algo que probablemente no podría suceder de forma natural.
  • Se puede introducir un solo gen en el organismo sin que esto interfiera en los demás. De esta manera, resulta ideal para mejorar los caracteres monogénicos, es decir, codificados por un solo gen, como es el caso de algunos tipos de resistencias a herbicidas.
  • El proceso de modificación genética es mucho más rápido que las técnicas tradicionales de mejora por cruzamiento. Esta diferencia puede ser de varios años.

– Obtención de nuevos materiales. La ingeniería genética ofrece cualidades novedosas fuera de este ámbito, como puede ser la producción de plásticos biodegradables y biocombustibles.

Inconvenientes

Por el contrario, existen varios argumentos para oponerse a los OMG, los cuales citamos a continuación:

– Daños a la salud. Se considera que no se han realizado estudios suficientes para garantizar la inocuidad de su consumo. Además, durante el proceso de ingeniería genética se usan genes que otorgan resistencia a antibióticos para identificar las células con la modificación deseada. Esto genera la preocupación de que dichos genes puedan ser transferidos a microorganismos que originen cepas resistentes a los antibióticos. Por último, se argumenta que los transgénicos pueden generar nuevas alergias, aunque este hecho no se ha observado.

– Impacto medioambiental, donde las consecuencias del uso de transgénicos originan una preocupación de que:

  • Los OMG resistentes a herbicidas (como el glifosato) produzcan, como efecto secundario, que los agricultores apliquen una mayor cantidad del mismo, afectando a las especies colindantes.
  • Del mismo modo, la posibilidad de usar insecticidas de manera intensiva, a los que son resistentes los transgénicos, haga que se vean afectadas las especies cercanas, que no lo son.
  • El empleo de toxinas de Bacillus thuringiensis, aunque es por definición, un método específico, pueda afectar a especies beneficiosas.
  • Exista una transferencia de genes a bacterias de la rizosfera. Sin embargo, es un riesgo poco probable.
  • El polen de las especies transgénicas pueda fecundar a cultivos convencionales, obteniéndose híbridos, que podrían transformarse en transgénicos. En este sentido, también existe cierta inquietud con respecto a la polinización cruzada. Por ejemplo, en los campos de maíz del país hay parcelas colindantes de plantaciones modificadas genéticamente y convencionales, existiendo el riesgo de polinización de unas con otras, haciendo de este modo peligrar las variedades tradicionales.

– Impacto económico. El mercado de semillas transgénicas está dominado por unas pocas compañías multinacionales, lo que supone un serio riesgo de oligopolio. Este hecho se ve agravado por la alta inversión inicial necesaria para desarrollar una variedad nueva, así como los numerosos problemas legales que se encuentran las pequeñas compañías en determinados países.

Tema de discusión

En la actualidad, existe una fuerte controversia entre promotores y detractores de la producción de organismos genéticamente modificados, en función de su interés, seguridad, salud o impacto sobre el medioambiente.

Aunque la modificación genética se realiza únicamente en laboratorios y no directamente en zonas de cultivo, la inocuidad de los transgénicos es objeto de un fuerte debate entre los sectores que se posicionan a favor de la biotecnología y los que defienden la alteración del entorno ambiental. Ambos sectores respaldan sus argumentos con estudios científicos, acusándose mutuamente de ocultar, o ignorar, determinados hechos frente a la opinión pública.

A este respecto, la FAO indica que los cultivos transgénicos, cuya finalidad es la alimentación, no han generado daños al medioambiente ni a la salud humana en ninguna parte del mundo. Es más, la reducción de plaguicidas y herbicidas que conlleva su uso, se ha traducido en beneficios para el medioambiente y la salud de los trabajadores del campo.

Este Organismo internacional expone una serie de conclusiones que deben tenerse en cuenta:

  • Hasta ahora, en los países donde se han desarrollado cultivos transgénicos, no ha habido ningún informe verificable de que causen algún peligro importante para la salud (producción de moléculas perjudiciales o generación de alergias) o el medioambiente (diseminación no deseada de algunos genes).
  • Las plagas de los cultivos no han desarrollado resistencias importantes al gen Bt.
  • Han aparecido algunas evidencias de malas hierbas que son tolerantes a los herbicidas, pero éstas no han invadido ecosistemas agrícolas o naturales.
  • Se están viendo algunos beneficios sociales y ambientales importantes, debido a que los agricultores están empleando menos plaguicidas, sustituyendo éstos por otros menos nocivos. Como consecuencia, los trabajadores agrícolas y las fuentes de agua tienen menores riesgos de contaminación. Además, las aves e insectos beneficiosos están volviendo a los campos de cultivo.
  • Existe un amplio consenso científico en que los OMG que se encuentran actualmente en el mercado no representan un peligro mayor que los alimentos convencionales y, hasta la fecha, no se ha documentado ningún caso de enfermedad en humanos debido al consumo de éstos.
  • Los OMG deben someterse a controles más exhaustivos, para garantizar su inocuidad, que los alimentos producidos mediante técnicas convencionales.

Entre los defensores de los OMG, varias organizaciones científicas internacionales, principalmente el Consejo Internacional para la Ciencia, afirman que los organismos comercializados no son peligrosos para la salud humana y que los riesgos de diseminación al medioambiente son debidamente controlados.

En la postura opuesta, otras organizaciones no científicas, entre ellas el​ Comité de Investigación Independiente sobre Ingeniería Genética (de origen francés) o el​ Panel de Ciencia Independiente (del Reino Unido), alegan que los estudios realizados por los organismos acreditados son insuficientes o superficiales, debiéndose tomar las precauciones pertinentes respecto a los cultivos transgénicos, para evitar la contaminación genética del medioambiente.

Como puede observarse con bastante claridad, ambas posturas chocan frontalmente, con dos enfoques totalmente opuestos. Por tanto, el debate que existe en la actualidad sobre los cultivos transgénicos, no parece que vaya a llegar a un consenso, al menos en un futuro próximo.

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ALIMENTOS TRANSGENICOS EN MÉXICO.

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México no es un país que se caracterice por ser un país que cultive alimentos transgénicos, no obstante, es un país que por ejemplo importa el 50% del maíz transgénico para su consumo.

¿Qué es un alimento transgénico?

Los alimentos transgénicos son aquellos que están genéticamente modificados, es decir, su composición consta de un ingrediente que procede de un organismo que contiene un gen de otra especie. Este gen ha sido modificado por expertos para incluir genes de otras plantas o animales.

Gracias a la biotecnología en la actualidad se puede transferir un gen de un organismo a otro para dotarle de alguna cualidad del que éste carece, de esta forma algunas plantas pueden aguantar mejor las sequías, por ejemplo.

Alimentos transgénicos en territorio mexicano.

México fue uno de los primeros países donde dieron inicio las solicitudes para realizar ensayos experimentales con organismos genéticamente modificados. Esto debido a que internacionalmente empresas e instituciones de transgénicos y sus promotores comenzaron a difundir su conocido discurso sobre los supuestos beneficios en la aplicación de la biotecnología,

La historia de la liberación legal de transgénicos al ambiente comenzó en México cuando en 1988 la empresa Sinalopasta (propiedad de Campbell’sen aquellos días) solicitó la autorización para la siembra experimental de tomate transgénico, la cual le fue autorizada ese mismo año.

Uno de los primeros lugares aprobados para los cultivos transgénicos fue el municipio de Guasave ubicado en el estado de Sinaloa eso en el año el año de 1988, tiempo después se expandió a los estados de Baja California Norte y Sur, Jalisco, Nuevo León, Coahuila, Estados del centro y sureste del país.

A inicios de los 90 la Secretaría de Agricultura (SAGARPA) fue la responsable de la bioseguridad y apoyándose en un grupo interdisciplinario de científicos que constituyeron el Comité Nacional de Bioseguridad Agrícola (CNBA), quienes definieron la política, con base en el principio precautorio y el establecimiento de la carga de la prueba a los productores de OGM y se elaboró la nom 68 fito x (1994), antecedente de la nom 056 fito 19952, para el manejo de transgénicos.

Fases de liberación y cultivos transgénicos en México.

En el año 2005 el gobierno mexicano, publicó el 18 de marzo la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (lBOGM). Esta no determinó que el nuevo régimen fuera quien diera el otorgamiento de permisos de liberación de transgénicos sería por medio de tres fases:

  • Liberación experimental.
  • Programas piloto
  • Liberación comercial

En México durante la liberación de transgénicos se cultivaron distintos productos como:

  • Alfalfa
  • Algodón
  • Canola
  • Frijol
  • Limon mexicano
  • Trigo
  • Naranja valencia
  • Maíz
  • Tomate
  • Arroz
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Monsanto invierte al año 500 millones de pesos para investigación en México

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La empresa de productos agroquímicos y biotecnología destinados a la agricultura Monsanto invierte cerca de 1,500 millones de dólares al año a nivel mundial para investigación y desarrollo de producto. De ellos, casi 27 millones de dólares (500 millones de pesos) se destinan a México, dijo este martes Manuel Bravo, presidente y director general de Monsanto Latinoamérica.

“Hoy invertimos en las diferentes plataformas, en semillas, en biotecnología, productos para producción de cultivos y agricultura digital. Hay una gran oportunidad”, dijo Bravo en conferencia de prensa.

El directivo advirtió que es importante que los agricultores produzcan sus propios cultivos, debido a que hoy México importa el 90% de la soya que consume, el 80% del algodón, el 60% del trigo y el 33% del maíz. “Esto no se va a revertir si no se hace con innovación y tecnología para ser capaces de producir el doble en la misma área”, comentó.

Entre las innovaciones de la empresa, busca crear semillas que se acomoden a las cuestiones climatológicas y geográficas de cada país. “Estamos desarrollando características nativas, que desarrollamos en distintas partes del mundo del maíz. De hecho, el Centro de Investigación Internacional para Características Nativas está en México, en Nayarit», agregó. «Por ejemplo, tenemos un maíz en Canadá más corto que en México, y estamos estudiando esos genes para poder integrarlo a otros maíces. El maíz de Valle de los Altos en Toluca es demasiado alto, por ejemplo, entonces lo modificamos y reducimos el tiempo de cosecha”.

El mercado mexicano, con 1 millón de agricultores entre sus clientes, representa el 8% de las ventas globales de la empresa. En el país tiene ocho sitios dedicados a la investigación, 750 empleados y cuatro plantas productivas. En los últimos años, ha logrado crecimientos del 8% al 10%, y sus expectativa es seguir creciendo a esa misma velocidad en los próximos años.

En cuanto a la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLCAN), Bravo confió en que la conclusión sea favorable, debido a que es un tratado imprescindible para el país. “No podemos de dejar de defender lo que han logrado México, Canadá y Estados Unidos como bloque. Estamos aprovechando el mercado abierto, lo que genera competencia y nos hace ser mejores. Es lo que le ha ayudado a nuestra industria agrícola y agroindustrial en los últimos 26 años a crecer un 670%”, concluyó.

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Corteva Agriscience y Economist Impact presentan los resultados 2021 del Índice Global de Seguridad Alimentaria

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Corteva Agriscience y Economist Impact presentan los resultados 2021 del Índice Global de Seguridad Alimentaria

 

  • El décimo informe global destaca las lecciones críticas aprendidas en 10 años sobre la seguridad alimentaria y muestra una disminución general de la seguridad alimentaria por segundo año consecutivo.
  • La resiliencia climática y la protección de los recursos naturales son fundamentales para la seguridad alimentaria mundial.
  • México ha realizado importantes avances para asegurar la resiliencia de sus sistemas alimentarios: Entre 2012 y 2021, experimentó un aumento de 10.7 puntos en su puntaje general de seguridad alimentaria.

 

Ciudad de México, 18 de octubre de 2021.- Economist Impact recién publicó los resultados de la décima edición del Índice Global de Seguridad Alimentaria (GFSI, por sus siglas en inglés), que, por segundo año consecutivo reporta a nivel mundial un descenso de la seguridad alimentaria. Patrocinado por Corteva Agriscience, el GFSI tiene como objetivo servir de recurso para permitir un sistema alimentario más resistente y seguro. Ahora, con una década de datos, el informe global destaca las lecciones críticas aprendidas sobre la seguridad alimentaria y lo que significa para el futuro de la lucha mundial para acabar con el hambre.

 

El GFSI considera las principales problemáticas de asequibilidad, disponibilidad, calidad y seguridad, así como los recursos naturales y la resiliencia en 113 países. Considera 59 indicadores únicos de seguridad alimentaria, que incluyen la desigualdad económica y de ingresos, la desigualdad de género y la desigualdad ambiental y de recursos naturales, llamando la atención sobre las brechas sistémicas y las acciones necesarias para acelerar el avance hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) #2 de las Naciones Unidas: Hambre cero para 2030.

 

El Índice muestra que, si bien los países han avanzado significativamente en la lucha contra la inseguridad alimentaria en los últimos diez años, los sistemas alimentarios siguen siendo vulnerables a las crisis económicas, climáticas y geopolíticas.

Hallazgos clave del Índice Global de Seguridad Alimentaria de impacto económico de 2021:

 

  • La seguridad alimentaria mundial disminuye por segundo año consecutivo. Este declive ha sido impulsado en parte por amenazas crecientes para el sector agrícola, como el clima extremo, presiones financieras sobre los agricultores y el agotamiento de los recursos naturales que están impactando la producción sostenible y la seguridad de los agricultores en todo el

 

  • El efecto combinado de los siguientes factores está impulsando consecutivamente las puntuaciones en el Índice y la correlación con la disminución acelerada de la seguridad alimentaria:
  • La pandemia de Covid-19;
  • Intensificación de los factores relacionados con el clima;
  • Nutrición;
  • Volatilidad de los precios de los alimentos; y
  • Falta de inversión gubernamental en agricultura.

 

 

  • Incluso los países de ingresos más altos están mostrando descensos en la seguridad alimentaria. El Índice muestra que si bien, los países con ingresos más bajos han seguido avanzando hacia la seguridad alimentaria, los hallazgos más sorprendentes son que los países de ingresos altos que anteriormente habían logrado avances sustanciales están desacelerando e incluso disminuyendo en términos de su entorno general de seguridad alimentaria. La gestión de riesgos, la adaptación agrícola y el establecimiento de directrices dietéticas nacionales, entre otras medidas ha ocasionado un lento progreso.

 

  • La resiliencia climática y la protección de los recursos naturales son fundamentales para la seguridad alimentaria mundial. Según Economist Impact, en 2021 y durante los 10 años anteriores, las amenazas de la volatilidad climática y el deterioro de los recursos naturales representan un desafío significativo para la seguridad futura. El compromiso a largo plazo de Corteva Agriscience con la sostenibilidad ayuda a equipar a los agricultores con las soluciones necesarias para satisfacer las demandas de la población mundial.

 

Los hallazgos del GFSI 2021 han dado a Corteva Agriscience un sentido renovado de urgencia para trabajar con otros actores y fortalecer la resiliencia y la sostenibilidad agrícola. Continuamos aprovechando nuestra innovación y experiencia global, junto con nuestras herramientas enfocadas en ayudar a los agricultores a mejorar la productividad local, con el objetivo final de ayudar a asegurar nuestros sistemas alimentarios y permitir la sostenibilidad a largo plazo de la agricultura en todo el mundo. Estamos poniendo en práctica nuestra avanzada experiencia en mejoramiento de semillas y protección de cultivos para soportar a los agricultores en el manejo adecuado de sus cultivos”, mencionó Ana Claudia Cerasoli, presidenta de Corteva Agriscience para la región Mesoandina.

 

 

Resultados del GFSI en México

 

  • En cuanto al desempeño de México, según Economist Impact, entre 2012 y 2021, el país experimentó un incremento de 10,7 puntos en su puntuación global de seguridad alimentaria, impulsado en gran medida por las mejoras en Disponibilidad de alimentos (+20,9 puntos) y al progreso realizado en Recursos Naturales y Resiliencia (+11,3 puntos).
    • La mejora en la Disponibilidad se debió a la disminución de la volatilidad de la producción agrícola (+59,2 puntos) y el aumento de la suficiencia del suministro (+37 puntos).

 

  • Desde 2012, México experimentó la mayor mejora en la región de LATAM en la métrica de Recursos Naturales y Resiliencia.
    • Esta mejora significativa fue impulsada principalmente por un aumento de 60 puntos en el indicador (4.6) del compromiso político con la adaptación.

 

  • Entre 2020 y 2021, México tuvo un descenso de 5,7 puntos en su puntuación en la categoría de Asequibilidad.
    • Esto se debió principalmente a una disminución de 11 puntos en el indicador (1,1) del costo promedio de los alimentos y a una disminución de 35 puntos (1,6) del acceso a los mercados y los servicios agrícolas.

 

El Índice Global de Seguridad Alimentaria 2021 deja de manifiesto que, para enfrentar estos desafíos regionales y globales, así como los futuros emergentes se requiere que las inversiones en seguridad alimentaria sean sostenidas, desde la innovación en los rendimientos de cultivos resistentes al clima hasta la inversión en programas para ayudar a los más vulnerables. Es imperativo actuar en todos los niveles -local, nacional y mundial-, para acabar con el hambre y la malnutrición y garantizar la seguridad alimentaria para todos.

 

El modelo GFSI 2021 y el informe del resumen ejecutivo global están disponibles en línea en: https://foodsecurityindex.eiu.com/

 

Acerca de Corteva Agriscience

Corteva Agriscience brinda a los productores del mundo la línea de productos más completa de la industria para permitirles maximizar el rendimiento y la rentabilidad. Incluye algunas de las marcas más reconocidas de la agricultura: Pioneer®, Granular®, Brevantsemillas, así como también productos premiados de Protección de Cultivos. Al mismo tiempo, incorpora nuevos productos al mercado a través de una sólida línea de ingredientes activos y de tecnologías. El compromiso de la compañía se basa en el trabajo con los diferentes participantes a lo largo del sistema agroalimentario para así cumplir con la promesa de enriquecer la vida de quienes producen y de quienes consumen, para asegurar el progreso para las generaciones futuras. El 1° de junio de 2019, Corteva Agriscience, anteriormente la división agrícola de DowDuPont, se convirtió en una compañía independiente de capital abierto. Conozca más detalles en los sitios web: www.corteva.mx y www.corteva.com. Visítanos en Facebook e Instragram

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Acerca de Economist Impact

Economist Impact combina el rigor de un grupo de expertos con la creatividad de una marca de medios para atraer a una audiencia influyente a nivel mundial. Creemos que los conocimientos basados ​​en la evidencia pueden abrir el debate, ampliar las perspectivas y catalizar el progreso. Los servicios ofrecidos por Economist Impact existían anteriormente dentro de The Economist Group como entidades separadas, incluyendo EIU Thought Leadership, EIU Public Policy, EIU Health Policy, Economist Events, EBrandConnect y SignalNoise.

 

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Contacto con medios:

AB Estudio de Comunicación

Andrea Velasco

Consultora

avelasco@abestudiodecomunicacion.com.mx

Cel: 55 3651 8245

 

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Corteva Agriscience presenta su nuevo fungicida, Zorvec™️ Encantia®️ para la protección de cultivos

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Corteva Agriscience presenta su nuevo fungicida de última generación Zorvec™️ Encantia®️ para la protección de cultivos

Zorvec® Encantia | Protección de Cultivos | Corteva Agriscience

 

  • Se trata de una tecnología con un modo de acción más diferenciado para el control de Oomycetos.
  • Brinda una protección integral de los cultivos con un perfil ambiental favorable, resistencia al lavado por lluvia y control eficaz preventivo y curativo.
  • Con una formulación lista para usarse, se obtiene una protección integral de la planta cubriendo un amplio espectro de acción en todo el ciclo de vida del patógeno.

Revista InfoAgro México tuvo la oportunidad de entrevistas a Roberto Campos, Líder de  Categoría –  Insecticidas, Nematicidas y Fungicidas Corteva Agriscience México.

 

Guadalajara, Jalisco, 1 de septiembre de 2021. Corteva Agriscience, empresa agrícola global, cien por ciento enfocada en el desarrollo de tecnologías y soluciones para el agro, presenta su nuevo fungicida de última generación Zorvec Encantia, una tecnología en el control de enfermedades causadas por Oomicetos que ayudará a que los cultivos sean más fuertes y productivos.

Farmagro | Insumos agrícolas y fitosanitariosZorvec Encantia es para los productores de papa y hortalizas (tomate, calabaza, calabacita, pepino, melón, sandía, lechuga, chayote), que estén interesados en prevenir y mantener su cultivo libre de enfermedades y controlar la propagación del tizón tardío o mildiu velloso usando nuevos e innovadores ingredientes activos con un favorable perfil toxicológico.

Dentro de los patógenos que más afectan a estas plantas se encuentra el mildiu velloso. El mildu se ve favorecido por una alta humedad relativa por lo que se desarrolla tanto en climas templados como tropicales. Es una enfermedad que puede ocasionar importantes pérdidas en cultivos, independientemente de si son cultivadas al aire libre o protegidas. Mildiu se identifica porque en el haz de las hojas se observan manchas irregulares, amarillas y por el envés se nota un crecimiento velloso, muy perceptible de color púrpura que provoca el secado de las hojas.

Por su parte, el tizón tardío, es la enfermedad más seria en afectación al cultivo de papa y tomate en el mundo. Este hongo se deposita en hojas, tallos y tubérculos; el clima frío y húmedo favorece el desarrollo de esta enfermedad, y se dispersa rápidamente pudiendo abarcar grandes superficies con una nueva infección.

Ante la importancia de estas enfermedades, Corteva Agriscience trabajó en la investigación de nuevos ingredientes activos que, de manera integral, pudieran brindar soluciones para las afectaciones de las hortalizas. Hace cinco años, la solución de Zorvec llegó para generar un impacto positivo, en cuanto a plan de manejo de Oomicetos. Ahora, Zorvec Encantia, es la nueva formulación que viene para cambiarlo todo. Otra vez.

El nuevo fungicida ataca todas las etapas de desarrollo de oomycetos. También proporciona beneficios para la salud de la planta, mejorando la producción de hojas y brindando protección por un periodo más prolongado. Su modo de acción múltiple (sistémico, translaminar y contacto) con un diferenciado mecanismo de larga duración en la planta y resistente a la lluvia, da como resultado una protección sobresaliente de la planta.

“Zorvec Encantia, es una innovadora herramienta para el manejo integrado de enfermedades causadas por oomycetos que pueden ocasionar importantes pérdidas en los cultivos, proporciona una inigualable consistencia y control, aun y en condiciones difíciles. Este lanzamiento se convertirá en una fórmula indispensable para los productores de México y demuestra nuestro compromiso de traer las últimas y más relevantes tecnologías para ayudar a los agricultores a prosperar, proteger sus cultivos y garantizar el éxito de sus cosechas”, mencionó Roberto Campos, líder de la categoría de Insecticidas y Fungicidas de Corteva Agriscience en México.

 

Dentro de los beneficios más relevantes de Zorvec™️ Encantia®️ se encuentran:

  • Novedoso mecanismo de acción, que controla los patógenos en todas las etapas de su ciclo de vida.
  • Optimizar recursos de tiempo y dinero, gracias a que protege a los nuevos brotes de la planta, y a su prolongado control residual de hasta siete días.
  • Alta resistencia al lavado por lluvia, por su rápida penetración y gran adherencia en los tejidos vegetales.
  • Cortos intervalos de seguridad para cultivos como tomate, lo cual es muy valioso por los cortes constantes que se hacen durante la cosecha.

 

Zorvec Encantia tiene ahora una presentación lista para usarse que permite una adecuada manipulación por parte del operador, permitiendo una fácil dosificación y una protección de las plantas en un período más prolongado. A través de la novedosa tecnología de Suspoemulsión, contiene dos principios activos para cubrir un amplio espectro de acción en todas las fases del ciclo del patógeno (germinación, incubación, esporulación y mantenimiento):

 

  • Oxathiapiprolin, sustancia activa que pertenece a la clase moderna de fungicidas, es muy eficaz en el control de patógenos del grupo de los oomicetos: actúa sobre el dominio de unión a oxisterol de la proteína, responsable de la regulación y síntesis de esteroles.
  • Famoxadona, inhibe la germinación de los esporangios y disuelve las zoosporas. Actúa principalmente como fungicida profiláctico y actúa incluso después de la germinación de las esporas. Se concentra en la superficie de la planta y en la parte superior de la misma.

 

Gracias a la acción integral de estas dos sustancias el producto tiene eficacia sobre todo el ciclo de vida del patógeno.

 

El lanzamiento de Zorvec Encantia reafirma el compromiso de Corteva Agriscience de identificar y abordar las necesidades del mercado al mismo tiempo que aprovecha la ciencia, la tecnología y la innovación para optimizar la productividad y la sostenibilidad a largo plazo para la agricultura.

 

 

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Acerca de Corteva Agriscience
Corteva Agriscience brinda a los productores del mundo la línea de productos más completa de la industria para permitirles maximizar el rendimiento y la rentabilidad. Incluye algunas de las marcas más reconocidas de la agricultura: Pioneer®, Granular®, Brevantsemillas, así como también productos premiados de Protección de Cultivos. Al mismo tiempo, incorpora nuevos productos al mercado a través de una sólida línea de ingredientes activos y de tecnologías. El compromiso de la compañía se basa en el trabajo con los diferentes participantes a lo largo del sistema agroalimentario para así cumplir con la promesa de enriquecer la vida de quienes producen y de quienes consumen, para asegurar el progreso para las generaciones futuras. El 1° de junio de 2019, Corteva Agriscience, anteriormente la división agrícola de DowDuPont, se convirtió en una compañía independiente de capital abierto. Conozca más detalles en los sitios web: www.corteva.mx y www.corteva.com. Visítanos en Facebook e Instagram
® TM Marcas registradas de Corteva Agriscience y sus compañías afiliadas. ©2021 Corteva.

 

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El sector de flores y plantas finaliza 2021 con unas exportaciones de más de 550 millones de euros

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El sector de flores y plantas finaliza 2021 con unas exportaciones de más de 550 millones de euros

 

Madrid, 30 de diciembre de 2021.- La exportación española de flores y plantas en 2021 aumentará más de un 24% con respecto al año anterior, con un valor superior a los 550 millones de euros, según las estimaciones de FEPEX. En 2022, el sector se enfrenta al incremento de los costes de producción, la aplicación de la Ley de la Cadena alimentaria, o la inclusión del sector en las intervenciones sectoriales de la nueva PAC, entre los principales desafíos.

Hasta octubre de 2021 la exportación española de flor y planta viva ha crecido un 28% respecto a los mismos meses de 2020, totalizando 489,6 millones de euros, según datos del Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales. Esto junto con una estimación de la exportación de noviembre y diciembre hace prever que el crecimiento interanual será del 24% y superará los 550 millones de euros, según FEPEX. Esta subida ha estado impulsada por el interés creciente en decorar el hogar con plantas, costumbre que ya es habitual en Europa y que ahora se ha visto reforzada por la pandemia, que ha conllevado estar más tiempo en casa, tendencia que también empieza a observarse también en el mercado nacional.

Flor de NochebuenaEn 2022, concluirá el desarrollo normativo de la PAC, tras la presentación, ayer, del Plan Estratégico por parte del MAPA a la Comisión Europea, considerando FEPEX imprescindible que el modelo nacional incluya al sector de flores y plantas en las intervenciones sectoriales a partir de 2023. Esto permitiría a los productores y comercializadores alcanzar una mayor organización sectorial a través de organizaciones de productores y emprender acciones de mejoras en las explotaciones, entre otros aspectos, a través de los programas y fondos operativos.  Inicialmente Agricultura ha respaldado esta inclusión que ha contado también con el apoyo expreso de las Comunidades Autónomas de Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía y las Islas Canarias, que representan la gran mayoría de la producción.

Respecto a la inclusión del sector de flores y plantas en la Ley de la cadena alimentaria, se afrontan con preocupación las dificultades que plantea su aplicación en la práctica, especialmente en lo relativo a la regulación de los contratos entre compradores y vendedores, teniendo en cuenta la diversidad de empresas y estructuras productivas y comercializadoras que existen en este sector, así como la obligación de incorporar en los contratos el coste efectivo de producción y de que el precio pactado entre el productor primario y su primer comprador cubra dicho coste.

La mejora del consumo en el mercado nacional es otro de los retos pendientes del sector, que en el año 2021 ha puesto en marcha el programa de promoción “Europa Florece” aprobado por la Comisión, en el marco de la convocatoria extraordinaria para sectores afectados por la pandemia del Covid-19 y que se inició en el mes de marzo, con acciones de promoción en España y Alemania.

El programa de promoción “Europa Florece”, que incorpora a todas las asociaciones de flores y plantas de FEPEX, agrupando más de 800 empresas de producción y comercialización del sector, tiene un presupuesto global de 500.000 euros, está financiado en un 85% por la Comisión Europea y el 15% restante por las asociaciones integradas en la Federación, con aportaciones voluntarias, teniendo como objetivos principales, informar a los consumidores de los beneficios que les aporta tener flores y plantas todo el año en las vivienda, posicionar las flores y plantas ornamentales como productos de primera necesidad en los centros de jardinería y en los lineales de productos perecederos de las cadenas de distribución e impulsar entre los Ayuntamiento y organismos oficiales con competencias sobre la ordenación y gestión del territorio la necesidad de crear nuevas zonas verdes.

 

 

Nueva planta de producción
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Seipasa amplía su planta de producción de biopesticidas para dar respuesta al crecimiento de la demanda

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Seipasa amplía su planta de producción de biopesticidas para dar respuesta al crecimiento de la demanda

La compañía española se refuerza con la segunda gran intervención en su área de fabricación en los últimos 3 años. Francisco Espinosa, director de I+D+i: “Nos capacita para seguir creciendo y liderar el mercado de protección biológica de cultivos”.

 

Valencia, 15 de diciembre de 2021.- Seipasa, empresa española especializada en el desarrollo y formulación de bioinsecticidas, biofungicidas y bioestimulantes para la agricultura, ha presentado la ampliación de su planta de producción de biopesticidas de l’Alcúdia, en Valencia.

La instalación cuenta con 2.000 nuevos m2, anexos a las actuales dependencias de fabricación, destinados a la formulación, producción, envasado y logística de producto, con los cuales la compañía se rearma para dar respuesta al incremento de la demanda en mercados clave como España, México, LATAM y EE. UU., entre otros.

La nueva planta, en funcionamiento desde hace algunos meses, está diseñada con el equipamiento y la tecnología más puntera para optimizar el proceso de fabricación y hacerlo todavía más sostenible.

Liderar el mercado de protección biológica

Francisco Espinosa, director de I+D+i de Seipasa, ha destacado el valor de esta ampliación, la segunda gran intervención en la planta de producción en apenas tres años después de la acometida en 2018.

“Nos capacita para seguir creciendo y liderar el mercado de protección biológica de cultivos. México, América Latina y Estados Unidos son territorios en los que la Tecnología Natural de Seipasa crece y se asienta de forma cada vez más sólida. La nueva planta nos permite rearmarnos para respaldar la creciente demanda y avanzar en esa posición de liderazgo”, ha asegurado Espinosa.

El director de I+D+i de Seipasa ha recordado que el modelo de Tecnología Natural de la compañía coloca la sostenibilidad y la agricultura del conocimiento en el centro de todo, y ha añadido que la nueva instalación representa un paso adelante en ese sentido.

“Crecer representa una oportunidad para mejorar en todos los aspectos y en Seipasa sabemos hacerlo de una forma sostenible, racional y humana. La nueva planta mejora nuestra productividad y capacidad de respuesta, pero también nos ayuda a ser mejores a través de una fabricación más limpia y eficiente”.

Nueva planta de producción

 

Tecnología puntera

La nueva instalación, donde también se fabrica la nueva línea Bioactive lanzada en España el pasado mes de septiembre, incorpora tecnología que evita la generación de aguas residuales e incrementa los estándares de calidad y sostenibilidad de la producción.

También se han instalado nuevas líneas de envasado totalmente robotizadas que permiten optimizar todo el proceso de producción y mejorar el servicio que la compañía ofrece a sus clientes.

Acerca de Seipasa

Seipasa es una empresa española pionera en la biotecnología aplicada a la agricultura. Diseña, registra y comercializa soluciones de origen botánico y microbiológico para la protección, la bioestimulación y la nutrición de los cultivos a nivel global. La compañía nació en 1998 a partir de la visión empresarial de anticiparse al cambio y a la transformación que la industria agrícola vive hoy en día.

23 años después, Seipasa ha impulsado el modelo Natural Technology® a partir del cual desarrolla soluciones de alto valor tecnológico, alineadas con la sostenibilidad y que se aplican en las agriculturas más exigentes del planeta. Sus productos se exportan a 25 países en todo el mundo.

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Suelos saludables: cuatro prácticas eficientes para proteger este recurso finito

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Suelos saludables: cuatro prácticas eficientes para proteger este recurso finito

Corteva Agriscience comparte algunas prácticas que los agricultores pueden implementar para un manejo sostenible del suelo.

 

El suelo es un recurso natural finito del que depende la vida en nuestro planeta. Se necesitan 100 años para crear solo tres milímetros de nuevo suelo que, a pesar de ello, puede destruirse en un instante. Es el filtro natural de agua más grande del mundo y un hábitat en el que proliferan millones de microorganismos que mantienen el ciclo vital.

Este recurso es la base de la producción de nuestros alimentos y el sustento de la biodiversidad. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, esa capa de tierra es responsable del 95% de la producción de alimentos a nivel global. Y está sometida a una enorme presión de producción, ya que será el sustento para proveer a más de 10 mil millones de personas que se estima poblarán la Tierra en el 2050.

El Índice Global de Seguridad Alimentaria, realizado por Economist Impact y patrocinado por Corteva Agriscience, muestra que las amenazas a la producción agrícola son más grandes que nunca. Los suelos sanos se están perdiendo a un ritmo preocupante: la fertilidad está en declive, la salinización, erosión y sobreexplotación de la tierra están ocasionando la pérdida de terrenos productivos.

Preservar el suelo en estado saludable, no solo es una vía para obtener alimentos seguros, sino que es esencial para promover buenos rendimientos de cosecha y la sustentabilidad del mismo a largo plazo. Por ello, en el marco del Día Mundial del Suelo, que se celebra cada 5 de diciembre, estas son algunas prácticas eficientes que los agricultores pueden implementar para el manejo de este recurso y aumentar su productividad:

 

  • Conectar con la salud del suelo. La tierra contiene una gran variedad de organismos benéficos y estos responden al manejo de las prácticas del suelo que se implementan en su campo. Por esta razón, es de suma importancia ser selectivo en cómo se usan los insumos agrícolas para evitar perturbar a los organismos benéficos.

 

  • Adoptar prácticas de labranza mínima. Este procedimiento consiste en intervenir lo menos posible el suelo al momento de cultivarlo, de tal manera que no se interfiera en los procesos naturales que se desarrollan en él.

 

  • Proteger los nemátodos benéficos y reducir los dañinos. Las cosechas extraen los nutrientes del suelo a través de sus raíces, no obstante, una gran variedad de factores puede destruirlas. Una de las amenazas más comunes son los nemátodos dañinos, por ello, es elemental conservar los nemátodos buenos y controlar los malos.

 

  • Plantar cultivos de cobertura. Este método consiste en mantener el campo de labranza cubierto con material orgánico verde o seco para mejorar la fertilidad de la tierra.

El mundo ha tardado en darse cuenta de la necesidad de conservar el suelo, pero tanto empresas, organizaciones y gobiernos ya realizan distintos esfuerzos para afrontar este problema.

Corteva Agriscience, empresa agrícola global, cien por ciento enfocada en el desarrollo de tecnologías y soluciones para el agro, realiza acciones en las que combina la protección de cultivos, tecnología y experiencia agronómica para ayudar a los agricultores a defender sus campos contra las amenazas, regenerar sus recursos naturales y mejorar los rendimientos por hectárea, mientras minimiza el impacto medioambiental.

Sin duda, un simple cambio en el manejo de la tierra permite avanzar hacia la salud de este recurso, y reconocer el papel que juega en beneficiar los suelos agrícolas y el planeta puede crear un valor duradero.

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National Mango Board pone en marcha el Sistema de Inventario y Volumen de Mango (MAVIS)

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National Mango Board pone en marcha el Sistema de Inventario y Volumen de Mango (MAVIS)

Principal Objetivo: Alcanzar el 75 y 80 por ciento del volumen de mango de exportación e importación en Estados Unidos

Francisco Seva Rivadulla. Periodista Agroalimentario Internacional

 

La National Mango Board, ha puesto en marcha una interesante plataforma denominada MAVIS, que es un Sistema de Inventario y Volumen de Mango en Estados Unidos. Según explica Manuel Michel, Director Ejecutivo de National Mango Board,  “la filosofía de este sistema es reunir información sobre los volúmenes y los inventarios de mangos en Estados Unidos, pues tener toda esta información va a ser de muchísima utilidad para toda la industria, desde los empacadores para conocer cuántas fruta hay en cada país hasta los importadores, para que vean lo que está sucediendo, y así tomen mejores decisiones”.

“Esta plataforma es muy parecida a lo que la industria del aguacate ha tenido desde hace muchos años. Desde que golpeó la pandemia en 2020, hubieron unos problemas pues no se sabía bien los volúmenes  de mango que había en Estados Unidos, y de ahí surgió la idea de que era muy necesario crear un sistema para tener esa información y así todos  tomar mejores decisiones en base a los volúmenes e inventarios que existiesen”, apunta Manuel Michel.

Además, nuestro entrevistado comenta que “hemos estado trabajando, y se formó un grupo de trabajo con importadores y exportadores de los diferentes países, y fue al final del pasado año 2020. Y este grupo llegó a la conclusión que era necesario tener un sistema. Empezamos a trabajar sobre ello en 2021, y nos llevó unos meses para desarrollarlo, y estamos a punto de ingresar participantes”.

Funcionamiento

En lo concerniente al funcionamiento de esta plataforma, Manuel Michel apunta que “las diferentes empresas van a compartir su información y, después se va a juntar la información de todos los participantes, y se van a generar reportes para que cada empresa vea los volúmenes que tienen, y vean el total de la industria. Este proyecto es para siempre. Actualmente hay 100 importadores de mangos aquí en Estados Unidos, el objetivo es  tener el máximo número de empresas”.

Al mismo tiempo, el responsable de la dirección ejecutiva de National Mango Board  comenta que “estamos hablando con los importadores, para ver a quienes les interesa comenzar desde un principio. Cada trimestre va a haber oportunidad de que entren y empiecen a participar”.

“En lo que respecta a los exportadores o empacadores de mango, cada país es diferente, pues la mayoría del volumen se maneja con un grupo pequeño, otros tienen más participantes en la exportación, pero vamos a ir trabajando con cada país”, destaca Manuel Michel.

Asimismo, Manuel Michel subraya especialmente que “esta plataforma va a ser gratuita para los participantes, la información que se va a manejar es muy confidencial, y USDA nos permite tener este sistema, pero tener que proteger muy bien la información, solamente los que participan tienen acceso a la información. Más adelante, en un año o dos, ya que tengamos un historial de información, National Mango Board va a generar reportes que se van a poder utilizar por el resto que no participan, para tener una idea de como fluye el mango en Estados Unidos”.

 

Próximo lanzamiento

“Estamos inscribiendo a importadores en este momento, se lanzará a primeros de enero del próximo año, en ese momento el país que más exporta mango es Perú, por lo que empezamos con los exportadores peruanos, siguiendo con México, Guatemala, y entramos después con Brasil y Ecuador en el tercer trimestre del año. Al empezar, Ahora la prioridad va a ser los que  importan mango de Perú y México, y los exportadores de estos dos países”, matiza Manuel Michel.

Dentro del mismo contexto, Manuel Michel indica que “esta herramienta está en propiedad de la National Mango Board”.

Importadores

En el caso de importadores, nuestro entrevistado también destaca que “estamos incorporando importadores y eso nos va a tomar unos dos años. Es una información muy valiosa para tomar mejore decisiones en la cadena de suministro, ha funcionado muy bien en la industria del aguacate, y a ser también muy exitoso con la industria del mango”.

“En el sector del mango, nunca se había tomado la oportunidad de tener una herramienta como es ésta hasta ahora”, destaca Manuel Michel.

Participación de las Asociaciones de Exportadores

Además, Michel hace especial hincapié en que “ocupamos el apoyo de las asociaciones de mango, su participación es muy importantes, y además de importadores y exportadores, queremos seguir trabajando con las asociaciones de cada país, y que puedan también acceder a la información que se genere en esta plataforma”.

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Aspectos del cultivo de brócoli

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Introducción

La sociedad está experimentando un cambio en las formas de vivir, de comunicarse, de trabajar y, por supuesto, de alimentarse. A este respecto, existe una tendencia que nos lleva hacia una vida más sana, en la que la alimentación es un pilar básico. Entre los alimentos (vegetales) considerados actualmente más saludables y beneficiosos para nuestro cuerpo, además de ser los más demandados y consumidos, se encuentra el brócoli, junto a otros productos agrícolas como el aguacate, el arándano o las hortalizas en general, entre otros. Por ello, vamos a exponer una serie de aspectos relacionados con el cultivo del brócoli con el objetivo de conocerlo un poco mejor.

Antecedentes históricos

El brócoli es originario de la zona del Mediterráneo Oriental, concretamente del Oriente Próximo, donde se sospecha que pudo haber nacido de forma silvestre, hace miles de años, en algunos puntos de los territorios conocidos en la actualidad como la Península de Anatolia, Siria y el Líbano.

Posteriormente, esta especie vegetal viajó hasta Italia, como consecuencia de la expansión del Imperio romano. Allí, encontró suelos y climas que le fueron favorables, al mismo tiempo que encontró una buena aceptación por parte de sus pobladores con respecto a su sabor, su versatilidad y sus propiedades alimenticias.

Aunque el brócoli se convirtió en un alimento tradicional en Italia, no fue conocido en otras regiones de Europa hasta al menos el siglo XVI, distribuyéndose por otros países, como Inglaterra, Dinamarca, Holanda, Francia, España y Grecia (Maroto, 2002). No obstante, no se puede decir que esta crucífera fue ampliamente conocida y valorada en Europa hasta el siglo XX, siendo entonces incorporado a la dieta de la población europea.

Igualmente, el brócoli llegó tarde a América, aunque esto no supuso un impedimento para que esta especie se adaptara rápidamente al suelo americano, sobre todo en la costa oeste de Estados Unidos, donde se convirtió en uno de los cultivos preferidos de California. Desde entonces (S – XX y principios del S – XXI), los estadounidenses sienten cierta predilección por esta planta.

Con el paso del tiempo, la producción y el consumo del brócoli se ha ido dispersando por varias regiones de Latinoamérica, siendo considerado un alimento saludable que tiene muchas propiedades nutricionales, así como numerosas cualidades medicinales. Actualmente, México es uno de los principales productores de esta brasicácea a nivel mundial.

Descripción botánica

El brócoli es una planta dicotiledónea anual perteneciente a la familia Cruciferae, cuyo nombre científico es Brassica oleracea L. var italica Plenck. Esta hortaliza guarda una estrecha relación genética con otras variedades botánicas dentro de la misma especie Brassica oleracea L. Entre las más conocidas se encuentra la col (B. oleracea L. var capitata), la coliflor (B. oleracea L. var botrytis), la col de Bruselas (B. oleracea L. var gemmifera) o el colinabo (B. oleracea L. var gongylodes), entre otras.

En el ámbito de la taxonomía, es interesante mencionar que existe un vínculo particularmente estrecho entre el brócoli y la coliflor, ya que se suponen ciertas evidencias que sitúan al brócoli como progenitor de la coliflor, debido a que tiene una estructura floral menos compleja (Toledo, 2003).

En cuanto a su morfología, la planta de brócoli es de naturaleza herbácea, compuesta por distintas partes, las cuales son descritas del siguiente modo por Toledo (2003), del INIA (Instituto Nacional de Investigación Agraria):

– Raíces. El sistema radicular de esta hortaliza es pivotante y leñoso. La raíz primaria puede profundizar hasta 0.8 m en el perfil del suelo y, generalmente, se pierde durante el proceso de extracción de plantas del almácigo. En el trasplante de brócoli en campo, el sistema radicular está compuesto principalmente por raíces adventicias secundarias, terciarias y raicillas, las cuales se concentran en su mayor parte en los primeros 40 – 60 cm de profundidad.

– Hojas. La planta tiene un número comprendido entre 15 y 30 hojas grandes, con un tamaño aproximado de 50 cm de longitud y 30 cm de ancho. La lámina foliar es lobulada y el pecíolo ostenta mayor tamaño que en la col o la coliflor. La superficie de las hojas presenta una cutícula cerosa bastante desarrollada e impermeable.

– Tallo principal. Su diámetro varía entre 2 y 6 cm y su longitud puede oscilar entre 20 y 50 cm. Presenta entrenudos cortos con un desarrollo intermedio entre la forma roseta (coliflor) y caulinar (col de Bruselas). La parte superior de este tallo es limitada por el crecimiento de la inflorescencia principal. No tiene ramificaciones, únicamente muestra en los nudos superiores las ramificaciones de inflorescencias secundarias.

– Flores. Son perfectas y actinomorfas, con los pétalos libres, en número de cuatro, de color amarillo y dispuestos en forma de cruz, características de las crucíferas. Debido a problemas de autoincompatibilidad, la polinización es principalmente cruzada y se realiza con la ayuda de insectos, como las abejas y las moscas.

– Inflorescencias. Es un corimbo conformado por numerosas flores, las cuales, en estado inmaduro constituyen la parte comestible de esta hortaliza. Se denomina florete al conjunto de flores individuales que se insertan mediante un pedúnculo común al tallo principal de la inflorescencia. Un corimbo está formado por varios floretes. Inicialmente, es compacta y firme, pero va perdiendo consistencia debido al crecimiento y desarrollo de los pedúnculos, la maduración de las flores y la separación de los floretes. El color de los corimbos incluye distintas tonalidades de verde, dependiendo del cultivar.

– Fruto. Es una silicua con más de 10 semillas, dehiscente cuando madura. Las semillas son redondas, pequeñas (unos 2 mm de diámetro) y de color marrón oscuro a rojizo. Un gramo de semillas puede contener un número comprendido entre 180 y 250.

Ya sabemos que de la planta de brócoli se cosechan las cabezas o pellas. Sin embargo, resulta interesante saber que las partes aprovechables para el consumo humano representan tan solo una pequeña parte de la producción total de biomasa. Para Martínez-Hernández (2012), tan solo un 15 – 25 %. No obstante, el resto de la planta puede incorporarse al suelo tras la cosecha de la inflorescencia como aporte mineral y de materia orgánica, lo que supone un aprovechamiento agronómico. Otro aprovechamiento estaría destinado a la alimentación animal (Hu et al., 2012; Yi et al., 2015). También, es conveniente conocer otros usos de los subproductos obtenidos en campo e industria, tales como: medicinal, producción de aromáticos, cosméticos y aditivos, así como de productos fitosanitarios para el control de enfermedades y nematodos transmitidos por el suelo (Rosa, 1999; Domínguez, 2011; Guerrero, 2012; López, 2014).

Requerimientos del cultivo

Si se quieren obtener buenos rendimientos del cultivo, así como mejorar la calidad del producto final cosechado, es preciso que su desarrollo se produzca en unas condiciones que sean lo más parecidas posibles a sus niveles óptimos establecidos. Por ello, se deben conocer cuáles son las exigencias o requerimientos del brócoli en los principales factores de su entorno. Éstos son:

– Clima

El brócoli es un cultivo que se adapta mejor a temperaturas templadas, con cierta tendencia al frío. El rango óptimo de temperatura para su crecimiento es de 15 º – 18 º C (INIA, 2003), con un valor promedio de 16 º C (Zamora, 2016). La semilla germina en torno a 7 días, dependiendo de la temperatura ambiente, con un intervalo entre 7 º y 35 º C.

Como límite superior de temperatura, se estiman unos 24 º – 25 º C, a partir de los cuales la calidad del producto obtenido se ve seriamente afectada debido a la pérdida de compactación de la cabeza por el crecimiento y separación de los floretes, la abertura de las flores individuales y la aceleración general de los procesos de senescencia (Toledo, 2003). No obstante, existen cultivares que pueden producir cosechas comerciales en condiciones de verano, aunque con altas temperaturas, las plantas desarrollan un tamaño más pequeño y unas cabezas deformes o normales, pero de color púrpura, que reduce la calidad (Zamora, 2016).

Se considera que el límite inferior de temperatura para su crecimiento está alrededor de los 5 º C (INIA, 2003), incluso puede tolerar la incidencia de heladas ligeras, con valores de – 2 º C, siempre y cuando no se haya formado aún la inflorescencia, ya que el producto se vería dañado por el congelamiento y posterior pardeamiento de la misma (Zamora, 2016).

Niveles altos de humedad relativa favorecen el progreso de la planta, aunque sin excederse, ya que la incidencia de enfermedades a causa de hongos y bacterias, principalmente, se pueden producir con valores de humedad ambiental elevada.

En cuanto a la luz, este factor no constituye una limitación crítica para el normal desarrollo del cultivo en la mayoría de los casos. La inducción y diferenciación floral, así como la formación de la cabeza, ocurren independientemente de la duración del día o fotoperíodo, es decir, se trata de una planta de fotoperíodo neutro (Toledo, 2003).

Sin embargo, el exceso de luminosidad puede constituir un factor limitante para el adecuado crecimiento del cultivo, por el hecho de que, comúnmente, esta condición está relacionada directamente con altas temperaturas. Por el contrario, en condiciones de baja luminosidad, se han obtenido excelentes resultados en lo referente a cantidad y calidad del producto cosechado (Toledo, 2003).

– Suelo

El brócoli necesita suelos con unas propiedades concretas, entre las que destacan:

  • Cierto nivel de fertilidad.
  • Rango amplio de textura, desde suelos arenosos hasta arcillo-limosos, aunque tolera mejor las texturas medias.
  • Buena capacidad de drenaje.
  • Cierto contenido de materia orgánica.
  • Adecuada capacidad de retención de agua.
  • Valores de pH neutro, se considera medianamente tolerante a la acidez (6 – 6.8).
  • Niveles bajos de salinidad.

Cuantos más requisitos de éstos se puedan establecer, la producción de brócoli será mayor y de más calidad. En las circunstancias en las que el terreno de cultivo no reúna estos requisitos, deben ser debidamente manejados y/o realizar en ellos las correcciones necesarias para acercarnos a los valores más óptimos.

– Agua

Su condición de planta mesofítica, exige disponibilidad permanente de agua, que sea de buena calidad para la obtención de máximos rendimientos. Si la presencia de lluvia no se produce con cierta frecuencia, será necesario dotar de riegos al cultivo para mantener dicha humedad en el suelo. Para ello, dicha aportación debe basarse en riegos ligeros y continuos, evitando que se produzcan desbalances, que podrían causar desequilibrios en las plantas y consecuencias no deseadas.

Desde la Universidad de Sonora, se afirma que el brócoli puede requerir una lámina total de agua de, aproximadamente, 50 cm durante la temporada otoño-invierno, alcanzando el más alto requerimiento hídrico a partir del inicio de la formación de la cabeza o pella, así como durante su desarrollo.

Este cultivo puede ser establecido, tanto en riego por gravedad como por goteo, donde las dosis de riego dependen de varios factores, como las características del suelo o de la fase fenológica del cultivo, pero, sobre todo, de las condiciones climáticas del entorno, especialmente de la temperatura.

– Salinidad

El cultivo de brócoli tolera distintos niveles de salinidad, dependiendo del tipo de suelo en el que esté instalado. La tabla 1 muestra diferentes niveles de tolerancia en función de la textura.

 

La presencia de altos niveles de sales o de elementos tóxicos en el agua de riego, afecta el potencial de rendimiento de este cultivo, disminuyendo también su calidad (Toledo, 2003). En este sentido, el cultivo de brócoli se muestra moderadamente tolerante en suelos de textura media, presentando una mayor sensibilidad cuando se establece en suelos arcillosos. En cambio, puede llegar a tolerar mayores niveles de salinidad en suelos arenosos. Según Zamora (2016), el potencial de rendimiento del brócoli se ve reducido en un 10 % con unos valores de conductividad eléctrica de 4 dS m-1 y hasta en un 50% si éste aumenta hasta 8 dS m-1.

Por todo lo anterior, si se cultiva brócoli, es importante establecer en las parcelas de cultivo, dentro de lo posible, unas condiciones que se aproximen a los valores óptimos, que harán que se incremente el rendimiento del cultivo, así como la calidad de la cosecha.