Influencia de factores climáticos y agronómicos sobre el rendimiento
Parte II
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- Nivel de radiación
El cultivo de sandía requiere, en general, climas cálidos con días soleados. Es un hecho que la planta no prospera bien en climas húmedos con escasa exposición a la luz solar, viéndose perjudicados procesos importantes como la floración, la maduración o la calidad de la fruta (Delgado, 2019).
Algunos autores (Ortiz, 2017; Delgado, 2019) refieren que la sandía precisa de un periodo de luz comprendido entre 8 y 10 horas, especialmente durante la fase de floración, donde el desarrollo de los tejidos del ovario de la flor está influenciado por las variaciones de la temperatura y el fotoperiodo.
Sin embargo, existen algunas contradicciones al respecto. En lo referente al comportamiento del cultivo frente a la luz, Peñaloza (2001) considera a la sandía una especie neutra al fotoperiodo, en la que su floración se presenta en cualquier condición climática que permita el crecimiento vegetativo, destacando algunos aspectos como:
- Puede florecer en una amplia variedad de duración del día.
- Presenta una gran tendencia a ser monoica o andromonoica.
- Primero muestra las flores masculinas, seguidas de las femeninas.
- No ofrece una respuesta clara a los tratamientos químicos que buscan alterar la expresión sexual, como puede ser el uso de etileno u otros compuestos.
Es importante recordar que la sandía está considerada una planta tipo C3, en la que la edad del cultivo y la intensidad lumínica modifican la fotosíntesis neta. De este modo, la intensidad lumínica tiene una alta influencia sobre los procesos fisiológicos del cultivo como, por ejemplo, la maduración de las sandías, influyendo especialmente en el nivel de azúcar o dulzor de las mismas (Crawford, 2017).
No obstante, a pesar de la trascendencia que tiene la radiación solar, es preciso tener cuidado con dicho grado de radiación, ya que radiaciones solares excesivas pueden incidir de forma negativa en el cultivo, provocando golpes de calor en las plantas, o incluso quemaduras en hojas y frutos, sobre todo al final del ciclo cuando las sandías se encuentran más expuestas a la incidencia del sol.
- 5. Manejoclimático del cultivo
Las condiciones ambientales que rodean al cultivo, sin ninguna duda, van a influir, positiva o negativamente, en el comportamiento de las plantas, así como en su rendimiento final. En los cultivos en campo abierto la influencia climática resulta más difícil de regular. En cambio, en cultivos protegidos se pueden llevar a cabo algunas acciones para compensar las condiciones ambientales desfavorables. A dicha gestión se la conoce como “control climático”.
A continuación, se van a exponer algunas de estas actuaciones en las parcelas de cultivo a la hora de proteger, o reducir el estrés, de las plantas de sandía frente a la climatología adversa. A este respecto, J. A. Sánchez (2026) destaca las siguientes:
– Frente a la temperatura.
- Consecuencias de las bajas temperaturas: La exposición del cultivo a bajas temperaturas va a suponer un retraso en su crecimiento, lo que genera un ciclo de cultivo más prolongado, así como un retardo de la cosecha. Asimismo, si las temperaturas mínimas descienden demasiado durante la fase de cuaje de frutos, éstos se pueden ver afectados, produciéndose el aborto de los mismos.
Medios de actuación: Se emplean distintos materiales de protección, como mantas térmicas o plásticos, los cuales se colocan a modo de tunelillo (sobre las plantas) o de doble techo (en el invernadero) para evitar, especialmente, la caída de las temperaturas nocturnas, sobre todo cuando se espera que ronden valores mínimos críticos. También, el acolchado plástico del suelo (de color negro) suele acumular y retener la temperatura durante el día para ir liberando calor progresivamente a medida que se acerca la noche, evitando un descenso brusco de la temperatura.
- Consecuencias de las altas temperaturas: Las plantas sometidas a valores elevados de temperatura van a sufrir una transpiración brusca, afectando a su normal funcionamiento. Además, pueden verse afligidas, incluso sufrir marchitez transitoria o permanente. En el periodo de floración pueden caerse las flores y abortar los frutos, los cuales se van “chupando” de forma progresiva hasta secarse.
Medios de actuación: En cultivos al aire libre resulta más complicado reducir las altas temperaturas del aire. A este respecto se podrían aplicar dosis generosas de agua en los pasillos del cultivo, formando charcos o acumulaciones de agua, para provocar la evaporación de la misma y sofocar, aunque sea un poco, las elevadas temperaturas. En invernadero, algunas medidas son: abrir las ventilaciones del mismo, encalar la cubierta o aplicar algún riego que alivie el exceso de temperatura.
– Frente a la humedad relativa (HR).
- Consecuencias de una HR baja: Un ambiente excesivamente seco va a dificultar mucho el desarrollo vegetativo de la planta, la cual mostrará un crecimiento lento, con hojas pequeñas y rastras finas. Igualmente, la planta sufrirá mucho para avanzar en su progresión, acusando un alto nivel de transpiración, donde el DPV (déficit de presión de vapor) es un parámetro a tener muy en cuenta. Si esta condición de estrés se produce a partir de la floración, la merma de producción puede verse seriamente afectada, al producirse pérdida de flores y de frutos, así como una reducción del peso y el calibre de las sandías.
Medios de actuación: Para humedecer el ambiente se debe aplicar agua en las parcelas de cultivo con el objetivo de que dicha agua se evapore y, de este modo, aumente la humedad del aire. El manejo en cultivos al aire libre es distinto al de los cultivos protegidos, ya que en los invernaderos se puede incrementar la HR cerrando las ventilaciones, encalando la cubierta, aplicando sistemas de nebulización o, incluso, de manera natural conforme vaya aumentando la cobertura vegetal del cultivo.
- Consecuencias de una HR alta: Un exceso de humedad suele venir provocado por días lluviosos, ambientes muy cargados dentro del invernadero o, en menor medida, por riegos demasiado extensos. En general, esta situación puede ocasionar problemas de enfermedades al cultivo, tanto aéreas como vasculares, además de afectar a los procesos de floración y fructificación a través de una fecundación deficiente que dará lugar a frutos deformes, lo que va a suponer una reducción de la producción final.
Medios de actuación: Para reducir el contenido de agua presente en el aire en un invernadero basta con abrir las ventilaciones. En campo abierto resulta más difícil si se produce una humedad excesiva en el ambiente. En ambos casos se pueden reducir o restringir las sesiones de riego.
– Frente a la radiación solar.
- Consecuencias de una alta incidencia: Niveles de radiación muy elevados suponen para las plantas un factor limitante que impide su crecimiento vegetativo con normalidad. Esta disminución de su ritmo fisiológico puede tener consecuencias negativas en fases posteriores, especialmente en el desarrollo de los frutos, los cuales pueden sufrir daños en la superficie de la corteza y pérdidas de calidad.
Medios de actuación: Las mallas de protección son los medios más utilizados, sobre todo en cultivos protegidos. Al aire libre resulta más complicado instalar mallas en grandes superficies, pero sí se puede proteger bien las plantas con el uso de mantas térmicas sobre ellas (si no tienen un tamaño muy extenso).
- Consecuencias de una baja incidencia: En el caso de situaciones de baja luminosidad, las plantas pierden su tonalidad verde característico, adquiriendo un tono más pálido, incluso amarillo limón. El mayor problema puede ocurrir durante la fase crítica de floración y cuajado, al reducirse de forma considerable el número de flores y la capacidad de fecundación, lo que va a originar cuajes deficientes que derivarán en escasas producciones.
Medios de actuación: En este caso, frente a días nublados o lluviosos, poco se puede hacer para aumentar el nivel de luminosidad. En todo caso, realizar algún manejo orientado al riego y/o a la fertilización y esperar a que salga el sol.
Finalmente, es fundamental tener en cuenta que existe una relación directa entre las distintas variables climáticas. Así pues, cuando se pretende actuar frente a uno concreto también se va a afectar a otro. Por ejemplo, la temperatura y la radiación solar están directamente relacionadas. De manera que si reducimos el nivel de luz en un invernadero (mallas de sombreo, encalado) también se verá reducida la temperatura ambiental, y viceversa. Por ello, hay que intentar proceder con cierto conocimiento en el manejo del cultivo enfocado al control del clima.

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