La mosca blanca, una plaga letal como vector de virus
- Introducción
- Bemisiatabaci, especie cosmopolita y polífaga
- Daños que ocasiona al cultivo
- Potente transmisora de virus
- Introducción
La especie Bemisia tabaci, conocida comúnmente como mosca blanca del tabaco, aunque afecta a muchos más cultivos además del tabaco, es un insecto plaga que se encuentra distribuido a nivel mundial invadiendo innumerables parcelas de cultivo con gran diversidad de huéspedes. Los daños que puede causar en las plantas han generado pérdidas muy elevadas a los productores, destacando especialmente su capacidad como vector de virus, principalmente los del género Begomovirus, cuya virulencia ha arrasado los agroecosistemas de las zonas tropicales, subtropicales y también templadas.
- Bemisiatabaci, especie cosmopolita y polífaga
Bemisia tabaci es una especie que se encuentra ampliamente distribuida en las regiones tropicales y subtropicales del mundo, donde se alimenta de más de 600 especies de plantas, tanto cultivadas como silvestres (Mound y Halsey, 1978; Greathead, 1986; Secker et al., 1998).
Se le atribuyen distintos orígenes a esta mosquita, conocida como mosca blanca del algodón, del tabaco o de la batata, siendo observada en plantas de tabaco en Grecia, y descrita como Aleurodes tabaci (Gennadius, 1889). En Estados Unidos fue registrada por primera vez en 1897 sobre batatas, nombrándola como Aleurodes inconspicua (Quaintance, 1900; citado por Oliveira et al., 2001).
Algunos autores sugieren que B. tabaci puede ser originaria de Africa tropical, desde donde pasó a Europa y Asia, siendo introducida posteriormente en el Neotrópico, principalmente a través del transporte de material vegetal (Brown y Bird, 1992; Campbell et al., 1996). Sin embargo, otros proponen que esta especie puede ser nativa de India o Pakistán, donde se ha encontrado la mayor diversidad de especies de sus enemigos naturales (Brown et al., 1995).
De este modo, B. tabaci se extiende por un amplio rango de sistemas agrícolas, desde subtropicales hasta tropicales, pero también actúa en áreas de climas templados. Por tanto, es una especie con una distribución global que se encuentra en todos los continentes, con la excepción de la Antártida (Martin et al., 2000; Oliveira et al., 2001).
Con motivo de su amplia ubicación geográfica y a la gran cantidad de plantas huéspedes que tiene, esta mosquita presenta una variación morfológica dependiendo de estos factores, además de recibir diversos nombres, alrededor de 22, considerados términos sinónimos de la especie Bemisia tabaci (Perring, 2001).
De las más de 600 especies de plantas hospederas que agrupa este insecto (Mound y Halsey, 1978; Greathead, 1986; Secker et al., 1998), repartidas en 74 familias, incluyendo hortalizas, ornamentales, cultivos industriales y especies silvestres, las más comunes en los ataques de esta plaga pertenecen a las familias Cruciferae, Cucurbitaceae, Solanaceae y Leguminosae (Brown, 1993).
No obstante, a pesar que B. tabaci está considerada una especie polífaga, ciertos autores señalan poblaciones monófagas (Brown et al., 1995; Perring, 2001; Thompson, 2003). La respuesta puede estar relacionada con el amplio rango de diferencias genéticas existente en las poblaciones de B. tabaci, que le permiten adaptarse a nuevos climas y plantas huésped en distintas regiones geográficas (Basu, 1995; Oliveira, 2001), que también pueden asociarse con las variaciones morfológicas que sufre la especie en función de la especie de planta (Mohanty y Basu, 1986).
- Daños que ocasiona al cultivo
Según diversos autores (Brown et al., 1995; Morales y Anderson, 2001; Oliveira et al., 2001), B. tabaci ha provocado en las últimas cinco décadas graves pérdidas económicas en numerosos cultivos de los distintos agroecosistemas del mundo, valoradas en millones de dólares, aunque la estimación real de dicho impacto económico en la agricultura mundial es difícil de estimar debido a la enorme superficie afectada, al elevado número de cultivos, a las plantas ornamentales involucrados y a los diferentes sistemas monetarios (Cuéllar y Morales, 2006).
Es importante señalar que los daños causados sobre un cultivo determinado van a depender de factores como el grado de infestación, la especie y la variedad de cultivo, la época del año, el lugar geográfico o el biotipo de B. tabaci, entre otros (Morales y Niessen, 1988; Byrne et al., 1990; Cohen, 1990; Brown y Bird, 1992; Gálvez y Morales, 1994; Oliveira et al., 2001).
En cuanto a los daños que puede ocasionar la mosquita blanca en las plantas, éstos son de dos tipos (Byrne et al., 1990; Quintero et al., 1998; Perring, 2001; Morales et al., 2003):
- Daños directos. Son provocados a través de su alimentación directa en el floema en busca de los nutrientes que ofrece la planta, causando desórdenes fisiológicos.
- Daños indirectos. Son producidos por el crecimiento de hongos sobre la excreción de melaza por la mosca blanca, así como por la capacidad de transmitir virus.
Para Costa et al. (1993), la alimentación de unas pocas ninfas por planta es suficiente para inducir fitotoxicidad o desórdenes fisiológicos en ciertas variedades. Los desórdenes que causa en el frijol responden a decoloración o albinismo de los tejidos jóvenes y de las vainas de este cultivo (Hassan y Sayed, 1999; Rodríguez et al., 2005).
Hay que tener presente que el frijol común (Phaseolus vulgaris L.) no es uno de los hospedantes preferidos de B. tabaci, pero en ausencia de otras especies prioritarias, puede alimentarse y reproducirse sobre esta leguminosa, causando un daño severo como plaga y vector de virus (Morales y Anderson, 2001).
Otros síntomas, dependiendo de la especie del hospedero, es el plateado de las cucurbitáceas (Brown et al., 1995; McAuslane et al., 2004), la madurez irregular en el tomate (Schuster et al., 1990; Morales et al., 2003), el rayado blanco longitudinal en los tallos de la col o la deformación en las hojas y la clorosis en el tallo de las lechugas (Brown et al., 1995; Quintero et al., 1998).
En lo referente a la transmisión vírica, los adultos necesitan un periodo de 20 minutos o más para adquirir el virus de plantas infectadas. Este periodo de adquisición, es relativamente prolongado si se compara con los 15 – 60 segundos requeridos para virus semi-persistentes, debido a la localización de estos virus en el floema de las plantas afectadas. Una vez adquirido, el virus requiere un periodo de incubación en el vector que puede variar desde horas hasta un día (Cuéllar y Morales, 2006).
Los diversos virus que son transmitidos por la mosquita blanca, y que son los responsables de los daños más severos en los cultivos, se exponen en el apartado siguiente. En cualquier caso, tanto los daños directos como los indirectos, afectan negativamente al desarrollo y al rendimiento de los cultivos, en términos cuantitativos y cualitativos (Morales y Anderson, 2001).
- Potente transmisora de virus
- tabaciposee una alta capacidad para transmitir diversas virosis a numerosas especies de sus huéspedes, destacando cuatro géneros: Begomovirus, Carlavirus, Ipomovirus y Crinivirus, donde el género de virus más importantes por el daño que causa corresponde a los Begomovirus (Jones, 2003; Cuéllar y Morales, 2006; Gamarra et al., 2016).
Éstos se constituyen como el grupo más importante de patógenos que están causando pérdidas significativas en cultivos alimenticios e industriales en agroecosistemas tropicales y subtropicales a nivel mundial (Polston y Anderson, 1999; Oliveira et al., 2001), siendo Latinoamérica la región más devastada por el número total de Begomovirus transmitidos por la mosca blanca, así como por las pérdidas de rendimiento y la superficie agrícola afectada (Morales y Anderson, 2001).
Según Ortiz et al. (2010), más de 100 especies de Begomovirus han sido transmitidos por B. tabaci a más de 20 especies de plantas cultivadas, actuando como vector de virus de forma persistente y circulativa.
Los principales virus que transmite esta mosquita blanca al frijol son (Gálvez y Morales, 1994; Cuéllar y Morales, 2006; Gamarra et al., 2016; CABI, 2020):
– Begomovirus: Este grupo provoca pérdidas drásticas en el rendimiento, llegando en ocasiones al 100 % de la cosecha en regiones tropicales y subtropicales de Latinoamérica, destacando:
- Virus del mosaico dorado del frijol (BGMV): Provoca intensos síntomas de amarillamiento o clorosis, enrollamiento de las hojas hacia abajo, deformaciones generales y enanismo en la planta.
- Virus del mosaico dorado amarillo del frijol (BGYMV): Está ampliamente distribuido y se manifiesta por una marcada deformación de las hojas, muchas de las cuales pueden volverse completamente amarillas o casi descoloridas. Las vainas de las plantas infectadas se deforman considerablemente. Las semillas se pueden decolorar, deformar y disminuir de tamaño y peso.
- Virus del arrugamiento foliar del frijol (VAFF): Igualmente, deforma la estructura laminar de las hojas, afectando gravemente a la fotosíntesis.
– Carlavirus: En este género hay que mencionar al Virus del moteado suave del frijol (CPMMV), el cual causa síntomas de moteado y manchas foliares más suaves, pero perceptibles en cultivos de frijol.
Finalmente, es preciso indicar dos aspectos en lo referente a la transmisión vírica. Por un lado, la persistencia, ya que los Begomovirus se transmiten de forma persistente o circulante, lo que significa que una vez que la mosca blanca se alimenta de una planta infectada, retiene el virus en su cuerpo y puede continuar transmitiéndolo a plantas sanas durante gran parte de su vida adulta. Y por otro, las condiciones ambientales, especialmente las temperaturas, porque alrededor de los 28 º C aceleran su ritmo de reproducción, aumentando de manera notable la severidad de los síntomas.

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