07/07/2026

Revista InfoAgro México

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Descripción morfológica de la frambuesa

Descripción morfológica de la berrie 

 

  1. Introducción
  1. Origen y distribución geográfica
  1. Descripción de la planta
  1. Tipología de especies y variedades cultivadas

 

  1. Introducción

 

En la actualidad, el consumo de berries sigue creciendo a nivel global. La frambuesa no es una excepción, siendo un alimento muy demandado por los mercados. Es curioso saber que existen evidencias del consumo humano en épocas pasadas, siendo la civilización romana una de las que contribuyó a su dispersión. Actualmente, la especie Rubus idaeus, o frambueso rojo, es la más cultivada en el mundo, cuya producción y calidad vendrá determinada por las condiciones del cultivo, así como por la variedad seleccionada. 

 

  1. Origen y distribución geográfica 

 

La planta que produce frambuesas, conocida comúnmente como frambueso rojo, corresponde principalmente a la especie botánica Rubus idaeus L., cuya denominación tiene su origen en el monte Ida de la isla de Creta, en Grecia, donde se encontraba en forma silvestre. Por ello, Linneo denominó a dicha especie como idaeus, aunque también existen otros autores que sugieren que esta especie se extendió a partir de las montañas de Ida, en Turquía (García et al., 2014). 

 

Algunas evidencias arqueológicas demuestran que los primeros habitantes ya comían frambuesas silvestres en las cuevas de la prehistoria. Asimismo, parece que la primera descripción de esta planta se produce en el siglo I por parte de Plinio el Viejo. No obstante, los escritos iniciales sobre la domesticación del frambueso se enfocan en Palladius, un agricultor romano del siglo IV (García et al., 2014). 

 

En este sentido, se les otorga a los romanos la expansión del cultivo por Europa, pasando de Grecia a Italia, y de ahí a los Países Bajos y a Inglaterra, donde los británicos resaltaron la popularidad de esta berrie durante la Edad Media, aunque la primera cita conocida de su cultivo en territorio inglés se produce en 1548 por parte de Turner (Ellis et al., 1991).  

 

En el siglo XVI, la frambuesa fue exportada a Nueva York, marcando toda una evolución, ya que, a comienzos del siglo XIX, se cultivaban más de veinte variedades de esta frutilla en Inglaterra y en Estados Unidos. De este modo, las variedades cultivadas fueron mejoradas como consecuencia de los cruces llevados a cabo entre los cultivares ingleses exportados y las plantas de América del Norte (Ellis et al., 1991). 

 

En la actualidad, el éxito de la frambuesa es total, siendo un cultivo que se encuentra muy extendido por todo el mundo y se produce, prácticamente, en todas las zonas frutícolas de los dos hemisferios, norte y sur, abarcando desde altitudes mínimas como ocurre en la costa hasta cotas superiores a los 1000 msnm (Flores, 2008). 

 

  1. Descripción de la planta

 

El frambueso pertenece a la familia Rosaceae y es un arbusto leñoso caducifolio que está formado por una corona perenne que emite varias ramas o brotes cada año, o bien directamente desde las yemas de la corona, o a través de las adventicias que se forman a lo largo de su sistema radicular (Coque et al., 1994).  

 

A continuación, se describen de forma breve las distintas partes de esta planta (Bañados, 2002; García et al., 2014), destacando lo siguiente: 

 

– Sistema radicular. Está ubicado en la zona más superficial del suelo, encontrándose el 80 % de las raíces en los primeros 30 cm del perfil, lo que otorga, según Jennings (1988), una cierta susceptibilidad al estrés hídrico y a la asfixia radicular.  

 

Su mayoría lo componen raíces finas, pero también otras más gruesas y leñosas que le sirven de soporte a la planta, sobre las que se forman yemas adventicias de las que surgen nuevos brotes todos los años. De este modo, se va reforzando la producción del cultivo. 

 

– Hojas. Son compuestas, formadas por 5 – 7 foliolos ovales con márgenes doblemente aserrados, imparipinnadas, dispuestas de forma alterna y provistas de estípulas en la base del pecíolo, con abundante vellosidad, incluso con ligeras espinas, y nervios muy marcados.  

 

Presentan un color verde brillante en el haz, que es glabro, mientras que el envés es ligeramente blanquecino y muestra una densa pubescencia compuesta por tricomas no glandulares. Para Pritts y Hancock (1992), esta adaptación anatómica reduce la transpiración y mejora la eficiencia en el uso del agua bajo condiciones de alta radiación. 

 

– Brotes o tallos. También se les conoce como cañas o vástagos. Su número en una planta va a resultar variable, dependiendo de la variedad y la edad, apareciendo desde 2 – 3 el primer año hasta más de 20 en plantas adultas. Según el cultivar que se trate, las ramas pueden ser más o menos vigorosas, estando cubiertas por un número variable de espinas en la mayoría de los casos.  

 

Estos tallos pueden llegar a alcanzar cierta altura, con un crecimiento vertical, inclinándose en la fase de producción por el peso de las frutillas. Dicho sistema aéreo presenta un comportamiento dimórfico bienal, recibiendo los tallos nombres diferentes según sea su etapa de crecimiento, es decir, primer o segundo año, distinguiéndose dos tipos: 

 

  • Primocanes. Son los tallos de primer año, de carácter vegetativo (color verde) en variedades no remontantes, con un crecimiento longitudinal acelerado, promovido por entrenudos largos. En cultivares remontantes producen fruta a finales del verano en el extremo superior de la caña. 

 

  • Floricanes. Son las cañas, ya lignificadas, de segundo año (color marrón) que, tras superar la latencia invernal mediante la acumulación de horas de frío, desarrollan ramificaciones laterales reproductivas a partir de sus yemas axilares (Dale, 2008). Tanto las variedades remontantes como las no remontantes producen frutillas sobre ellas. Después de la fructificación, estas estructuras vegetales entran en senescencia y mueren. 

 

– Flores. Se agrupan en inflorescencias de tipo racimos o corimbos, terminales o axilares. Son hermafroditas, actinomorfas y pentámeras, es decir, compuestas por 5 pétalos blancos y oblongos, así como por 5 sépalos en un cáliz persistente de vellosidad variable.  

 

El androceo presenta numerosos estambres dispuestos en verticilos, mientras que el gineceo es apocárpico, compuesto por múltiples pistilos independientes insertados sobre un receptáculo cónico elongado (Iannetta et al., 2000). 

 

Aunque la mayoría de las variedades son totalmente autofértiles, la polinización cruzada puede mejorar la producción. De hecho, las flores resultan muy atractivas y apetecibles para las abejas porque contienen polen, así como abundante néctar.  

 

– Frutos. Desde una perspectiva estrictamente botánica, la frambuesa no es una baya, sino un fruto agregado compuesto por múltiples drupeolas unidas entre sí (Bradish et al., 2012). Cada drupeola se desarrolla a partir de un carpelo individual y contiene una pequeña semilla (endocarpo leñoso).  

 

En la fase de maduración, y especialmente, en el momento de la cosecha, el conjunto de drupeolas se desprende del receptáculo cónico, que permanece unido al pedúnculo de la planta, dejando el fruto con una cavidad central característica que lo diferencia morfológicamente de la zarzamora. 

 

La mayoría de las variedades cultivadas producen frutos de color rojo, aunque también existen algunas que ofrecen frambuesas de color amarillo, purpúreo o incluso negro. La pulpa de esta frutilla es jugosa y con un sabor moderadamente acidulado, agradable y suave. 

 

  1. Tipología de especies y variedades cultivadas

 

Existen más de 500 especies dentro del género Rubus, aunque solamente cuatro se cultivan por el interés de sus frutos. Según García et al. (2014), son las siguientes: 

 

  • R. idaeus L. También conocida como frambueso rojo o frambueso europeo. Es la más extendida a nivel mundial y de la que proceden la mayoría de las variedades cultivadas en la actualidad. 

 

  • R. strigosus Michx. Denominado frambueso rojo americano. Es la especie más parecida a R. idaeus, englobando a las plantas americanas. Es originaria de Canadá y se distribuye ampliamente por América del Norte, en particular en las regiones más boreales. 

 

  • R. occidentalis L. Se la conoce como frambueso negro y es nativa del este de América del Norte. Tiene mayor similitud con la mora, especialmente en la forma de vegetar, ya que los rebrotes salen únicamente de la propia corona de la planta. 

 

  • R. x neglectus Peck. Se le denomina frambueso púrpura y procede de Estados Unidos. Es un híbrido de origen natural entre R. strigosus y R. occidentalis. Crece de manera silvestre en suelos secos o rocosos. Son plantas que muestran un débil desarrollo, perpetuando de forma deficiente los caracteres de sus progenitores. 

 

En cuanto a las variedades cultivadas, existen un gran número de ellas. Sin embargo, una parte importante se encuentran en desuso para la producción comercial al haber sido superadas por otras que se han obtenido en los últimos años. 

 

Generalmente, las variedades de frambueso se diferencian por aspectos tales como las características del fruto, la época de producción, el hábito de crecimiento de la planta, la sensibilidad a plagas y enfermedades o el destino de la producción, entre otros (Coque et al., 1994). No obstante, una clasificación tradicional responde al color de las frambuesas y/o a la forma de fructificar, atendiendo a lo siguiente:  

 

– Según el color. Las variedades rojas son las que caracterizan a la especie, así como las más cultivadas y consumidas a nivel mundial, aunque también se comercializan otros colores con un carácter minoritario, produciendo frambuesas amarillas, que es el resultado de mutaciones, generalmente, procedentes de las rojas. Igualmente, se pueden encontrar frutillas negras, originadas a partir de la especie R. occidentalis L., y purpúreas, obtenidas por cruzamientos entre frambuesos rojos y negros (Bañados, 2002). 

 

– Según la forma de fructificar. Las variedades se pueden clasificar en dos grandes grupos, ya mencionados anteriormente en la morfología de los tallos y caracterizados del siguiente modo por García et al. (2014): 

 

  • Remontantes (o reflorecientes). En un cultivo tradicional al aire libre se pueden obtener dos cosechas en un mismo año agrícola: al final del verano en el tercio superior o en la mitad de la rama que ha crecido durante esa campaña, y en la primavera–verano siguiente, en el resto de la rama que no fructificó el año anterior. En ese mismo año en curso brotará una caña nueva que fructificará en el extremo superior, completándose así los dos ciclos. 

 

Según las técnicas de manejo que se apliquen en el cultivo se pueden obtener dos cosechas en un mismo año o solamente una. Esta última opción es más frecuente cuando la frutilla se destina a la industria transformadora y se realiza una recolección mecánica. 

 

  • No remontantes (o no reflorecientes). Producen una sola cosecha al año durante la época de verano, sobre las ramas desarrolladas el año anterior. De este modo, un año crecen las ramas y al siguiente dan fruto, secándose posteriormente y comportándose como tallos bianuales. 

 

Así pues, existen diversas maneras de producir y cosechar estas berries, las cuales van a depender de las condiciones de plantación, manejo del cultivo, influencia climática de las zonas de cultivo, etc. Esto va a determinar notablemente las características y calidad de las frambuesas cosechadas.