Importancia de la gestión de los nutrientes en el cultivo de Frambuesa I
- Introducción
- Funciones de los nutrientes en la planta
- Problemas derivados de un uso excesivo
- Valores óptimos en el cultivo de frambuesa
- Manejo de la fertilización en el cultivo
- Introducción
El cultivo de frambuesa, como todos los demás, necesita un aporte equilibrado de fertilizantes, cuya dosificación sea moderadamente adecuada, sin incurrir en situaciones de déficits de nutrientes ni tampoco en abuso de los mismos, ya que en ambos casos el desarrollo y el rendimiento del cultivo se ven afectados. Por ello, es preciso conocer el nivel de nutrientes disponibles para el cultivo con el fin de aportar, si fuese necesario, la cantidad que realmente precisen las plantas y esto se consigue mediante la realización de análisis.
- Funciones de los nutrientes en la planta
En el mercado existe una amplia gama de fertilizantes con todos los nutrientes necesarios para las plantas cultivadas. La cuestión clave es saber cuál se debe aportar y en qué momento. Para ello, es preciso conocer qué funciones desempeña cada nutriente en el cultivo y de qué forma puede ayudar a un óptimo rendimiento del mismo.
A continuación, se describen cuáles son esas funciones fisiológicas de los nutrientes principales en el cultivo de la frambuesa. Autores como Hirzel y Morales (2008) y García et al. (2013) señalan las siguientes:
– Nitrógeno (N). Este elemento es el que mayor influencia tiene sobre las plantas en el crecimiento vegetativo de éstas, otorgándoles vigor y desarrollo. Además, aporta otros beneficios como son:
- Incrementa la emisión de brotes, aspecto fundamental en la producción de frambuesa.
- Aumenta el desarrollo de las cañas.
- Mejora el crecimiento radicular.
- Estimula la producción de flores.
- Favorece el engorde de los frutos y, en consecuencia, se obtiene mayor cosecha.
- Aumenta las reservas de la planta para la siguiente temporada (yemas, corona y raíces).
- Proporciona más fuerza al cultivo, ofreciendo una mayor resistencia frente a plagas y enfermedades.
Si se produce deficiencia de nitrógeno en el frambueso, uno de los síntomas más característicos es la clorosis o amarilleamiento de las hojas maduras, así como una disminución del crecimiento de los brotes y el tamaño de las hojas.
El periodo de mayor demanda de este macroelemento por parte del cultivo, en cualquiera de los dos tipos de variedades, tanto florecientes como reflorecientes, comprende desde el inicio de la brotación hasta el cuajado del fruto.
– Fósforo (P). Este nutriente tiene una relación directa con el desarrollo del sistema radicular y la floración, aunque también contribuye a otras funciones como son:
- Mejora la lignificación de las cañas.
- Aumenta el número de yemas de flor y el cuajado de los frutos.
- Mejora la defensa contra el ataque de plagas y enfermedades.
- Favorece la acumulación de reservas en la planta para la siguiente campaña.
Los síntomas de deficiencia de este elemento se traducen en una menor tasa de crecimiento vegetativo, fallos en la floración y cuaje de los frutos, así como una coloración violácea en las hojas. Las mayores necesidades del cultivo van desde el inicio del desarrollo vegetativo hasta el cuajado de las frambuesas, y también después de la cosecha.
– Potasio (K). Es uno de los nutrientes más importantes y requerido en mayores cantidades si se pretende obtener una buena calidad de la fruta. Algunas de sus funciones son las siguientes:
- Aumenta la resistencia de las plantas a condiciones de estrés hídrico, así como frente a bajas temperaturas invernales.
- Mejora el crecimiento y el aspecto de las cañas.
- Incide considerablemente sobre la calidad de los frutos, aumentando su firmeza, color, sabor, y aroma, entre otros.
- Incrementa el rendimiento productivo, el tamaño y el peso de los frutos.
- Mejora la salud de las plantas, aumentando su resistencia contra plagas y enfermedades.
La carencia de potasio contribuye a disminuir la cantidad y la calidad de los frutos, además de que las hojas adquieren un color verde claro con necrosis en los bordes. Se debe aplicar entre el inicio de la vegetación y el fin de la cosecha, realizando un mayor aporte a partir del cuajado de los frutos.
– Calcio (Ca). Está directamente relacionado con la firmeza que otorga y su papel protector frente a enemigos fitopatógenos. Otras virtudes que genera en el cultivo son:
- Mejora de la calidad de las cañas debido a una buena lignificación de las mismas.
- Favorece el cuajado y la calidad de los frutos.
- Incrementa el calibre de frutos debido a la multiplicación celular.
- Aumenta la consistencia de la frambuesa, prolongando así su vida postcosecha.
- Ejerce una buena protección frente a plagas y enfermedades.
Su deficiencia produce la muerte de ápices de crecimiento en raíces y hojas, tallos debilitados y, sobre todo, la disminución en la firmeza de los frutos. El momento de mayor demanda por parte del cultivo es desde la fase de floración hasta el final de cosecha.
– Magnesio (Mg). Este macronutriente favorece una serie de funciones en las plantas, destacando las siguientes:
- Aumenta el vigor de brotes y cañas.
- Incrementa la intensidad del color verde en las hojas.
- Contribuye a una mayor actividad fotosintética de la masa foliar, lo que se traduce en una mayor producción.
- Favorece la acumulación de reservas para la siguiente campaña.
Las deficiencias de magnesio se asocian generalmente a suelos ácidos, arenosos o con un alto contenido de potasio, cuyos síntomas más visibles son amarilleos internerviales en las hojas, permaneciendo los nervios verdes. El momento de mayor absorción de la planta es al inicio de la brotación y desde el cuajado a la cosecha.
– Boro (B) y Zinc (Zn). Dentro del grupo de los microelementos, estos dos están considerados los de mayor importancia para el cultivo del frambueso (Hirzel y Morales, 2008). El Boro desempeña un papel muy importante durante la floración, el cuajado y el engorde de las frutas. Asimismo, mejora la acumulación de reservas y contribuye a una mejor brotación para la siguiente temporada. Su deficiencia afecta al nivel de cuaje y supone la deformación de los frutos.
Por su parte, el Zinc favorece el enraizamiento en las plantas jóvenes, aumenta la producción de meristemos, interviene en el vigor de las plantas y beneficia el cuajado de los frutos. La carencia de este micronutriente se manifiesta mediante una clorosis internervial en las hojas.
- Problemas derivados de un uso excesivo
En numerosas ocasiones, durante el desarrollo del cultivo, la cuestión que suele presentarse en la gestión de la fertilización es “¿cuánta cantidad de este elemento debo aportar en esta fase?”. Generalmente, las dosis están establecidas o estimadas, pero no suelen ser las adecuadas. Para encontrar la dosis necesaria se deben realizar análisis de suelo y/o foliares para saber cuál es la necesidad concreta del cultivo.
De hecho, lo que suele suceder es que se tiende a aplicar una dosis más elevada de lo necesario, siempre con la buena intención de que “no falte comida” a las plantas. Y en determinadas circunstancias un exceso de fertilizantes puede ocasionar problemas al generar desequilibrios, antagonismos o toxicidades, entre otros.
Por ello, se enumeran a continuación algunos de los problemas provocados por una aportación excesiva de los nutrientes vistos en el apartado anterior (Hirzel y Morales, 2008; García et al., 2013):
– Exceso de nitrógeno:
- Desarrollo exagerado de los brotes y del follaje.
- Forraje y sombreamiento excesivos que provocan menor entrada de luz y aire.
- Peor lignificación de las cañas.
- Merma considerable de la calidad de los frutos, afectando al color, la consistencia, etc.
- Menor vida postcosecha y más deficiente.
- Aumento de la sensibilidad frente a plagas y enfermedades.
- Mayor incidencia de malezas.
– Exceso de fósforo:
- Se inducen deficiencias de zinc.
- Puede generar menor disponibilidad de N si se usan acolchados orgánicos.
– Exceso de potasio:
- Se pueden producir deficiencias de magnesio y calcio debido a su antagonismo.
– Exceso de calcio:
- Puede provocar carencias de los macroelementos fósforo, potasio y magnesio.
- Y de algunos microelementos como boro, zinc y manganeso.
– Exceso de magnesio:
- Se pueden inducir deficiencias de calcio y potasio.
- Estimula una mayor absorción y utilización del N, lo que provocaría problemas de vigor excesivo y merma de calidad, así como de sensibilidad a plagas y enfermedades.
– Exceso de boro:
- Causa toxicidad en las plantas.
- Genera problemas de salinidad, dañando hojas y afectando al rendimiento.
– Exceso de zinc:
- Está relacionado con el vigor de las plantas.
- Puede inducir deficiencias de fósforo en suelos pobres en este nutriente.
Por tanto, es preciso aportar una cantidad adecuada de los distintos fertilizantes, sin incurrir en un aporte excesivo, lo que llevaría a situaciones desfavorables en el cultivo, tales como desequilibrios nutricionales al afectar la absorción de otros elementos.

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